Hay que invertir en lo humano

Creado en Sábado, 25 Febrero 2017

Eduardo Flórez, vicerrector de Investigación de Unicolombo reflexiona en torno de la responsabilidad de la educación en la situación del país.

Los últimos acontecimientos de corrupción acaecidos en Colombia nos obliga a pensar la forma en que estamos formando a nuestras futuras generaciones de profesionales, los casos de corrupción referenciados en los medios, caso Odebrecht, Reficar, Agro ingreso,  Empresa de energía de Pereira, Coomeva EPS, Trasmilenio calle 26,  Vía Bogotá – Girardot, La Recolección de basuras en Bogotá, Caprecom , IPS no habilitadas para prestar el servicio, Saludcoop EPS y la adjudicación a dedo de contratos amañados. Según cálculos de expertos publicados en diarios locales estiman que esta práctica ilegal le ha costado al país 189 billones de pesos en las dos últimas décadas. El común denominador de estos escándalos es la participación de ex alcaldes, Ministros, contratistas, empresarios y funcionarios de primer nivel formados en universidades “prestigiosas” Colombianas dejando mal parado a todo el sistema educativo.

Los casos de corrupción por parte de “ilustres” profesionales que aquejan nuestra sociedad nos obliga a repensar lo que estamos haciendo en materia de política pública y regulación del sistema educativo y cómo llevamos esas políticas a nuestras aulas de clases, graduando “expertos” disciplinares pero personas carente de ética y moralidad. La academia debe despertar y proponer cambios en todo el sistema y estos deben iniciar desde la primera infancia. El concepto de familia se vuelve fundamental en la formación del niño, brindando un buen ejemplo a seguir por parte de los padres, luego la escuela es fundamental para afianzar esos modelos de conducta, las universidades de igual forma estamos en la obligación de fomentar la formación integral de los estudiantes dándole importancia al ser, de la misma forma que se le da a los demás saberes.  

El deterioro de la educación data desde la época de la promoción automática en donde los estudiantes eran ascendido sin cumplir los requisitos de un verdadero aprendizaje y maduración intelectiva y emocional, el otro aspecto que incidió fue la ampliación de cobertura educativa lo que genero la reducción de las jornadas escolares sacrificando asignaturas de humanidades en los planes de estudio.

En el momento en que las instituciones educativas del sistema logren interiorizar e incorporar la formación en valores a todo el proceso de enseñanza-aprendizaje, entonces tendremos un currículo pertinente para acabar con esta realidad  Colombiana. Un sistema educativo postmodernista; que implique iniciar una reingeniería de procesos a nivel escolar, se trataría de una visión holística, que sugiere fortalecer al ser como individuo, los contenidos se diversifiquen, los métodos se renueven y la evaluación se modifique, es decir, el currículo en su totalidad tiene que cambiar y responder a esta nueva y enriquecida visión de la inteligencia.