El origen de la educación universitaria

Creado en Sábado, 02 Septiembre 2017
 

El historiador Luis Felipe Chávez G. cuenta, en el diario Portafolio, cómo ha sido la evolución de las universidades en el mundo.

Los comienzos de la educación formal universitaria estuvieron ligados estrictamente al sector privilegiado civil, en el cual los que estaban la alta y baja nobleza y el alto y bajo clero, los únicos que podían tener la virtud de la delegación educativa por herencia.

Duques, marqueses, condes, barones y caballeros, por un lado, y obispos, arzobispos, sacerdotes, monjes y frailes, por el otro, eran los que tenían a su disposición el conocimiento desde la historia clásica hasta la plena Edad Media, cuando se funda la universidad como institución, gracias a la cual, varias personalidades podían tener acceso a esta vida académica con profesores privados de música, ciencias económicas, artes liberales y de guerra y estudios en profundidad de astronomía, literatura, escritura y música, incluyendo el canto y la matemática musical.

No fue sino hasta el siglo XII cuando, por medio de cédulas reales y bulas papales nacieron las universidades con la conformación del studium generale, concepto por el cual el academicismo se enfocaba en el estudio del legado de las Siete Partidas de Alfonso X, con el objeto de la formación del Estado civil (abogados) y el eclesiástico. Estos studium generale tenían autonomía financiera y metodológica –autorizada por el Rey y el Papa– y se organizaban, en un espacio físico, para apoyar los grandes monasterios, con campos, habitaciones y grandes comedores para que los estudiantes pudieran internarse por largos o cortos periodos de tiempo, según fuese su intensidad. 

Más tarde, la autoridad académica incluiría dos grandes grupos de ciencias, denominadas el trivium y el cuadrivium, establecidas como “las siete artes liberales”, entre las que estaban la gramática, la dialéctica y a retórica, por el lado del trivium, y aritmética, geometría, astronomía y música, por el del quadrivium.

Según documentos, la primeras universidades de Europa fueron la de Bolonia (1153), que se especializaría en el estudio básico de las leyes como reguladoras de vida; la de París (1167), que se enfocaría en las relaciones de Dios y el hombre con un ingrediente intrínseco: el arte, y la de Oxford (1133), que se dedicaría al estudio científico. El primer studium generale en España fue el de Palencia, fundado entre 1155 y 1214 por Alfonso VIII, con una especialidad en Teología y artes liberales, luego vendría la de Salamanca (1244), como “ayuntamiento de maestros a disposición del saber”, según la historiadora María Nieves Gómez García.

La universidad formal en América la trajeron los Dominicos a Santo Domingo en 1538, por bula papal del 28 de octubre del mismo año. Después llegaría la fundación de las universidades de San Marcos, en Lima (1551), y México (1551). En Colombia, la primera universidad que se fundó fue la de Santo Tomás, en Santa Fe de Bogotá, en 1580, bajo la dirección de la comunidad de Santo Domingo, y luego llegarían la Javeriana (1622) y la de San Buenaventura (1747).

Si alguna vez nos hemos preguntado qué brecha hay entre los europeos y los colombianos, en términos de educación, podría decirse que nos llevan unos 500 años de diferencia, o más.