De porqué protestan más por el recorte al deporte y no a la ciencia

Agosto 17/17 Bastaron unos mensajes de deportistas olímpicos como Mariana Pajón y Oscar Figueroa, o del exfutbolista Carlos "el Pibe" Valderrama y el ciclista Nairo Quintana, para que las redes sociales se llenaran de críticas al gobierno nacional por la reducción que ese campo -el deporte y la recreación- posiblemente sufrirá en el presupuesto general de la Nación, en 2018.

Al mismo tiempo, y con muy poco eco, algunos académicos, exrectores e investigadores, protestan igualmente, pero no logran que el gobierno, el presidente Santos o el ministro de Hacienda, les ponga atención a su reclamo por la fuerte reducción que tendrá Colciencias en 2018. ¿Por qué?

Algunos dirán que es porque el deporte es masivo y la ciencia, no. O, mejor aún, el deporte lo entienden y siguen casi todos, en cambio la ciencia resulta compleja, muy especializada y sólo unos pocos dimensionan su importancia.

Las medallas y trofeos se cuentan, contabilizan y besan; las vacunas, patentes y fórmulas, no.

Eso es así, pero fundamentalmente, es porque la situación es reflejo de la cultura de un país que valora el esfuerzo, la disciplina y el "hambre" que aguantan los deportistas y que logran triunfar y enarbolar la bandera; en cambio, se cree que los investigadores son personas que, a diferencia de la mayoría de los deportistas, tienen altos niveles de formación, vienen de hogares en mejores condiciones socio-económicas y trabajan (investigan) en proyectos personales, individuales, en donde el triunfo es propio pero no colectivo.

Por ello poco o nada genera solidaridad su protesta.

El problema de fondo, más allá del asunto presupuestal, demuestra que en Colombia no se sabe qué es, para qué sirve y qué beneficios da la ciencia y la tecnología, y que si bien los investigadores tienen buenos niveles de formación, también se sacrifican, y en muchos casos son muy mal remunerados.

Pero mientras que los investigadores sigan envueltos en su propia terminología, no dialoguen con el pueblo y trabajen en equipo, y entidades como Colciencias, las universidades y el Ministerio de Educación, sensibilicen al país, con ayuda de los medios de comunicación, sobre la importancia del desarrollo científico, será "comprensible" que Colombia no reaccione por su situación, como sí lo hace por la de los deportistas.

Y eso implica que el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología incluya una estrategia para socializar los impactos negativos de los problemas que estudian los investigadores y, sobre todo, cuantifique, con indicadores precisos, los enormes beneficios que se logran con sus resultados.

Así, Colonbia comprenderá que, como en el deporte, los resultados de la ciencia no solo dan enorme satisfacción y orgullo, sino también beneficios para absolutamente todos, y de carácter permanente.