Sistema de educación superior colombiano aún no valora ni dimensiona la virtualidad

Parte 1:  Abril 23/17 “Actualmente no se ha reglamentado nada en particular, quedando como una especie de vacío conceptual y jurídico que le dé alguna identidad al trabajo que se desarrolla en la Educación a Distancia (y virtual). Sin embargo, se ha venido presentando y trabajando en una propuesta conceptual para el Decreto Reglamentario de los Estándares Mínimos de Calidad para la oferta de programas en esta modalidad”.

Este es el más preciso diagnóstico, del Consejo Nacional de Acreditación CNA, de lo que pasa con esta educación. Es un pedido de 2.005 y el anhelado decreto no existe. Aún así, la oferta de programas sigue creciendo, con mínimos controles, y todos piden lineamientos y fomento, pero el Estado calla.

Parte 2:  Abril 30 Los retos pedagógicos y nuevos paradigmas de la virtualidad. Buenas prácticas

Parte 3:  Mayo 14 Las tendencias de la formación virtual 

Según las últimas estadísticas disponibles del Ministerio de Educación, a diciembre de 2015, en Colombia había 2.281.994 estudiantes, de los cuales 267.994 estaban en distancia tradicional y 73.143 en virtual. Se debe incluir, pero no se conoce la cifra, los miles de colombianos que actualmente están cursando virtualmente programas con IES extranjeras. 

 

Lo único claro es que estos programas virtuales se siguen aprobando bajo los lineamientos del Decreto 1295 de 2010, que fueron pensados para programas presenciales. Ante la ausencia de referentes precisos para esta modalidad, la competencia termina siendo irregular y asimétrica, y compiten por mercado de estudiantes en condiciones poco equitativas tanto IES con excelentes desarrollos curriculares y millonarias inversiones en tecnología y personal académico, con otras IES que, erróneamente, consideran a la virtualidad como ”un buen negocio”, porque optimizan costos, pagan menos a sus docentes, trabajan con plataformas libres en internet y se consuelan con subir PDFs a la web, y listo.

Además, pese al significativo aumento de esta modalidad, la virtualidad arrastra un problema de imagen inmerecida por falta de actores que la defiendan, como unidad gremial, haciendo visibles sus resultados frente a organismos como el propio Ministerio de Educación, Conaces y CNA, entre otros, que son los que debieran promoverla y no lo han hecho suficientemente.  La Asociación Colombiana de Educación Superior a Distancia –ACESAD- no ha logrado posicionarse en un rol protagónico al respecto. 

Quienes se han consagrado al área, llevan años estudiando esta modalidad, pues la tecnología no se detiene, y trabajan permanentemente en el ajuste de sus metodologías y beneficios, pues saben que la virtualidad debidamente concebida y con claros indicadores, programas de fomento y referentes internacionales, se traduce en exigentes acciones de seguimiento y evaluación académica y resultados con igual o mejor calidad que la formación tradicional presencial.

Bien lo ha dicho Lorenzo García Aretio (foto), uno de los líderes del tema en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) – España, y que participará en el III Congreso Mundial de Educación a Distancia y Virtual, que en Bogotá hará la UNAD en mayo: “La calidad de la educación a distancia es, al menos, similar a la de la educación presencial… El rendimiento depende más de los diseños pedagógicos de cada acción formativa que de los recursos para el aprendizaje”.

 

Lo que se presenta, a juicio del vicerrector académico de una IES privada que ha sufrido la negación de registros de programas virtuales, simplemente porque los pares o los consejeros de Conaces consideran subjetivamente que dicho programa o disciplina no se ajusta a lo que ellos esperan, es un cambio generacional, pues la mayoría de estos académicos, directivos de IES y funcionarios responsables de política pública no han terminado de dimensionar, puede ser por desconocimiento, porque se formaron en lo presencial; o inclusive por temor al cambio al tener que “enfrentar un monstruo de mil cabezas”, como puede ser la tecnología para algunos. 

Y eso que la Ley permite crear estos programas. La Ley 30 de 1992, por medio de la cual se organiza el servicio público de la Educación Superior, en su artículo 15 dice que los programas académicos pueden ser ofrecidos conforme a la metodología de estudio presencial o a distancia. Entre los de distancia, se incluyen los programas virtuales (en este informe se profundiza especialmente en la distancia virtual, pero sin dejar de considerar la distancia tradicional, que también cada día migra más hacia la virtualidad y hoy son más los virtuales).

La Constitución Política garantiza la autonomía universitaria, con lo que cada IES autónomamente pueda definir qué programas y con qué características de metodología, extensión y oferta lo hace. Pero aún así las IES no tienen confianza para buscar el registro de estos programas, pues el mismo Ministerio no favorece el ambiente para ello.

 

“Me produce una gran satisfacción trabajar en modelos de educación virtual porque he visto cómo se ha logrado ir derribando esos muros. Al hacerlo, paso a paso, nos vamos acercando a nuestra meta de transformar la educación, de un servicio excluyente y elitista a un servicio amplio, global y al alcance de todos los ciudadanos, en todos los rincones del mundo.

Reconozco también, que parte de la resistencia ante la educación virtual no es infundada. Por supuesto hay muchas aspectos que aún tenemos que resolver y mejorar. Asuntos de modelos pedagógicos, evaluación, trabajo colaborativo, validación de identidad, formación alternativa y seguimiento, tienen todavía vacíos que hace falta atender. Ante estas dificultades, siempre prefiero buscar herramientas para encontrar una solución, en lugar de frenar el cambio por cuenta de estos obstáculos”.

Fernando Dávila, rector Politécnico Grancolombiano

 

Que las dos más reconocidas universidades del país no hayan decidido ofertar programas virtuales (Nacional de Colombia y Los Andes), que no existan beneficiarios de Ser Pilo Paga en programas virtuales, que el Ministerio de Educación lleve más de diez años con el discurso de potenciar la virtualidad como una forma de modernizar el sistema y favorecer el acceso, pero no lo concrete en hechos efectivos y, por el contrario, se “tire la pelota” internamente entre dependencias (Calidad, fomento, tecnologías…), y que no se dé impulso a la distancia y virtualidad desde los programas de fomento y financiamiento (Icetex), es muestra del aparente “miedo” de romper el paradigma y avanzar hacia una realidad innegable para cualquier sistema de educación superior.

Una muestra de ello ha sido la reticencia del “establecimiento” de admitir programas a distancia o virtuales, como por ejemplo, el derecho, siendo Colombia, conjuntamente con Bolivia, los dos únicos países de la región que no ofrecen esta alternativa.

Lea ¿Y por qué no hay pregrados de Derecho a distancia y virtuales en Colombia? 

Pero hay señales positivas. La Universidad Nacional Abierta y a Distancia UNAD acaba de recibir el registro calificado de su pregrado profesional de Música, que antes parecía imposible aprenderse de forma virtual y que ahora, con ayuda de la tecnología, puede democratizarse para formar maestros expertos en producción, composición y arreglos, como señala la Decana de la Escuela de Ciencias Sociales, Artes y Humanidades, Sandra Milena Morales Mantilla (foto)

 

Pero hay señales positivas. La Universidad Nacional Abierta y a Distancia UNAD acaba de recibir el registro calificado de su pregrado virtual de Licenciatura en Música, una profesión que antes parecía imposible aprenderse de forma virtual y que ahora, con ayuda de la tecnología, puede democratizarse para formar maestros expertos en producción, composición y arreglos, como señala la Decana de la Escuela de Ciencias Sociales, Artes y Humanidades, Sandra Milena Morales Mantilla. 

 

Los hechos hablan por sí solos

 

- Los actuales 643 programas representan casi el 5% de la totalidad de programas que tienen registro calificado vigente.

- 254 programas, de los 643, son posgrados (especializaciones y maestrías).

- Todas las tipologías de IES (tanto públicas como privadas) ofertan estos programas, siendo las instituciones universitarias y las universidades las que más tienen.

- Hay dos pregrados universitarios virtuales acreditados en alta calidad: Administración de empresas en la Universidad EAN (acreditada institucionalmente) y en la Fundación Universitaria CEIPA.

- Otras universidades acreditadas institucionalmente ya ofertan varios de sus programas de forma virtual, como la Pontificia Bolivariana, Sabana, Eafit, de Medellín, Autónoma de Bucaramanga, Tecnológica de Bolívar, Pedagógica y Tecnológica de Colombia, y la de Antioquia, entre otras.

- Universidades como El Rosario, según ha anunciado su rector, José Manuel Restrepo, espera tener 7 posgrados virtuales con el propósito de tener presencia regional sin tener instalaciones físicas allí.

- En total son 95 IES, de 287; la tercera parte del sistema, las que ofertan programas virtuales.

 

Las 10 IES que más programas virtuales ofrecen en el país

 

Institución de Ed. Superior

Tipología

Programas 

1) Politécnico Grancolombiano

Institución Universitaria

44

2) U. Manuela Beltrán -UMB

Universidad

36

3) U. EAN

Universidad

32

4) U. Nacional Abierta y a Distancia - UNAD

Universidad

24

5) Unipanamericana- Fundación Universitaria

Institución Universitaria

24

6) Fundación Universitaria Católica del Norte

Institución Universitaria

23

7) Tecnológica FITEC

Institución tecnológica

23

8) Fundación Universitaria del Área Andina

Institución Universitaria

20

9) Universidad Autónoma de Bucaramanga -UNAB

Universidad

20

10) Servicio Nacional de Aprendizaje SENA

Institución tecnológica

19

 

Un recorrido lleno de buenas intenciones 

Estamos sobrediagnosticados con estudios y recomendaciones sobre la importancia del e-learning (o uso de tecnologías informáticas como instrumento para el proceso de enseñanza - aprendizaje) y el blended learning (el anterior más componentes de presencialidad), así como sus múltiples beneficios. 

- En 2005, estando como ministra de Educación Cecilia María Vélez, el CNA creó el borrador de “Indicadores para la autoevaluación con fines de acreditación de programas de pregrado en las modalidades a distancia y virtual”, que no cobró vida. 

- En el Plan Nacional de Desarrollo 2006 – 2010 “Estado Comunitario: desarrollo para todos” se advertía que “para ampliar la cobertura en educación superior se plantean 4 mecanismos. El segundo de ellos se refiere a la educación a distancia: Se diseñará e implementará un programa de educación virtual a través de alianzas institucionales y del fortalecimiento de la Agenda de Conectividad que sirva para masificar la difusión del servicio educativo”. Poco se conoce de esto. 

- En 2009, también con Cecilia María Vélez, el Ministerio presentó una propuesta de “Política pública para la educación a distancia en modalidad virtual”, que profundizó en los alcances pedagógicos de la misma. No pasó a mayores.

 

En 2010 la Ministra Cecilia María Vélez, lanzó una campaña de educación superior virtual. Poco pasó tras el anuncio.

- En 2013, estando como ministra de Educación María Fernanda Campo, la experta en virtualidad de Uniminuto, Marelén Castillo Torres, produjo para el Ministerio y para la SECAB, el documento “Lineamientos de calidad para la verificación de las condiciones de calidad de los programas virtuales y a distancia”, que constituía una aproximación a los alcances que debería tener un lineamiento específico para estos programas. El documento tuvo poca difusión y quedó archivado. 

- Ese mismo 2013, ACESAD presentó sus “Lineamientos para la autoevaluación con fines de acreditación de programas de educación superior a distancia”, donde se señaló que “es inexistente una política pública, de carácter estatal, regulaciones propias de alto nivel, más allá de las regulaciones a partir de decretos y reglamentaciones, las existentes son derivadas de la educación presencial, pese a que en la Ley 30 de 1992 reconoce la metodología a distancia”. 

- Posteriormente, en 2014, y como resultado del trabajo del Consejo Nacional de Educación Superior CESU, se presentó al país el Acuerdo por lo Superior 2034. Propuesta de política pública para la excelencia de la educación superior en Colombia en el escenario de la paz”, en el que se dedicó un capítulo para las nuevas modalidades educativas, definiéndose como lineamiento (el # 88): “actualizar y precisar los estándares de calidad para instituciones, centros y programas de educación a distancia y virtual, tanto para registro calificado como para acreditación”. 

- La más reciente expresión formal del Ministerio de Educación Nacional data de mayo de 2016 (hace un año), cuando se presentó el borrador del documento “Lineamientos con condiciones específicas de calidad para los programas ofrecidos en las modalidades virtual y combinada (blended learning)”, que aunque constituye un documento más evolucionado al respecto, parece haberse hundido en los debates sobre el SNET, el SISNACET, las instituciones de formación para el trabajo y el entorno político que se generó en el país con otros temas de debate suscitados por la entonces ministra Gina Parody. En dicho texto se menciona que “aunque en las normativas generales se ha tenido especial cuidado en incluir algunos aspectos referentes a la metodología a distancia, son pocos los lineamientos y las resoluciones específicas que están enfocadas a la misma, lo que exige realizar mayores esfuerzos encaminados a establecer criterios diferenciadores para la evaluación y el reconocimiento de la calidad de estos programas, toda vez que en la actualidad funcionan más de 1.000 programas en esta metodología”.

- Con la ministra Yaneth Giha no se ha escuchado un pronunciamiento oficial al respecto, pese a que continúa de la administración anterior Carlos Lugo Silva, responsable de la Oficina de Innovación Educativa con el uso de Nuevas Tecnologías, y quien se presenta como el líder del tema en la entidad. En su última actividad pública al respecto, “Conversatorio de educación superior: Aprendizajes y retos de la educación virtual” (abril 2017), no se presentó ninguna propuesta ni informó de estos avances, solo se contaron experiencias y se hablaron de algunos esfuerzos conjuntos de Mineducación, MinTIC y Renata para favorecer la conectividad e interacción virtual. Por su parte, la virtualidad no aparece como reto o principio estratégico de la agenda de la ministra para 2017 (ver retos).

En todos estos informes se ve conciencia sobre la necesidad de asumir institucionalmente el tema, así como lo ilógico que resultaría que, incluso los programas tradicionalmente presenciales, se desconecten de las tecnologías y la virtualidad. Ya no es posible concebir investigaciones sin conexiones a redes e investigadores en otros lugares del mundo, gracias a las videoconferencias; bibliotecas no convertidas en repositorios de bases de datos y libros electrónicos; programas de ciencias sociales y humanas sin acceso a documentales y pruebas testimoniales grabadas, y programas de medicina sin simulaciones digitales, entre otros aspectos. 

Como señala el rector de la Fundación Universitaria del Área Andina, Fernando Laverde Morales, “la educación virtual llegó para quedarse, es una alternativa que los jóvenes de hoy en día están asumiendo. El otro reto es que las mismas tecnologías están generando un nuevo tipo de usuario, los milenium; un joven que quiere las cosas más claras, más concretas, donde el concepto de trabajo no es relevante, dado que se pronostica que en su vida laboral pueden tener más de 20 empresas donde han trabajado, mientras que en nuestra tradición es una y de ser posible, toda la vida” (..++).

 

Virtualidad para responder a políticas de calidad y cobertura que desea el país

En marzo pasado la viceministra de Educación Superior, Natalia Ruiz Dodgers, en un encuentro con estudiantes universitarios dijo “queremos llevar educación a través de la virtualidad a las zonas que más lo necesitan", y aunque ni ella ni sus funcionarios han dicho explícitamente cómo, sí es claro que a través de esta modalidad será posible llevar programas de calidad a cientos de municipios colombianos que carecen de presencia física de IES.

Impulsar la virtualidad con calidad puede ser una alternativa estratégica del Gobierno Nacional para contrarrestar la decisión del Plan Nacional de Desarrollo - Ley 1753 de 2015- según la cual los jóvenes colombianos no podrán ser beneficiarios del Icetex, a partir de 2018, si se inscriben en IES o programas no acreditados. No actuar ahora es fomentar el desarraigo de estos jóvenes de sus regiones de origen.

Ley 30 de 1992 dice que uno de los objetivos de la educación superior es “promover la unidad nacional, la descentralización, la integración regional y la cooperación interinstitucional con miras a que las diversas zonas del país dispongan de los recursos humanos y de las tecnologías apropiadas que les permitan atender adecuadamente sus necesidades”. 

 

En América Latina la cobertura ha crecido en parte por la oferta de programas virtuales. Además de la oferta formal, la informal (cursos masivos y abiertos o MOOCS) han tenido gran acogida. Por ejemplo, se calcula que Coursera, una de las plataformas de cursos en línea más populares, tiene más de medio millón de usuarios en Colombia, país en el que se han creado más de 100 moocs, siendo uno de los líderes en la región, así como en maestrías –como la de Educación de la Universidad de Santander, con cerca de tres mil estudiantes, según informaManuel Antonio Unigarro Gutiérrez, asesor de la Universidad Cooperativa de Colombia y experto en virtualidad.

 

Protagonistas internacionales

Tomado de documento MEN 2016

La educación a distancia remonta su origen a la llamada educación por correspondencia, deBoston, a mediados de 1850, y en la que los estudiantes intercambiaban mensualmente con sus profesores lecturas guiadas y pruebas de control. En 1946, se fundó la Universidad de Suráfrica, con sede en Pretoria, y que se conoce como la primera universidad a distancia en el mundo.

Universidades a distancia que albergan el mayor número de estudiantes alrededor del mundo:

- Universidad Nacional de Educación a Distancia (Uned). En 3 continentes y 14 países. Más de 260.000 estudiantes - Korea National Open University (KNOU).Cuenta con 180.000 estudiantes - The Open University of China. 60 mil centros tutoriales - The Open  University of United Kingdom (OU).Más de 160.000 estudiantes - University of South Africa (UNISA).Más de 130.000 estudiantes - Francia. Centre Nacional d’Enseignement à Distance (CNED). 400 mil estudiantes en todos los niveles. - India. Indira Gandhi National Tribal University (IGNOU). Su número de estudiantes asciende a 3 millones.

 

Principales organizaciones que regulan la educación a distancia en el mundo son:

Europa: European Association of Distance Teaching Universities –EADTU- The Swedish NationalAgency for Higher Education –NAHE- Open and Distance Learning Quality Council – ODL QC – Reino Unido

Asia: Asian Association for Open Universities -AAOU- National Assesment and Acreditation Council – NAAC – India

África: African Council for Distance Education –ACDE-

Norteamérica: International Council for Open and Distance Education –ICDE- AdvancED (NCA, SACS, NWAC), The OLC Quality  Scorecard Online Learning Consortium

Oceanía: Tertiary Education Quality and Standars Agency – TEQSA –

 

IES destacadas por desarrollar la metodología a distancia en América Latina: -Ecuador: Universidad Técnica Particular de Loja –UTPL; Costa Rica: Universidad Nacional de Educación a Distancia –Uned; Colombia: Universidad Nacional Abierta y a Distancia –Unad–, - Corporación Universitaria Minuto de Dios – UNIMINUTO, Politécnico Grancolombiano; Brasil: Pontificia Universidad Católica de Paraná. Universidad Federal de Santa Catarina. México: Universidad Nacional Autónoma de México –Unam–; - Argentina: Universidad de Buenos Aires –UBA–; Venezuela: Universidad Nacional Abierta –UNA–; Chile: Universidad  Tecnológica Metropolitana –Utem–. 

 

Pero Colombia no avanza con la dinámica esperada. Las IES no tienen referentes precisos de cómo, hacia dónde y con qué complejidad deben diseñar curricularmente sus programas virtuales, sus condiciones de infraestructura tecnológica, y las distintas variables específicas de la virtualidad. Esta incertidumbre permite que oferentes de baja y pobre calidad crezcan, y las IES que hacen ingentes esfuerzos no se vean debidamente compensadas.

Mientras tanto, IES extranjeras aprovechan esta situación y ofertan programas virtuales sin pleno control de parte de nuestro sistema sobre su calidad, y se lucran y conquistan mercado sin necesidad de instalarse formalmente en Colombia, pues les va mejor así que crear sedes en el país, porque la normatividad y los trámites para que las IES extranjeras operen físicamente aquí son engorrosos, complicados y difícil por aquello del no ánimo de lucro.

Es decir, el mismo sistema está fomentando, con su permisividad, una competencia inequitativa para las IES colombianas, está “sacando” del país a nacionales a estudiar en el exterior e, inclusive, favorece la salida de capitales hacia IES extranjeras, en vez de fomentar las nacionales. 

Un estudio de Virtual Educa llamado "La educación superior a distancia y virtual en Colombia: nuevas realidades", refiere la importancia de la educación virtual para eliminar los obstáculos de acceso de los jóvenes en regiones apartadas, pero advierte que se debe garantizar a los jóvenes que tienen acceso a este tipo de educación la misma calidad que en programas presenciales.

¿El sistema actual de aseguramiento de calidad para los programas virtuales garantiza la pertinencia y la calidad requerida por el país?. Tristemente la respuesta es no, y mucho más grave aún cuando la educación virtual es, como dice Unigarro, la única opción para miles de colombianos. 

¿Qué pasa?. Por qué el Ministerio de Educación, e incluso el de las TICs, no concretan y marcan el camino que debe seguir el país y en el que indudablemente marcha el resto del mundo.

 

Espere la segunda parte de este informe el 30 de abril