El protagonismo de la universidad privada en Colombia y la región

Sept 25/17 "Sin la educación privada no habría los crecientes niveles de formación de capital humano, ni mucho menos las tasas de egreso, donde el sector privado muestra una eficiencia de titulación muy superior a la del sector público", dice Claudio Rama Vitale, editor de "La universidad privada en América Latina y el Caribe", que trae el diagnóstico de los sistemas de educación superior privados en 9 países.

El capítulo Colombia, preparado por Carlos Mario Lopera Palacio, director de este Observatorio, muestra cómo la educación superior privada de este país podría ser más sólida si sus IES y protagonistas fueran más cohesionadas y asumieran posición frente a calidad, cobertura, transparencia y compromiso con la educación, especialmente para llenar muchos de los vacíos dejados por la educación pública.

Porque, según el libro, actualmente la cobertura bruta para la población de 18 a 24 años ha superado en la región el 50%, y más del 50% de esa cobertura corresponde a la educación privada.

Esta oferta privada se caracteriza, según la compilación de Rama, en tres mercados: una educación de elites y religiosa que compite por calidad y que tiende a aparecer en los ranking internacionales; una educación de masas orientada a la absorción de demandas insatisfechas ante la selectividad pública y su masificación con estructuras de gestión familiares altamente eficientes e integradas e insertas en complejos procesos de modernización de su gobernanza con mayores niveles de eficiencia en la gestión, y un tercer sector más internacionalizado con gobernanzas corporativas, utilización de mayores instrumento de mercado y con tendencia a escalas superiores gracias a un paso peso de las tecnologías de comunicación e información en los procesos académicos y administrativos, ha ido construyendo una dinámica altamente diferenciada y competitiva, que ha permitido aumentar la eficiencia y la cobertura privada.

Al mismo tiempo, se constata en los últimos años una fuerte tendencia a la sobre regulación por parte de organismos públicos de licenciamiento, agencias de acreditación, colegios y asociaciones profesionales, así como de legislaciones diversas y de convenios internacionales que han limitado fuertemente la capacidad de innovación y flexibilidad que requieren las instituciones en el actual contexto.

Los retos de Colombia

Esta última situación también es muy propia de Colombia, que demanda unas condiciones institucionales más estables y sólidas para el desarrollo de la educación superior privada.

"Porcentualmente, -señala Lopera- el alto número de IES privadas, su diversidad institucional (técnicas profesionales, tecnológicas –escuelas e instituciones-, instituciones universitarias y universidades, más las que, a través de la modalidad de ciclos propedéuticos, han logrado transformarse para que siendo técnicas profesionales puedan ofertar programas tecnológicos y universitarios), sus muy diversos orígenes, públicos y proyectos educativos, la falta de diálogo y articulación entre sus responsables, el alto costo que significa sacar adelante una acreditación institucional y, por sobre todo, el reto de demostrar mecanismos transparentes de rendición de cuentas y cifras más significativas en número de pregrados acreditados en alta calidad, configuran un escenario frágil para actuar como sistema y proyectarlas con mayor impacto".

Asún así, la creación de cerca de 20 IES privadas nuevas en la última década, frente a ninguna pública, es una clara muestra de la potencialidad de un mercado que, con una clara definición de su norte, podría potenciar plenamente a la educación superior privada.

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