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Disyuntivas rectorales |
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64. ¿Desarrollar programas técnicos profesionales y tecnológicos terminales o por ciclos propedéuticos? |
| La Educación Superior y el Plan de Desarrollo 2010-2014. Puntos de reflexión |
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Febrero 16/11 Alejandro Castillo Rivas, Jefe de la División Académica de Planeación de la Universidad Libre Bogotá, realiza un análisis de cómo el Plan Nacional de Desarrollo intenta apuntar a algunos aspectos estructurales del tema educativo pero deja por fuera consideraciones determinantes para el desarrollo del país como nación desarrollada con el soporte en la educación superior.Puntos de Reflexión La Educación Superior y el Plan de Desarrollo 2010-2014 Cobertura Vs Calidad Al respecto es importante recordar, que las posturas más ortodoxas del neoliberalismo entraron en barrena nacional e internacionalmente, a finales de la década del siglo XX, en lo que se ha llamado la crisis del capitalismo postmoderno, que reducía las posibilidades de desarrollo social y económico, a la racionalidad decimonónica de la oferta y la demanda, en el nuevo contexto de sociedad del conocimiento, debilitando la acción pública del Estado moderno, privilegiando el interés privado en todos los órdenes de la sociedad. Concepción draconiana que fracasó, al empobrecer de manera acelerada a los países en vía de desarrollo, acrecentando la brecha entre los que han concentrado la riqueza tradicionalmente y la mayoría de la población que se encuentra en la pobreza, que para el caso Colombiano se calcula en veinte millones de personas, con un 8% de la población en la indigencia, demostrando que en el quinquenio comprendido entre los años 2003 y 2008, nuestro país a pesar de tener en la región uno de los promedios de crecimiento más interesantes del 5,5% del PIB, los índices de disminución de la pobreza son mínimos, comparándolos con países como Perú, Brasil, México y Chile que tuvieron un crecimiento menor o semejante, de acuerdo con la información suministrada por la Revista Semana el 13 de marzo del 2010, datos sustentados por la CEPAL. Al respecto analistas nacionales e internacionales, coinciden en que las principales causas son la corrupción y la violencia, que a pesar de las políticas y planes implementados en los últimos 8 años, continúan azotando en sus diferentes modalidades todos los sectores de la sociedad y el Estado. Al respecto es importante recordar que el Plan Sectorial de Educación desarrollado entre los años 2002 y 2010 llamado la Revolución Educativa, centro su atención en aumentar la cobertura de la matricula y continuar la aplicación de las políticas y proyectos de las agencias internacionales previstas para América Latina en educación, de manera prioritaria las emanadas del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Fondo Monetario Internacional, adaptando las orientaciones de la UNESCO que en materia de Educación Superior fueron acogidas en las declaraciones de Paris de 1998, declaraciones que enfatizaron en la calidad, la formación integral, la cooperación internacional, equidad en el acceso a la ciencia y la tecnología. De manera particular es importante destacar que en la última conferencia de la UNESCO en Paris de 2009, tomó distancia de la mirada reduccionista que ha imperado en algunas regiones y países, al privilegiar en la educación las llamadas competencias laborales y genéricas, enfoque que se mantiene y se enfatiza en el actual plan de desarrollo 2010 -2014. Consecuentes con lo anterior las políticas y los programas orientados desde las agencias internacionales como son UNESCO, OEA, BM, FM y BID, han valorado de manera critica los logros y limitaciones de los planes de desarrollo, en los países considerados más vulnerables en de América Latina, África, Asía y Europa del este, para resaltar entre otras las políticas y planes implantados en las últimas décadas del siglo XX, han estimulado prioritariamente la expansión del campo de la educación, al optimizar una escolarización primaria de la mayoría de la población, en gran parte de los países de América Latina, para el caso colombiano alcanzaba en el 2006 una tasa neta de cobertura del 92% de acuerdo a la información estadística del MEN, los niveles de retención escolar siguen siendo muy bajos y de manera alarmante en el sector rural, donde la violencia y el desplazamiento forzado azotan a la población, constituyéndose como uno de los problemas mayores de la sociedad y el Estado. Una muestra de la baja calidad que persiste en la educación primaria y secundaria lo muestran los resultados de las últimas pruebas del Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes, Pisa, en el cual Colombia ocupo el puesto 52 entre 65 países participantes, lo que nos ubica en uno de los países participantes de menor capacidad para comprender los textos e interpretarlos. Las agencias y los expertos nacionales e internacionales a la vez que resaltan el crecimiento, de la población que ingresa a la educación superior, que para Colombia el MEN reporta una tasa de cobertura del 35.5% para el año 2009, con 1.563.670 estudiantes matriculados, de los cuales el 56.2% son de instituciones públicas y el 43.8% en intuiciones privadas. Sin embargo, los problemas de deserción, repitencia, calidad, profesionalización docente, equidad y financiamiento, continúan siendo flagelos que imponen nuevos retos, prioridades y replanteamientos en las políticas y planes de educación, de manera particular en la educación superior, que con una deserción que se aproxima al 48%, que a todas luces es una cifra alarmante, demuestra que las instituciones y el sistema son deficientes. Es importante resaltar, que las políticas y los planes para la de educación superior del anterior y el actual gobierno, de manera explícita priorizan el aumento de programas técnicos y tecnológicos, consecuentes con las orientaciones de acelerar la formación en competencias para el trabajo, que por la naturaleza histórica elitistas y tradicional en Colombia ha tenido resistencia social, cultural y laboral, tanto del Sector Universitario, como del empresarial y del Estado, tema desarrollado ampliamente por el Sociólogo y profesor de la Universidad Nacional Víctor Manuel Gomez en su libro sobre la formación tecnológica en Colombia. (Gomez Campo-1995) Sin embargo, la mayor cuota de crecimiento de la matricula en la educación superior del país en los últimos 10 años, fue precisamente en programas técnicos y tecnológicos ofertados por el Servicio Nacional de Aprendizaje, que transformó muchos de sus cursos de capacitación en artes y oficios, en programas profesionales, con capacidad de titular, reportando 1702 programas tecnológicos y 972 programas técnicos para el año 2009. El crecimiento de la cobertura del SENA en programas técnicos y tecnológicos entre los años 2002 y 2009 fue del 82.88%, pues paso de 52.550 a tener 307. 060 estudiantes, un crecimiento geométrico, que contribuyo de manera contundente, a que la cobertura de la educación superior en Colombia pasara del 23% en el 2002 al 35 % en el 2009, pues represento el 8 % de la tasa bruta de aumento de todo el sistema, cifras suministradas por el Ministerio de Educación Nacional. Lo que para muchos expertos nacionales es demasiado apresurado, lo que pone en entre dicho su calidad, y pertinencia en cuanto a la naturaleza y vocación misional del SENA (Gómez Campo- 2010). Apreciación que comparten varios de los analistas internacionales, que adelantan estudios comparativos entre los diferentes modelos y experiencias de educación superior en América Latina y el Caribe, entre los cuales destacamos el trabajo del profesor Claudio Rama (2005), investigador Uruguayo que participó en el año 2010, en el Seminario Internacional sobre Competencias en la Educación Superior organizado por ASCUN, realizado en la Sede Principal de la Universidad Libre, así como Igualmente el trabajo del profesor Axel Didriksson sobre el Contexto Global y Regional de la Educación Superior, en América Latina y el Caribe presentado en Cartagena en el 2008, de la misma forma, los rectores de importantes universidades públicas y privadas de Colombia han pronunciado sus inquietudes en torno al papel que juega el SENA en la Educación Superior. Lo anterior cobra importancia por cuanto en el Plan de Desarrollo 2010-2014 presentado por el actual gobierno, el SENA como principal institución formadora de técnicos y tecnólogos en Colombia, tiene un protagonismo estratégico no solamente como ente articulador de la educación con el mundo del trabajo, sino que además las estrategias para concretar el aumento de la productividad, las innovaciones, el emprendimiento y la investigación se centran en la alianza entre la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), COLCIENCIAS y el SENA, las universidades propiamente dichas quedarían relegadas. Aseguramiento de la Calidad: En cuanto al Sistema de Aseguramiento de la Educación Superior implantado en Colombia a partir de los desarrollos de la Ley 30 de 1992 y de manera acelerada en los últimos diez (10), con: la Acreditación de Alta Calidad de programas e instituciones; los Registros Calificados; los Exámenes de Estado Pro; el Sistemas de Prevención y Análisis de la Deserción de la Educación Superior SPADIES; El Observatorio Laboral de la Educación Superior OLE; el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior SNIES y el Sistema Nacional de Monitorio de Tics; así como el rol de COLCIENCIAS como agente oficial para orientar el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, así como categorizar grupos de investigación e indexar publicaciones científicas. Todo lo cual ha permitido imponer gradualmente una cultura de la autoevaluación y la evaluación externa, respondiendo a estándares internacionales para el caso de la acreditación de alta calidad, pero que por su naturaleza voluntaria y rigor exigido tan solo tiene el 5 % de los programas de pregrados Acreditados y un porcentaje semejante obtienen las Instituciones de Educación Superior, de acuerdo a lo reportado por las Estadísticas del Consejo Nacional de Acreditación, lo que indica que la inmensa mayoría de los programas siguen operando en condiciones mínimas de calidad. Además el Sistema de Acreditación Colombiana de naturaleza voluntaria y estatal, valorado como una experiencia positiva en América Latina, y que se encuentra sometido a una evaluación internacional seria y rigurosa por la comunidad académica. Sin embargo uno de los puntos débiles, son los tímidos estímulos previstos para los programas y las instituciones acreditadas , que beneficien la cualificación internacional de los docentes, investigadores y estudiantes, así como la reconversión tecnológica y la investigación propiamente dicha, entre otros, como existen en otros sistemas de la región. Al respecto referenciamos el estudio comparativo sobre los Sistemas de Acreditación de América Latina y el Caribe (Sueli Pires y Maria J Lemaitre 2008) presentado en el Encuentro Regional de la UNESCO para América Latina y el Caribe, realizado en Cartagena en junio de 2008, preparativo para la Conferencia Mundial de Educación Superior de la UNESCO en Paris de 2009. Bien sabemos que los Exámenes de Estado para la Educación Superior PRO y antes llamados ECAES, se inscriben dentro de la política y concepción de evaluación por competencias, los cuales son obligatorios para todos los estudiantes y programas a partir del año 2009, sin embargo dicha evaluación y sus resultados si bien han servido para tener una marco clasificatorio de universidades en términos de publicidad, y algunos estímulos creados por las propias instituciones para los mejores puntajes, su incidencia en los procesos de mejoramiento académico todavía es muy incipiente, apreciación sustentada en el Informe Especial publicado en el Observatorio de la Universidad Colombiana el 3 de Agosto de 2010, que se tituló ¿Sirven para algo los ECAES?, en uno de sus apartes dice “ Los ECAES han respondido más al interés del Estado, y concretamente del ICFES, que a los del país y la comunidad educativa”, problemática analizada en nuestro trabajo sobre la Calidad, Cobertura y Pertinencia de la Educación Superior , a propósito de la Conferencia de la UNESCO en Paris 2009, publicado en la Revista Nueva Época No 32 de la Facultad de Derecho de la Universidad Libre Bogotá. Al respecto consideramos vigente el debate nacional e internacional sobre la concepción de competencias, que han adoptado la mayoría de los países de América Latina, como política para la educación superior, que reduce la formación del profesional, a las llamadas competencias genéricas, que buscan estandarizar los logros de aprendizaje, privilegiando los conocimientos y habilidades necesarias para desempeñarse en el mundo del trabajo. Lo que reduce las potencialidades del aprendizaje al saber hacer, lo útil, minimizando la formación de subjetividad. Problemática abordada recientemente en nuestro artículo publicado en el Observatorio de la Universidad Colombiana sobre Flexibilidad, Aprendizajes y Competencias. La Educación como Proyecto de Nación y Estado: La esencia de la almendra que nutre el Plan de Desarrollo 2014-2014 es el aumento de la productividad, para lo cual el emprendimiento del sector empresarial, la transparencia y eficiencia del Estado, la seguridad de los inversionistas, requieren de profesionales, trabajadores, dirigentes y gobernantes innovadores, capaces de acceder a un mercado laboral competitivo, globalizado, que tiene a la ciencia y la tecnología como principal aliado, siempre y cuando exista investigación útil, que responda a los estándares internacionales. Con lo dicho, se esperaría que para el Estado, el Gobierno y en general la sociedad colombina la EDUCACIÓN fuera la esencia, sobre la cual se construyen los demás ejes estratégicos y nodales del Plan de Desarrollo, desafortunadamente no lo es para el Plan de Desarrollo “Prosperidad para todos Visión 2010-2014”, así como no lo ha sido para los anteriores Planes de los gobiernos colombianos. Al respecto es oportuno estudiar el libro de Andrés Oppenheimer, titulado ¡Basta de Historias!, publicado a finales del 2010 en el cual de manera amena y periodística indaga por que países como Corea del Sur, China, Singapur, India, Israel, entre otros han superado la pobreza, sus universidades se clasifiquen entre las mejores del mundo y su crecimiento económico sea significativo, la conclusión es contundente, toda la sociedad de estos países: clase empresarial, políticos, trabajadores, investigadores e intelectuales, han asumido que la educación de calidad, con indicadores internacionales y resultados que beneficien a la población, es la base de todos los planes de desarrollo, la educación es la esencia de la almendra de estos pueblos. La falta de claridad y compromiso histórico sobre la educación como proyecto esencial de la sociedad, que se vea reflejado en los planes y presupuestos, son la mentalidad excluyente y elitista, que persiste en la políticas educativas y planes que tratan de darle continuismo al expansionismo y la cobertura, sin asumir la democratización de la calidad como prioridad, que va más allá de los enunciados normativos. La anterior afirmación fue ratificada, con la manifestación de todos los rectores de las Universidades Públicas de Colombia al finalizar el año 2010, al expresar que más que financiación, lo que existía era desfinanciación, postura que fue liderada por el Rector de la Universidad Nacional, en diferentes foros académicos y gubernamentales. Los Rectores agrupados en el Sistema nacional de Universidades Estatales(SUE), demostraron que la normatividad contemplada en la Ley 30 de 1992, sobre financiación de la Universidades Públicas y las disposiciones de Planeación Nacional sobre presupuesto e inversiones del Estado, no prevén el fortalecimiento de los recursos para darle sostenibilidad a los proyectos de investigación, internacionalización, docencia calificada, proyección social, reconversión tecnológica y cobertura, indispensables para continuar avanzando en la alta calidad, cumpliendo estándares internacionales. Como ejemplo están la Universidad Nacional, la Universidad de Antioquia, la Universidad Industrial de Santander, la Universidad de Caldas, la Universidad Tecnológica de Pereira, todas ellas con amplio reconocimiento de prestigio y logros académicos de alta calidad, pero con un futuro incierto, por la carencia de una visión del Estado y sus gobernantes de asumir la Universidad Pública de Alta Calidad, como una prioridad de Estado, todo lo cual se encuentra ampliamente desarrollado en el Documento Clave No 29 de septiembre de 2009, de la Universidad Nacional. Investigación, Tecnología y Desarrollo: De igual manera se resalta el apoyo del Estado, el sector empresarial y las Universidades a la Ciencia y la Tecnología, en el Plan de Desarrollo 2010-2014 en lo relacionado a la Propiedad Intelectual, Instrumento de innovación, se reiteran los datos conocidos sobre el divorcio de la investigación que se realiza en Colombia, con la llamada aplicabilidad industrial, resaltando las limitaciones de la propiedad intelectual, encanuto el reducido número de patentes, el número de publicaciones académicas, y de manera contundente el documento insiste en recordarnos que la inversión total en Colombia en investigación y desarrollo es de 02% del PIB, diciendo que es un nivel muy bajo en comparación con países como Argentina que invierte 0.5%, Chile 0.7%, Brasil 0.8% o Corea del Sur el 3.2%. Recordamos que esta realidad de desprotección y abandono en los últimos 10 años de la inversión y apoyo a la ciencia y la tecnología, no solamente llevó a COLCIENCIAS a convertirse en un organismo con poco liderazgo, sino que se convirtieron en la justificación que motivó la Ley 1286 de Ciencia y Tecnología de 2009, que en buena hora tiene como director de COLCIENCIAS a uno de sus principales inspiradores el Doctor Jaime Restrepo Cuartas, ex rector de la Universidad de Antioquia y ex parlamentario, quien viene convocando a las Universidades, al Sector Empresarial y al Estado, para fortalecer el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Al respecto es interesante el análisis publicado en los Documentos Clave Nos 35 y 36 de la Universidad Nacional en el 2010, dedicados a la reflexión sobre la educación superior, la ciencia y la tecnología. En nuestro criterio, si bien el actual Plan de Desarrollo propuesto para el cuatrienio 2010- 2014, manifiesta una postura llamada de tercera vía, más humanizante y con explicito respeto por los derechos humanos y el Estado de derecho, mostrando, entre otros aspectos, que la financiación a la educación superior no puede reducirse a la fría y calculada, financiación a los usuarios, a través de la banca privada o el ICETEX, política que lentamente viene cambiando, con planes de financiamiento más benévolos y menos onerosos, que realmente favorezcan a la población de menos recursos, más sin embargo el Estado Colombiano no solamente carece de una política de financiamiento para las Universidades Públicas, que responda a las exigencia de la alta calidad y la internacionalización, sino que además el Sistema de Educación, carece de reales estímulos para los programas, las instituciones y la comunidad académica, que logra resultados de excelencia a nivel nacional e internacional. ALEJANDRO CASTILLO RIVAS Jefe de la División Académica de Planeación de la Universidad Libre Profesor de Filosofía del Derecho y Teoría Jurídica de la Universidad Libre Bogotá BIBLIOGRAFÍA: - Alfaro Salvador, Orlando. (2009). Políticas Educativas y el Modelo de Desarrollo Dominante: Un Acercamiento Crítico. Revista Realidad No 120. Universidad de Regina, Canadá. - Castillo Rivas, Alejandro. (2009). Calidad, Cobertura y Pertinencia de la Educación Superior: Puntos de Reflexión para la Conferencia Mundial de Educación Superior Paris 2009. Revista Nueva Época No 32, Facultad de Derecho Universidad Libre Bogotá. - Castillo Rivas, Alejandro. (2010). Competencias, Flexibilidad, Estándares y Aprendizajes, en la Educación Superior. Observatorio de la Universidad Colombiana. - Claves para el debate Público No 29 de 2009. Universidad Pública Desfinanciada: El Futuro de la Universidad Estatal en Colombia al Borde del Abismo. 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