Ecuador da lección a Colombia de cómo fomentar la educación superior pública

Sept 23/17 En el mandato de Rafael Correa, Ecuador cambió su Constitución Política para favorecer la gratuidad en la educación, intervino y cerro 14 universidades por problemas de calidad, impulsó la creación de nuevas universidades públicas ajustadas a la vocación del país y es uno de los países que más porcentaje del PIB invierte en educación. Importantes hechos de política pública que Colombia no ha experimentado.

Con motivo de los 150 años de la Universidad Nacional, el hoy expresidente Correa dictó una conferencia en el auditorio León de Greiff.

Al preguntarle al expresidente Rafael Correa cómo logró transformar el sistema educativo de su país, responde: “era imposible, pero como nadie nos lo dijo, lo hicimos”. El exmandatario convenció a su pueblo –con acciones concretas– de la necesidad de reformar los métodos que se estaban utilizando para educar a las nuevas generaciones.

Durante su gobierno hizo de la educación el principal motor de transformación social y productiva de ese país. Entre 2007 y 2016 se asignaron 14.000 millones de dólares a la educación, pasando del 0,7 % del PIB en 2006 al 2,16 % en 2015, lo que convierte a Ecuador en el país de la región que más ha aumentado el gasto en este sector.

Estas experiencias fueron compartidas durante la conferencia magistral “La universidad latinoamericana: visión y logros” que se llevó a cabo en el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Bogotá con motivo del Sesquicentenario de la Institución.

El público recibió de pie y con aplausos al expresidente Correa, quien contó paso a paso su lucha para lograr ampliar el acceso a la educación de las clases menos favorecidas, sin sacrificar la calidad.

“Lo importante es que nadie tenga como barrera de acceso a la educación su condición social o económica, y para esto se necesita voluntad política”, puntualizó el exmandatario.

Para aumentar la inversión en educación puso en orden las prioridades, liberó recursos renegociando la deuda externa y los contratos petroleros, y triplicó la recaudación tributaria aplicando cero tolerancia a la evasión de impuestos.

Entre sus medidas más controversiales se destaca la intervención de su Gobierno a tres universidades por graves deficiencias académicas y administrativas, y el cierre definitivo de 14 universidades y escuelas politécnicas consideradas “de garaje”, es decir que no cumplían con los requisitos mínimos de calidad necesarios.

Para garantizar educación de calidad creó nuevas universidades con estándares internacionales: la Universidad de las Artes (Uniartes), la Universidad Yachay Tech, la Universidad Nacional de Educación (Unae) y la Universidad Regional Amazónica Ikiam.

Cada una de las instituciones fue pensada estratégicamente para responder a las necesidades sociales del país y aumentar la cobertura y el acceso a las personas con bajos recursos económicos. Así mismo sus políticas se orientaron a mejorar la educación básica y media para que los jóvenes llegaran capacitados a la educación superior.

“El talento humano, el conocimiento y la excelencia, además de tener adecuadas instituciones que sepan estimular el esfuerzo, el emprendimiento y la innovación para el bien común son la clave del progreso de las naciones. Creo firmemente en el poder trasformador de la ciencia y de la tecnología”, manifestó el expresidente Correa.

Agregó que los países que no generen conocimiento serán cada día más ignorantes y dependientes, por lo que la educación superior y el desarrollo científico deben ser una de las grandes preocupaciones centrales de las naciones.

Entre los desafíos de Latinoamérica mencionó que es necesario que las universidades de la región ingresen a los 100 primeros puestos de los rankings internacionales como las mejores del mundo.

“Iniciamos la revolución del conocimiento y la innovación para pasar de la economía de recursos finitos a la única economía de recursos infinitos: aquella basada en las ideas”, comentó.

El expresidente Correa contestó las preguntas del público resaltando que la mejor manera de aportar al desarrollo del país es desde la academia: “los estudiantes deben estar preparados en función de las necesidades, pero también de la justicia social”.

Ante el futuro espera que el pueblo ecuatoriano no se permita volver al pasado, sino que se mantenga avanzando y consolidando los logros ya alcanzados.

Durante su intervención incluso se permitió hablar de corrupción y del papel de las universidades para evitarla: “la academia debe contribuir diciendo la verdad y luchando por la transparencia y la formación en valores”.

“Exigirse y exigirnos”, fue uno de los mensajes que dejó al país, asegurando que gran parte del futuro está en la universidad latinoamericana y en la idea de que sí es posible tener la mejor universidad del mundo, de calidad, democrática y que genere conocimiento para satisfacer las necesidades.

“No pongamos límites a nuestros sueños”, concluyó.

Fuente: Agencia de Noticias U. Nacional