Entre el silencio y el olvido, sistema pone poca atención pone a lo que pasa en la U. del Chocó

Dic 5/17 Porque Chocó es uno de los departamentos con más pobreza, menos visibilidad y poca atención del Estado; porque las protestas de estudiantes y docentes de la Universidad Tecnológica del Chocó no llegan a los grandes medios, y porque Eduardo García Vega, pese a ser el rector público que más años lleva en el cargo, 14, poco o nada aparece en el SUE y en las reuniones claves de rectores, el sistema de educación superior prácticamente desconoce lo que pasa en esta universidad, en donde las maquinarias políticas parecen reinar y la calidad está ausente.

El Observatorio presenta una síntesis de la situación actual, gracias a la descripción que hace la periodista Laura Soto en La Silla Vacía:

Las elecciones en la Universidad Tecnológica de Chocó del viernes pasado donde se iba a elegir a cinco nuevos miembros del Consejo Superior terminaron en protesta y con dos de las cinco votaciones aplazadas.

La elección correspondía a la primera vuelta en la disputa por la Universidad entre el sindicato de profesores Aspu y el actual rector de la Universidad, Eduardo García Vega. Se iban a elegir a los representantes de los ex rectores, las autoridades académicas, los profesores, los egresados y los estudiantes. Sin embargo, al final de la tarde solo se eligieron tres puestos.

Aunque aún no han salido los resultados oficiales, el preconteo arrojó que por el lado de los ex rectores ganó Fidel Quinto, que, a pesar de estar retirado de la Universidad se impuso porque el otro candidato, Damian Mosquera y que era el que pintaba más fuerte, se retiró de la contienda. Eso dejó al rector Eduardo García con el primer aliado en el Consejo Superior.

Como era de esperarse, en el puesto de las Autoridades Académicas fue elegido Ricardo Ledezma, que era el único candidato que, aunque generaba consenso entre los dos sectores, tiene un vínculo más cercano con el rector que él lo nombró hace algunos años.  

Y en el puesto de los egresados quedó Edwar Mena Romaña, también cercano al rector y que ya se venía desempeñando en el cargo.

Eso quiere decir que por ahora, el rector tiene tres personas cercanas en el Consejo Superior. Mientras tanto, los otros dos cupos quedaron en veremos porque la elección del viernes terminó convertida en caos.

Los desmanes comenzaron en la tarde, cuando un grupo de estudiantes protestó porque en una de las mesas de votación, donde votaban los estudiantes de trabajo social, estaba de jurado una maestra que, según ellos, le hizo campaña a la candidata de esa carrera, Leyla Jackeline Córdoba. Ella estaba siendo apoyada además por el sindicato.

Según los protestantes, la profesora supuestamente metió votos en la caja marcados con el nombre de Córdoba y eso desató la ira de los estudiantes que destruyeron la caja, pero las autoridades universitarias no encontraron prueba del supuesto fraude.

En medio del caos, la caja de los votos para elegir al representante de los profesores también fue destruida por los estudiantes.

Esos desmanes estaban advertidos desde el día anterior a la elección por el procurador regional de Chocó, Acxan Duque.

“Un grupo de estudiantes nos advirtió que si las directivas de la Universidad no cambiaban de puesto a la profesora iban a hacer desmanes porque no confiaban en ella”, contó. Aunque Duque transmitió la petición a las directivas de la Universidad, la profesora se mantuvo en el puesto durante la elección.

Ahora, la elección del representante de los estudiantes y de los profesores se reprogramó. Aún así, supimos que hay inconformismo entre los estudiantes porque sienten que no tienen garantías como tener un comité electoral conformado por integrantes de la Universidad y veedores que son los encargados de asignar a las mesas, los jurados y de toda la logistica.

Además del caos del viernes, la elección estuvo pasada por denuncias de proselitismo, compra de votos y publicidad excesiva.

En todo caso, la puja por la Universidad sigue abierta y solo hasta el jueves se sabrá cuál de los dos sectores, el del rector o el del sindicato, se queda con la mayoría de puestos en el Consejo Superior para elegir al próximo rector.

Los antecedentes

La idea del Consejo Superior es elegir a cinco de sus nueve miembros que serán, a su vez, quienes el próximo año elegirán al nuevo rector de la institución. Es una elección que se dará en medio de la puja entre el sindicato de maestros Aspu y el actual rector, Eduardo García Vega, que tras un paro de tres meses que terminó en octubre, acordaron que García Vega no se reelegirá por un cuarto período consecutivo.

Aún así, ambos sectores quieren poner al sucesor. Por eso, la elección del Consejo Superior será la primera vuelta en la pelea por quién se queda con la Universidad que no sólo es la única pública del Chocó sino que es el segundo cargo público más importante del departamento, después de la Gobernación.

La puja

La UTCH es un fortín político apetecido en Chocó, que tiene un presupuesto anual de inversión de 42 mil millones de pesos, pero está envuelta en varios problemas acumulados que la han puesto en el ojo del huracán.

El primero es un déficit presupuestal grande que requiere ajustar los gastos para poder seguir funcionando. Esto se debe tanto a la desfinanciación de las universidades a nivel nacional como a los malos manejos de los recursos de la administración.

El segundo es que en los 45 años de fundada no ha recibido la acreditación de alta calidad del Ministerio de Educación y tampoco sus programas académicos. Eso es grave porque esa acreditación es una garantía de que la educación que brindan es de calidad que permite que los estudiantes puedan hacer intercambios con otras universidades, acceder a becas y que sus títulos sean validados en otros países.

En los últimos dos años el Ministerio de Educación le negó la renovación de los registros calificados de enfermería y arquitectura que determinan las condiciones mínimas de calidad para que puedan ofertar cupos y por eso no podrán matricular nuevos alumnos.

El tercero es que hace ocho meses la universidad se vio envuelta es un escándalo de corrupción por la venta de títulos falsos. Un asunto que llegó hasta la Fiscalía y tiene a varios profesores y funcionarios tras las rejas. Y aunque integrantes de la administración aseguran que ya tomaron todas las medidas, el hecho fue un duro golpe para su legitimidad.

A eso se suma la puja por la rectoría de la Universidad que hasta ahora la ha ganado el actual rector, Eduardo García Vega, quien a través de reformas a los estatutos se ha reelegido tres veces en un hecho inédito en la Universidad.

García es sociologo de la Universidad San Buenaventura de Medellín y tiene una maestría en desarrollo rural de la Javeriana. Ha estado vinculado a la Universidad desde hace 32 años donde, antes de ser rector fue vicerrector de investigaciones y director del Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico, IIAP.

Políticamente, y según siete fuentes consultadas por aparte, García es liberal cordobista y se ha mantenido en el cargo porque ha sido muy hábil en construir alianzas con los miembros del consejo superior de la Universidad donde tienen asiento los ex rectores, los sindicatos, los egresados, los estudiantes y los gremios, entre otros y que son los que a la postre eligen al rector. Además, según las fuentes, tiene muy buena relación con los políticos del departamento y ha apoyado a varios candidatos, aunque según una de las fuentes “nunca se compromete con ninguno”.

Durantes sus catorce años como rector su gestión recibió críticas por no superar los problemas de la Universidad. Por eso, desde finales del año pasado, en Chocó circuló el rumor cada vez más fuerte de que García Vega no intentaría reelegirse por cuarta vez el próximo año, aunque no por eso va a desvincularse del poder en la Universidad. De hecho, desde ese momento, empezaron también a sonar los nombres de los candidatos con los que planeaba elegirse en cuerpo ajeno como el de Teofilo Cuesta, el actual director de Codechocó, la autoridad ambiental chocoana. 

Esta situación aumentó el descontento del sindicato de profesores  Aspu Chocó, quienes convocaron a una asamblea permanente en agosto que duró tres meses para pedir, entre otras cosas, reformar los estatutos para evitar la reelección indefinida del rector.

Aunque los miembros del sindicato pedían que les mejoraran sus condiciones laborales, les cumplieran pagos atrasados y sus prestaciones, así como un restaurante, una biblioteca y otras mejoras en términos de bienestar universitario, una fuente del nivel nacional que conoce la situación de primera mano dice que un sector liderado por el Presidente del sindicato, Jorge Perea, también quería modificar los estatutos de tal manera que los seis miembros nuevos del Consejo Superior los eligieran ellos y así asegurar que el próximo rector fuera de su grupo. Por ese grupo, el nombre que suena hoy es el del Vicerrector de los docentes, Gilberto Panesso.

Además, buscaron alargar el paro lo más posible para afectar la imagen del rector e incluso presionar para que renunciara y en cambio, fortalecer la imagen del sindicato. Sin embargo, la jugada no les salió porque durante la negociación, el sindicato se dividió. 

La administración de García Vega pudo negociar con un sector liderado por el profesor Rafael Bechara y el abogado Armando Valencia Casas, que pedían mejoras en las condiciones salariales y de formalización y pactó con ellos el pago de los salarios atrasados y de prestaciones. 

“Nosotros sabíamos que en la negociación teníamos que ceder pues había cosas que se podían cumplir y que otras sólo se verán a mediano y corto plazo y cuando eso se acordó había que suspender la asamblea”, nos dijo el profesor Bechara.

En cambio, el grupo liderado por Perea y cuyas peticiones eran mucho más políticas y difíciles de cumplir en el corto plazo, según la fuente del nivel nacional, terminó perdiendo. 

No logró ni siquiera que dentro de los nuevos estatutos quedara incluido el requisito legal de que sólo personas de la universidad pudieran aspirar, una condición que pretendía impedir que Teófilo Cuesta se lanzara con el apoyo del rector García. Aunque durante el paro Cuesta dijo públicamente que no se iba a lanzar, la posibilidad no quedó cerrada del todo y en todo caso, según las fuentes consultadas, el rector también estaría apoyando al decano de ingeniería, David Mosquera.

Por eso, la puja política entre el rector y el grupo de Perea se trasladó a la elección del Consejo Superior.