Los colombianos que más incidieron en la educación superior en 2017

Dic 24/17 Por sus acciones, silencios, propuestas, protestas y posición de poder, los siguientes son, para El Observatorio, las 10 personas que más influyeron (algunos para bien, y otros no) en el desarrollo de la educación superior colombiana.

Un elemento común en la búsqueda e identificación de estos personajes, tras un año de noticias, es que la mayoría representa intereses específicos de IES o sectores, pero no se halla en el sistema un caracterizado líder reconocido como tal en todo el sector.

Estos son los seleccionados, presentados en orden alfabético:

 

1) Adolfo León Atehortúa (rector de la Universidad Pedagógica Nacional)

Fue elegido en junio de 2014 y logró ganarse la confianza de gran parte del estudiantado que, por un buen tiempo, decretó una tregua y cesó sus protestas. Hasta comienzos de este año, su gestión había sido poco visible. Pasó “de agache” con el Ministerio de Gina Parody y su voz no fue escuchada frente a temas del Plan Nacional de Desarrollo y, especialmente, el polémico articulado sobre la acreditación de licenciaturas. De manera un poco sorpresiva para el sector, logró acreditar institucionalmente la Universidad y para febrero de 2017 se especuló que se retiraría el cargo por molestias con temas de gestión interna y su estado de salud.

Tras unas semanas de silencio, Atehortúa reconoció que iba a renunciar y desistió de ello, y asumió un cambio radical en su estilo. Sin necesidad de presidir el SUE nacional, caracterizado por su baja capacidad de liderazgo, Atehortúa lideró las protestas y marchas de la comunidad académica contra el gobierno nacional por el modelo de financiamiento de la educación superior pública y, especialmente, por el impacto que tiene para las universidades públicas el desvío de recursos de éstas hacia el programa Ser Pilo Paga.

Esa pelea tuvo su máximo volumen en los meses de septiembre y octubre. El rector se ha sostenido en su discurso, con cifras en mano, en el Congreso de la República y los medios de comunicación, al tiempo que llegó a ser presidente del Consejo Directivo de ASCUN, Asociación en la que debió ceder dicha dignidad al no hallar respaldo de los demás rectores, que consideraron que el rector de la Pedagógica no estaba considerando el rol que significaba presidir Ascun para enfrentar peleas casi personales y no de sector con el gobierno nacional.

Aún así, Adolfo León Atehortúa ha logrado sostenerse en su abierto enfrentamiento con el Estado, y particularmente con la ministra Yaneth Giha, cuenta con el respaldo de su comunidad académica, es aplaudido bajo la mesa por otros rectores y logró ser la primera IES con todos sus pregrados acreditados en ata calidad. Todo indica que seguirá liderando el tema, por lo menos mientras termina su rectoría.

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2) Los responsables de Colciencias. Científico César Ocampo Rodríguez, como director, y Alejandro Olaya, como subdirector

Indudablemente tienen una importante incidencia en un sector que espera mucho más de esa entidad, que ha ido perdiendo brillo y no sólo se va extinguiendo presupuestalmente (la entidad lleva tres años seguidos bajando en su presupuesto), sino que carece de un espacio de liderazgo y autoridad académica que la posicione como una voz autorizada de cómo avanzar en temas de ciencia y tecnología el país.

Olaya, quien hacia afuera se ve como el que realmente manda en la entidad, ante el silencio, falta de protagonismo y declaraciones poco inspiradoras de su director, se ha empeñado en sacar una encuesta nacional para que el país defina cuáles deben ser los objetivos de desarrollo sostenible que debe priorizar el país, en una iniciativa fuertemente criticada por columnistas como Moisés Wasserman y la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia ACAC, a quienes Olaya -sin decir nombres- descalifica de posiciones vetustas por criticar la idea.

Ocampo, por su parte, hace parte de la foto gubernamental del programa Colombia Científica, una iniciativa en la que Colciencias no tuvo el protagonismo esperado y en el que actúa más como operador que inspirador.

Colciencias atiende muchos programas, de los que el país poco comprende su importancia y en la mediática idea de “Colombia la más educada” el país no halla ni el norte ni el camino con el que la ciencia pueda contribuir a crecerlo como nación, tarea que debería ser una de las prioritarias de esa entidad.

 

3) Comisión Nacional de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior CONACES

Hablar de Conaces es hablar de los trámites y angustias que las IES deben enfrentar para lograr la aprobación o renovación de sus registros calificados. Sus consejeros son académicos que, al mismo tiempo, laboran en IES (algunas veces las mismas que deben evaluar) y recomiendan al Viceministerio de Educación Superior si otorgar o no un registro a partir de los informes de visita de pares académicos y las aclaraciones y complementos de información que dan las IES.

Es un consenso en el sector que estos trámites cada vez son más complicados, no por el rigor técnico del proceso, sino por la subjetividad, paradigmas académicos y posibles conflictos de intereses de algunas salas y consejeros, a la hora de demandar de las IES los requisitos necesarios para aprobar. Falta de flexibilidad, de apertura a nuevos formatos y modelos educativos y disciplinares, solicitudes sin fundamento legal e inconsistencia en las mismas, hace parte del listado de reparos que las IES hacen a CONACES.

La situación de CONACES es la máxima representación de un problema sobre diagnosticado: La desarticulación del sistema de aseguramiento de la calidad, la ausencia de referentes precisos, los conflictos de interés, la separación conceptual y procedimental con el CNA, la necesidad de su revisión y la posible creación, pedida por muchos, de una Agencia Nacional de la Calidad.

Hay en camino la intención del Ministerio de hacer una nueva reforma a Conaces. Ojalá que sea para su mejora y que, vía CESU, se ayude a articular el sistema de aseguramiento como se espera.

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4) Ignacio Mantilla Prada (rector de la Universidad Nacional de Colombia)

Por segundo año consecutivo El Observatorio lo considera uno de los personajes de mayor impacto en el sector, no solo por ser el rector de la más importante universidad pública del país, sino también por su gestión. Auncuando siempre se ha esperado más liderazgo de éste para todo el sector, y especialmente el SUE, es significativo que Mantilla esté en su último año de rector, en su segundo periodo, con un importante nivel de aceptación y reconocimiento de parte de una crítica comunidad académica (misma que rechazó su primera elección).

La ya afortunada y acostumbrada estabilidad académica de la Universidad, la no parálisis de clases, la mejora en la infraestructura tras las fuertes críticas recibidas, los resultados académicos, la gestión de recursos adicionales, la proyección a la nueva sede en La Paz (Cesar), la creación de nuevos programas, el despolitizar positivamente la institución, la sobria y académica celebración de los 150 años de la Universidad y su ya habitual columna de opinión semanal en El Espectador (algo esperado de otros rectores), le constituyen en un referente para el sector.

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5) Omar Mejía Patiño (rector encargado de la Universidad del Tolima)

Mejía es un abogado y profesor de planta de esta Universidad, y aceptó el encargo de la rectoría en un momento muy difícil: Una IES con problemas de gobernabilidad tras la renuncia, obligada, de José Herman Muñoz, por la complicada situación económica, burocracia, reducción de la demanda y conflictos con la Gobernación.

Su estilo conciliador y habilidad para acercarse a los diversos actores de la comunidad académica, le han ganado la confianza del Consejo Superior, que lo ha ratificado como rector encargado (aún no se sabe cuándo habrá rector en propiedad), y aunque debe impulsar acciones muy complicadas, tales como superar el déficit financiero (empezó en 24 mil millones a comienzos de año y lo termina con 14 mil), impulsar una reestructuración -léase recorte- de personal, negociar con los sindicatos, aumentar el número de estudiantes (que comienza a reactivarse) y mejorar la calidad de la Universidad (ha acreditado 7 pregrados en 14 meses), el panorama institucional comienza a ver luz al final del túnel, para una IES que hace un año no mostraba viabilidad y tampoco contaba, ni cuenta, con un respaldo decidido formal de parte del Ministerio de Educación. 

6) Carlos Javier Prasca Muñoz (rector de la Universidad del Atlántico)

El ex rector de ITSA y ex secretario de Educación del Departamento del Atlántico logró ser, tras 4 años de rectorías en encargo, el rector en propiedad de la Universidad del Atlántico, en una elección muy polémica por las pugnas internas del Consejo Superior, pero en las que Prasca logró ganarse el respaldo del Departamento y del Gobierno Central. Aunque las acusaciones, demandas y pugnas internas se mantienen, en menor escala, Prasca ha logrado dar un nuevo oxígeno a esta universidad, que tiene interesantes desarrollos académicos pese al complicado panorama político (a Prasca se le relaciona como “ficha” de Cambio Radical).

Por el bien de la educación superior pública del Atlántico, ojalá que esta IES logre consolidar un proyecto educativo por encima de intereses electorales y grupales.

7) Natalia Ruiz Rodgers (viceministra de Educación Superior)

Tras el ímpeto y poca cortesía de Natalia Ariza Ramírez, y la cordialidad y poca prospectiva de Francisco Cardona Acosta, como viceministros de Gina Parody, la ministra Yaneth Giha dio un respiro al sistema con el nombramiento de Natalia Ruiz Rodgers como viceministra de Educación Superior. Cumplía con las expectativas del sistema: Una persona respetuosa y no impositiva, a la vez que académica y gran conocedora del medio (había sido Subdirectora de Fomento con María Fernanda Campo y vicerrectora de docencia de la Universidad Autónoma del Caribe).

Su llegada generó una enorme expectativa positiva entre rectores, quienes consideraban que, por sus declaraciones iniciales, Ruiz recompondría el camino tras las polémicas decisiones de la administración anterior, en temas como Ser Pilo Paga, acreditación de licenciaturas y programas de inspección y vigilancia, entre otros.

Pero sus intenciones se fueron marchitando y Ruiz parece haberse estrellado con el sistema. Su presencia en eventos académicos es muy poca y se le ve más en actividades de gobierno relacionadas con otros temas que en aquellos claves para su actividad. Su personalidad tímida e indecisa no ha permitido conocer exactamente su agenda estratégica, a tal punto que muchos rectores prefieren llegar directamente a la ministra. Sus confusas explicaciones sobre lo que pasa en la Fundación Universitaria San Martín y la desafortunada actuación y seguimiento al tema de la Universidad Incca generan incertidumbre en el sector.

Ruiz Rodgers, para el conjunto del sistema, es “una buena persona”, pero no tiene la dimensión gerencial que demanda el cargo, pues sus expresiones públicas tampoco permiten presentarla como líder o defensora de la educación superior pública colombiana.

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8) Andrés Vásquez Plazas (expresidente de Icetex):

Aunque está pendiente que la justicia pueda comprobar o no las denuncias y sospechas de posibles actos de corrupción, manejo indebido de dineros y favorecimiento, que llevaron a la ministra Yaneth Giha a pedir la renuncia de Andrés Vásquez como director de Icetex (aunque él dice que renunció por motivos personales), lo cierto es que como funcionario éste lideró temas de vital interés para la educación superior, y por eso ha sido considerado en este listado.

Vásquez, con experiencia financiera y muy poca en educación superior, logró estar en el cargo tres años, en una institución que -especialmente con Parody- recibió un gran impulso y, tras el Plan Nacional de Desarrollo 2015-2018- pasó a ser la joya de la corona de las administradoras de la educación superior.

Al momento de su salida de la entidad, Vásquez venía gestionando con éxito el proyecto de Ley de Crédito al Ingreso Contingente, que responde al interés del gobierno nacional y sería ley de la República en la primera legislatura de 2018. Además, superó polémicas relacionadas con programas como Ser Pilo Paga, Colombia Científica, la ley de cuentas abandonadas, el programa “Tú eliges” y la modernización de la entidad. Se convirtió en la chequera del sistema, y tuvo mucha visibilidad por su capacidad de recorrer permanentemente el país para promocionar la entidad. Uno de sus pecados que generó la molestia de la ministra (además de los que están siendo investigados), fue su confrontación con los líderes de los deudores morosos de la entidad, quienes presionaron su salida.

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9) Olga Lucía Velásquez (representante liberal a la Cámara, por Bogotá)

2017 fue el año en que se disparó mediáticamente como “hada madrina” de la educación superior en el Congreso de la República. Esta política bogotana se ha apropiado, y ganado, esa responsabilidad por su gestión especialmente a favor de la educación superior pública, pues ha sido artífice de los proyectos de aprobación de leyes de estampilla (para la Universidad Nacional), y defendió que las universidades públicas no perdieran su autonomía para poder contratar directamente con el Estado sin tener que realizar licitaciones públicas.

Ha realizado debates sobre el estado de la educación, en sus diversos niveles, ha cuestionado políticas del Gobierno y el Ministerio de Educación Nacional, como los créditos Icetex, ha criticado políticas de inspección y vigilancia y Ser Pilo Paga, y ha pretendido liderar la necesidad de contar con una ley estatutaria en educación. Este último tema le ha dado visibilidad entre rectores, aunque no ha logrado los avances deseados y, posiblemente, pueda ser un asunto no exitoso, mucho más en lo que viene de campaña política para 2018.

Su filiación política, críticas al gobierno y al uribismo, entre otros aspectos, podrían hundir muchas de sus iniciativas en el panorama electoral que se avecina, pero sin duda se reconoce que es una de las pocas personas en el Congreso de la República que se ha tomado el tiempo y la preocupación por entender y apoyar la educación superior.

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10) Víctor Alejandro Venegas (Presidente encargado del Icetex)

Desde antes de su nombramiento en el Icetex (hace una semana), Venegas ya había hecho méritos para ser considerado en este listado, por su condición de director de Fomento del Viceministerio de Educación Superior, cargo al que llegó pocos meses atrás, luego de un paso por la empresa privada, y tras haber trabajado como subdirector de Desarrollo Sectorial del mismo Viceministerio, con la ministra María Fernanda Campo y como Gerente del Observatorio Laboral para la Educación.

Lea: Designan a Víctor Alejandro Venegas, presidente (e) del Icetex

Venegas, quien ya había trabajado con la viceministra Natalia Ruiz Rodgers, pasó de ser su mano derecha a funcionario estrella del Ministerio (por lo menos en la mirada hacia los rectores y el sistema), pues además de conocer bien el entorno (a diferencia de la mayoría de funcionarios directivos de esa entidad), también lideró proyectos que eran de la Dirección de Calidad, se metió con temas diversos, como los relacionados con las finanzas de la universidad pública, el MIDE, el Observatorio Laboral, consejos superiores…. Y tuvo más representación en escenarios académicos que la propia viceministra Ruiz.

Llegó al Icetex como carta de confianza de la ministra Giha, y probablemente se quede allí en lo que resta de este gobierno, dejando al Ministerio con el problema de hallar una figura líder en el Viceministerio.

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Algunos otros protagonistas que, por sus gestiones en 2017, tuvieron y tienen incidencia en el sector se pueden mencionar son:

- Jueza administrativa de Bogotá, Catalina Vargas, por su polémica, y peligrosa decisión, de obligar al Consejo Superior de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca de elegir rector de una terna que éste ya había descartado por considerar que no respondía a las expectativas de la comunidad universitaria.

- Luis Orlando Aguirre, representante de los profesores en el CESU. Este santandereano, profesor de la UIS, participó de la Ley de Spin Off o de industrias de base tecnológica, en la gestión de la estampilla y ley de Honores de la UIS, y fue uno de los principales defensores, en el Congreso para evitar que la Ley de Contratación Pública afectara a las universidades públicas.

- Carlos Hernando Forero, director ejecutivo de Ascun, quien fue re-elegido en su cargo por su capacidad conciliadora y de llevar una agenda de diálogo con el gobierno en la que, por lo menos, sirve para que el Ejecutivo tenga en cuenta a la universidad sin tomar decisiones de manera inconsulta.

- Rectores de La Guajira, Carlos Robles, y de la Universidad Tecnológica del Chocó, Eduardo Vega, que dirigen universidades que avanzan a muy poca velocidad en sus procesos de calidad, que han sabido mantenerse, vía re-elección en sus universidades, pese a diversas acusaciones sobre excesivo poder y posibles casos de irregularidades.

- María Claudia Lombo, directora ejecutiva de ACIET, por haberle dado un nuevo aire de visibilidad a esa asociación y dirigir la argumentación técnica de la misma en contra de la frustrada propuesta de Sistema Nacional de Educación Terciaria.

- Pedro Prieto Pulido, exconsejero del CESU, en representación de las comunidades académicas, por el precedente sentado al renunciar al Consejo Nacional de Educación Superior al cuestionar la inacción y silencio del Ministerio de Educación frente a la propuesta de impulsar un SNET a través de un decreto de ley vía fast track.

- Hernán Porras, rector de la Universidad Industrial de Santander. Finalizando su primer periodo rectoral, Porras se ha distinguido por su capacidad conciliadora y gerencial en una IES pública muy sensible a los conflictos internos. En el sector se le reconocen estas cualidades que lo llevaron a ser elegido presidente de ASCUN.

- Carlos Solarte, rector de la Universidad de Nariño, por su liderazgo en esa IES, que acreditó institucionalmente y en la que logró re-elegirse.