Julio 21, 2018 12:51 am


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¿Cuántas horas de clase debe dictar un profesor de tiempo completo?

Julio 2/18 En Colombia la jornada completa varía entre 40 y 48 horas a la semana. Cada IES es libre de definir por cuántas contrata a sus profesores, así como la forma como se distribuye la carga académica de estos. Entre 12 y 20 horas a la semana es lo que, por lo general, dictan los profesores de planta de tiempo completo, aunque hay casos que llegan a superar las 30 y otros que no dictan o escasamente dan cuatro a la semana.

En estos días, el representante de los profesores ante el Consejo Superior de la Universidad del Atlántico, Roberto Figueroa Molina, envió una carta (en su ya habitual querella contra las directivas de esa IES), al Consejo Nacional de Acreditación CNA, en la que critica la no discusión, en el máximo órgano de gobierno, en torno del número máximo de horas que debe dictar un profesor de planta. Dice que está reglamentado un mínimo, y no un máximo, y considera “exagerado y técnicamente imposible de efectuar” que haya “profesores dictando hasta seis y siete materias distintas”, llegando a un promedio de 20 horas a la semana.

A propósito, ha sido común que varios programas e IES acreditadas modifican las condiciones de vinculación de sus profesores, y una vez que obtienen la acreditación reducen el número de profesores y aumentan la carga académica de los de planta.

Vale recordar que la Ley 30 de 1992, establece, cuando habla de autonomía universitaria, la libertad que tienen las IES para “seleccionar a sus docentes” y “adoptar sus correspondientes regímenes”.

La asignación de la carga académica de los docentes tiene tres lecturas:

  • Administrativa y de planeación, por efecto de optimizar la capacidad instalada de aulas, profesores y grupos de estudiantes. Las horas que no pueden o dejan de dictar los profesores de planta, deben ser asumidas por profesores de cátedra.
  • Misional: Hay asignaturas que son parte de la esencia del proyecto educativo o que demandan un seguimiento y mayor acompañamiento de los profesores, por lo cual es deseable que sean desarrolladas por profesores de planta, que tienen mayor tiempo y horas de no clase, generalmente destinadas a acompañamiento y tutorías estudiantiles.
  • Presupuestal: La nómina docente representa para las IES el mayor costo de su presupuesto de funcionamiento y una hora de docencia de un profesor de planta resulta económicamente más favorable que una hora de docencia de un profesor de cátedra.

Claramente, un programa con un mínimo número de profesores de planta tiempo completo le apuesta básicamente a la formación profesionalizante, y deja una mala sensación para los pares académicos, quienes no aprecian un compromiso real con el acompañamiento a los estudiantes, el desarrollo de nuevos proyectos, la investigación derivada del propio programa y los programas de extensión.

Figueroa considera que la tercera razón es la que explica lo que sucede en Uniatlántico. Según él, la situación allí presentada “recoge la solicitud del Consejo Superior de la época  -2006- de disminuir los costos laborales de contratación de profesores catedráticos externos por la crisis financiera por la que la Universidad atravesaba por ese entonces. Ante este hecho, lo más fácil de la política pública universitaria fue transferirle el costo del ahorro al personal docente que le tocó hacer un esfuerzo y aumentar su tiempo de trabajo de horas de clases”.

El debate pasa también al análisis sobre la eficacia de las horas de no clase que completan la respectiva carga académica de un docente.

Por lo general, a manera de ejemplo, un profesor que dicta 20 horas de clase a la semana, en tiempo real está desarrollando sólo 16 horas, pues la costumbre en muchas IES es que las llamadas “horas de clase” sólo tiene 45 minutos. Es decir, si el contrato señala que son 40 horas a la semana, el profesor tendría 24 horas para “otras actividades”, bien sea de investigación, extensión, bienestar o apoyo administrativo, que son los grandes campos en los que se distribuyen las restantes horas.

Para efectos financieros, la realidad es que las IES básicamente contabilizan las horas de docencia, pero una evaluación real sobre el impacto real de la nómina de los académicos debería diseccionar cuánto están pagando las IES por más del 50% de las horas contratadas a sus profesores que no se dedican directamente a docencia.

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