Gobernación de Norte de Santander proyecta la Universidad del Catatumbo

Abril 29/17 El complejo, bautizado como "Universidad del Catatumbo", se ve como un escenario para el posconflicto e iniciará con diplomados, con el soporte de la Universidad Francisco de Paula Santander, la de Pamplona, la Esap y el Iser.

El gobernador, William Villamizar, quien dijo que iniciaría con diplomados y cursos cortos, mientras se lleva la oferta educativa con carreras técnicas y tecnológicas y, finalmente, se establecen las carreras profesionales.

La iniciativa, que se financiará en su mayoría con dineros de regalías, promoverá la formación profesional, técnica y tecnológica en áreas relacionadas con la agricultura, derechos humanos y desarrollo local, en cerca de 282.000 personas de 11 municipios que componen esta zona.

Cada una de estas IES ya presentó el listado de programas de diplomados y cursos que se van a ofertar el próximo semestre, de manera provisional, en colegios de la zona rural de Tibú.

Si las expectativas se cumplen, la universidad del Catatumbo se iniciaría el primero de enero de 2018, aunque primero las universidades deberán obtener una certificación del Ministerio. Con ese documento, que avala la extensión de las carreras a municipios distintos a Cúcuta, Ocaña y Pamplona, se materializaría la iniciativa.

El Ministerio de Educación, por su parte, evalúa los diseños finales de esta propuesta y para aprobar la construcción de un edificio, en el municipio de El Tarra, que estará dotado de salones, laboratorios, comedores, una planta administrativa, residencias estudiantiles y algunas áreas inteligentes.

Inicialmente, la Universidad recibirá una inversión de 10.000 millones de pesos, pero se espera que los dineros provenientes del posconflicto, luego del acuerdo de paz con las Farc, contribuyan a materializarla.

Con esta inyección de recursos y la aprobación por parte del Ministerio, esta propuesta de origen público-privado se consolidará para recibir a la primera generación de estudiantes en enero del 2018.

Fuente: El Tiempo - La Opinión