Martes Junio 18 de 2013,
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"La educación de calidad es costosa, y alguien tiente que pagarla", rector Uniandes PDF Imprimir E-mail


Mayo 9/ 11 El rector de la Universidad de Los Andes, Carlos Angulo Galvis, en entrevista en el periódico de la Universidad Nacional, habla del rol de la investigación, la ciencia, la formación docente, la calidad y la cobertura en el entorno de la propuesta de reforma presentada por el MEN.

Así mismo, señala que el Gobierno del Presidente Santos "se ha propuesto una meta muy loable (de subir cobertura), pero muy difícil de cumplir. Un poco más de 610 mil cupos, que es como crear 10 ó 12 grandes universidades en el país, pero no tenemos las capacidades, los profesores para hacerlo, y se quiere asumir la educación del Sena como si fuera universitaria".

Mientras se le entregue a la educación superior los recursos que necesita, el país avanzará en la dirección correcta, le dijo el rector de la Universidad de los Andes, Carlos Angulo, al profesor Carlos Alberto Patiño Villa, director de Unimedios.

Carlos Alberto Patiño Villa: Estamos en un debate importante sobre el futuro de la educación superior en el país. ¿Usted cree que las reformas planteadas están apuntando a un objetivo estratégico?

Carlos Angulo: Hay un enfoque correcto porque se está hablando de educación de calidad. No obstante, es necesario aterrizar ese concepto y darle recursos, pues la educación de calidad es costosa. Alguien la tiene que pagar. En la medida en que esto ocurra, se avanzará en la dirección correcta. Colombia tiene un desequilibrio entre la formación universitaria y la técnica y tecnológica. La segunda se debe impulsar más, pero, de nuevo, con calidad. Y eso implica capacitación de profesores, remuneraciones adecuadas, infraestructura tecnológica que permita ofrecer una educación que cumpla con los objetivos de calidad.

C.A.P.V.: Hay una contraparte que sorprende cuando se mira la estructura del sistema universitario y es que la formación en ciencias básicas sigue siendo subvalorada.

C.A.: Sí, hay que hacer un esfuerzo grande. Las universidades tienen un problema en la articulación con la educación secundaria. Hay deficiencias en la enseñanza en ciencias a nivel secundario. Debemos enlazarnos más con los colegios y acoplar lo que hacen bien ellos con lo que hacemos en la universidad para tener estudiantes que cumplan con los objetivos de ciencias. Ahí los profesores son fundamentales. Se necesitan personas con formación en ciencias que se dediquen a la educación secundaria para ofrecer buenos estudiantes.

C.A.P.V.: Usted plantea que la educación básica y media, si bien ha crecido, sigue fallando en calidad.

C.A.: Creo que los avances que ha tenido Colombia en cobertura son muy importantes. El énfasis fundamental ahora se debe dar en calidad. Y calidad se ha definido con muchísima facilidad. ¿Cómo se obtiene? Con buenos profesores.

C.A.P.V.: En la última convocatoria de Colciencias, menos del 10% de los proyectos aprobados son en ciencias básicas…

C.A.: Justamente porque no se le está dando la fuerza que merece, pero las universidades más desarrolladas de Colombia cuentan con departamentos muy fuertes de ciencias básicas. Y son de gran importancia porque tiene dos misiones: una, la menos difícil, es formar buenos profesionales en su disciplina; la otra, mucho más compleja, es enseñarles física al resto de los profesionales. Ese es el gran reto de los departamentos de ciencias en las universidades.

C.A.P.V.: ¿Será que también hay un problema de valoración de la investigación científica y de su importancia para el desarrollo económico?

C.A.: Hay dos puntos débiles que se deben corregir. Para hacer buena investigación se requieren recursos y Colombia está invirtiendo el 0,3% del PIB en investigación. ¿Cuánto está invirtiendo Corea? Más del 2%, y lleva muchos años haciéndolo. En un momento, ese país tuvo 50 mil coreanos estudiando fuera para que se prepararan y regresaran con nuevo conocimiento. Colombia lo ha hecho de forma limitada. Ojalá con la Ley de Regalías se incrementen los recursos para investigación, porque se habla de aumentar del 0,3% al 0,7% del PIB. Una proporción que, sin embargo, sigue siendo baja. Entonces se necesitan recursos que fomenten la formación doctoral para hacer mucha investigación.

C.A.P.V.: Efectivamente, un tema sensible es la formación doctoral y de maestría ¿Cómo es la perspectiva en este inicio de siglo?

C.A.: Es muy positiva, pero existen problemas que se deben solucionar. Es evidente que para lanzar programas de ese tipo tiene que haber una base profesoral muy fuerte, de lo contrario serán débiles. La preocupación fundamental es que la educación en esos niveles la impartan profesores muy calificados, y en Colombia todavía hay un déficit de profesores con nivel doctoral. Entiendo que se está llegando al 5%, porcentaje aún muy bajo. La universidad colombiana debe hacer un esfuerzo grande para graduar doctores.

C.A.P.V.: Y si lo dice usted, que es el rector de una de las universidades líderes del sistema colombiano, el panorama es preocupante.

C.A.: Aquí hay una serie de universidades que están en capacidad de ofrecer programas doctorales de calidad. En Los Andes el 58% de los profesores tiene formación de este tipo. Es un esfuerzo de muchos años, consolidado en la última década, y que nos permite mirar con esperanza el futuro. Las universidades que deseen hablar de calidad deben seguir la misma ruta.

C.A.P.V.: En esta reforma de educación superior parece que la investigación fuera externa a las universidades, como si no fuera un quehacer directo de ellas.

C.A.: Es evidente que la investigación está en el quehacer de las universidades y debe atarse a algo en lo cual tenemos que avanzar, como es crear nexos con el sector productivo. No nos conocemos lo suficiente. Tenemos que estrechar los vínculos y el sector productivo también debe hacer aportes para que se haga investigación, muy pertinente y muy útil para el país de manera inmediata. Eso solo se logra con una articulación del trabajo de la universidad y la empresa privada, que es lo que uno ve en Europa, Estados Unidos y los países asiáticos.

C.A.P.V.: Cuando se mira la industrialización en algunos lugares del mundo, el papel del Estado ha sido fundamental. En Colombia parece que el Estado aún no asume ese liderazgo.

C.A.: Sí, aquí necesitamos un mayor apoyo del Estado en esa dirección y de todos los sectores.

C.A.P.V.: La propuesta de reorientar las regalías hacia la investigación es interesante, pero no se ve un amarre con una concepción estratégica.

C.A: Necesitamos una mejor articulación, y las universidades debemos vincularnos de una manera efectiva a ese desarrollo. Hay una debilidad que se puede corregir. Y un modelo muy adecuado para seguir sería el brasilero.

C.A.P.V.: Además de la desarticulación, aparece otro problema delicado y es que el Gobierno del presidente Santos se ha propuesto una meta muy loable pero muy difícil de cumplir. Un poco más de 610 mil cupos, que es como crear 10 ó 12 grandes universidades en el país, pero no tenemos las capacidades, los profesores para hacerlo, y se quiere asumir la educación del Sena como si fuera universitaria.

C.A.: Debemos dividir claramente las necesidades en educación. Una cosa es la educación para el trabajo, que es fundamental, pero como decía el político, “una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa”. Lo otro es articular educación técnica y tecnológica con educación superior. Las cuentas son muy sencillas. ¿ Cuántos profesores formados necesitamos para lograr 500 mil cupos adicionales? Unos 40 mil o 50 mil. ¿Cuándo los formamos? Hay que ser muy cuidadosos porque no se trata de la infraestructura física o tecnológica. Esa se construye, se adquiere. El reto está en la formación docente. Y ahí vuelvo a lo que mencioné: hay dos esquemas que se pueden utilizar para hacerlo racionalmente. Uno, la disminución de la deserción en las universidades, que es excesiva. Esa es una manera muy efectiva de aumentar cobertura. El segundo podría ser un modelo con el que cuenta la Universidad Nacional, nosotros hemos colaborado en eso también y es el sistema de universidades que ofrezcan solamente cuatro semestres en las regiones y manden a los estudiantes a universidades más desarrolladas que ya están operando en otras partes. Es más sencillo organizar una universidad que dé formación básica en los primeros cuatro semestres en una región, que una que ofrezca la totalidad de los programas.

C.A.P.V.: ¿Usted es optimista o pesimista frente al futuro de la educación superior en Colombia?

C.A.: Soy optimista, porque creo que ya existe un modelo, un grupo de universidades que lo estamos haciendo bien, y si se orientan al trabajo para el cual están mejor calificadas, el país puede progresar. Si las universidades piensan en calidad… No entiendo por qué en Colombia no hay universidades que impartan únicamente un pregrado de excelente calidad y que no se ocupen de ofrecer posgrados de mala calidad. Eso existe en todos los países del mundo. Pero aquí no, aquí queremos hacer absolutamente todo y lamentablemente en muchos casos las instituciones de educación llegan a un nivel de incompetencia. Si corregimos eso, Colombia va a dar un gran salto, pues tiene un excelente elemento humano para entrar al mundo desarrollado.

Fuente: UN Periodico Impreso No. 144