Si no hay una intervención de fondo, U. del Tolima volverá a tener serias dificultades

Agosto 1/17 En sus 10 meses en el cargo, el rector (e), Ómar Mejía, ha lidiado la situación, pero las finanzas y el conflicto con los tres sindicatos, amenazan con desestabilizar nuevamente la Universidad. Se han tenido que correr fechas de matrícula e ingreso para alcanzar más estudiantes (actualmente hay menos de la mitad de hace cinco años), y pagar nómina, pues aún debe -incluso- la prima de diciembre pasado.

De no haber cambios radicales (inyección de recursos - recorte de personal y reducción de beneficios al sindicato: pagos a esposas, compañeras de los sindicalistas, a padres e hijos, y ayudas estudiantiles en universidades privadas) la U. tendría un déficit a 31 de diciembre de $23 mil millones pesos. En septiembre podría entrar en cesación de pagos.

 

Informe de el diario El Nuevo Día 

Una realidad difícil de aceptar

En época de bonanza, hacia 2012, la Universidad del Tolima (UT)contaba con una matrícula de 44 mil estudiantes. Esta cifra le permitía contar con una amplia nómina tanto de personal de planta como transitoria. Según históricos, en ese año se llegó a contar con 499 empleados ocasionales.

 

Rector Omar Mejía

No obstante, con el paso de los semestres, el número de estudiantes fue disminuyendo, tanto así que al cierre de la vigencia 2016 hubo 19 mil matriculados. Y hasta la semana anterior, ad portas de iniciar el semestre B, las cuentas iban en siete mil.

Según Mejía, a pesar de que hace cinco años ya se empezaba a tener una tendencia de reducción de la cobertura, “se gastaba más de lo que ingresaba, no había planeación dentro de la universidad”. Y puso por ejemplo que las obligaciones laborales sumaban cerca del 80 por ciento de los ingresos.

El desbalance entre los ingresos y egresos, generó que la UT, única institución oficial de educación superior del Departamento, pasara de tener un presupuesto estable a contar con un déficit superior a los $20 mil millones.

Esta realidad desencadenó varios acontecimientos el año anterior, uno de ellos, la salida del rector José Herman Muñoz y la llegada, en periodo de interinidad, de Ómar Mejía.

El hecho generó que las organizaciones sindicales de la Universidad entraran en una alerta constante, especialmente, desde que inicio el estudio técnico que efectuó el Instituto de Prospectiva de la Universidad del Valle.

La justificación de esta iniciativa que requirió una inversión cercana a los $500 millones, era que se necesitaba a un agente externo para establecer las medidas en lo académico y financiero, para sacar a la UT de la crisis. 

Decisiones polémicas

Debido a que el estudio tomaba tiempo, Mejía, con el aval del Consejo Superior, emprendió una serie de medidas que generaron duros cuestionamientos contra su administración. El más reiterativo ha sido la presunta burocratización de la institución, en esta oportunidad por el partido Conservador.

No obstante, en medio de la polémica, los bloqueos y las protestas de los diferentes estamentos universitarios, el rector inició una serie de ajustes en las unidades académicas, proceso que en cuentas de la Administración dejó un ahorro de mil 766 millones en el semestre A de 2017.

Sobre este punto, el Directivo explicó que cuando llegó al cargo, había 78 directivos en las unidades académicas. Entre ellos, estaban directivos administrativos, directores de programas, decanos y secretarías académicas.

“Todos tenían prima técnica (reconocimiento económico) que iba del seis al 22 por ciento, pero absolutamente todos la tenían sobre el 22 por ciento, no había criterio para otorgarla”, precisó Mejía.

Por ello, la Administración de UT, una vez el Consejo Superior le devolvió las facultades de controlar el gasto a la Rectoría, empezó con la organización de las unidades académicas. “Hicimos un retiro de directivos, administrativos y nombramos profesores, ahí empiezan los ahorros para la Universidad".

“En este momento por ejemplo, tenemos 26 profesores a cargo de las direcciones de programa. Ha sido una medida gradual, porque no podíamos afectar las unidades”, contó el Rector.

El funcionario agregó, que con la modificación en la estructura de esta área administrativa, llegó el desmonte de la prima técnica, asimismo, se empezó a tener ahorros salariales.

En la actualidad, se cuenta con seis secretarios de unidad académica por retén social y un total de 32 profesores que ocupan los cargo directivos, es decir que la medida dejó una reducción de 46 trabajadores, dijo Mejía.

Pero el recorte, también se aplicó a la nómina de personal transitorio. El 2016 cerró con 146 y a mayo de este año se contaban con 100 personas. Luego, se redujo a un total de 88 personas que es la cifra actual. 

Herencia no deseada

Mejía también informó que además del déficit, al cierre de 2016 se tenía una deuda con proveedores que sumaban cerca de $22 mil millones, rubro que se habría logrado reducir a seis mil millones, según aclaró.

En cuanto a las deudas pendientes con los trabajadores, dijo que están las primas de diciembre y junio.

“Tenemos la intención de pagar la de diciembre, apenas nos ingresen recursos, porque la realidad de la Universidad es esa, nosotros vivimos en este momento de lo que nos llega, si no nos llega la plata no podemos pagar”, comentó Mejía. 

Logros académicos

La UT recibió la acreditación de alta calidad en cuatro programas de pregrado y las altas calificaciones obtenidas en las pruebas nacionales ubicaron a los programas Economía, Arquitectura y Derecho en el top 10 de los mejores.

En el campo investigativo, en lo corrido de 2017 se presentó el hallazgo de dos nuevas especies, una de ellas la orquídea Epidendrum Ceticaudaum del grupo de investigación en Biodiversidad y Dinámica de Ecosistemas, y el escorpión Troglotayosicus Meijdeni, del grupo de investigación en Zoología. 

Descenso de matrículas

Hace pocos días la Universidad del Tolima informó que ampliaba el plazo para matrículas tanto de modalidad Presencial como a Distancia hasta el 4 de agosto. La medida se adoptó con el propósito de alcanzar un registro de por lo menos 18 mil estudiantes, aunque la cifra ideal, para lidiar con la crisis, sería de 25 mil, explicó el Rector.

“Por ejemplo, en Presencial tenemos el 65 por ciento de los inscritos y en distancia solo el 30, eso llevó a que el Consejo Académico ampliara el plazo, eso era algo que no sucedía".

“Pero la situación de desinformación y desprestigio para la Institución nos ha llevado a que cada vez tengamos que correr más (el cronograma) porque necesitamos los ingresos por matrículas para poder cumplir con las obligaciones laborales y el funcionamiento mismo de la academia”, expresó.