Altos costos de universidades en Colombia mueven a nacionales a migrar a IES extranjeras

Julio 27/17 Como lo demostró el Observatorio, estudiar en las más reconocidas y privadas universidades colombianas supera los 13 salarios mínimos (y en el caso de medicina la cifra puede ser el doble), siendo el costo una de las principales barreras para el acceso. Por eso, cada día son más los que han optado por estudiar fuera, bien sea presencialmente en grandes universidades públicas del exterior, o incluso virtuales, pues sus costos son muy inferiores para su buena calidad.

Esta situación es ajena a las estadísticas del Ministerio de Educación, que no incluyen estos datos como cobertura, y es un llamado a las IES privadas a reconsiderar seriamente su estructura de costos.

"Estudiar en la Sorbona sí es posible y es mucho más barato que en los Andes", se denomina la siguiente historia que la colombiana Maribel Pinilla escribió para el portal Las 2 Orillas, y en la que cuenta su experiencia de cómo es mejor estudiar fuera, y mucho más barato, que en el propio país.

"Hace algunos años, 7 para ser exacta, mientras estaba a punto de terminar mi pregrado en la Distrital, evaluaba y consultaba con calculadora en mano las posibilidades y las opciones para seguir un estudio de postgrado. Sin embargo, debido a mi precaria situación de profesora recién egresada y a los increíbles y casi que abusivos costos de las maestrías ofrecidas por las universidades donde encontraba las que me interesaban, (sin contar con los mega requisitos para postular a algunas de ellas: publicaciones, promedio superior a 4 o 4.5, entre otros) concluí, con tristeza, que continuar mi formación no era posible o por lo menos no por el momento.

Cuando estudiaba literatura y mientras leía a los grandes, pensaba en lo afortunados que habían sido Sartre y Beauvoir al haber podido estudiar en la Sorbona (Sorbonne en francés), y soñaba con poder, algún día, visitar esos pasillos que mis admirados escritores habían recorrido y las aulas en donde habían construido parte de su conocimiento. No obstante, nunca imaginé que 6 años después una mortal y colombiana como yo podría convertirse en una de las afortunadas estudiantes de la Sorbona, y lo mejor por un precio inferior a la quinta parte de un semestre de cualquier maestría en cualquier universidad colombiana, con el “plus” de aprender un nuevo idioma y de  conocer Europa. 

Una de mis mejores amigas de la universidad había tomado la decisión de aventurarse sola y partir en Francia como Au pair y al cabo de dos años logró ingresar a la Sorbona. Yo desde Colombia y sin haber podido aún inscribirme a ninguna maestría la consideraba “una verraca”. Hablaba con ella y le decía: ¿Cómo hiciste para entrar allá? Debe ser súper complicado, ¿no?.El proceso de selección debe ser súper estricto, ¿no? A lo que ella respondía: Escogí la maestría que me interesaba, preparé mi candidatura y pasé. Yo simplemente no podía creer que fuera así de simple, imaginaba que mi amiga era una especie de genio, y que yo nunca podría lograrlo.

De vez en cuando mi amiga me proponía reunirme con ella en Francia, buscar un trabajo como niñera, ir a cumplir mi sueño de hacer mi maestría y de estudiar en la Sorbona, pero yo seguía pensando que era imposible. Al mismo tiempo me contaba que el gobierno le daba una subvención mensual de 200€ como ayuda para pagar su arriendo y yo imaginaba que ella había ganado alguna beca y que era la mujer más afortunada y suertuda del mundo.

4 años después de su partida, la vida me permitió venir a vivir a París. Y empecé mi carrera por ingresar a la Sorbona, estando acá me la jugaba el todo por el todo. Tuve que empezar por aprender francés, cuando llegué acá sólo sabía decir Bonjour y pronunciándolo más bien como la conocida bebida de alpina. Sin sorpresa me encontré con que los cursos de lenguas son bastantes costosos acá. Pero las carreras universitarias al igual que las maestrías y doctorados no.

Los requisitos para presentarme a una maestría en la Sorbona o en cualquier universidad pública francesa no parecían tampoco tan complicados; un buen nivel de francés (b2 o c1 dependiendo de la maestría), haber completado mi formación superior (una licencia licence como la llaman acá) la cual dura 3 años (para presentarse al primer año de maestría o 4 años para el segundo año), mi currículo y una carta de motivación explicando por qué quería estudiar esa maestría y cuál era mi proyecto profesional (hay algunas maestrías donde piden además elaborar un proyecto de la memoria que se va a realizar en el curso de la maestría, pero no todas lo exigen). Aunque debo confesar que escribir una carta de motivación en francés fue uno de los grandes desafíos que tuve que afrontar, en suma, los requisitos fueron bastantes simples.

Al final, lo más increíble fue el precio que debía pagar por un año académico: 261€ ($783.000 aproximadamente) para las personas mayores de 28 años o que disponen de un seguro médico (como era mi caso) o 461€ ($1.383.000) para aquellas que deben adquirir el seguro médico universitario. Resalto que este precio es por un año académico y no por semestre, así que saquen la calculadora y hagan sus propias cuentas.

Adicionalmente, el gobierno francés brinda una subvención a todos los estudiantes, a todos, independiente de la nacionalidad o edad, de aproximadamente 200€ mensuales  para ayudar a pagar su vivienda, sin contar con todos los descuentos y gratuidad de la que se benefician los estudiantes menores de 26 años (descuento en la tarjeta de transporte, entrada gratis a todos los museos, incluyendo el Louvre). Y el todo, con la posibilidad de descubrir una nueva cultura y viajar por toda Europa.

Hoy, casi siete años después de haber terminado mi pregrado, terminé mi segundo año de maestría en la Sorbona y acabo de encontrar mi primer trabajo profesional. Así que, no te quedes esperando y no renuncies a tus sueños de continuar a formarte y de salir a descubrir el mundo con tus propios ojos".