Un llamado a la cordura del Consejo Superior de la U. Distrital

Oct 16/17 La U. Distrital Francisco José de Caldas necesita, pronto, un rector en propiedad, pero no así como lo quieren elegir. Más allá de que alguno de los candidatos sea muy bueno, el proceso está viciado, y sea cual sea el resultado, las demandas vendrán y la estabilidad institucional de una IES que en 2.5 años con rector encargado logró la acreditación institucional de alta calidad, se puede derrumbar y retomar las épocas de politiquería e inestabilidad.

El Consejo Superior lo sabe, pero la obsesión de quienes lo presiden (el alcalde Peñalosa y su secretaria de Educación, María Victoria Angulo) de elegir rector ya, les ha hecho obviar los fallos que, tarde o temprano, llevaran a repetir el proceso.

 

El hecho es que por errores de procedimiento, que pueden caer en negligencia, la Universidad validó aspirantes a la rectoría que no cumplían literalmente uno de los requisitos para la postulación: Ser o haber sido investigadores reconocidos por Colciencias (lea U. Distrital: Mayoría de candidatos habilitados para ser rector no cumple requisitos).

Continuar el proceso con los demás, que no cumplen los requisitos, vicia el mismo.

Existe temor de que la Universidad regrese al inmediato pasado de polarización política y caciques electorales detrás de los cargos directivos. En 2010 se realizó la última elección en propiedad de un rector, hace siete años, en una situación parecida a la ocurrida en la Universidad del Atlántico, que finalmente tiene rector en propiedad tras un enorme desgaste institucional.

En 2010 se eligió a Inocencio Bahamón, quien terminó envuelto en escándalos de corrupción y un largo paro estudiantil. Luego, en 2013, llegó Robertro Vergara, retirado del cargo por denuncias de corrupción por la contratación de la construcción de la sede de Bosa, y en enero de 2015 llegó el profesor Carlos Javier Mosquera, enviado por Gina Parody para "salvar" a la Distrital, en un momento que parecía inviable, a la luz de la recientemente aprobada Ley 1740 de inspección y vigilancia.

Ser rector en calidad de encargado le ha permitido a Mosquera hacer que la Universidad avance en su proceso de acreditación y posicionamiento, y registrar muy positivamente en los rankings de calidad. Paradójicamente, no ser rector titular le ha quitado compromisos políticos y le ha ayudado a comprometer a todos los sectores en un proyecto de Universidad. Si fuera rector en propiedad tendría una fuerte presión política de nombrar cargos en propiedad, en una IES que maneja más de 300 mil millones de presupuesto.

Mosquera ha debido alargar su estancia en el cargo, sin buscar ser rector en propiedad, pues no aspiró ni en el proceso que en 2016 declaró desierta la elección por el triunfo del voto en blanco, ni en el actual.

Al interior del Consejo Superior se han venido prometiendo votos, con lo que el proceso tiene la estabilidad de un castillo de naipes, y cuando haya elección surgirán las inconformidades.

Por ahora, se dice que la elección podrá estar entre los dos únicos que cumplieron con el requisito de investigación: Víctor Manuel Gelvez Ordóñez, un externo a la Universidad "apadrinado" por la Alcaldía, y el exrector Ricardo García Duarte, cuya elección traerá algún efecto mediático incómodo por cuanto estuvo envuelto en un escándalo de corrupción que le significó prisión domiciliaria, que luego la Fiscalía le revocó.

A todo lo anterior se puede sumar la molestia de la comunidad estudiantil por la no concreción de una constituyente universitaria, que revise y valide el alcance de los derechos de participación de esta comunidad.

Ojalá la prudencia y buen criterio se imponga en el Consejo Superior, para retomar el proceso por el buen camino, de tal manera que, sea quien sea el elegido, no llegue a defenderse inmediatamente en los estrados.

Información de referencia: 3 grupos están detrás de la rectoría de la U. Distrital, en un proceso que podría caerse