"Seguiremos en esta labor con responsabilidad y sin descanso: Rector de la U. Pedagógica Nacional

Enero 22/18 Adolfo León Atehortúa fue escogido por el Observatorio como uno de los que más incidió en la educación superior en 2017. El rector de la U. Pedagógica Nacional nos envió una relatoría de sus gestiones frente a esa IES y su defensa por la educación superior pública, en la que se ha enfrentado (casi solo) al Ministerio de Educación.

La siguiente es su comunicación a El Observatorio:

Cordial saludo.

A través del presente expreso mis agradecimientos por la inclusión que hacen de mi nombre en la lista de los colombianos que más incidieron en la educación superior en 2017.

Sin embargo, considero necesario sustentar algunas precisiones con respecto a determinadas afirmaciones que se presentan en la nota redactada por “El observatorio”:

En efecto, mi voz no fue suficientemente escuchada en relación con el artículo 222 de la Ley 1753 de 2015 y su reglamentación a través del Decreto 2450 del 17 de diciembre de ese mismo año, seguido por la Resolución 2041 del 3 de febrero de 2016. Pero ello no significa que no se haya expresado. Al contrario, se manifestó con la temprana convocatoria que se hizo a los rectores de las universidades estatales para expresarnos frente a la medida cuando apenas se anunciaba; se concretó con un extenso documento que, propuesto por el Consejo Académico de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) en agosto de 2015, fue suscrito también por el entonces presidente del SUE, Iván Enrique Ramos, rector de la Universidad del Valle, y el director del Instituto de Educación y Pedagogía de dicha Universidad, Renato Ramírez, en conjunto con los rectores y decanos de  las Facultades de Educación de las universidades de Antioquia y Pedagógica y Tecnológica de Colombia.

Se expresó, así mismo, con múltiples pronunciamientos que facultades, departamentos y programas de la Universidad Pedagógica Nacional hicimos frente a diversas versiones que sobre el proyecto de resolución se conocieron entre agosto y septiembre de 2015, los cuales originaron un comunicado crítico de ASCUN (de cuyo Consejo Directivo era miembro), en septiembre 4 de 2015. Se expresó con el acompañamiento hecho a una importante movilización estudiantil realizada el 13 de octubre de 2015 hasta el Ministerio de Educación Nacional (MEN), y se repitió con una nueva comunicación que, a instancias de la rectoría de la UPN, se suscribió con los rectores de las universidades del Valle, de Antioquia, UPTC, Distrital y el Director Ejecutivo de ASCUN el 14 de octubre de ese año.

Como respuesta a todo lo anterior, se conformaron dos “mesas de discusión y concertación” en torno a la resolución proyectada por el MEN: una con la intermediación de ASCUN, y otra con estudiantes de la UPN y la UD, a la cual se unieron luego estudiantes de la UPTC. Con la primera, difícilmente se lograron algunos cambios en la resolución, referidos a la denominación de las licenciaturas, la consideración de otras lenguas extranjeras diferentes al inglés y una reducción en su nivel exigido, así como la cantidad de créditos destinados a la práctica pedagógica y su propia caracterización, entre otros aspectos. La segunda se cerró sin acuerdos y culminó con el retiro de los estudiantes y la decisión del MEN de expedir las normas definitivas.

En realidad, no se tuvo eco ni fuerza suficiente. Aunque las expresiones frente a lo proyectado por el MEN para obligar la acreditación de las licenciaturas se enviaron a los medios de comunicación, no hubo publicación alguna. Nadie siguió el registro pormenorizado que de ellas se hizo en el sitio web de la UPN y no hubo tampoco un medio que hiciera referencia a las movilizaciones y esfuerzos estudiantiles.

Por supuesto, mi voz se expresó también desde el SUE y ASCUN frente al SNET, el MIDE 1.0, la legislación para inspección y vigilancia de la Educación Superior, o a favor de la evaluación diagnóstico-formativa para los profesores oficiales del país y el proceso de paz. Los documentos que refieren todo lo expuesto se encuentran aún en Web o pueden suministrarse desde la UPN. En los primeros asuntos, fue difícil obtener resonancia ante medidas que arrastraban con espectacularidad a la opinión y la prensa. Para la evaluación de docentes, se acompañó el proceso de acuerdo logrado con FECODE por casi seis meses a lo largo de 2015.

Igualmente, con el propósito de alcanzar fortaleza en nuestras propuestas y reclamos, se impulsó la creación de la “Comisión de Unidades Académicas en Educación del SUE” que, con el apoyo pleno del Consejo de Rectores, coordinada por el rector de la UPN y con la participación de los decanos de las facultades de educación de las universidades estatales, ha obrado como interlocutora del MEN con un primer documento analítico entregado en noviembre de 2016 para la expedición de un Decreto con fuerza de Ley que ampliara el plazo establecido para la acreditación obligatoria de las licenciaturas, el cual culminó con el Decreto 892 del 28 de mayo del 2017, y la modificación de la Resolución 2041 que obtuvo finalmente la nueva Resolución 18583 del 15 de septiembre de 2017.

Debo señalar, finalmente, que mi labor como rector a partir de julio de 2014 y hasta el año 2016, tuvo que concentrarse con denuedo en mi propia institución. Recibí un déficit cercano a $4 mil millones, un embargo decretado por una deuda en impuesto predial por $2940 millones, líos judiciales por titulación, invasiones, carencia de acueducto, redes sanitarias y algunas sedes prácticamente derruidas y sin utilización posible, entre otras múltiples dificultades que fue necesario subsanar al tiempo que trabajábamos por la acreditación institucional y de programas como única forma cierta de reivindicar el respeto y reconocimiento por nuestra Universidad, garantizando su existencia.

Trabajamos también para atender la adquisición de recursos educativos, el bienestar, la investigación y la internacionalización alcanzando indicadores que hoy nos destacan, y logramos reunir en un solo haz de voluntades a las universidades nacionales pedagógicas y de educación de América Latina, a partir de un primer encuentro que convocamos en octubre de 2015. Solo cuando el tiempo lo permitió, a partir de agosto de 2016, asumimos una columna quincenal en “El Espectador”, con la cual hemos intentado llevar a debate importantes temas de la educación superior como lo logramos recientemente en torno al Programa Ser Pilo Paga. Aquí, vale la pena aclarar, no defiendo intereses personales: defiendo a la educación pública.

Seguiremos en esta labor con responsabilidad y sin descanso.