Análisis técnico de la propuesta de la "Coalición Colombia" sobre educación superior

Enero 29/18 Cada semana, El Observatorio traerá un análisis, despolitizado, de las propuestas de los aspirantes a la Presidencia de la República sobre educación superior. El primero corresponde a la de la Coalición Colombia, con el candidato Sergio Fajardo, en alianza con Jorge Robledo y Claudia López, y cuya propuesta se caracteriza por una ambigua oferta, llena de buenas voluntades, sin compromisos reales, y que no satisface la expectativa del grupo que, en teoría, más cercanía tendría con el sector.

Sobre el candidato y sus aliados:

- Sergio Fajardo Valderrama ha basado gran parte de su discurso e historia política en la educación (fue el promotor de "Antioquia la más educada"), además de su formación como PhD en matemáticas y profesor e investigador universitario.

- Jorge Robledo también ha sido profesor universitario y tiene una fuerte acogida entre la mayoría de los miembros del movimiento estudiantil (en sus distintas versiones MANE, ACRES, OCE, ACEU…), por sus tesis sobre gratuidad,  universalidad de la educación superior y compromiso del Estado con su financiación.

- Claudia Nayibe López se ha caracterizado por hablar de forma muy crítica y fuerte contra la corrupción en las universidades, y la debilidad del Ministerio de Educación para afrontar situaciones de calidad y cobertura.

Por sus antecedentes, se presumía que la propuesta conjunta de estos tres políticos, reunidos bajo el nombre de Coalición Colombia, liderada por Fajardo como candidato de la colectividad a la Presidencia de la República, trajera planteamientos que se destacaran y fueran una real luz de esperanza para solucionar las afugias del sistema.

Pero, un riguroso y despolitizado análisis indica que, por lo menos en lo relacionado con educación superior, la propuesta política de la Coalición Colombia es un listado de buenas intenciones, que cae en lugares comunes, no aterriza estrategias concretas ni define de dónde obtendrá recursos y termina siendo un listado de buenas intenciones, con lugares comunes, que no pone el dedo en la llaga ni constituye una propuesta concreta, objetiva, cuantificable ni medible.

Es decir, Coalición Colombia abre un paraguas tan grande que cualquier cosa (desde blanco o negro) que haga en su hipotético gobierno, puede estar cubierta allí.

Dicho en otros términos, si se le pregunta a la opinión pública qué es lo que propone, puntualmente, la Coalición en términos de educación superior, la respuesta será “tratar de mejorar”… sin claridad precisa de hasta dónde ni cómo.

Las propuestas sobre educación superior de la Coalición Colombia 

La propuesta oficial, denominada “Bases programáticas de la Coalición Colombia - Partido Alianza Verde, Polo Democrático Alternativo y Compromiso Ciudadano” y cuyo texto completo puede leer aquí, se caracteriza por no tener propuestas concretas, con indicadores precisos y creíblemente realizables en un periodo de Gobierno. Las pocas propuestas que menciona son: 

1) “Haremos de la ciencia y la tecnología una política de Estado mediante planes de largo plazo concertados con la comunidad científica, los sectores sociales y productivos, que permitan alcanzar la meta de un 1% del PIB en inversión pública y privada en la materia”.

Vale recordar que esta es la misma promesa que hizo Juan Manuel Santos y la entonces directora de Colciencias en agosto de 2015, y que no se ha cumplido.

2) “Colciencias desempeñará un papel rector en la definición de la política de ciencia y tecnología, en coordinación con las universidades, los centros de investigación y tecnología, el sector privado y la comunidad científica”.

Esta parece ser la respuesta esperada por la comunidad académica y científica del país. No se habla del cómo y, lo más importante, de su presupuesto.

3) “Nos concentraremos en aumentar la cobertura en las regiones y poblaciones pobres y vulnerables y enfrentaremos la deserción con una política que ataque las causas que alejan a los jóvenes del sistema educativo”.  

Otro interesante enunciado, sin respuesta al cómo. ¿Mejorarán la oferta de la educación superior pública?, ¿desmontarán la Ley 1753 de 2015 en lo que tiene que ver con Icetex para programas e IES acreditados, que afectará la cobertura, pero que fue promovido por Claudia López, quien se declara orgullosa de haberlo hecho y, al mismo tiempo, es una fuerte crítica del Icetex?

Las propuestas de la Coalición Colombia, carente de indicadores precisos, se caracteriza por frases sonoras, sin concreción alguna: 

- "La esperanza se escribe con la E de Educación. El camino de las oportunidades empieza con la educación como derecho y no como privilegio de unos pocos, base de la transformación social y fundamental para desarrollar el potencial de las personas".

- "Una educación superior de calidad al alcance de todos los jóvenes del país".

- "El camino de las oportunidades empieza en la educación, que concebimos como un derecho y no como el privilegio de unos pocos".

Si bien la propuesta habla de la “educación como un derecho”, en ninguna parte explica el alcance de esta afirmación, que a la luz del contexto técnico económico de la educación, podría significar que el Estado asumiría la gratuidad y la universalidad de la educación, incluida la superior. ¿Es esto lo que quiere decir la Coalición? No es claro. Lo que declara la Coalición se reitera en la buena voluntad, sin el riesgo de asumir el costo político de no lograrlo: “Avanzaremos hacia la universalidad, alta calidad y gratuidad en la educación pública”

Y más adelante, la propuesta trae un compromiso que constituye un contrasentido. Se propone “Apoyar a los jóvenes mediante programas de becas y créditos educativos justos que garanticen el acceso a la educación, con sostenimiento y estímulos a los mejores estudiantes de menores recursos”. Si se busca la gratuidad, entonces ¿por qué se habla de un programa de becas y créditos educativos? No hay respuesta, así como tampoco se dice qué pasaría con el Icetex, con el financiamiento de la universidad pública ni con el programa Ser Pilo Paga, entre otros. 

- “Impulsar la educación superior en sus distintos niveles. Aumentaremos la cobertura en educación superior de forma preponderante en instituciones públicas, con fuentes de ingresos que garanticen calidad, innovación y sostenibilidad”. Nuevamente, no se compromete con un indicador de cobertura, no detalla de qué forma crecerán los que llaman niveles (se presume que se refieren al técnico profesional, al tecnológico y al profesional), no dice cómo se daría la sostenibilidad de las instituciones públicas, que para algunos podría interpretarse como el hecho de ponerlas a autogestionar sus propios recursos. 

Eso sí, promete que “le vamos a cumplir a las universidades públicas. Debemos invertir más y mejor en las universidades públicas para aumentar la cobertura y reducir el déficit financiero. Vamos a disminuir las barreras de entrada e incrementar sus ingresos”. Obsérvese que habla de “reducir”, y no de acabar el déficit financiero. Entonces, qué se entiende por “cumplirles”.

- “Necesitamos más y mejores técnicos y tecnólogos, conforme a las necesidades del país y a las vocaciones de los territorios, de la mano de instituciones educativas fortalecidas, con un SENA tecnificado y despolitizado. Integraremos apropiadamente la formación técnica y tecnológica con la universitaria, como un sistema colaborativo”. ¿Esto conlleva incluir la formación para el trabajo y el desarrollo humano? Qué se hará al respecto?, ¿esto significa revivir el frustrado SNET?

En general, la propuesta constituye un listado de buenas intenciones con verbos en futuro, que no permiten dimensionar hasta dónde será el real compromiso del posible gobierno de esta alianza:

- Trabajaremos por una educación de vanguardia con las nuevas herramientas tecnológicas, por superar el déficit financiero y avanzar en la consolidación de la jornada única.

- Los procesos de formación y entrenamiento, con el SENA como protagonista, apoyarán su inserción al mercado laboral.

- Impulsaremos la educación rural con programas pertinentes y el uso y apropiación de nuevas tecnologías.

- Trabajaremos por maestras y maestros bien preparados, motivados y remunerados de forma adecuada, incluyendo programas de becas e incentivos para continuar su formación.

- Promoveremos la educación con enfoque étnico y cultural, haciendo énfasis en la creación de oportunidades y en la posibilidad de tránsito a la educación superior.

- Trabajaremos para que las instituciones de educación superior sean autónomas, responsables y tengan los mejores estándares de calidad.

- Crearemos alianzas educativas para brindar una educación superior rural de calidad.

- Integraremos apropiadamente la formación técnica y tecnológica con la universitaria, como un sistema colaborativo.

- Aumentaremos el número de personas involucradas en los procesos de ciencia y tecnología incorporando al creciente número de científicos formados en el exterior y en el país, sobre todo aquellos que actualmente no encuentran empleo, están por fuera de Colombia o trabajan en posiciones donde no son suficientemente valorados.

- Haremos de la ciencia y la tecnología una política de Estado, mediante planes de largo plazo concertados con la comunidad científica, los sectores sociales y productivos.

Las afirmaciones que se pueden considerar como principios programáticos o plataforma de gestión, constituyen importantes verdades, carentes de un plan de acción o de una respuesta técnica precisa de “cómo se va a lograr eso”.

- “La educación, la ciencia, la tecnología, la innovación, el fortalecimiento del comercio, la industrialización, el desarrollo agropecuario, el emprendimiento y la cultura serán los ejes de la modernización de nuestro aparato productivo”.

Temas neurálgicos para el sector y no mencionados en la propuesta, y cuyo silencio puede ser un “arma de doble filo” son: El modelo de gestión del Ministerio de Educación, la necesaria revisión del sistema de aseguramiento de calidad y una posible agencia nacional de calidad, el papel de las IES en el desarrollo del país, una superintendencia de educación superior, y la relación de los egresados con el entorno laboral, entre otros.

En general, el programa en educación superior de la Coalición Colombia deja en el aire la respuesta a las preguntas relacionadas con si habrá cambios estructurales en el sistema, quiénes los impulsarán y de dónde saldrán los recursos para ello.

Finalmente, habría que esperar si la dinámica de la política no lleva a que el día de mañana los hoy aliados sean rivales y Robledo y sus seguidores del Polo Democrático no regresen a demandar al Estado por gratuidad plena y universal en educación superior pública, y los seguidores de Claudia López denuncien a un posible gobierno de Fajardo por no combatir o permitir la corrupción en educación superior.

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Espere la próxima semana el análisis de la propuesta de Germán Vargas Lleras