El Gobierno sigue castigando y estigmatizando erróneamente a IES no acreditadas

Abril 2/17 !Por Dios! ¿Quién asesora al presidente en temas de educación superior? De seguir así, la herencia del gobierno Santos será el descrédito de la acreditación y el desarraigo de los bachilleres de las regiones apartadas y ajenas a la acreditación. 

La última perla fueron las declaraciones del presidente Santos en la segunda presentación de Colombia Científica: "Estamos decididos a acabar con esta injusticia", dijo al referir que la mayoría de jóvenes de estratos bajos están matriculados en IES no acreditadas.

Claro que es mejor estar en una IES acreditada que en una no acreditada (por aquello del imaginario público), pero se olvida el gobierno que la Ley 30 de 1992 es explícita al indicar que la acreditación es un proceso voluntario y temporal; que si se pretende que todos estén acreditados se va en contravía del propio principio meritocrático de la acreditación; y que el afán de tener más IES acreditadas (e incluso de mostrarlas falsamente como un resultado de gestión de Mineducación), ha llevado a que el mismo sector cuestione la pertinencia y efectividad del propio Sistema Nacional de Acreditación (SNA), al hallarse que hay programas e IES acreditadas con dudas en su real calidad.

Si a esto se le suma la decisión de la Ley 1753 de 2015, o Plan Nacional de Desarrollo, para que a partir del próximo año el Icetex solo financie IES y pregrados acreditados, se encuentra que el propio gobierno dejará al siguiente un problema grande: Cientos de miles de bachilleres en IES y programas no acreditados, protestando porque el Estado les está negando el derecho a acceder a la educación superior, teniendo los méritos académicos para ello. Es decir, el propio Estado está impulsando a que los bachilleres de cerca del 60% del país tengan que salir de sus municipios para ir a estudiar a una IES acreditada en las grandes capitales o que tengan que pagar cerca de un 20% más, en promedio, de matrícula en pregrados acreditados, si es que encuentran cupo.

Por lo mismo tampoco se entiende cómo los propios funcionarios públicos, tal vez en el interés de "bajar la temperatura" y amistarse con rectores dan mensajes encontrados. Vale recordar que ante los rectores de la Costa Caribe y los estudiantes universitarios, la viceministra de Educación Superior, Natalia Ruiz, expresó sus reservas por la acreditación de licenciaturas y la necesidad de replantear las mediciones de calidad del CNA; y por otro lado el presidente del Icetex, Andrés Vásquez, también en la Costa Caribe, promete buscar fórmulas para que IES no acreditadas tengan acceso a créditos Icetex. ¿Al fin qué?

Como ya se viene advirtiendo, el SNA demanda una urgente reforma, pues además de que no es la única forma para medir el real desempeño, pertinencia y calidad de una IES, se está masificando de una forma delicada, y seguramente no tardará el momento en que algunas universidades (aquellas que se creen mejor que las demás, y que no hay necesidad de mencionar porque todos las conocemos), pidan que se invente un nuevo sistema de certificación por considerar que IES pequeñas las están nivelando en los estándares de acreditación.

A los anuncios del Gobierno se une un contrasentido, pues en el fondo lo que hacen es cuestionar su propia autoridad para reconocer personerías jurídicas y registros calificados. Una cosa es que haya programas o IES piratas, que no son legales ni deben reconocerse como tales, pero otra es que las que no tienen acreditación y cuentan con el respectivo registro calificado, no pueden ser maltratadas por el Estado o juzgadas como "universidades de garaje", como el propio presidente Santos y su entonces ministra Gina Parody, llamaban a las no acreditadas en la época en que presentaban la Ley 1740 como la redentora de la calidad.

¿En qué lugar de la Ley o escritos académicos colombianos figura la definición de una universidad de garaje, como el propio Gobierno ha querido definir?

Para terminar los sinsentidos del Gobierno, el anuncio de Santos de terminar con la "injusticia" de que haya colombianos estudiando en IES no acreditadas, mediante el programa Colombia Científica, se hace con la vana ilusión de creer que los 234 mil millones que valdrá ese programa serán suficientes para elevar la calidad del sistema y lograr que las no acreditadas lo logren, con recursos de la banca y no de regalías (los 1.3 billones se irán para vías terciarias), y la mayoría de IES públicas -cuya responsabilidad sobre la financiación y, por ende su calidad -acreditación- es del Estado- siguen padeciendo para poderse acreditar.