Oct 22/18 Si el Gobierno hubiera sido más estratégico al presentar la “Generación E” de otra forma, en otro momento y con mensajes más claros, los beneficios de su propuesta tendrían más impacto. La opinión pública poco lo entendió, y el sector especializado no quedó contento.
Para los defensores de la propuesta, es positivo el compromiso del gobierno con la continuidad del reconocimiento a los más pilos (aunque no los llame pilos, claramente es más “vendedor” el nombre de Ser Pilo Paga), así estos vayan a bajar de 10 mil a 4 mil año.
También es significativo el esfuerzo por pagar totalmente (gratuidad) a 320 mil bachilleres en los 4 años de gobierno. El Estado no lo ha explicado claramente, pues no se trata de favorecer el acceso, sino de dar gratuidad, que va mucho más allá.
Así mismo, empezar a hablar de todas las IES oficiales y no sólo las Universidades, también da un mensaje positivo con miras a la equidad que se espera para las instituciones universitarias, técnicas profesionales y tecnológicas.
… pero los interesados no quedaron contentos
La propuesta tiene unos claros beneficiarios: Los bachilleres que podrán aspirar a estudiar gratis en las IES públicas. El problema es que estos no están identificados ni personalizados y no tienen voceros. Es decir, poco ayudarán a la imagen política del Gobierno.
En cambio, los que sí hablan, tienen voceros y están identificados, en vez de reír, se preocupan con las propuestas de la Generación E.
Por un lado, los rectores de las universidades públicas no están satisfechos, porque el gobierno aún no da respuesta a su requerimiento inmediato de recursos de funcionamiento para cerrar 2018; porque los anuncios no impactan base presupuestal; porque las nuevas estrategias son un subsidio a la demanda y no a la oferta; porque algunas ya tienen su capacidad instalada para recibir parte de los 80 mil bachilleres adicionales cada año; porque universidades como la de Antioquia, que ya dan gratuidad para estratos 1 y 2, no sienten beneficio adicional con el programa; y porque aumentar la cobertura con el nuevo programa les va a generar costos indirectos de funcionamiento que no están contemplados.
Los rectores de las universidades privadas estarán divididos. Algunos de los que aún no están acreditados institucionalmente pero pueden cumplir los requisitos para ser beneficiarios del nuevo programa, y que no disfrutaron de la lotería de Ser Pilo Paga, estarán conformes porque recibirán algún dinero adicional. Pero los rectores de las universidades privadas acreditadas institucionalmente, la mayoría de ellos de las grandes, tradicionales e influyentes, poco estarán contentos (por ejemplo, Andes, Rosario, Sabana, Bolivariana, Eafit, Norte…), pues los ingresos a los que estaban mal acostumbrados se reducirán drásticamente y ya no recibirán el 100% del valor de la matrícula, sino el 75% (o incluso se habla del 50% -no es claro aún), con lo que no será extraño que lleguen algunas críticas desde ese sector a Mineducación.
El movimiento estudiantil ya comenzó a protestar por el programa de Gobierno, pues insisten que éste tampoco da respuesta a lo que se está demandando: No soluciona el déficit que, dicen, tiene la universidad pública; y siguen inconformes con la extensión (así sea con fuertes cambios) de Ser Pilo Paga y los recursos a la universidad privada.
En general, todo el sector, incluidos los académicos y expertos, quedaron “desinflados” al no escuchar de parte del Ejecutivo una reflexión de fondo sobre la estructura del sistema, la necesidad de hacer cambios de fondo y, sobre todo, la concertación nacional sobre el qué y cómo de la educación superior pública, su financiamiento y retos.
¿Un problema de comunicación, o de interés?
El Ministerio de Educación sigue fallando en su estrategia de comunicación. La ministra no aparece para dar la cara frente a los rectores y estudiantes; delega en un viceministro que se destaca por su inexperiencia y falta de gerencia; y mientras que hay marchas y protestas de rectores, María Victoria Angulo aparece con el presidente Duque en escenarios propios de educación básica y media, enviando al sector de la educación superior el mensaje negativo de que pareciera no importarles el tema de lo superior.
Para rematar, presenta, en conjunto con el presidente Duque, la Generación E (que no es claro si es una propuesta, programa, propuesta, estrategia…) en pocos minutos, con una explicación confusa porque de la misma se derivan muchas preguntas, y sin presencia de los, en teoría, principales beneficiarios del programa: Los rectores de las universidades públicas. Estos, sorprendidos por el anuncio, ya salieron a cuestionar lo presentado, en cabeza del presidente del SUE, Jairo Torres Oviedo.
Lo que es cierto, es que el Gobierno Nacional deberá replantear su estrategia y comenzar a invertir mucho dinero en publicidad para tratar de convencer al país de los beneficios de una iniciativa que, al parecer, será todo lo importante que, en educación superior y financiamiento, ofrecerá Duque para este cuatrienio.
![]()
