Dura réplica de la U. Nacional - Medellín- a cuestionamiento por su convenio con multinacional minera

Agosto 15/17 "Señor empresario, si usted requiere justificar “académicamente” la aberración más grave imaginable contra el ambiente y el ser humano debe contratar un estudio con la U. Nacional sede Medellín". Así dice el portal  conlaoreja.com, según la cual esa IES contribuye, tras un convenio firmado con la multinacional minera Anglo Gold Ashanti, a "engañar con la idea de falso prestigio e imparcialidad de la Universidad" a comunidades campesinas, afrocolombianas e indígenas.

John William Branch Bedoya, vicerrector de la sede Medellín, pide respeto al compromiso que tiene la universidad con comunidades y la sociedad.

Las siguientes son las dos versiones de los hechos:

La crítica a la Universidad, del periodista Diego Morales, en conlaorejaroja.com, denominada "Los nuevos dueños de la Universidad Nacional-Sede Medellín" (síntesis)

El 26 de Septiembre de 2016 la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín y la multinacional minera Anglo Gold Ashanti firmaron un “convenio de cooperación” y según la institución de educación superior: “… la empresa firmó un convenio con la U.N. Sede Medellín para que la Institución sirva de validadora en el proceso frente a las comunidades” (ver comunicado UN)

Casi todo normal, el asunto se nubla cuando el dudoso papel de la Universidad en este proceso es cuestionado por campesinos del corregimiento de Palocabildo en Jericó- Antioquia a través de la Mesa Ambiental de ese municipio. (Ver comunicado)

Básicamente, la comunidad sostiene que la Universidad Nacional hace las veces de agente publicitario de la Anglo Gold Ashanti. Los hechos a los que se refiere el comunicado son los siguientes: Anglo Gold Ashanti contrató a UNALMED para que ¿organizara o asistiera? a un foro realizado en Jericó Antioquia denominado Minería, Agricultura, Turismo y Desarrollo el día 26 de Octubre de 2016 (Ver invitación) y que tenía por objeto, como se evidencia en la invitación anterior: “brindar herramientas informativas que permitan pensar y comprender los diversos asuntos que constituyen la agenda minera”.

Como se observa en el documento, se trataba de presentar las ventajas que según la AGA tiene la gran minería para la sociedad: TODOS los ponentes del “foro” eran defensores de los intereses de la Gran Minería, no hubo ni una sola voz crítica al respecto, en otras palabras, se trató de un mitin propagandístico común y corriente. Al caso específico del docente mencionado en el comunicado me referiré en próximas columnas.

Al ser consultada sobre este conflicto, la Universidad Nacional sede Medellín emitió una respuesta contradictoria, por un lado sostiene que sólo participó como invitada (ver respuesta de la UN Sede Medellín), no obstante, la invitación anterior a dicho foro, indica que el evento fue diseñado por el claustro junto con la AGA: “En este contexto, Minera Quebradona Colombia (filial de la Anglo Gold Ashanti en Colombia) en alianza con la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín y su Facultad de Minas ha diseñado un foro educativo denominado: Minería, Agricultura, Turismo y Desarrollo para brindar herramientas informativas que permitan pensar y comprender los diversos asuntos que construyen la agenda minera”.

Este no es el único caso. La Universidad Nacional de Colombia ha tenido contratos con la Anglo Gold Ashanti o sus filiales en Colombia por un valor aproximado de 1.500 millones de pesos distribuidos en varios contratos.

Es llamativo que la calificada “mejor universidad del país” en distintos rankings académicos y que lleva por nombre “Universidad Nacional”, esto es, universidad de la nación colombiana, actúe como “validadora”, según ella misma, de los intereses y proyectos de una empresa multinacional ante comunidades campesinas y étnicas que tienen posturas críticas sobre la megaminería y sus impactos en los territorios que habitan.

Por otro lado, el asunto de fondo es la pregunta por el papel de la academia en este tipo de conflictos sociales, en particular, por la responsabilidad de esta universidad frente a la sociedad y si en realidad actúa en representación de los intereses de la misma, o por el contrario, se ha transformado en agente de una empresa multinacional, faltando al apartado misional que predica: “contribuye a la elaboración y resignificación del proyecto de Nación, estudia y enriquece el patrimonio cultural, natural y ambiental del país”. O lo que es lo mismo ¿para quién trabajan las directivas, docentes y estudiantes de la UN sede Medellín?

Señor empresario, si usted requiere justificar “académicamente” la aberración más grave imaginable contra el ambiente y el ser humano debe contratar un estudio con la UNALMED. No se extrañen el día que los estudios de esta universidad digan que el glifosato es bueno para la piel de los campesinos o que los indígenas de La Guajira envenenados por el polvillo de carbón que produce Drummond en realidad son fumadores empedernidos. Las prácticas de compra de conciencias y sobornos por parte de multinacionales en Colombia han llegado a lo más alto de la academia.

La respuesta de la Universidad Nacional de Colombia

La Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín rechaza categóricamente los comentarios malintencionados, en los que sin argumentos ni análisis objetivo, se agrede irresponsablemente a una Institución que ha sido líder y protagonista de gestas al servicio de su sociedad.

En sus más de 150 años de existencia, la Universidad Nacional de Colombia, siendo fiel a su filosofía, ha promovido y respetado la diversidad de opiniones y conceptos desde lo técnico y político, en correspondencia con su espíritu pluralista y democrático. Esta característica lo acerca a la defensa del medio ambiente y los recursos naturales.

La realización de convenios por parte de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín, no es más que la contribución objetiva a la solución de problemáticas que la sociedad demanda de sus capacidades de conocimiento en sus cinco facultades (Arquitectura, Ciencias, Ciencias

Agrarias, Ciencias Humanas y Económicas y Minas) con el fin de aportar significativamente a la competitividad del país y a la calidad de vida de todos sus habitantes. Por lo tanto, rechazamos cualquier pretensión por intentar variar nuestros conceptos y criterios, tomados desde el rigor técnico y científico, en favor de algún movimiento, organización o interés particular.

Finalmente, la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín, exige respeto por su comunidad académica e invita a toda la sociedad a sumarse en la defensa del legado que la Institución construye y le ha dejado y seguirá aportándole a Antioquia y Colombia.