Consejero critica pérdida de liderazgo del CESU

Oct 27/17 Alex Flórez Hernández es el representante de los estudiantes universitarios ante el Consejo Nacional de Educación Superior CESU, y se ha atrevido a decir públicamente lo que la mayoría de consejeros de ese organismo, distintos al Gobierno Nacional, dicen en privado: Que el CESU ya no es lo de antes, que las sesiones -cuando se hacen- duran muy poco, que se hace lo que quiere el Ministerio de Educación y que los grandes temas de política pública en educación superior están ausentes de su agenda.

La siguiente es la comunicación emitida por Flórez:

La crisis por la que hoy atraviesa la educación superior pública, es tal vez un reflejo de la actividad precaria que desarrolla el órgano colegiado más importante del país en esta materia: El Consejo Nacional de Educación Superior CESU, que es la máxima instancia colegiada y representativa para la orientación de políticas públicas en educación superior en Colombia.

Sin embargo, dicha orientación hoy no existe más allá del papel, pues su rol en el sistema educativo ha quedado reducido al de un espacio de legitimación manipulado por el Ministerio de Educación, con sesiones “express” de dos o tres horas, donde se trabajan 7, 8 ó 9 puntos que de manera acelerada y poco discutida son aprobados en gavilla por los representantes del gobierno que sin dar mayor discusión (en la mayoría de los casos) siguen sin rechistar la línea que marca el Ministerio en cabeza de la viceministra, o la ministra, si acaso asiste esporádicamente.  Esto teniendo en cuenta que históricamente el CESU sesionaba durante un día entero o hasta dos, dando los debates pertinentes con la suficiencia requerida a tan delicados asuntos.

Es difícil pensar que el trabajo que académicos realizan durante largas jornadas de pensamiento y creación, se evacúe en sesiones de dos horas. ¿Es acaso posible llegar a consolidar un proyecto de “Colombia la más educada de américa latina en el 2025” cuando su mayor órgano le dedica dos horas al mes a pensarse y trabajar la educación del país? Y eso, cuando sesiona, pues al parecer el paro de Avianca paró también la educación y hace dos meses no se reúne este órgano. Tristemente poco sorprenden estos hechos en un gobierno acostumbrado a prometer lo que no puede cumplir.

Pero no es aceptable que la máxima instancia de educación superior de Colombia se vea convertida en una ficha de ajedrez con convidados de piedra, salvo excepciones, que responde a los intereses del gobierno y cuya autonomía parece coartada por la agenda nacional del ministro (a) de turno.

Vergüenza da utilizar el presupuesto público para ir y volver de Bogotá a una sesión en cuyo tiempo no se puede tratar con seriedad asuntos que definen el rumbo de la educación de la nación.

Hoy al interior del Consejo no se discute el recorte al presupuesto de las universidades públicas, pues al ministerio no le interesa debatirlo, y un asunto que afecta enteramente a la educación superior es mirado pasar de reojo de igual forma que el recorte a la investigación, para tristeza de la academia y vergüenza de quienes allí estamos. La política nacional de bienestar universitario que viene siendo trabajada desde el año 2016 y que debe ser emitida por este Consejo, aún no ha iniciado su debate, pues el tiempo de las sesiones no ha permitido su discusión y ya ni siquiera es incluida en el orden del día. El plan decenal de educación 2016 – 2026, no ha pasado por el escritorio de los Consejeros, y ya estamos a finales del 2017, en un claro ejemplo de la inoperancia con la que trabaja el Ministerio.

Es poco probable que este lamento escrito transforme la penosa realidad de un órgano venido a menos, y tal vez se constituya simplemente en un ejercicio de catarsis de uno de sus miembros, que ve con preocupación la ineficiencia de quienes dirigen la educación de Colombia, pues en ellos reposa el futuro del país. Pero tal vez, este llamado de atención sea una oportunidad de fijar un nuevo rumbo para el Consejo Nacional de Educación Superior, uno donde con seriedad, tiempo y dedicación podamos trabajar de manera concienzuda en la construcción de un proyecto educativo que nos acerque más al país que nos estamos pensando.

El llamado es a la comunidad académica, para que exija de este órgano el liderazgo que le corresponde por ley y tome las riendas de la educación superior del país; al Ministerio de Educación para que le dé el lugar que pertenece a este consejo nutrido de personas con un inmenso conocimiento y grandes aportes por realizar a Colombia; y en especial a los mismos Consejeros, para que juntos asumamos con gallardía y entereza la misión que se nos encomendó como quinque que debe guiar el rumbo de la educación superior del país, para que no digan en otro momento, que los tiempos fueron oscuros porque nosotros callamos.