¿Por qué invertir en ciencia y tecnología?

Última actualización el Sábado, 04 Marzo 2017

En momentos que se cuestiona el compromiso del Estado con la ciencia y la tecnología, el investigador de la U. de Antioquia explica los beneficios que éstas dan. Tomado de U. de Antioquia.

Colombia es un país extremadamente rico en recursos naturales y en biodiversidad y aún así es uno de los países más inequitativos del mundo, la pobreza y la pobreza extrema la encontramos en todos los rincones del país. Durante toda nuestra historia hemos dependido de la exportación de estos recursos en su forma primaria sin darles ningún valor agregado y aun así hemos tenido un crecimiento del Producto Interno Bruto-PIB que ha fluctuado entre el 2-5% según sea el precio de las materias primas en el mercado internacional. Si le diéramos valor agregado a nuestros recursos podríamos crecer del 8 al 12% del PIB.  

Por otro lado, Colombia es uno de los países con un alto porcentaje de gente joven, lo cual representa un enorme potencial para su desarrollo, siempre y cuando dispongamos de las condiciones apropiadas para su formación y para el desarrollo del país, con una economía basada en el conocimiento.

El científico argentino y premio Nobel Bernardo A. Houssay expresaba que “los países son ricos porque dedican dinero al desarrollo científico-tecnológico y los países pobres lo siguen siendo porque no lo hacen.  La ciencia no es cara, cara es la ignorancia.” 

En este contexto vale la pena mirar algunas cifras de lo que ocurre en Colombia con el presupuesto asignado a Colciencias, que es el ente rector de la política científica del país: en el 2014 su presupuesto fue de 414.000 millones de pesos, en el 2015 fue de 333.000 millones y en el 2016 fue de sólo 284.000 millones (del que buena parte ya estaba comprometido para pagos de obligaciones de años anteriores).

Es claro que para el Gobierno la ciencia y la tecnología no han sido consideradas de importancia para el país.  La financiación del 2016 corresponde a aproximadamente 2 dólares por habitante, y si consideráramos todo lo que se invierte en el país en investigación y desarrollo según el Observatorio de Ciencia y Tecnología-OCyT, sería alrededor de 10 dólares por habitante por año, valor que está muy lejos de lo que invierten en este rubro otros países, por ejemplo: Argentina 125, Brasil 171, España 450, Alemania 1300, Corea 1540, Finlandia 1610 dólares por habitante por año, entre otros. 

Es indudable que con estos números nuestros productos mejorados con los procesos de investigación, nunca podrán ser competitivos internacionalmente. Por el contrario, la realidad que hemos presenciado recientemente en Colombia es que el Gobierno reduce cada día más los recursos para investigación, tomando decisiones como destinar 1.5 billones de regalías de pesos asignados a investigación, a la construcción de carreteras terciarias.

Otro factor que hay que tener en cuenta en el desarrollo del país es el número de investigadores en todas las áreas del conocimiento, hoy Colombia tiene alrededor de 180 investigadores por millón de habitantes mientras que Brasil tiene cerca de 800, México 400 y los países desarrollados tienen entre 3000 y 7000 investigadores por millón de habitantes.  Si quisiéramos llegar a tan solo 1000 investigadores por millón de habitantes necesitaríamos formar alrededor de 40.000 nuevos investigadores, lo cual requiere de planes de inversión y planeación muy decididos como los adelantados por otros países para la formación de sus investigadores.  Estos investigadores trabajarán en universidades y en institutos nacionales de investigación o centros de investigación sectoriales, que serán los encargados de ofrecer soluciones científicas y tecnológicas a las 2.500.000 empresas que tiene hoy Colombia. Los institutos y centros, serían entidades financiadas por el Estado en sus etapas iniciales,   jurídicamente independientes de las universidades, en donde los estudiantes y profesores de las universidades podrán realizar pasantías de investigación.  

El desarrollo del país requiere de tener un sistema organizado de ciencia y tecnología que tenga las estructuras necesarias para el flujo del conocimiento desde sus fuentes hasta la sociedad, que posibilite la formación a los más altos niveles tanto de científicos como de profesionales y de técnicos en todas las áreas del conocimiento, todo basado en la meritocracia y en procesos de evaluación continua.

Entre estas estructuras se requiere la creación de un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación- CTeI que trace las políticas científicas, concentre y coordine las necesidades de investigación de los diferentes ministerios.  Para lograr el paso del país a tener una economía basada en el conocimiento requerimos adoptar una “Política de Estado” sólida, lo cual se puede lograr si tenemos un “Pacto Nacional para la Ciencia, la Tecnología y la Innovación” entre académicos, políticos de todas las tendencias, industriales y sociedad civil, que sea consistente y de largo plazo, que garantice una financiación de la CTeI en Colombia para los próximos 20-30 años de por lo menos del 2% del PIB por año. 

Se requiere impulsar la formulación de Proyectos de Ley que blinden esas decisiones para que no dependan de los gobiernos de turno y los recursos no sean destinados a necesidades que aparezcan en un momento determinado (como el caso, hoy, de las carreteras). Es importante mencionar que estos aportes no pueden estar asociados a regalías ya que esos recursos son finitos y están expuestos al vaivén de los precios internacionales de las materias primas como lo que ocurrió con el precio del petróleo.  Este tipo de políticas han sido ampliamente propuestas en Colombia desde la Misión de los Sabios hace más de 20 años. Sin embargo, no se ha tenido la voluntad política para su implementación. Ahora que tenemos una nueva realidad con los acuerdos de paz, seguramente que habrá presupuesto que se pueda re-asignar para el desarrollo del país y de esta manera presentar alternativas que ofrezcan bienestar a la sociedad a través de la Ciencia.  

Las anteriores son algunas de las posibilidades que tiene Colombia si tenemos financiación apropiada en el marco de verdaderas políticas de Estado.  La ciencia y la tecnología ofrecen los mecanismos para la formación de la juventud y para dar soluciones a las necesidades del país que le permitan hacer un uso óptimo de sus recursos naturales y su amplia biodiversidad.