... y si el incremento de matrícula se hace en mitad de año y no al comienzo?

Nov 13/17 A juzgar por lo que dicen rectores y responsables de las oficinas de Admisiones, la matrícula para primer semestre de 2018 no va a ser como se espera. De por sí, 2017 ha sido un año duro y en algunas IES el volumen de matrícula se ha afectado incluso en más del 20%. La situación del país, la inflación bordeando el 7% por tres años seguidos, un empleo inestable y el aumento de oferta educativa (nuevas IES y más pregrados) no permiten avizorar un inmediato futuro muy prometedor.

El aumento de matrículas por encima del IPC, que se supone tope máximo que deben aplicar las IES, pero que en la práctica pocas usan, es otro de los aspectos que contrae la matrícula.

El modelo que la universidad colombiana usa para diseñar sus incrementos tiene un error procedimental. Primero se define, a nivel de máximos órganos colegiados -consejos directivos y superiores- en esta época (octubre a diciembre) cuánto será el valor a incrementar para el año siguiente, sin haberse terminado la operación contable del año en curso, y luego se conocen las cifras finales de inflación y proyección para el siguiente.

Eso ha llevado a que los responsables de planeación, presidentes y rectores se equivoquen, bien sea por exceso o por defecto, pues en algunos casos el incremento proyectado está por debajo de la inflación base y en otros -la mayoría- suben muy por encima de ésta, impactando la matrícula.

Vale recordar la costumbre del sistema universitario de elevar uno o dos puntos, por encima del IPC, el valor de la matrícula, de tal forma que en el mediano y largo plazo, el costo de la misma termina trepándose. Estudios de El Observatorio muestran cómo hace una década el valor promedio de la matrícula de un pregrado tradicional en una universidad privada de prestigio estaba por el orden de los 11 salarios mínimos y hoy la cifra supera los tresce.

Ver informe costos 2017 de matrículas en educación superior, a niveles similares a los de 2014

Si las IES, por voluntad propia o presionadas por el Ministerio, incrementaran matrícula en mitad de año y no al comienzo, lo harían sobre una base más precisa del comportamiento de la economía, y podrían compensar parte del efecto reactivo del mercado (padres de familia y estudiantes) ante los incrementos.

Algunos dirán que la medida sería inviable en este momento en virtud de los incrementos que deben asumir las IES como organizaciones (salarios docentes, costos de proveedores, impuestos...), pero es algo que una buena planeación podría compensar de forma gradual, y que significará algún esfuerzo, que podría ser positivamente valorado en el mediano plazo con una relación oferta - demanda más acorde con la realidad y no inflada.