Programa ‘ser pilo’ es un desastre

Creado en Sábado, 04 Marzo 2017

Pedro Prieto Pulido, profesor de Univalle y consejero, auto-retirado del CESU, advertía hace ya dos años cómo Ser Pilo Paga expresaba una enorme inequidad. Recordamos su opinión.

A pocas semanas de entrar en marcha el programa “Ser pilo Paga”,  con el que el Gobierno becó a los 10.000 mejores bachilleres del país, ya hay voces que han puesto en duda sus bondades. Pedro Prieto Pulido, físico y representante de los profesores en el Consejo Superior de la Universidad del Valle, calificó este plan como “una buena idea con efectos desastrosos para la educación pública superior”.

“El programa “Ser Pilo Paga” es un desastre porque resulta ventajoso para las universidades privadas”, advirtió Prieto Pulido. “El 96% de las 10 mil becas, entregadas por este gobierno, se fueron a las instituciones privadas. Es decir, a los Andes, la Javeriana, la Salle, la del Rosario, la del Norte, la Icesi, la Autónoma, muy a pesar de que entre las únicas cuatro universidades con alta acreditación por 10 años que hay en el país, solo hay una privada: los Andes”.

La idea–dijo Prieto, quien fue durante 5 años, entre 2009 y 2014, miembro del Consejo Nacional de Acreditación, es que los jóvenes con mejores puntajes ingresaran a las universidades acreditadas. Una universidad acreditada es una institución que ha pasado por una autoevaluación y una revisión de pares.

Para entender mejor lo que está pasando, Prieto aclaró que en el país solo hay 26 instituciones educativas del orden superior que están acreditadas. De esas, solo cuatro tienen acreditación por 10 años, que es la máxima entregada a nivel nacional. Esas cuatro universidades son: la Nacional, Los Andes, la de Antioquia y la Universidad del Valle.

Para entender qué significa una máxima acreditación, Prieto afirma que una institución acreditada a 4 años es la que tiene un voto de confianza, pero le falta; a 6 años, está bien establecida por mejorar; a 8 años, está bien establecida, sus procesos bien organizados y cuenta con una buena planta de profesores; a 10 años, es un referente internacional”.

Y aclara: “En la educación superior en Colombia hay de todo. Desde educación superior de alta calidad con reconocimiento internacional hasta de muy baja calidad. Esta última constituye más del 80% de la educación superior del país. En Colombia, solo el 12% de los 280 instituciones de educación superior que hay clasifican entre lo que se considera de alta calidad”.

“La idea de “Ser Pilo Paga” es que los jóvenes de los estratos más pobres del país y con las mejores calificaciones en las pruebas Saber 11, lleguen a las universidades acreditadas, pero ocurrió que el 96% de las 10 mil becas o aplicaciones se fueron a las instituciones privadas”.

Para dar un ejemplo de la aberración de “Ser Pilo Paga”, Prieto citó: “La Universidad de la Salle está acreditada tan solo a 6 años, pero resulta que del programa de becas del gobierno fueron a parar a sus aulas 1.200 estudiantes, mientras que a la Universidad del Valle, acreditada a diez años, solo lo hicieron 131”.

Los contradictores de esta política pública afirman que, si en 2015 las 10 mil becas le significarán al Gobierno una inversión de 155 mil millones de pesos, subsidiar el estudio de 40 mil beneficiarios en los 4 años del gobierno Santos (los últimos estarían terminando en 2022) le costará al país unos 3.3 billones de pesos, monto muy similar a lo que cada año desembolsa el gobierno para las 32 universidades públicas del país.

Es decir, sostiene Prieto, “pagar el estudio de los 40 mil mejores bachilleres tendrá un costo similar a lo que le cuesta al Estado transferir recursos para el funcionamiento de toda la universidad pública colombiana (cerca de un millón de estudiantes) en un año”.

“Sin querer, el programa “Ser Pilo Paga” ha pasado a ser el financiador de la educación privada del país, pues son estas instituciones las que están acaparando casi el total de las matrículas, con un alto costo para el Estado y unos desembolsos que podrían financiar el estudio de un mayor número de jóvenes pobres, pues las matrículas en las universidades públicas son menos onerosas”.

Aunque nadie puede culpar a las universidades privadas de estar acaparando las becas, los expertos como Pedro Prieto Pulido consideran que el programa “Ser Pilo Paga” debe ser evaluado. “Una salida democrática al asunto es que esas becas se distribuyan de manera equitativa entre públicas y privadas. Pero hoy esa posibilidad se dejó abierta, y lo que hay que hacer es restringirla”.

El profesor Prieto Pulido, quien hizo parte durante tres años de la junta directiva del Icetex, fue incluso más lejos en su propuesta: La idea es que los estudiantes becados por el Gobierno se gradúen en los Andes o la Valle, empiecen a devolver ese dinero de las becas una vez graduados, para que otros puedan seguir accediendo a las becas. Más de uno lo va a pensar en endeudarse con los altos costos de una universidad como los Andes o de bajo costo como la Valle.

“Lo que ha habido aquí es un error de cálculo en el planteamiento del plan”, sostuvo Pedro Prieto, para quien el Programa Pilo ya ha generado problemas serios. “Ya ha habido reacciones por la llegada de jóvenes de estratos bajos a universidades elitistas. Eso va a tener sus consecuencias, es un choque cultural serio”.

A pesar de los reparos que pueda tener “Ser Pilo Paga”, Prieto considera, sin embargo, que el programa no hay que acabarlo, sino hacerle seguimiento, ver cómo evoluciona. “La idea me parece excelente, pero si el gobierno privilegia el ingreso de estos becarios a las universidades públicas habría más cupos para más estudiantes en el país”.