El sistema de acreditación está desbordado

ENTREVISTAS DE EL OBSERVATORIO - Agosto 2017 Así lo dice Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J., rector de la U. Javeriana, recién posesionado como representante de los rectores de las universidades privadas en el CESU, órgano en el que espera revisar éste y otros temas de política pública. La discusión sobre la acreditación se debe dar a fondo porque el sistema está mostrando grietas por toda parte”, señala en entrevista exclusiva para El Observatorio, en la que, habla de sus 36 años de gestión en educación superior, la forma de gobierno de la Compañía de Jesús y temas críticos para la educación superior colombiana.

 

Sobre el rector

Peláez (Cali, 1945), es licenciado en Filosofía y magíster en Ciencias Políticas, de la propia Universidad Javeriana; allí mismo estudió Teología, y es doctor en Teología Moral por la Universidad Gregoriana, de Roma. También fue rector de la sede de Cali, que se orienta exactamente por la misma normatividad de Bogotá, aunque con autonomía académica. Ha publicado 8 libros y numerosos artículos.  Fue Decano del Medio Universitario en las Facultades de Teología y Medicina, y Vicerrector Académico en Bogotá y en Cali. Desde el 28 de febrero de 2014 es rector en Bogotá.

Recientemente culminó su periodo estatutario como presidente del Consejo Directivo de la Asociación Colombiana de Universidades ASCUN (en donde fue reemplazado por Adolfo León Atehortúa, de la Universidad Pedagógica Nacional), dejando una buena imagen en el sector por su estilo capaz de conciliar posiciones extremas, sin perder de norte la discusión crítica. Gracias a él, especialmente, y como pocas veces lo hace, ASCUN envió una carta a la entonces ministra de Educación, Gina Parody, en la que los rectores protestaban (en octubre de 2015), por el estilo impositivo y no dialogante, y por la exclusión de estos en debates neurálgicos como el SNET y el MIDE, y que generó molestia en el Gobierno.

Seguramente esto incidió, entre otros aspectos, a que los lectores de El Observatorio, consideran que él, al igual que Ignacio Mantilla y José Manuel Restrepo, son los tres rectores con mayor reconocimiento en el sector, con la capacidad y el liderazgo necesario para defender los intereses de la educación superior colombiana.

Por ello, no teme (como sí reconoce que pasa con muchos otros rectores que prefieren callar su inconformidad con decisiones de política pública, especialmente los de la universidad pública, que dependen presupuestalmente del Estado) por posibles represalias del Ministerio de Educación. Considera que, además de la respetabilidad que tiene la Javeriana en el sistema, en su caso incide la manera como él cuida la forma y el tono al decir las cosas.

Sobre el CESU y los temas de política pública

Fue por solicitud de un rector de una “importante universidad pública”, que Peláez se motivó a candidatizarse al CESU (en el que se posesionó la semana pasada) y representar las universidades privadas al lado de José Consuegra (U. Simón Bolívar), superando en la contienda las aspiraciones del rector de la Universidad Autónoma del Caribe, Ramses Vargas Lamadrid.

El rector Peláez es consciente que en lo que queda de este gobierno, poco o nada estructural se va a hacer en educación superior. El capital político (en este y cualquier otro gobierno) está agotado en el último año de gobierno. La capacidad de decisión la veo muy disminuida. Difícilmente puede haber algo impactante en educación superior. Lo que no se hizo, difícilmente se hace”. Tampoco cree que el CESU logre cambios significativos. No me hago muchas ilusiones por los efectos que eso pueda tener”, dice.

Aun así, espera que allí se den debates necesarios para el sistema, tales como repensar el sistema de acreditación (pues considera que el actual modelo no genera incentivos para quienes ya están acreditados y “los procesos de acreditación deben ser repensados para que siempre estén creando unas dinámicas de mejoramiento”. Además, porque “es matemáticamente imposible que como está constituido el CNA pueda atender la demanda de acreditación de programas”); el Marco Nacional de Cualificaciones; y el SNET (“hay confusión sobre el rol de la Universidad y de los institutos técnicos y tecnológicos… por un lado van por el Ministerio y otras por las secretarías… pretender crear un sistema único de calidad terminaría de colapsar el actual, con 289 IES y qué pasaría con las 4 mil instituciones de formación para el trabajo…”), entre otros.

Frente al polémico tema de Ser Pilo Paga -SPP, Peláez se declara “muy favorable al modelo”. Reconoce la polémica por la destinación de recursos del programa y la crítica que hace la universidad pública. “Ojalá la Universidad pública tuviera más recursos”, mas señala cómo se ha quedado sin respuesta el hecho de que los pilos prefieran la mayoría de privadas en vez de las públicas.

Eso sí, “no me hago muchas ilusiones respecto a que SPP se convierta en política de Estado, primero porque no hay presupuesto y segundo porque hay presiones políticas muy fuertes para que este programa no vaya más allá de la administración Santos”.

Su paso por Cali y otras experiencias profesionales le han mostrado que desde Bogotá “miran con recelo, desdén” a la región. “En Bogotá hay una lectura de país desconectada de la realidad”. Y se lamenta de ello, pues no se aprecia la riqueza de las mismas. “Soy un profundo convencido de la articulación Universidad – Empresa – Estado, y eso funciona más en las regiones, que en Bogotá, pues en las regiones se identifican más fácilmente los problemas”.

Pregunta: ¿Por qué es tan difícil tener un sistema de educación superior crítico, homegéneo y con autoridad para hablar con el país, en vez de una desarticulado, descuadernado, amorfo y con mil intereses…?

Respuesta: “Porque existen diferentes agendas de educación superior, algunas veces con un fuerte acento ideológico, político de término partidista, que buscan determinados intereses de un grupo de amigos, o familiares (además, porque aunque en Colombia no existe la educación superior con ánimo de lucro, todos sabemos que existen formas de camuflar esto). Esa diversidad de agendas hace que la apuesta por lo superior (como diría el padre Alfonso Borrero), no se da por los intereses de la Nación”.

 

Frases del padre Jorge Humberto Peláez, que son noticia

"Uno como rector debe cuidar mucho la forma y el tono de lo que dice"

“No me hago muchas ilusiones respecto a que SPP se convierta en política de Estado"

“Me considero un hombre libre de compromisos políticos e ideológicos. Mi apuesta es por la excelencia de la educación superior”

"Difícilmente una persona que tuvo una mala evaluación en una universidad reconoce su mediocridad"

"La Universidad Javeriana está impecablemente manejada en lo financiero"

"El compromiso es invisible a los rankings"

"Se ha aumentado de manera importante la cobertura. Ahora hay que hacer una fuerte apuesta por la calidad"

"El sistema de acreditación está desbordado"

"Al frente de una Universidad no puede estar un viejo con mirada de pasado"

"Lo peor que nos pueden pasar con los rankings es que las universidades dejemos a un lado nuestra identidad y que pasemos a parecernos unas a otros"

 

Sobre la gestión como rector

“Uno de los retos importantes que tiene un rector es poner sobre la mesa de la universidad las preguntas pertinentes respecto de temas de coyuntura y estrategia de cara al futuro, y que esas preguntas sean debatidas por voces diversas”, señala al describir el rol de su cargo.

Pregunta: ¿Qué es lo más agradable y lo más difícil de ser rector?:

Respuesta: “Lo más agradable de ser rector es estar rodeado de personas inteligentes y críticas, donde el debate es permanente. El reto que tiene uno como rector es acompañar esas conversaciones de tal manera que finalmente se llegue a toma de decisiones y no que quede en un debate eterno, que es uno de los problemas que tenemos los académicos.

Tal vez lo más difícil es tener que prescindir de los servicios de una persona. Esas son experiencias dolorosas. Esa parte me hace sufrir. Además, porque difícilmente una persona que tuvo una mala evaluación en una universidad reconoce su mediocridad”.

Sobre el gobierno e influencia de la Universidad Javeriana

La Pontificia Universidad Javeriana es una de las universidades privadas más tradicionales del país, por su tamaño (supera los 30 mil estudiantes); calidad (una de las primeras acreditadas y reacreditada institucionalmente), prestigio (aparece en casi todos los más significativos rankings) y antigüedad (fue fundada por la Compañía de Jesús en 1623).

A diferencia de otras IES regentadas por comunidades religiosas, Peláez aclara que en el caso de la Javeriana “la provincia de los Jesuitas no interviene para nada en el gobierno cotidiano y la administración de la Universidad”.

“El Provincial (superior de la Compañía de Jesús) preside un Consejo de Regentes, que es una figura única de la Javeriana, y que está constituido por tres personas nombradas por el provincial, sean estos jesuitas o no (por ejemplo, allí está el librepensador Hernando Gómez Buendía) y otras tres personas elegidas por el Consejo directivo de Bogotá (2) y el de Cali (1). Dicho Consejo vigila que la Universidad sea fiel a su orientación misional. Emite conceptos para el nombramiento de rector y vicerrectores, pero no tiene injerencia en presupuestos o en programas”.

Incluso, aclara que en la actualidad en la Universidad hay 5 vicerrectores, de los que solo 2 son jesuitas, y que de los 18 decanos, solo dos son jesuitas. “Creemos profundamente en los laicos”, señala.

“Los jesuitas que trabajamos en la universidad tenemos un sueldo correspondiente a la categoría del escalafón de un profesor en las mismas condiciones y la Compañía de Jesús no recibe un peso más fuera del salario que devengan sus miembros. Ni por franquicia, ni por propiedad de los edificios”.

Con respecto al tema de gobierno universitario, vale resaltar que desde la Javeriana, y concretamente su secretario general, Jairo Cifuentes, se fomenta desde Colombia, a través del grupo Telescopi, buenas prácticas en gestión universitaria.

Frente al liderazgo que ha tenido la Javeriana en el país, y especialmente en importantes cargos públicos, Peláez no le da la importancia que antes se le daba a esa Universidad como gestora de ministros. Lo concibe más como resultado de su proceso formativo: “La Javeriana procura formar lo mejor que puede a sus egresados. Uno quisiera que todos los egresados tuvieran una excelencia académica top, con un profundo sentido social, pero no siempre todos dan la talla”. Aún así, recuerda que “tenemos procurador, fiscal, defensor del pueblo, 5 ó 6 ministros…”.

También destaca los esfuerzos que se vienen dando desde la Escuela Javeriana de Gobierno y Etica Pública, para la lucha contra la corrupción, liderada por el padre Luis Fernando Alvarez, vicerrector de extensión, como una manera de impactar el país.

Sobre la fidelidad a la propia misión institucional

Ante la pregunta de qué le falta a la Javeriana para estar en el top deseado por ella misma, Peláez reflexiona sobre la importancia de que lo que se diga en la misión se cumpla.

Las apuestas de la Universidad Javeriana
  • La excelencia humana y académica
  • La reconciliación y la paz
  • El desarrollo sostenible
  • La innovación

Porque, señala, se está presentando un preocupante fenómeno de IES que han convertido los rankings en su hoja de ruta, y se han obsesionado con subir puestos en los rankings, lo que está llevando a las universidades a perder su esencia, y a homogeneizarse y perder la riqueza de la diversidad institucional.

“Si cumplimos a cabalidad nuestra misión, la mejora en los rankings será una consecuencia”, concluye.