¡La academia tiene un consenso!: Debe reformarse y articularse

Sept 22/17 Es difícil que el sector coincida en un propósito. El reconocimiento de que el sistema está desarticulado, que hay muchos protagonistas cada uno buscando sus intereses, que el país necesita dar un real sentido a lo que espera y está dispuesto a comprometer por una mejor educación, y asegurar los recursos para una cobertura plena con calidad, lograron un consenso: Colombia no puede seguir con una educación desarticulada entre sus niveles, mendigando presupuesto y a expensas de los intereses de los gobernantes de turno.

Esta es la conclusión del debate organizado por la congresista Olga Lucía Velásquez con participación de voceros de todos los sectores.

“Hoy el sistema educativo del país tiene 39 leyes, 9 decretos y miles de resoluciones donde cada una está direccionada a un subsistema, es decir, no se interrelacionan, ni interactúan, cada subsistema es independiente y no se confía en el producto que genera cada uno. Por lo tanto, se requiere unificar todo, una sola ley estatutaria que genere una reglamentación del sistema”, declaró la representante.

Identificado el diagnóstico viene la pregunta de ¿qué hacer?, pues no existe claridad al respecto.

Además de que se necesitan líderes que sean capaces de impulsar un debate nacional que comprometa realmente a los actores públicos (labor bien difícil en año electoral), y, sobre todo, una real conciencia de país, y de gobierno, sobre la importancia de dimensionar la educación como la principal apuesta estratégica de nación para el mediano plazo, no es claro exactamente cómo debe hacerse.

Por un lado, Velásquez le propuso al Gobierno nacional y al sector académico trabajar en una ley estatutaria que unifique el sistema educativo en el país, en una idea que de tiempo atrás ASCUN ha presentado en varias oportunidades, sin éxito aún.

Para otros, la ley estatutaria es solo el principio, pues citan como ejemplo la salud, que tiene una ley estatutaria pero poco ha logrado avanzar en la efectividad esperada.

Que haya una ley estatutaria no significa que, automáticamente, se logre la cobertura universal y calidad; y mucho menos la gratuidad, como muchos anhelan.

Aunque la educación sea concebida como un derecho fundamental, y se explique que el no asegurarlo por parte del Estado también afecta el derecho a la paz y a la vida, lo claro es que mientras haya limitación de recursos, no se puede avanzar mucho.

Otras opciones, sugieren algunos:

- Un Conpes, que expresa la voluntad del Gobierno, pero tampoco es una salida fija para el largo plazo.

- Una política en el Plan Nacional de Desarrollo, por lo que habría que esperar al siguiente, con la duda de quién y cómo gobernará el próximo presidente, y ni aún así, porque la experiencia muestra que los PND no se cumplen a cabalidad.

- Un Plan Decenal de Educación comprometido con el tema. Más difícil. El que viene en camino lleva un año de retraso y no ha logrado los consensos deseados. Los dos anteriores han demostrado que terminan siendo un saludo a la bandera.

¿Qué queda? Por ahora, recurrir a la buena voluntad de los protagonistas, su capacidad de agremmiación, y la consolidación de líderes que no se dejen contaminar de intereses políticos, institucionales o sectoriales, que realmente convoquen, pues si hoy se pregunta quién o quiénes serían, probablemente el silencio sería más largo que la respuesta.