Estudiantes franceses protestan por ley que define acceso meritocrático a la universidad

Abril 14/18 Una ley, promulgada en marzo pasado, del gobierno del presidente francés Emmanuel Macron (conocida como Ley Vidal) que establece criterios de selección para el acceso a la universidad, ha generado rechazo entre el movimiento estudiantil, que considera que el sorteo es más justo que la meritocracia. Temen que el Estado "desmantele" el servicio público de la educación superior.

Hay instalaciones bloqueadas, y la situación podría degenerarse a pocos días de la celebración del recordado Mayo del 68 en ese país, en el que los unievrsitarios también demandaban otros beneficios.

La siguiente es la noticia, contada por el diario El Mundo, de España:

"¡Macron, eres imbécil!", grita el hombre del megáfono. Miles de manos aplauden y a la vez se escucha un profundo abucheo, inevitable cuando se pronuncia el nombre del presidente. Hay carteles anarquistas, a favor de las mujeres kurdas, a favor de los ferroviarios en huelga. Esto es el Centro Mendés France de La Sorbona, más conocido como Tolbiac y rebautizado como Comuna Libre de Tolbiac, ocupado por los estudiantes desde el 26 de marzo. Unos 2.000 jóvenes se agolpan cerca de la entrada, en asamblea permanente, para impedir la entrada de la policía. Otras universidades francesas se encuentran en una situación similar. Bajo la 'pax macroniana' existe una Francia que hierve.

Unos 30 estudiantes intentaron iniciar, el lunes, una ocupación en otra universidad parisina, la de Nanterre, donde 50 años atrás comenzó Mayo del 68. El Rectorado llamó a los antidisturbios y se registraron escenas de una violencia inusual. Seis muchachos fueron detenidos. Dos de ellos, en libertad con cargos, participaron ayer en la asamblea de Tolbiac. "¡Hay que resistir!", gritó uno de los estudiantes de Nanterre, megáfono en mano. Recibió aplausos, pero no tantos como la delegación de ferroviarios, encuadrada por el sindicato CGT, que acudió para mostrar solidaridad y aportar, en su caso, brazos contra los antidisturbios.

Georges Haddad, presidente de la Universidad París 1 La Sorbona-Panteón, que incluye las facultades de Tolbiac, pidió el lunes la intervención de la policía. "La gravedad de la violencia registrada en el Centro Mendés-France ya no permite garantizar la seguridad de las personas", explicó. Las aulas están cubiertas de pintadas y parte del mobiliario ha sufrido destrozos. Los estudiantes temían que los antidisturbios irrumpieran ayer miércoles, pero un portavoz de la Prefectura anunció que Haddad había retirado temporalmente la petición.

El ambiente era a la vez tenso y festivo. Salvo entre los estudiantes que se oponían a la huelga y preferían no significarse. "Yo tenía un examen de Economía y lo había preparado bien, quizá acabe perdiendo este curso pero tengo que aguantarme", dice uno, fuera del recinto. "¿Quiere que le dé mi nombre?", le espeta al periodista. "¿Cree que estoy loco?".

Fenómenos mediáticos

La protesta tiene su origen en la Ley Vidal, llamada así por el nombre de su impulsora, Frédérique Vidal, especialista en genética molecular y ministra de Enseñanza Superior, Investigación e Innovación. La ley forma parte del programa de reformas de Emmanuel Macron y establece criterios de selección para el acceso a la universidad. De hecho, desde hace años se utiliza un mecanismo de selección bastante elemental: un simple sorteo. Pero muchos estudiantes consideran que el sorteo es más justo que la meritocracia en que se basa la Ley Vidal.

Unas cuantas conversaciones con estudiantes encerrados en Tolbiac permiten comprobar que la iracunda reacción contra la Ley Vidal arranca de más hondo: de las perspectivas de subempleo una vez concluida la carrera, de la insatisfacción con los programas de estudios, del hastío ante un sistema político que, como reacción al terrorismo yihadista, mantiene al ejército en la calle y fija límites cada vez más estrechos a la libertad de expresión.

El movimiento estudiantil ha creado pequeños fenómenos mediáticos. Como el del perrillo Guevara. En una de las primeras conferencias de prensa de los estudiantes, ofrecida por jóvenes encapuchados, había un perrito en la mesa. El animal cayó simpático. Poco después, alguien abrió en Twitter una cuenta con el nombre @guevara_tolbiac y empezó a comentar los acontecimientos desde el punto de vista del perro. Los tuits de Guevara son divertidos y a veces hilarantes. Además, constituyen una buena fuente de información sobre lo que ocurre en la Comuna Libre de Tolbiac.

Las protestas se extienden

Detrás de la simpatía aparecen fenómenos inquietantes. A la violencia ejercida por los huelguistas contra quienes se niegan a seguir la huelga (una violencia que se limita a la coacción y a la imposibilidad de recibir clases) se suma a veces una violencia más sangrienta, la de los grupos de ultraderecha. La Universidad Paul Valéry de Montpellier, también en huelga y ocupada, sufrió el día 6 el asalto de una banda de encapuchados que lanzaron artefactos incendiarios, pintaron en los muros consignas fascistas y agredieron a varios estudiantes. La policía detuvo a seis personas. El decano de Derecho y Ciencias Políticas, Philippe Pétel, dimitió tras los incidentes. En La Sorbona parisina, el local donde se reúne la Asociación de Estudiantes Judíos fue destrozado por desconocidos.

Las huelgas y ocupaciones afectan a numerosos centros universitarios. El Jean Jaurés de Toulouse es, junto a Tolbiac, donde la protesta muestra un perfil más duro. El movimiento se extiende a las facultades de Nantes, Rennes, Limoges, Burdeos, Cannes, Lyon, Grenoble y Estrasburgo. La universidad parisina de Nanterre mantiene un funcionamiento parcial pero el ambiente es muy tenso después del intento de ocupación y del desalojo del lunes. Varios profesores han empezado a filmar sus clases en casa y a colgarlas en YouTube, para que los alumnos que lo deseen puedan seguir más o menos el ritmo académico normal.

Se han perdido varios exámenes y parece probable que se pierdan bastantes más. Los dirigentes de la protesta, que mantienen el anonimato, exigen que además de retirar la Ley Vidal, el gobierno establezca este curso un aprobado político (todo el mundo un mínimo de 10 sobre 20) con nota mejorable para quienes aporten trabajos suplementarios. Ya puestos, piden también la dimisión de Macron.

La ZAD (Zona de Desarrollo Ulterior) de Nantes, donde iba a instalarse un aeropuerto hasta que Macron dio marcha atrás, es escenario estos días de batallas campales entre cientos de policías y miles de personas que se niegan a abandonar el territorio que ocuparon durante años, y en el que se ha creado una sociedad alternativa y ajena a las leyes. Los ferrocarriles siguen en huelga, como Air France. Los pensionistas se manifiestan. El 'macronismo' no convence a todo el mundo.