Posiciones encontradas de IES en torno de SPP giran en torno de intereses económicos

Julio 31/17 El debate ha cambiado de enfoque: Ya poco se habla de hasta dónde el Estado debe asumir el costo de garantizar el derecho a la educación de todos, de si Ser Pilo Paga es equitativo socialmente o de si éste reconoce lo que es un verdadero estudiante de calidad.

La discusión ahora es de las universidades públicas (p.e. Nacional, Antioquia, Valle y Cauca), que se consideran mal reconocidas económicamente con el programa, mientras que las privadas (Andes, Javeriana, Sabana...) esquivan hablar de los montos de dinero que reciben y enfocan su discurso en los beneficios sociales del programa.

La realidad es que el programa, que mediáticamente tuvo muchos aplausos cuando fue lanzado por la exminsitra Gina Parody en 2014, ha encontrado más opositores de los que el mismo gobierno se imaginó en su comienzo. La euforia inicial de becar miles de bachilleres se fue opacando a medida que aparecieron preguntas relacionados con la equidad de los recursos, de la selección de los estudiantes, de la difícil situación financiera de la universidad pública y de la manera como, probablemente, con los mismos recursos, el Estado podría beneficiar a muchos más bachilleres. 

Todo indica, tal y como la lógica, la prudencia y la situación financiera parece recomendarlo, que el programa debe enfrentar reformas estructurales en su concepción y diseño si quiere recibir un verdadero respaldo de todo el sistema de educación superior.

Eso, siempre y cuando logre sobrevivir tanto a su cuarta versión, que aún no se ha anunciado y existe el temor de que pueda afectarse por la situación fiscal del país, como por la posibilidad de que SPP desparezca o sea radicalmente reformado con un nuevo gobierno, a partir de 2018, ante la incapacidad -hasta el momento- del actual, de cumplir su promesa de reformarlo y convertirlo en una ley de la República que lo consolide como una política de Estado.

Entre tanto, los rectores de las universidades públicas siguen cuestionando la manera como estos recursos podrían mejorar el Sistema Estatal en vez de llenar las arcas de las privadas, para las que el programa terminó siendo una lotería que se ganaron de un momento a otro. Basta con dar un recorrido por las más reconocidas y beneficiadas universidades privadas, para ver cómo coincidentemente con su llegada a Ser Pilo Paga, han crecido enormemente su planta física. 

El diario El País, de Cali, publicó el informe "Estas son las debilidades del programa del Gobierno Ser Pilo Paga", en el que muestra cómo los propio beneficiarios del programa no están de acuerdo con la estructura beca-crédito, y rectores del Valle, Antioquia y Cauca están en desacuerdo con la inequidad en la asignación de recursos frente a las universidades privadas.

Por su parte, el rector de la Universidad de Los Andes, Pablo Navas Sanz de Santamaría, en entrevista en el diario El Tiempo, dice que "sería un crimen social no continuar con el programa". Vale recordar que esa Universidad es, de todas las del país, la que más recursos recibe por este programa.