Rector de la U. Pedagógica Nacional habría renunciado a su cargo

Febrero 28/17 Aunque no se ha confirmado por la Universidad, allegados al rector Adolfo León Atehortúa, dicen que es verídica una comunicación en redes sociales en la que éste expresa su decisión de retirarse por la necesidad de someterse a una cirujía, y además por el agotamiento y desencanto que tiene por disputas y conflictos internos, especialmente con los sindicatos.

La comunicación sería presentada por Atehortúa al Consejo Superior, que tendría que nombrar rector encargado hasta mediados de 2018, cuando vence el periodo, o adelantar las elecciones. Los representantes estudiantiles piden la continuidad de Atehortúa.

El mismo día de la comunicación, 25 de febrero, Atehortúa había escrito una columna de opinión, en El Espectador, denominada "Ciencia o carreteras", en la que cuestiona el error del gobierno de cambiar el destino de los dineros para la ciencia y la tecnología (ir a la columna).

El siguiente es el texto que se atribuye al rector, denominado "Mi retiro":

El 1º. de julio de 2014 asumí la rectoría de la Universidad Pedagógica Nacional como cabeza de un reto colectivo para transformarla. Desde entonces, son muchos los logros y menos los errores. Con un horizonte claro, que se dibujó en el Plan de Desarrollo, acumulamos procesos y avanzamos paso a paso venciendo cada obstáculo.

Abrimos la democracia y la participación de la comunidad universitaria en la construcción de su propia perspectiva y levantamos un talante diferente para la convivencia y el entendimiento con los estamentos universitarios; logramos la acreditación institucional y enfrentamos con energía el trabajo por la acreditación de las licenciaturas; desenredamos la situación de Valmaría, en todos sus aspectos, y trazamos un norte para resolver de fondo y a futuro los problemas de la planta física en toda la Universidad y el IPN sin renunciar a nuestra presencia estratégica en la Calle 72; manejamos con toda pulcritud los recursos, dotamos a la Universidad y al IPN de todo cuanto estuvo a nuestro alcance en obras, tecnología, materiales de laboratorio y educativos,  y logramos la superación del insistente déficit financiero y contable; ampliamos sin precedentes la atención, el servicio y el apoyo a nuestros estudiantes; alcanzamos registros históricos para la obtención de recursos propios que hicieron viable la atención de los requerimientos básicos para el funcionamiento de la universidad; registramos notables desarrollos en investigación, publicaciones e internacionalización; mejoramos, en lo que fue posible, la planta profesoral y los sistemas de contratación profesoral, defendiendo la formalización laboral en espacios gubernamentales; propusimos un camino para propiciar la discusión de reformas en lo académico, lo estatutario y orgánico, a veces incomprendido; recuperamos el reconocimiento de la universidad en el país y más allá de sus fronteras; ganamos espacios con el Sistema Universitario Estatal, con las Universidades Pedagógicas de América Latina y con organismos internacionales; finalmente, saltamos al escenario de la política con posicionamientos y propuestas claras para la obtención de mayor presupuesto no solo para el IPN y la Universidad sino, en general, para la Educación Superior Pública. De todo lo enunciado da razón nuestra permanente rendición de cuentas, las comunicaciones ofrecidas en cada inicio de semestre, la información constante que intentamos mantener.

Pese a ello, el colectivo del proyecto se fue desmoronando. Los tres sindicatos de la universidad han levantado una falsa acusación en mi contra que se niegan reiteradamente a enmendar, y la Asamblea de Delegados de ASPU emite un comunicado con desobligantes y falaces señalamientos que desdicen de mi investidura y mi persona. El ideal de un proyecto que buscaba la recuperación de la Universidad y la Defensa de la Educación Pública, se trastorna con las renuncias que se superponen a las acciones fraternas, tolerantes y reflexivas; se perturba con el rumor, la distorsión y las acciones veladas para socavarlo sin escuchar razones ni valorar esfuerzos; con el continuo trasegar de derechos de petición, quejas, reclamos, cartas abiertas y anónimos cuyas respuestas han pasado a ocupar eternas horas de trabajo dilapidando las ocupaciones y los objetivos más importantes. Brilla la indiferencia y la solidaridad se carcome, florecen las disputas y la antropofagia practicada contra directivos por la simple prevención o rencores personales. 

Por más de un año, ajustando al ideal el sacrificio, he aplazado una intervención quirúrgica por evadir una incapacidad prolongada que me alejaría de la dirección universitaria, sometiéndome, en consecuencia, a un dolor que se hace irresistible. Agotado y enfermo, inferior en mis fuerzas, decido retirarme. Agradezco a quienes, sin condiciones y con abnegación encomiable, acompañaron el proyecto hasta el último momento con la esperanza que alimentaron a diario con sus propios logros. 

Doy paso a mis hijos, a la investigación y a mis clases en este período olvidados. La cuenta regresiva que inicié desesperado, llega hoy al límite.    

Respaldo de la comunidad académica

Los voceros y representantes de estudiantes, egresados y profesores en los órganos colegiados de la Universidad también han escrito un comunicado en el que confirman que aunque no es oficial la renuncia de Atehortúa, ellos sí la confirman y piden la continuidad del rector, pues lo consideran una persona con las cualidades para liderar los tan necesarios espacios de diálogo y tolerancia que demanda una universidad pública, pues consideran que la elección de Atehortúa fue legítima.

La pelea con los sindicatos

Hace dos semanas se denunció públicamente, en el diario El Espectador, la situación de una profesora de esa Universidad, que enfrentó problemas en la Institución al atreverse a denunciar una conducta de plagio de parte de una estudiante, y frente a lo cual la Universidad no dio respuesta oficial.

Esa situación sirvió de base para que la Asociación de Profesores Universitarios ASPU denunciara la "persecución laboral, que realizan algunos  rectores y otras directivas de las universidades, cuando los profesores, en cumplimiento de su compromiso ético con la academia y la sociedad, denuncian ante las autoridades internas y externas los casos irregulares que se presenta dentro de ellas", y reseña el caso de "la profesora Carmen Fonseca quien viene siendo objeto de esta situación en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) a raíz de una denuncia que salió publicada en una noticia El Espectador titulada: “Lo absurdo de denunciar plagio en la U. Pedagógica”, en la cual la profesora Fonseca afirma que fue víctima de persecución y acoso laboral como retaliación por dos denuncias que realizó al interior de la Licenciatura en Física sobre un posible Plagio realizado por una estudiante; con posterioridad a las denuncias la profesora fue desmejorada en sus condiciones laborales, se le cambio su modalidad de vinculación, de profesora mal llamada “Ocasional” de Tiempo Completo a Medio Tiempo, afectando directamente su derecho al trabajo en condiciones dignas y justas. Como resultado de la denuncia ante los medios, la maestra Fonseca, está siendo cuestionada porque está “dañando la imagen” de la Universidad por acudir a los medios".

Información de referencia:

Denuncian negligencia de la U. Pedagógica Nacional para defender docente que denunció plagio