Necesitamos un consenso más allá del gobierno de turno, para impulsar la educación superior: José Manuel Restrepo

ENTREVISTAS DE EL OBSERVATORIO - Septiembre 2017 Hoy puede ser el rector con más proyección. Dirige la Universidad del Rosario, una de las más reconocidas y tradicionales privadas, ha sido rector del CESA y Uniempresarial, es investigador en temas de gobierno corporativo de IES, dicta clase, ha sido consejero Conaces y par CNA, es columnista de El Espectador, comentarista de Caracol, y es de los pocos rectores que tiene un diálogo permanente con líderes de los poderes públicos. José Manuel Restrepo Abondano habló con El Observatorio, cuenta sus “claves” como rector y sugiere las acciones que debería tomar el país para darle un rumbo claro y permanente a la educación superior.

Es de los rectores más mediáticos, tanto por lo que escribe en sus redes sociales y entrevistas y comentarios en medios de comunicación, sino por una agenda llena de inauguraciones, instalaciones o clausura de eventos, cátedras, convenios…

¿A qué hora dirige la Universidad? es la pregunta que surge, a lo que reconoce como parte del éxito el equipo de trabajo que tiene y su compromiso con las acciones propias de una universidad.

 

Un nuevo rol de la Universidad

“Tenemos la firme convicción de que la Universidad tiene que estar presente en los grandes espacios del país y el distrito. Soy un convencido, aunque me critiquen, que las universidades tienen que ser actuantes en la sociedad. No comulgo con universidades mudas, que se quedan con los temas para sí mismas. Son un actor muy importante para la sociedad, y en un escenario en donde falta legitimidad de todas las IES, la universidad tiene que estar presente, y no ausente”, sentencia.

“Las universidades no podemos quedarnos enclaustrados. Debemos salir a la sociedad y contribuir a sus desarrollos”.

Porque la Universidad del Rosario, dice, se ha convertido en una institución que ha entendido que tiene que estar presente (y a ello invita a sus decanos) en los grandes acontecimientos del país, y para ello cita como ejemplos su trabajo en la pedagogía del proceso de paz, en la construcción del escenario del postconflicto, en la Jurisdicción Especial para la Paz, en el flagelo de la corrupción y la reflexión de una revolución desde lo ético, en cómo abordar los temas del cambio climático, en el desarrollo territorial, en la problemática sobre la competitividad nacional, en una sociedad con más adultos mayores….

 

La naturaleza de El Rosario

La Universidad del Rosario (Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario) fue fundada por el sacerdote dominico español Fray Cristóbal de Torres, en 1653 y aunque antes de ella aparecieron la Santo Tomás y la Javeriana, a diferencia de éstas, El Rosario nunca ha cesado ni interrumpido su actividad académica. Algunos creen que, por su origen, su tradición, su nombre o incluso su capilla, La "Capilla de La Bordadita", constituida en patrimonio histórico de la Nación, es una universidad católica o confesional, su rector aclara que simplemente es “una Universidad”; es decir, un escenario en donde coinciden las más variadas formas de pensamiento, que deben dialogar en medio de la diversidad y el respeto.

“Es una institución con personas de matices distintos. No es una universidad de centro, de izquierda o de derecha. Es una universidad en donde cabe la educación para uno y otro, que puedan dialogar, abierta a la generación de conocimiento, sin fronteras, una universidad profundamente tolerante”.

Y aunque el patrono de la universidad ha sido, primero el virrey y luego el Presidente de la República, eso “no le ha hecho perder la independencia”.

La Universidad del Rosario en cifras

Programas académicos

  • 4 Facultades y 3 Escuelas
  • 23 programas académicos de Pregrado. 15 acreditados en alta calidad
  • 38 especialidades médico quirúrgicas, 19 maestrías y 5 doctorados
  • 44 especializaciones presenciales y 2 virtuales
  • 22 Especializaciones en extensión
  • 3 Maestrías en extensión
  • 156 Programas Activos

Estudiantes

  • 10.612 estudiantes de pregrado
  • 1.758 en especializaciones, 923 en maestría y 117 en doctorado
  • Más de 19.000 egresados

Acreditación institucional vigente hasta 2019

 

¿A qué universidad colombiana o extranjera se asimila El Rosario?

“El Rosario no quiere parecerse a ninguna otra universidad. Además, no es comparable fácilmente. Además, porque no tiene todas las áreas de conocimiento (ni ingeniería, ni artes, ni arquitectura ni nada del sector agrícola)”.

En el análisis MIDE, realizado por El Observatorio, con datos del Ministerio de Educación Nacional El Rosario fue identificada como una IES con enfoque de maestría, la primera en desarrollo de docencia, la tercera en desarrollo de investigación, y la quinta en desarrollo del entorno (o extensión). Según el Ministerio, se asimilaría a universidades como el CES, ICESI, Eafit, Sabana y Externado, entre otras.

Probablemente esto explica que El Rosario se define, según Restrepo como pionera en el país, en la definición de una universidad de docencia que hace investigación. “Aspiramos a ser muy buena en lo profesional, y en la formación docente, pero no aspiramos a ser una universidad de investigación… aun así figuramos bien en este aspecto” (Más del 50% de sus grupos de investigación están en A1).

Además, aclara Restrepo, no es fácil comparar a El Rosario, por ejemplo, con EAFIT, “que es muy buena en ingenierías, que nosotros no tenemos. Así mismo, una cosa es el Externado sin hospital y otra El Rosario con hospital”, pues resalta el liderazgo de su IES en el área de la Salud, con direccionamiento sobre el Hospital Méderi y como IES exclusiva en el Hospital Cardio Infantil.

Eso sí, frente a estos temas de comparaciones entre IES, “hay que tener cuidado que el sistema no avance en la dirección equivocada: es decir, que todos tengamos que parecernos unos a otros. Cada universidad debe tener y desarrollar su propio proyecto educativo”. En esto coincide con el rector de la Universidad Javeriana, padre Humberto Peláez quien señala que el reto de cada IES es cumplir su propia misión (ver entrevista).

“Eso no significa dejar de verse dentro de los sistemas de referenciación. Pero tampoco absolutizar el ranking para que todos sean como la número 1 o 10 en éste”.

 

Gerenciar la tensión tradición vs innovación

Restrepo recuerda cómo las universidades hoy viven inmersas en permanentes tensiones, tales como la de priorizar investigación o docencia, administración vs. Academia, y tal vez la que considera más importante (y que describió Koichiró Matsuura cuando fue director general de la Unesco) es la que garantiza el futuro de las universidades exitosas: asegurar un equilibrio entre la continuidad y el cambio.

Con ello se identifica la Universidad del Rosario, cuyo lema institucional es “Nova et vetera: Siempre antiguo, siempre nuevo”, una universidad orgullosa de su tradición, con las capacidades para anticiparse y responder a las realidades del contexto. “El Rosario debe ser sabia para respetar su tradición e historia (una IES en la que sembraron grandes fundamentos Francisco José de Caldas y el Sabio Mutis, entre otros, por no citar varios presidentes de la República), pues la institucionalidad debe ser consciente que debe tener los pies en el presente (en los retos de la investigación, las nuevas tecnologías, la experiencia del estudiante y su retención, entre otros ), pero con la mirada puesta en los desafíos al futuro (por ejemplo, la cuarta revolución industrial y las nuevas áreas del conocimiento…)“.

A propósito, El Rosario acaba de poner en marcha un nuevo pregrado en matemáticas aplicadas y ciencias de la computación, tres programas virtuales vienen en camino, y otros luego.

El éxito de una gestión rectoral, pero a su vez lo más difícil de ser rector, reitera, “está en saber administrar esa tensión permanente. Las IES deben tener el juicio suficiente para lograr, por un lado, viabilidad y, por otro, integridad, sin ceder demasiado rápido al cambio. El rector permanentemente toma decisiones, asume riesgos y enfrenta intereses”.

Pero, de otro lado, señala que lo “más fácil, o apasionante” de ser rector, “es tener la capacidad de forjar seres humanos, de interactuar con ellos”.

 

Una apuesta por el aprender a aprender

Uno de los temas centrales del Plan Institucional de Desarrollo PID, de El Rosario, al 2020, es el deseo de ser la primera IES del país enfocada en que el aprender a aprender por parte del estudiante sea la apuesta central, y para ello están revisando la propuesta de valor, redefiniendo experiencias y trayectorias de aprendizaje, así como los controles a cada estudiante.

“No se trata de innovar el qué sino en el cómo. Porque ahora las reformas curriculares deben preocuparse preocupan no solo por qué van a enseñar, sino en el cómo: cómo vamos a hacer más uso de las tecnologías de la información y la comunicación, cómo motivar a los profesores, cómo diseñar nuevas herramientas tecnológicas, cómo crear nuevos moocs, y cómo motivar la participación de estudiantes en concursos internacionales, entre otros aspectos”.

 

“Lo que pasaba al interior de las universidades era una caja negra”

Analizar el gobierno y gestión universitario es un gusto personal de Restrepo. Estando como rector del CESA, en 2013 publicó con profesores de esa institución el libro “Gobierno Corporativo en las Instituciones de Educación Superior en Colombia”, y avanza en investigar más en ese tema. 

Cuando se le pregunta por ¿cuál es la definición de gobierno universitario?, señala que “la primera aproximación al respecto en la literatura se relaciona con un esfuerzo de la OECD, que definía al gobierno como la relación entre las IES y los entes de política pública, pero ahí se quedaba”.

“Nosotros hemos recogido trabajos investigativos de la asociación americana y hemos profundizado en la investigación de lo que sucede al interior de las IES, en materia de toma de decisiones, direccionamientos estratégico, construcción de cultura, capacidad de resiliencia, técnicas y prácticas de gestión. Lo que pasaba al interior de las universidades era una caja negra, que nadie estudiaba”, y por ello se empezó a ver qué relaciones existe entre el órgano directivo y la administración, entre los propios miembros del órgano directivo, y entre estos y las entidades externas….

Valora que tras la Ley 30 de 1992 en el sistema de educación superior se haya creado y consolidado el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior SNIES y el Sistema Nacional de Acreditación SNA, porque han contribuido en parte a descifrar el misterio que existía dentro de las universidades, “y Colombia dio un salto histórico al crear esos sistemas”.

Aunque, también reconoce que “todavía se ven inconsistencias en la información en estos sistemas, lo cual a fantasear información clave de la academia” y para la toma de decisiones. Uno de los retos es el de superar asimetrías de información”.

 

Avances, pocos, en la educación superior colombiana

Preguntado sobre su evaluación de los avances del sistema en los dos gobiernos de Juan Manuel Santos (2010-2018), Restrepo destaca algunos avances: Nuevos colegios, jornada continua, acceso a educación básica y media, en costo; mejoramiento de la educación pre-escolar con el programa de cero a siempre, la capacitación a profesores, la nivelación salarial y traer nuevas TICs para la docencia.

Pero, en educación superior el avance no es tan evidente. Destaca los programas virtuales, los referentes que puede dar el observatorio del mercado laboral, la preocupación por la rendición de cuentas y el avance en deserción y en cobertura (aunque señala cómo la desaceleración de la economía está afectando en general al sistema, en cuanto a matrículas).

Indica que ha habido más iniciativas que desarrollos completos: “Al SNA le faltó evolución, el Sistema de Aseguramiento de Calidad SAC puede llevar a su nivel de incompetencia, porque no hay capacidad para atender, demoras excesivas y falta de recursos para ello; y empezamos a hablar del MNC pero nos quedamos en la mitad del camino”.

Con respecto a Ser Pilo Paga SPP, lo valora positivamente, pero reconoce que debe tener ajustes y que no debe ser visto como una política de Estado, sino simplemente como una actividad, más, de fomento, y concluye que “es irresponsable sostener SPP sin fuente de financiamiento”. Además, SPP “nos está generando una innecesaria tensión entre públicas y privadas”.

 

Una mirada económica a los problemas de financiamiento de la educación

Además de rector, Restrepo es economista, y su discurso va más allá de la exigencia de que el Estado financie la educación superior.

Es consciente que se requieren más recursos, especialmente para la universidad pública, pero aclara que no se trata de satanizar los subsidios a la oferta o a la demanda. “De lo que se trata es de buscar un equilibrio de estos. Hay que buscar fuentes alternas de recursos, sin satanizar la llegada de recursos privados al sistema, pues en países desarrollados el 30% de los recursos son públicos y en Colombia la cifra llega al 70%”. 

Piensa que hay que lograr una real eficiencia en el gasto en educación superior, pues no tiene sentido invertir por invertir sino asegurar que los recursos realmente sean optimizados, por ejemplo, en mejores docentes, pues casos como los de docentes ocasionales no tiene la debida presentación.

Pero, tal vez el aspecto más importante y preocupante, es la urgente necesidad de asegurar recursos para la educación y la ciencia.

De nada sirve una locomotora de la innovación, como se anunció por el gobierno, sin recursos, y recalca que la ciencia es un bien público, al que hay que buscarle recursos, más allá del interés particular de una universidad o de un investigador.

 

¿Y de dónde pueden salir esos recursos?

“Colombia necesita encontrar una fuente de crecimiento de largo plazo. Primero fue el café, luego el petróleo y ahora no se sabe. Debemos dirigir la mirada a sectores como, por ejemplo, el agroindustrial, el turismo, la energía, o hasta el sector cosmético, pero eso supone esfuerzos adicionales, relacionados con apuestas de innovación, preparación de la institucionalidad, y revisión de los altos costos tributarios”.

El otro esfuerzo está dirigido a acabar con la evasión fiscal, entre ellas la corrupción, y la no tributación -facturación- de parte del comercio y de profesionales independientes.

Incluso, reconoce y admite (“así tenga la desaprobación de mis colegas”) viable el lucro en la educación superior, y que el sistema de educación superior debería permitir la llegada de IES con ánimo de lucro, pues la realidad es que hay IES, que en la teoría no tienen ánimo de lucro, pero en la práctica sí, con lo que se configura el peor de los mundos.

Indica que, aunque no en todas, ni tampoco en todas las IES que llevan detrás un apellido familiar, hay instituciones en las que “para quienes están al frente es una oportunidad de generación de ingresos, y no tienen una preocupación de fondo de prestar un servicio educativo, de tal manera que se han sostenido con bajos estándares de calidad, y cero intereses en el SNA”.

“Es un error pensar que IES con ánimo de lucro serían de mala calidad. Si no tener ánimo de lucro es sinónimo de calidad, en Colombia todas las IES serían de buena calidad, lo cual sabemos que no es cierto”.

“Eso sí, con ánimo de lucro debe existir un sistema de inspección y vigilancia que esté encima de estas IES, para que garanticen calidad”.

 

¿Qué hacer?

Restrepo enumera cinco prioridades que el Estado debe impulsar para mejorar el sistema de educación superior:

Primero, acompañar apuestas estratégicas de altísimo nivel en Ciencia y tecnología en algunas IES para llevar a que algunas de éstas sean paradigma de país.

Segundo, preocuparse más por el aprendizaje y no solo la retención; es decir, entrar en esa caja negra de la docencia, revisar la formación docente, las competencias….

Tercero, recuperar la dignidad de la formación técnica y tecnológica

Cuarto, hacer un esfuerzo de equidad con las regiones, revisando la situación departamento por departamento y no contentarnos con las cifras generales de cobertura, y,

Quinto, hacer una apuesta en deserción universitaria. Porque es inaceptable y signo de pésima calidad en cualquier sistema educativo las cifras que tenemos.

Concluye señalando que da tristeza ver cómo hemos tenido demasiados cambios, pero deberíamos tratar de lograr que las cabezas de política pública en educación (no solamente en el Ministerio) perduraran en el tiempo y que superaran gobiernos, de tal manera que la educación fuera una apuesta estratégica de sociedad.

Para ello, concluye con la idea de que debería darse un gran acuerdo de los candidatos presidenciales y partidos políticos para que, pese a diferencias, coincidan en un acuerdo en educación de largo plazo, por encima del gobierno de turno.