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Disyuntivas rectorales |
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64. ¿Desarrollar programas técnicos profesionales y tecnológicos terminales o por ciclos propedéuticos? |
| Recuperar la dignidad del docente universitario: una tarea inaplazable |
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Marzo 9/11 El profesor Gonzalo Arango Jim茅nez, presidente de la Federaci贸n Nacional de Profesores Universitarios (FENALPROU), analiza en Alma M谩ter, de la Universidad de Antioquia, c贸mo los docentes universitarios, pese a ser el centro de la actividad acad茅mica y聽g茅nesis de la Universidad no son reconocidos salarial, acad茅mica y socialmente como se deber铆a."Universidad" en su origen no indicaba un centro de estudios sino una agremiaci贸n o "sindicato" o asociaci贸n corporativa que proteg铆a intereses de las personas dedicadas al oficio del saber. M谩s adelante, en el lat铆n medieval, se le agregan al t茅rmino "universitas" los de "magistrorum et scholarium" para significar un cuerpo dedicado a la ense帽anza y a la educaci贸n, que es su sentido moderno. "En Par铆s, la universitas magistrorum et scolarium, cronol贸gicamente la primera de las universidades europeas con la de Bolonia, re煤ne a maestros y estudiantes, a los que saben y a los que sabr谩n". Introduzco este art铆culo con las referencias anteriores con el prop贸sito de mostrar que, desde sus inicios, el conjunto de personas que han hecho del trabajo con el conocimiento su proyecto de vida, son la esencia y el n煤cleo fundamental de la universidad. Es necesario recordarlo hoy, en un contexto de pol铆tica universitaria que, fundamentada en criterios neoliberales, insiste en concebir a la universidad como una empresa de producci贸n, rentable en t茅rminos econ贸micos, administrada bajo los c谩nones de la eficiencia, para producir el "talento humano" que requiere el mercado laboral, al m谩s bajo costo y con la calidad demandada por 茅ste. As铆 las cosas, el objeto del trabajo universitario no es el conocimiento, sino la producci贸n de distintos niveles de capacitaci贸n en personas y de objetos tecnol贸gicos para suplir necesidades espec铆ficas del mercado, en entornos y contextos concretos en consonancia con la localizaci贸n internacional de la producci贸n de bienes y servicios, incluso de conocimiento cient铆fico y tecnol贸gico, que impone la globalizaci贸n en boga. La esencia de la universidad es, y debe seguir si茅ndolo, la conformaci贸n, crecimiento y desarrollo de comunidades acad茅micas organizadas en torno al estudio de la realidad material y social, incluyendo dentro de esta 煤ltima la econ贸mica y la cultural, mediante el desarrollo de saberes en torno a disciplinas acad茅micas, derivadas de las ciencias naturales y sociales. Dichas comunidades se expresan en la sociedad mediante la oferta de programas y proyectos en los 谩mbitos de la formaci贸n, la investigaci贸n y la extensi贸n. Ello involucra la sistematizaci贸n, s铆ntesis y transmisi贸n de conocimientos a los niveles m谩s elevados, as铆 como la eventual generaci贸n de nuevo conocimiento, resultado de la experimentaci贸n y el an谩lisis mediado por la m谩s rigurosa pr谩ctica cient铆fica. Esa es su funci贸n social, el quehacer que la identifica y a la vez la diferencia de otras instituciones sociales. El escenario fundamental del trabajo universitario es la c谩tedra, entendida 茅sta como el espacio en el cual se produce el encuentro entre quienes aportan su conocimiento y experiencia como docentes, jerarquizados de acuerdo con criterios relacionados con sus niveles de formaci贸n, experiencia y producci贸n acad茅mica, resultado de su pr谩ctica profesional y docente. No en vano el escalaf贸n de la carrera establece sus categor铆as de auxiliar, asistente, asociado y titular, con relaci贸n a aquella. Es la existencia de estas comunidades organizadas, con actividad docente, investigativa y de extensi贸n permanentes, lo que permite la conformaci贸n de escuelas de pensamiento y desarrollo de nuevas disciplinas orientadas a suplir necesidades socialmente determinadas por el avance material y espiritual de la sociedad. All铆 radica la esencia de la universidad, es lo que tiene permanencia en el tiempo, es un continuo que trasciende a los individuos, es un patrimonio cultural de los pueblos y las naciones. Es esa esencia lo que ha determinado hist贸ricamente las modalidades de selecci贸n y contrataci贸n de los docentes, para vincularlos a la carrera: el concurso por oposici贸n entre pares, para suplir necesidades acad茅micas concretas que se expresa en un "perfil", en t茅rminos de nivel de formaci贸n y dominio sobre conocimientos disciplinares y experiencia acad茅mica y profesional, as铆 como la exigencia de resultados, mediados por evaluaciones peri贸dicas, en funci贸n de las cuales se determina el ingreso, permanencia y evoluci贸n en el escalaf贸n de la carrera docente. El modelo de educaci贸n superior impuesto en nuestro pa铆s bajo los postulados y preceptos del neoliberalismo, ha sido nefasto en t茅rminos de la consolidaci贸n y el avance de sus comunidades acad茅micas, en la mayor铆a de universidades p煤blicas. Durante los 18 a帽os de aplicaci贸n, paulatinamente se ha venido estableciendo la contrataci贸n temporal como la forma preponderante de vinculaci贸n de los docentes. Las modalidades de profesores ocasionales o transitorios y de hora c谩tedra alcanzan niveles insospechados, mientras que las plantas de personal docente de carrera, permanecen est谩ticas y en muchos casos disminuyen. La proporci贸n entre los profesores de planta y los docentes temporales es del orden de 1 a 5, en el conjunto de las universidades p煤blicas. En la mayor铆a de las universidades privadas, esta proporci贸n puede ser m谩s alta. Gradualmente se han venido modificando los estatutos docentes en las universidades para derribar las barreras que daban protecci贸n a la carrera docente y facilitar la contrataci贸n a destajo. En algunas universidades se limitaba el n煤mero de horas de clase que podr铆a cubrir un catedr谩tico a 9 por semana, en raz贸n a que un n煤mero mayor de horas correspond铆a a una vinculaci贸n como docente de medio tiempo o tiempo completo. Dicha norma se ha eliminado y encontramos hoy docentes a quienes se remunera a destajo con una carga horaria superior a las 25 horas semanales. Para llegar a ello se pas贸 por un per铆odo en que la modalidad de contrataci贸n era la de profesores "transitorios" u "ocasionales", los cuales se contrataban con asignaciones laborales similares a las contempladas para los docentes de planta en los estatutos, pero contratados por per铆odos acad茅micos que no superaban las 18 semanas por semestre, en algunos casos y debido a la presi贸n ejercida por estos se consigui贸 en algunas universidades que se les remunerara por 11 meses. Hoy d铆a esa tendencia se revierte. As铆 las cosas, estos docentes, que tienen las mismas obligaciones que los de planta, s贸lo reciben remuneraci贸n durante 36 de las 52 semanas del a帽o y carecen de cualquier tipo de estabilidad. Dicha modalidad de contrataci贸n a煤n subsiste en algunas universidades, pero en una proporci贸n menor puesto que en t茅rminos econ贸micos es m谩s rentable para las universidades contratar catedr谩ticos que los mal llamados transitorios, puesto que lo eran tanto. Hay casos de docentes que han sido contratados bajo esta modalidad por d茅cadas. La inestabilidad laboral ha llevado a que se presente una especie de esclavizaci贸n de los docentes transitorios, pues la contrataci贸n para nuevos per铆odos depende del comportamiento que exhiban ante sus jefes. Los "colaboradores", que aceptan asignaciones de trabajo acad茅mico exageradas y extenuantes, tendr谩n mayor posibilidad de ser reenganchados en los pr贸ximos per铆odos. Tambi茅n se establecen relaciones de padrinazgo por parte de directivos universitarios para quienes sin chistar, sean incondicionales seguidores y adeptos de los administradores acad茅micos de turno, conform谩ndose clientelas que manejan a su antojo. Mientras las direcciones universitarias les niegan sus derechos econ贸micos y laborales que desaparecen como consecuencia de la modalidad de contrataci贸n a estos docentes sometidos al salario del miedo, se convierten en adalides de sus "derechos pol铆ticos", como el de votar en los comicios para elegir autoridades acad茅micas, en los pocos resquicios de participaci贸n que perviven en los claustros universitarios y para la elecci贸n de representantes profesorales a los 贸rganos de direcci贸n universitaria. Abundantes son los casos en que son manipulados, usando el halago o el chantaje, para conseguir que sufraguen por los candidatos favoritos de las administraciones. Hay casos extremos en los cuales se va m谩s all谩: se promueven organizaciones gremiales de bolsillo de las rector铆as, para confrontar a los profesores de planta a quienes se帽alan como poseedores de "privilegios odiosos". Es urgente que emprendamos la recuperaci贸n de la dignidad del trabajo docente y defendamos la existencia de condiciones que hagan posible la conformaci贸n y consolidaci贸n de la comunidad acad茅mica, condici贸n indispensable para construir universidades de excelencia, al servicio del desarrollo econ贸mico y social del pa铆s. Para ello debemos fortalecer la unidad del cuerpo docente y construir un movimiento nacional reivindicativo, en el entendido que no es s贸lo la suerte de los docentes la que est谩 en juego, sino la existencia misma de un patrimonio cultural en riesgo de desaparecer bajo los criterios mercantilistas y economicistas y la indolencia de las pol铆ticas gubernamentales y sus agentes.
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