Los retos pedagógicos y nuevos paradigmas de la virtualidad

Parte 2: Abril 30/17 La virtualidad es mucho más que estudiar en la web, y mucho más seria de lo que la mayoría de personas piensan. Incluso, no es para cualquier estudiante; solo debe ser orientada por IES comprometidas con una adecuada inversión en tecnología, infraestructura, construcción de contenidos y docentes, y en muchos escenarios ofrece, incluso de manera más amplia que la presencialidad, más beneficios, métricas, investigación y exploración de contextos. 

Esta segunda parte del informe especial muestra cómo la virtualidad se ha ido abriendo campo en el sistema de educación superior, y en Colombia demanda respuestas estructuradas de parte de las universidades y del Ministerio de Educación, para asegurar su consolidación.

Parte 1:  Sistema de educación superior colombiano aún no valora ni dimensiona la virtualidad

Parte 3Mayo 14 Las tendencias de la formación virtual 

 

Según el CNA, en su documento "Indicadores para la autoevaluación con fines de acreditación de programas de pregrado en las modalidades a distancia y virtual", de 2005, la virtualidad se caracteriza por: 

• Eliminación de la barrera del espacio o la distancia física para acceder a la educación. 

• Acceso masivo a los programas educativos, por cuanto no tiene límites de cupos por razones de planta física. 

• Población espacialmente dispersa, ya que se vinculan estudiantes de todos los lugares, en un área más o menos extensa según sea la cobertura o radio de acción de los programas que se ofrecen. 

• Eliminación de la barrera de la edad y la ocupación. 

• Heterogeneidad de la población estudiantil, no sólo por las diferencias de edad, sino también por la diversidad de ocupaciones y la desigual preparación que caracteriza, sobre todo, a los estudiantes de mayor edad. 

• Acogida de los diferentes espacios e instancias educativas que ofrece la sociedad actual. 

• Se mueve en el horizonte de la educación abierta y de la educación permanente. 

• Reconocimiento de la existencia en las personas y los grupos, de diferentes estilos cognoscitivos, condiciones de aprendizaje y ritmos para aprender a conocer.

• Tendencia a adecuar el proceso e incluso los contenidos del aprendizaje, a las características específicas del entorno del estudiante.

• Reconocimiento del estudiante como centro del aprendizaje, pues es quien debe gestionar su propia formación a través de procesos de aprendizaje dotados de bastante autonomía.

• Construcción de diseños curriculares pertinentes y flexibles. Se apoya en una amplia variedad de medios y materiales elaborados específicamente para fomentar el autoaprendizaje respetando las características de los estilos y los ritmos de aprendizaje de los estudiantes. 

No obstante este listado de grandes beneficios, un buen número de IES en el país, han interpretado erróneamente la modalidad y han caído en error de anunciar y ofertar programas virtuales sin el conocimiento y experiencia al respecto. Han creído, mal, que delegar esta tarea a un ingeniero o un departamento de sistemas o asignar la coordinación a un pedagogo, es suficiente, sin estructurar todo un proyecto educativo, financiero, tecnológico y de mercado al respecto es suficiente. 

Igual de equívoco ha sido lo antagónico: Tercerizar servicios de creación de contenidos o administración tecnológica o crear unidades con múltiples cargos. Las nuevas herramientas tecnológicas cada día hacen más fácil la creación y virtualización de contenidos. El problema no es el cómo sino el qué.

No se trata de “meterle tecnología informática web a los contenidos tradicionales, y listo”. Se necesitan contenidos adaptados en enfoque y forma de visualizar para un público que cada vez es más digital; se requieren docentes que comprendan las dinámicas de aprendizaje en un entorno asincrónico; se necesita una infraestructura de soporte administrativo que garantice la cobertura, conectividad y comunicación con los estudiantes, así como el debido seguimiento y control de la deserción; y se necesitan académicos que realmente dimensionen el estado del arte cambiante de la disciplina en un entorno de redes sociales, entre otros aspectos (Vea, por ejemplo, como a través de las redes estudiantes de Psicología de la U. Cooperativa de Colombia, en Barrancabermeja, presencial, establecen contacto con estudiantes de otros países). 

Las IES que proactivamente han comprendido la importancia de la virtualidad, han descubierto que ésta no es solo una excelente alternativa para ofertar pregrados y posgrados en esta modalidad, sino también para consolidar sus procesos de investigación y extensión, crear redes internacionales, desarrollar proyectos conjuntos y llegar a regiones necesitadas, entre otros múltiples beneficios. El caso de CAMPOUNAD, de la UNADque aprovecha las tecnologías para llevar formación, en los más diversos niveles para formar en tecnología y asesorar en salud y justicia, entre otros aspectos, a los campesinos, son un ejemplo de cómo potenciar el impacto social de la educación superior con ayuda de las nuevas tecnologías. 

Eso sí, “la virtualidad es muy compleja. Primero, se requieren unas inversiones muy grandes para una tecnología fuerte que lo soporte y para garantizar su sostenibilidad. Luego, un modelo educativo y procesos sólidos de innovación, tecnología y academia”, afirma Oscar Aguer, vicepresidente senior de Asuntos Académicos de Ilumno (Red de Instituciones Educativas de América Latina) que le ha apuntado especialmente a la virtualidad, y para ello han hecho multimillonarias inversiones para asegurar todas las condiciones necesarias para brindar una formación virtual, masiva, con calidad y mínima deserción. 

Como Ilumno, que en Colombia cuenta con el Politécnico Gran Colombiano, la Fundación Universitaria del Área Andina, UNITEC y la Universidad Central; hay otras IES, como la UNAD, el Minuto, la Católica del Norte y la Católica del Norte, que han hecho importantes inversiones y proyectos académicos para consolidar esta modalidad.

Pero, muchas universidades -señala un material promocional de Ilumno- imaginan que implementar un modelo de educación virtual es muy sencillo y económico, no obstante, cuando se encuentran con la realidad, dejan el proyecto en un plano secundario. Es por esta razón que, hasta el momento, no son muchos los casos realmente exitosos.

 

Implementar la virtualidad requiere:

- Una inversión significativa

- Pensar en la elaboración de los contenidos

- Velar por la preparación de los docentes

- La elaboración de una política institucional para crear en el proyecto

- Los diferentes niveles de servicio para los estudiantes

- Contar con el equipo y soporte tecnológico adecuados, 

- y sobre todo, darse cuenta de que no es una adaptación de la educación presencial, es otra forma de educación, para la cual la universidad debe prepararse.

 

Los retos que demanda la virtualidad para la gestión universitaria

Si usted es rector o directivo universitario y ha debido enfrentar la decisión de si impulsar o no la virtualidad en sus programas académicos (así sean estos presenciales), es importante considerar que comprometerse con este modelo significa mucho más de lo que hasta hoy se considera básico.

Tener una plataforma de administración de contenidos, o LMS (Learning Management System) o CMS (Content Management System), generalmente Moodle, que es gratuito, al que se le da básicamente el uso de repositorio de lecturas o videos de apoyo a la clase), adoptar calendarios académicos, contratar profesores para la modalidad con una formación distinta a la presencial y competencias en usos de la tecnología, asegurar la construcción o adaptación de contenidos, revisar la pertinencia del reglamento estudiantil y garantizar modelos de evaluación confiables y seguros). 

Se debe tener en cuenta, también: 

- Las expectativas, conocimientos previos de tecnología, nuevos paradigmas del conocimiento y disposición de las nuevas generaciones de estudiantes de la modalidad. Los expertos los llaman la “Generación Z” y son jóvenes que nacieron entre el año 1994 y el 2010. Son alumnos con chip tecnológico, que buscan nuevos modelos de enseñanza y que no quieren perder tiempo en las aulas de clase de manera presencia. Pero no solo de los jóvenes, sino también de la forma como deben aprender los adultos. La enseñanza basada en metodologías activas, es una propuesta centrada en el estudiante, en sus capacidades y en las competencias propias del saber en cada disciplina.Estas estrategias conciben el aprendizaje como un proceso constructivo por parte del estudiante y no simplemente como un proceso receptivo (así, por ejemplo, presenta su modelo de virtualidad la Fundación Universitaria María Cano (FUMC). 

“Lo virtual no es para todo el mundo. Los jóvenes todavía quieren interactuar. Pero una persona que ya tiene un pregrado y trabaja, pero quiere profundizar sus conocimientos, puede estar interesada. Este avance se está dando en maestrías y doctorados”, afirma César Tulio Ossa, director de Educación Continua de la Pontificia Universidad Javeriana.

“Hay que aprovechar la tecnología en los procesos de aprendizaje. Esa es una de las ventajas de la educación virtual, que se adapta a las necesidades. Tiene que haber un cambio en la didáctica y en la metodología”, dice Ossa en un informe de la Revista Semana. 

* Vea cinco aspectos positivos de estudiar virtualmente y a distancia

 * Vea cinco aspectos negativos

- Cómo debe ser la la contratación de docentes en la modalidad: ¿por número de horas sincrónicas, asincrónicas, por número de estudiantes, por número de grupos…?, y qué perfiles de docentes. 

No existe una fórmula unificada ni definitiva sobre cómo debe ser esto. El profesor virtual, a diferencia del profesor presencial, deja de desplazarse periódicamente a un lugar de trabajo, a cumplir unos horarios de clase y a atender presencialmente a estudiantes, pero se presentan otras variables como, por ejemplo: 

a) El número de estudiantes asignados a cada profesor virtual puede ser, en algunos casos, muy superior a los grupos de la metodología presencial. Hay casos de grupos de hasta 200 estudiantes, 

b) Hay profesores que dejan de actuar como tal para ser monitores, en el entendido de que todo el contenido ya está virtualizado y sólo debe hacer un seguimiento, 

c) El tiempo de dedicación del tutor al estudiante puede aumentar o reducirse significativamente, depende de la estrategia pedagógica definida, de los escenarios sincrónicos y asincrónicos, de interacción entre las partes, acordados y del modelo de retroalimentación, personal o grupal definido, y 

d) la forma como se distribuye, en el tiempo del calendario académico la asignatura virtual del profesor. Si es a lo largo de 16 semanas, como en el esquema tradicional o en bloques de 8 o de 5 semanas, como acostumbran otras IES.

En ese orden de ideas, el salario docente, que en ningún caso, si es por hora cátedra, debe ser inferior a lo contemplado en el Artículo 106 de la Ley 30 de 1992 (es decir, al resultado de multiplicar el número de horas de cátedra a pagar, en contrato laboral, por 8 salarios mínimos legales vigentes, dividido en 160 o en 192 horas al mes, dependiendo si la jornada laboral de los profesores es de 40 o de 48 horas a la semana), tiene muy diversas presentaciones y memorias de cálculo. Existen las IES que reconocen la hora del profesor virtual en la misma proporcionalidad de la hora del profesor de la metodología presencial, mas hay otras IES que proyectan un porcentaje de la hora presencial (por ejemplo, el 75% o 50%) para el profesor virtual, bajo el argumento de que su dedicación y esfuerzo no es el mismo, lo cual es discutible. 

Pero, como se ha dicho, no está definido ni estandarizado un lineamiento al respecto, y cada IES libremente asigna los rangos de pago y la forma como debe reconocerse para efectos de escalafonamiento docente, en su reglamento docente, el trabajo del tutor virtual.

Además, está el reto de garantizar que, efectivamente, la medida del trabajo académico del estudiante virtual sí responda a 48, 96 o 144 horas, según se indique que la materia tenga 1, 2 ó 3 créditos, o su equivalente. 

El reto está en garantizar y demostrar que, entre las horas de trabajo sincrónico y asincrónico del estudiante con su tutor, las que se dedica a trabajo de campo, a lectura, investigaciones, desarrollo de actividades y trabajos grupales, realmente corresponde con la medida del crédito.

Este aspecto sigue quedando al libre arbitrio de las IES y de la forma como éstas gestionan los tiempos de su academia. Lo que sí es claro es la ausencia de esta medición es un indicador crítico de baja calidad en programas virtuales. 

Aún se ven pares académicos que exigen profesores, para programas virtuales y a distancia, con maestría y doctorado en regiones apartadas del país, desconociendo la casi imposibilidad de lograr esto, y no reconociendo que con la virtualidad se puede lograr que los mejores profesores asistan virtualmente a sus estudiantes desde las grandes capitales.  Esto conlleva, en palabras del experto Manuel Unigarro a replantear el concepto de crédito académico, pues lo plantearon en el tiempo de trabajo del alumno y no en la forma de pagarle a un profesor.

 

La formación virtual "busca disminuir la brecha social y geográfica que existe en el mundo frente a la escasa oportunidad que se tiene de acceder a un escenario educativo".

Jaime Alberto Leal Afanador, rector UNAD

 

- Es importante que las IES también salvaguarden jurídicamente los derechos morales y patrimoniales con respecto a los desarrollos virtuales (contenidos, diseños gráficos, mutimediales y de ingeniería). Para ello se recomienda la existencia de un Manual de Propiedad Intelectual de la propia IES. Así mismo, los productos entregados por terceros, proveedores y propios empleados, deben contar con el respectivo respaldo jurídico de cesión de derechos de autor a la institución.

Igualmente se debe demostrar la propiedad, licenciamiento y derechos sobre los equipos de cómputo y programas que se usen para la respectiva virtualización.  

- Con qué indicadores, espacios, contenidos y servicios se van a prestar los servicios de biblioteca y bienestar virtual. Deben replantearse los centros de atención tutorial que apruebe el MEN. 

- Cuáles deben ser las plataformas de pago 

- Cómo se ajustará la estructura organizativa de la IES para que se garantice el desarrollo de la modalidad

- De qué manera deben funcionar los sistemas de seguimiento al desempeño académico y control de participación y compromiso para evitar la presencialidad, entendiendo las dinámicas y tiempos de los estudiantes (ver video del Politécnico Grancolombiano sobre las expectativas de los estudiantes virtuales y video de Unipanamericana 

Lamentablemente muchos de estos aspectos no aparecen o no están debidamente instrumentalizados en la normatividad al respecto, y más concretamente el Decreto 1295 de 2010. De allí el llamado que se ha hecho a que el Ministerio de Educación actúe y dé un norte al respecto, incluido el tema para las instituciones de formación para el trabajo y el desarrollo humano (ver primera parte de este informe). 

El problema no es de crear unos requisitos de calidad para asegurar las condiciones tecnológicas, sino al nuevo modelo de enseñanza – aprendizaje. 

Muchos de estos desarrollos son posibles gracias al “Learning Analytics” o uso inteligente de datos, derivados del comportamiento de los alumnos en un curso de aprendizaje en línea; el número de accesos, los materiales revisados, las participaciones y las puntuaciones, comprenden información de valor para las IES.

* Vea también, como ejemplo, Learning Analytics, de Uniminuto 

El colombiano Andrés Núñez, Director General de la Red Ilumno, señala cómo la analítica de aprendizaje significará un beneficio para las IES, al contribuir con la solución de los siguientes frentes: 

  • Al conocer el historial de cada alumno, los docentes podrán identificar dificultades de aprendizaje. De esta manera mejorarán los contenidos e intervendrán en momentos concretos, haciendo del aprendizaje un proceso más efectivo, e incluso, personalizado.
  • Con la predicción de resultados podrá detectar la incidencia en deserción, o bajos niveles de aprendizaje, e intervenir de manera oportuna.
  • Por tanto, sus tasas de graduación mejorarán de manera significativa, aumentarán los índices de satisfacción y preparará mejor a sus alumnos para una reintegración.

 

Trayectoria de la formación virtual y a distancia en Colombia

(Adaptación del documento borrador “Lineamientos con condiciones específicas de calidad para los programas ofrecidos en las modalidades virtual y combinada - blended learning”, mayo de 2016)

1) La educación a distancia en Colombia se remonta a 1932, con el plan educativo Cultura Aldeana del presidente Alfonso López Pumarejo, para promover la educación popular. 

2) En 1947, nace la Acción Popular Cultural - ACPO- y Radio Sutatenza como un proyecto de radio aficionado; que luego creó el Modelo de Escuelas Radiofónicas que distribuía materiales educativos por correspondencia.

3) En 1954, en el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla llegó la televisión a Colombia, y a través de este medio se impartieron cursos de bachillerato y de primaria a distancia. 

4) En 1957, se creó el Servicio Nacional de Aprendizaje -SENA-, que ofreció capacitación a distancia a funcionarios del Magisterio.

5) En 1963, se creó el Instituto Nacional de Radio y Televisión -Inravisión- para afianzar el modelo de educación primaria por televisión; en 1970, el Fondo de Capacitación Popular, de Inravisión, brindaba asesoría permanente en la modalidad a distancia. 

6) En los 70, la Universidad Javeriana fue la pionera en la conformación de un sistema de educación abierta con el programa "Educadores de hombres nuevos" en 1974.

Luego, otras universidades como la Universidad de Antioquia, la Universidad del Quindío, la Universidad Santo Tomás y la Universidad de La Sabana crearon dependencias de educación a distancia e iniciaron la oferta académica de educación superior en esta metodología. La Universidad San Buenaventura, por su parte, incursionó en 1975 con programas de profesionalización, y en 1980 ofreció la primera especialización en esta metodología. 

7) Con la ley 52 de 1981 se creó la Unidad Universitaria del Sur -Unisur-, que en su momento fue el centro de innovación en materia de educación a distancia. Posteriormente, esta institución pasó a ser la Universidad Nacional Abierta y a Distancia -Unad- mediante la Ley 396 del 5 de agosto de 1997. La UNAD hoy cuenta con más de 70 mil estudiantes en el país, con 62 programas vigentes, 5 acreditados y 24 virtuales. 

8) En 1982, se aprobó el decreto 2412, por el cual se dirige e inspecciona la educación abierta y a distancia; y se creó el Consejo de Educación Abierta y a Distancia.

9) En 1983, el presidente Belisario Betancur impulsó la Campaña de Instrucción Nacional -Camina- y el Sistema de Educación a Distancia -SED-  que incentivaba a las universidades a crear o a ampliar su oferta académica de educación a distancia, y se planteó la creación de una universidad a distancia, aprovechando la ley 52 de 1981. 

10) En 1994, se expidió la Ley General de Educación, que define la educación a distancia y semipresencial como una estrategia para el fomento de la formación de adultos en educación formal y no formal.

11) En 2005, el Consejo Nacional de Acreditación -CNA- publicó el documento “Indicadores para la autoevaluación con fines de acreditación de programas de pregrado en las modalidades a distancia y virtual”, que hasta el momento es la única guía específica para el desarrollo de los procesos de autoevaluación de los programas en esta metodología en el país. 

12) En 2008, se expidió la Ley 1188, la cual regula el registro calificado y las condiciones de calidad. Dos años más tarde, se publicó el decreto reglamentario, 1295 de 2010, que describe las condiciones de calidad y los aspectos que deben cumplir las IES para el otorgamiento y la renovación de los registros calificados. En el capítulo VI de este decreto se definen los programas a distancia como (...) aquellos cuya metodología educativa se caracteriza por utilizar estrategias de enseñanza - aprendizaje que permiten superar las limitaciones de espacio y tiempo entre los actores del proceso educativo; asimismo, define que un programa virtual debe tener como entorno principal el uso de redes telemáticas en el que se lleven a cabo por lo menos un 80% de las actividades académicas.

El decreto 1075 de 2015 compila el decreto 1295 de 2010 hace referencia a los programas distancia y programas virtuales indicando que cada programa deberá tener un único registro en el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior- SNIES.

 

La organización de la metodología a distancia y virtual

De acuerdo a la  ley 30 de 1992  se mantiene  la metodología abierta y a distancia y  según los avances y evolución de la educación a distancia, esta se ofertará en  de dos modalidades: modalidad virtual y modalidad  combinada -Blended learning. 

Todo programa en metodología a distancia que requiera de la presencia física de los estudiantes para el desarrollo del proceso de enseñanza aprendizaje, serán considerados como un programa en modalidad combinada (blended learning) y deberá cumplir con las condiciones de calidad estipuladas para la aprobación de centros tutoriales ante el Ministerio de Educación Nacional. 

Distancia Virtual

Distancia Tradicional

  • También conocida como Online
  • Desarrolla programas de formación de enseñanza-aprendizaje a través del Ciberespacio.
  • Utiliza una mediación que no requiere que el cuerpo, tiempo y espacio se conjuguen para lograr establecer un encuentro de diálogo o ambientes de aprendizaje.
  • Acción que busca propiciar espacios de formación apoyándose en las TIC para instaurar una nueva forma de enseñar y de aprender.
  • Es una modalidad de la educación a distancia; implica una nueva visión de las exigencias del entorno económico, social y político, así como de las relaciones pedagógicas y de las TIC.
  • El Tutor B interactúa para orientar los procesos de aprendizaje y resolver, en cualquier momento y de forma más rápida, las inquietudes de los aprendices.
 
  • Utiliza todos los recursos de la educación virtual / Online.
  • Interactúa alumno-profesor, alumno-alumno, profesor-alumno, alumno-profesor-alumno, a través de entornos presenciales y virtuales.
  • Utiliza diversos medios educativos para el proceso de enseñanza-aprendizaje.
  • Desarrolla los programas de formación a través de las TIC y sin ellas. Por ello, combina la enseñanza cara a cara y virtual.
  • Los materiales didácticos son el soporte básico de transmisión de la información.

 

Por su parte, la educación combinada- blended learning es una modalidad a distancia donde se diseñan ambientes de aprendizaje combinados que integran efectivamente las TIC con las mejores prácticas de la presencialidad (cara a cara) para desarrollo de los procesos de formación.

Para que esta modalidad sea realmente blended es necesario que incluya estrategias de enseñanza tanto presenciales como en línea bajo la tutoría de un profesor, asimismo que se tengan las condiciones necesarias para realizar las diferentes actividades que desde el diseño del currículo se establezcan. 

1) El uso de recursos hipermediales. En este aspecto se incluyen el empleo del video, el audio y otros medios que posibilitan la interacción con los estudiantes.

2) Momentos sincrónicos y asincrónicos.

3) Trabajo individual y colaborativo.

4) La tutoría y el acompañamiento.

  • 5) 
  • Comunidades de práctica.

 

El porcentaje exacto de presencialidad o virtualidad que debe tener un programa de estos ha sido motivo de polémica y diversas interpretaciones, que terminan siendo de carácter subjetivo o interesado. Debería dejarse a un criterio más abierto, conforme las condiciones del programa.

 

 

Este Congreso busca propiciar escenarios de reflexión con experiencias exitosas en educación superior a distancia y virtual, que aporten a nuevos diálogos constructivos entre la Universidad, la sociedad y el Estado, y conduzcan a nuevos modelos de organización de la Universidad.

 

Pocos la promueven, pero la usan

El sistema “tradicional” o presencial ha generado una falsa publicidad en torno de la virtualidad, y la han estigmatizado como de baja calidad. En una separata de Educación de El Tiempo, el vicerrector académico de la Universidad EAN, Diego Cardona, señalaba cómo en el entorno colombiano existe una falsa creencia arraigada no solo en familias, sino en el sector empresarial y académico, en la cual se considera que la educación virtual es de baja calidad. 

Imaginario que viene de atrás. En la encuesta virtual de El Observatorio, en enero de 2011, el 74% de quienes votaron afirmaron que los niveles de calidad de la educación virtual son peores que los de la presencial. 

Pero, en medio de un debate infértil, el modelo presencial cada día migra más hacia las plataformas, por necesidad y conveniencia, el nuevo lenguaje de la academia es virtual y los resultados de formación de los egresados de estos programas están demostrando que están a la par, y en algunos casos por encima, de los egresados de los ambientes presenciales. 

Una vez más, en un país tan legalista y protocolario como Colombia, cuánto daño le está haciendo a la modalidad el silencio y falta de patrocinio de parte del Estado, y en concreto del Ministerio de Educación.

Espere la tercera parte de este informe el 7 de mayo: Los más caracterizados líderes de la virtualidad en el país y las tendencias mundiales en el tema