Uniandes ya no tiene que reintegrar a profesora Carolina Sanín: Juzgado

Marzo 9/17 Una decisión proferida por el Juzgado Quinto Penal del Circuito para Adolescentes revocó el fallo que a principios de año le dio la razón a la profesora Carolina Sanín y que obligaba a la Universidad de Los Andes a reintegrarla a la institución, luego de que fuera despedida en diciembre pasado por “afectar la convivencia” de la universidad.

La profesora anunció que seguirá librando su lucha contra la institución y declaró que, de ser necesario, acudirá a instancias internacionales para hacer vales sus derechos. Uniandes no se ha pronunciado por la reciente decisión. 

Un juez dejó sin efecto la decisión que, inicialmente, le daba la razón a la profesora y que ordenaba a la institución a reintegrarla tras ser expulsada por “afectar la convivencia” de la universidad.

Según confirmó la propia Sanín a través de Facebook, el juez Heriberto Prada Tapia dejó sin efecto una tutela que había ganado en enero pasado, en la que reclamaba la protección de los derechos fundamentales a la libertad de expresión, al debido proceso, al libre desarrollo de la personalidad, a la igualdad y a la no discriminación.

En la acción judicial, la docente argumentaba que el despido no era justificado y por eso se le estarían vulnerando directamente sus derechos. Citaba además las declaraciones hechas por el rector de la Universidad de Los Andes, Pablo Navas, quien señaló que la decisión se había tomado al considerar que el actuar de la profesora afectaba la convivencia de la institución educativa.

Sin embargo, ante la decisión del Juzgado Quinto Penal del Circuito para Adolescentes, la profesora sostuvo que se condena a las mujeres a callar y a los profesores a no criticar. Sanín señaló que, en su sentencia, el juez la acusaba de incitar a la comunidad a la violencia, el vandalismo y lo ilícito por un post de Facebook que ella calificó de “humorístico y literario”, y que –agrega la docente– no publicó como parte de una cátedra sino en su calidad de literata.

“El juez malentendió que mis publicaciones en Facebook hacían parte de mi cátedra docente, por lo que expresó que ‘como docente que representa autoridad y ejemplo para la comunidad estudiantil, más que nadie sabe, que le es prohibido pronunciarse públicamente en las redes sociales, en los términos en que lo hizo el 20 y el 28 de octubre (...)’. Así que determinó que los profesores tienen ‘prohibido’, literalmente, pronunciarse públicamente en las redes sociales en ciertos términos”, reclamó Sanín.

En la segunda mitad de 2016, el nombre de la escritora y profesora de la Universidad de Los Andes ocupó varios titulares de prensa. Sus comentarios ya eran objeto de debate en las redes sociales desde hace mucho, pero el tono y el escenario cambiaron cuando se vio envuelta en una “polémica” con un grupo de estudiantes que la atacó directamente en un blog.

Cada publicación de Sanín en su cuenta de Facebook tenía una repercusión inmediata en sus contactos quienes, en la mayoría de los casos, la cuestionaban e incluso insultaban por lo que consideraban un abuso del derecho a la libertad de expresión. De las palabras pasaron a los ya conocidos “memes”. En uno de ellos aparecía la imagen de la docente con un ojo morado.

El montaje publicado en el grupo “Chompos Ásperos Reloaded”, del que únicamente hacían parte hasta ese momento los estudiantes de la Universidad de Los Andes, no causó mucha gracia. Sanín aseguró que se trataba de un mensaje directo de violencia contra la mujer, considerándose amenazada y vulnerada con la publicación que se hizo viral.

Otro debate aparecía en el escenario. La universidad se pronunció días después restándole importancia y defendiendo la libertad de expresión que tenía ese grupo social para difundir esas imágenes y mensajes. Fue entonces cuando la docente de literatura utilizó las redes sociales para cuestionar esa posición de las directivas y aprovechó la oportunidad para asegurar que iba a tomar acciones legales.

Por unas semanas el tema quedó ahí. Sin embargo, el pasado 15 de diciembre Sanín publicó en su cuenta de Facebook un mensaje que se hizo viral. “Aviso a los estudiantes de Literatura de la Universidad de Los Andes que el próximo semestre no dictaré los cursos previstos de El Quijote y Taller de Narrativa pues se me acaba de notificar de mi despido”.

En un documento de dos páginas los voceros de la universidad expusieron sus argumentos y explicaron detalles del proceso disciplinario que llevó a cabo la Jefatura de Relaciones Laborales.

De acuerdo con la universidad “el detonante para iniciar el proceso disciplinario en cuestión tuvo que ver con múltiples denuncias y quejas por parte de miembros de la comunidad académica (estudiantes, profesores y egresados)”. Y el argumento para dar por terminado el contrato fue que “la profesora Sanín afectó la convivencia entre los miembros de la comunidad (estudiantes, profesores y egresados)”.

El documento expone cuatro situaciones específicas relacionadas con las opiniones y manifestaciones públicas de Sanín: a) La supuesta “cultura carcelaria” cultivada por la Universidad, b) La crianza de delincuentes en la Universidad, c) La condición de que la Universidad se lucra de la pobreza, d) La preferencia de la profesora en la ocurrencia de actos inadecuados y violentos por parte de los estudiantes.

Para la universidad se trata de un caso matoneo. “El Consejo Superior de la Universidad ha manifestado de manera formal y pública que es voluntad y responsabilidad institucional prevenir, sancionar y rechazar toda forma de amenaza, acoso, matoneo, maltrato o discriminación en contra de cualquier miembro de su comunidad universitaria”.

Tomado de El Espectador