La preocupante apatía del sector por la continuidad o no de la ministra Giha

 

Julio 24/17 Desde el pasado miércoles 19 de julio, horas antes de la instalación de las nuevas sesiones del Congreso de la República, el gabinete en pleno presentó renuncia protocolaria, para dejar en libertad al presidente Santos de re-alinear las fuerzas políticas con miras al año que le falta en el Palacio de Nariño. Llama la atención que, en el caso de la ministra de Educación, Yaneth Giha, para el sector de la educación superior es indiferente si continúa o no: No ha hecho lo suficiente para extrañarla, ni nada preocupante (como su antecesora Gina Parody), para que el sector desee su no continuidad.

De todos modos, ese aparente desapasionamiento, que se acompaña por el hecho de que existe la convicción de que, por lo menos en educación superior, en un año de gobierno que queda, va a ser muy difícil -por no imposible- liderar alguna reforma estructural en un gobierno con muy bajos niveles de popularidad- sí preocupa, por cuanto termina representando que se avecinan doce meses de más de lo mismo.

Para los conocedores del sistema de educación superior es claro que la ministra Giha poco conoce, no se apasiona ni domina la complejidad del mismo; que dejó perder el protagonismo que tenía el sector con Gina Parody; que el Ministerio ya no tiene la influencia mediática de antes, y que se desconoce una agenda concreta de qué y hacia dónde quiere dirigir este gobierno a la educación superior, pues el eslogan de "ser la nación más o mejor educada" pasó a ser un cliché y casi nadie cree en las posibilidades reales de lograr dicho objetivo con las condiciones actuales.

Algo similar pasó con las viceministras. Se pasó del agite, y casi que del irrespeto a rectores y funcionarios de la exviceministra Natalia Ariza, a la calma, prudencia, silencio y excesiva parsimonia de la viceministra Natalia Ruiz (foto derecha). Los rectores y el sistema valoran la buena voluntad de Ruiz, mas cada día se unen a la opinión de que esta no es suficiente para sacar adelante el sistema.

Ojalá, por lo menos, a falta de cambios esenciales y necesarios en el sistema, el Ministerio ponga su casa en orden y se ponga al día en procesos básicos de administración del sistema.