MIDE es perjudicial para el sistema de educación superior colombiano

Análisis de El Observatorio El “Modelo de Indicadores de la Educación” o MIDE, aplicado a universidades e instituciones universitarias, no cumple con ninguno de los objetivos trazados por el Ministerio de Educación Nacional para su desarrollo.

Da un duro golpe a la acreditación institucional, modifica la tipología de IES definida por la Ley 30 de 1992, genera malestar en el sector (inclusive entre las “grandes”), es inequitativo, confuso, inconsulto, no promueve la calidad y tampoco viene acompañado de una política pública, seria, que efectivamente fomente la calidad del sistema.

El Observatorio de la Universidad Colombiana mantiene su posición de no publicar el ranking. Hacerlo sería una apología a una odiosa clasificación que, como ya se ha visto estos días en los medios de comunicación que lo han hecho, ha contribuido a aumentar la confusión entre la opinión pública, a radicalizar injustificadas acusaciones sobre la calidad y la supuesta mediocridad de IES y a estigmatizar a algunas.

“No me gusta que se seleccionen las universidades que dicen ‘las peores’; los calificativos no son buenos”.

Obdulio Velásquez Posada - Rector Unisabana

Es la primera vez que en el país se hace un ranking de esta índole, promovido desde el Estado, y lo realizado por MIDE ha dejado en entredicho las clasificaciones surgidas desde la vigencia de la Ley 30 cuando las únicas formas de clasificar, mas no de rankear las IES, era por su tipología o naturaleza jurídica (pública o privada), y tras la aparición del Sistema Nacional de Acreditación, por programas académicos y acreditación institucional.

Aunque para la viceministra Natalia Ariza el MIDE no es una herramienta para la asignación de recursos públicos a las IES (pues estos se encuentran “congelados” por el modelo definido por la Ley 30), la ministra sí indica que los resultados servirán para tomar decisiones de política pública, al estilo de lo hecho en el Plan Nacional de Desarrollo, de condicionar los recursos Icetex sólo a programas e IES acreditados. “Mediciones como las del MIDE nos va a permitir tomar decisiones para lograr que Colombia sea la más educada en los próximos años”, dice Parody.

La ministra también dice que el “MIDE tiene como objetivo general un lenguaje común que permita a estudiantes, padres de familia e IES obtener información actualizada de la educación superior y que nos permita a todos a través de las decisiones que tomemos desde el ámbito privado o público, comenzar a impactar variables que nos generen a todos, como sociedad, mucha más calidad en los programas de educación superior”. A continuación se verá que esto no es así.

A través del MIDE, el mensaje del Ministerio es que sólo las IES mejor posicionadas en el ranking son las más confiables en calidad y, que las que aparecen en últimos lugares no serían dignas de ser elegidas. Esto constituye una injusticia, pues el modelo está mal estructurado técnicamente, es incompleto y sesgado en la selección de la información, de tal manera que algunas IES reconocidas por su compromiso con la calidad quedaron en posiciones muy rezagadas versus otras que enfrentan serias falencias de calidad y les fue mejor de lo que ellas mismas hubieran esperado.

Los cuatro principios que orientan el MIDE, destacados por la ministra (relevancia, objetividad, transparencia y replicabilidad) no se cumplen en la práctica.

A diferencia de otros sectores, la educación superior es totalmente asimétrica, pues existen múltiples variables que afectan las condiciones de entrada y operación de las IES. Por principio, las IES no están llamadas a competir entre ellas, pues ese no es su objetivo (no es una competencia deportiva), sino contra las adversidades de baja cobertura, calidad y equidad que impiden que el país esté más adelante en su desarrollo social.

El Ministerio ha tomado como referencia rankings como Times Higher Education, Scimago, mutirank, Academic Ranking World Universities y QS (que se basa en percepciones de académicos), auncuando como país no tenemos públicamente definido hacia dónde debemos crecer en el conocimiento y en qué áreas, y de qué manera aportará a ello la educación superior, y por lo mismo es difícil apuntar colectivamente hacia objetivos comunes.

Vale advertir que este Observatorio ha sido muy crítico con prácticas y desarrollos de muchas IES, así como promotor de los rankings, cuando estos se hacen bajo condiciones objetivas y similares de comparación. Como bien lo advirtió Philip G. Altbach, profesor y director del Centro Internacional de Educación Superior, en Boston  “en el mundo académico del siglo XXI, competitivo y orientado hacia el mercado, las listas son inevitables y probablemente necesarias. El desafío es asegurar que provean criterios exactos y relevantes y midan los elementos adecuados”.

Se debe evitar caer en la obsesión de aparecer en los rankings internacionales, que están construidos sobre la base de parámetros —número de premios Nobel, profesores de la universidad con trabajos en el citation index, doctorados y maestrías, equipamiento, financiamiento...— propios de universidades de “clase mundial” del mundo anglosajón, en especial de EE.UU. e Inglaterra, y que además privilegian las ciencias duras en detrimento de las sociales y humanas (ver más).

“Aplicar las normas y valores de las principales potencias académicas no medirá en forma exacta la calidad a nivel mundial ni dará lugar a clasificaciones mundiales de interés”. (Altbach, 2006, 80).

Para la ministra, deben buscarse más recursos para asegurar que la Universidad Nacional aparezca entre las 100 mejores del mundo. Sería bueno, pero, ¿mejora al país?. La UNAL es solo una de las 288 IES, en un escenario en donde hay muchas públicas con preocupantes niveles de restricción presupuestal, y un país cuya cobertura en educación superior aún no llega al 50%.

“El MIDE adopta como criterio de calidad de educación un modelo de competitividad definido por los mercados internacionales, no por las necesidades de equidad. Ello se confirma con la falta de datos que reconozcan la educación superior como servicio público y bien común”, señaló en su editorial el diario El Mundo, de Medellín.

¿En qué consiste el MIDE?

El MIDE es el resultado de una medición del Viceministerio de Educación Superior y Planeación del Ministerio en torno de la calidad y el desempeño de universidades e instituciones universitarias, públicas y privadas.

Asigna una calificación a cada una de las IES, de tal manera que es posible obtener un único listado con todas las IES evaluadas, de primero a último lugar, lo cual evidentemente constituye un ranking, así el Ministerio no quiera llamarlo de esa manera.

Aunque se haya insistido que fue consultado con ICFES, Colciencias y CESU (tres organismos en los que el Gobierno manda) y directivos de cerca de 100 IES, para la comunidad académica (directivos y rectores de las IES), la clasificación, su metodología, ranking y forma de presentación, constituyeron una sorpresa, pues desconocían los detalles. La misma Asociación Colombiana de Universidades ASCUN ha expresado su sorpresa por los resultados, pues dice que si bien fueron invitados a conocer la medición, el Ministerio no tomó en cuenta todas sus consideraciones, y aunque se informe que el Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología validó los resultados “que nos garantiza a todos que es un modelo transparente”, según la ministra, los hechos que aquí se mostrarán ponen en duda la efectividad del MIDE.

El documento conceptual técnico del MIDE, que no se ha hecho público, consiste en la colombianización de la propuesta desarrollada por The Carnegie Foundation for the Advancement of Teaching, y que se resume en la clasificación de las universidades e instituciones universitarias colombianas en cuatro categorías:

- IES con enfoque doctoral: Las que, en adición a graduar más de 10 estudiantes doctorales anualmente en los últimos tres años, o tener 10 o más programas doctorales vigentes, cuentan con egresados de pregrado en seis o más áreas de conocimiento el último año.

- IES con enfoque de maestría: Las que en adición a graduar más de 40 estudiantes de maestría anualmente durante los últimos tres años, o tener 40 o más programas de maestría vigentes, cuentan con egresados de pregrado en tres o más áreas de conocimiento en el último año.

- IES con enfoque de pregrado: Las que cuentan con programas vigentes en dos o más áreas del conocimiento en pregrado (en caso de no contar con programas de pregrado, se tomaron los programas de posgrado).

- IES especializadas: Las que cuentan con programas vigentes de pregrado (si no cuenta con pregrados, se toman sus posgrados), en una sola área del conocimiento en el último año.

Para todas las agrupaciones de IES, se evalúan a estudiantes (40% del peso total), docentes (40% del peso total) y entorno (20% del peso total) a través de seis dimensiones y 18 variables, tal y como lo muestra el siguiente gráfico:

Reparos a la metodología

De un total de 288 IES, el Ministerio descartó –no ha dicho cuáles son los motivos para ello-, a las Instituciones Tecnológicas e Instituciones Técnicas Profesionales, pese a que muchas de ellas también ofertan programas del nivel universitario y se desempeñan por igual en el mercado educativo que las universidades e instituciones universitarias.

“Herramientas como MIDE son indicador de una enorme superficialidad y desconocimiento del actual gobierno en materia educativa”

Patricia Asmar – exdirectora del ICFES

Así mismo, hay 15 IES que no fueron incluidas porque –según la ministra- son nuevas o no han reportado información. Entre ellas se encuentran, entre otras, la Fundación Universitaria Cafam y la Fundación Escuela Tecnológica de Neiva - Jesús Oviedo Pérez –FET, que fueron creadas hace pocos años, así como la Escuela Superior de Administración Pública –ESAP- que tiene 57 años de fundación y que es pública. No se entiende cómo esta institución universitaria quedó por fuera del MIDE y, menos aún, si el motivo fue porque no reportó información, siendo pública.

Así, el MIDE sólo informa los resultados de 187 de 288 IES; es decir, el 64.9% de todo el sistema, dejando en incertidumbre sobre cuál es el estado real del 35.1% restante, que incluye IES que también ofertan programas profesionales como, por ejemplo, la Corporación Unificada Nacional de Educación Superior CUN, las Unidades Tecnológicas de Santander, la Fundación Tecnológica Antonio de Arévalo (acreditada institucionalmente) y el Colegio Mayor de Bolívar, entre otras.

Rectores y analistas también han encontrado reparos a la forma como han sido agrupadas las IES y a las 18 variables seleccionadas, no sólo por considerarlas incompletas, sino también sesgadas. Estos son algunos de los reparos:

* La Ley 30 de 1992, así como la 115 de 1994, son claras en que  la tipología de IES se clasifica en universidades, instituciones universitarias o escuelas tecnológicas, instituciones tecnológicas e instituciones técnicas profesionales, y la oferta de programas de doctorado y maestría, sólo pregrados o la posibilidad de especializarse en un área de conocimiento queda a discreción de la autonomía de cada IES (crear, organizar y desarrollar sus programas académicos”, dice el artículo 28 de la Ley 30), y es así como el sistema ha ido creciendo y extendiéndose. Hasta ahora las IES que crean programas de maestría y doctorado son las que logran mayores desarrollos investigativos, mas no porque la Ley defina que sean de esa índole.

No obstante, sin consultar a las IES y en una clasificación que resultó sorpresiva para los rectores, el Ministerio decidió unilateralmente y sin soporte legal, que unas IES correspondían al grupo de énfasis doctoral, otras de maestría, otras de pregrado y otras especializadas en un área de conocimiento. En un momento en que las IES, individualmente, estaban tratando de definirse como universidades de docencia y/o investigación, aparece esta “nueva doctrina”. “Llama la atención que un tema tan complejo y ampliamente debatido en Colombia y en el mundo como es la tipología de las IES, se resuelva sin ninguna referencia a estudios sobre la materia, y sin adelantar una clara justificación teórica ni metodológica que fundamente la categorización propuesta”, señala la exdirectora del ICFES, Patricia Asmar.

Universidades como la Nacional también hace reparos. MIDE “Deja muchos interrogantes, por ejemplo, nosotros graduamos cerca del 40% de los doctores del país, pues no es lo mismo graduar 125 doctores en un año, que graduar 10, sin embargo la comparación parece que no tiene en cuenta esos números absolutos”, señala su rector, Ignacio Mantilla.

* ¿Qué pasa con los posgrados a nivel de especialización? Para el MIDE no existen pese a que son cerca del 70% de la oferta posgradual. Si bien para los análisis académicos y clasificaciones de sistemas en diversos países, la  especialización se asemeja a una educación continuada y no a un postgrado, Colombia no puede desconocer esta realidad, pues hay IES que tienen hasta más de 100 especializaciones en su oferta y que cumplieron todo el debido proceso del registro calificado.

* El Ministerio dice que respeta la diversidad de cada IES, de tal manera que no se puedan mezclar manzanas con peras, pero la realidad demuestra que sí se hizo:

a) Usar el mismo criterio para comparar de manera igual a IES con condiciones de desarrollo totalmente diferentes, lleva a resultados distorsionados e inequitativos.

Claramente no son iguales los resultados académicos de una universidad que recibe, en promedio, a los mejores bachilleres en las Pruebas Saber 11 que una IES que se compromete a hacer los mejores esfuerzos con bachilleres de muy bajos resultados en la misma Prueba.

Lo mismo sucede con la evaluación de los resultados de las pruebas Saber Pro en inglés, pues ningún pregrado colombiano (distinto de una buena licenciatura en idiomas) forma profesionales bilingües en cinco años, de tal manera que los mejores resultados en esta área en la Prueba Saber Pro la obtienen los estudiantes de universidades que provienen de los mejores colegios bilingües (generalmente privados) y que al momento de ingresar a la Universidad ya tenían elevados conocimientos del idioma. Tampoco es equitativo considerar el inglés como la única segunda lengua evaluable, cuando hay áreas de conocimiento (como lingüística, filosofía y algunas ingenierías) que más que inglés demandan un mayor dominio del alemán o francés.

* Las condiciones económicas, sociales y de crecimiento profesional son radicalmente diferentes en Bogotá y Medellín frente a ciudades de la Costa Atlántica, por ejemplo. Al ser comparadas bajo los mismos parámetros, la clasificación muestra algunas IES de Bogotá, de bajo desarrollo, que terminan por encima de universidades de regiones apartadas, que hacen grandes esfuerzos y logran mejores resultados de calidad.

* Hay diferencias entre IES públicas y privadas que no les permite competir en igualdad de condiciones. La existencia de plantas docentes congeladas desde hace mucho tiempo en la mayoría de universidades públicas, y la dependencia de docentes ocasionales, atenta contra su calidad y la pone en desventaja contra las grandes universidades privadas.

* A propósito de las universidades públicas, cabe advertir por un lado que el Ministerio de Educación Nacional es corresponsable por sus resultados, pues no sólo es el determinador de la asignación de recursos sino también participa en sus consejos superiores, y no ha logrado modificar el modelo de financiamiento de la Ley 30. Si se hace un cruce de los resultados de las 32 universidades públicas, se va a encontrar una simétrica relación entre los aportes girados por el Estado y los resultados del MIDE.

* No tiene sentido clasificar en el mismo nivel (IES especializadas) a instituciones que lo único en común que tienen es ofertar programas en una sola área del conocimiento, pero que por lo demás son radicalmente distintas.

No hay elementos objetivos que permitan ubicar en un mismo nivel a una institución especializada en Administración –CESA- con una especializada en educación –la Pedagógica-, con una en terapias de rehabilitación –la ECR-, con una en lingüística –el Caro y Cuervo-, con una en tácticas militares –la Escuela Superior de Guerra- y con una en oftalmología –la Barraquer-. Son públicos, presupuestos, objetivos e infraestructuras muy distintas. Aquí se están mezclando peras con manzanas.

* Estar en posiciones privilegiadas entre el ranking de las IES con énfasis en un área no significa ser la mejor en esa área, pues algunas universidades de los otros énfasis tienen mejores desarrollos de calidad en esos pregrados.

* Asumir, por ejemplo, que una IES con programas de negocios con egresados de altos salarios es mejor que una con programas en ciencias de la salud con los muy altos costos de infraestructura y formación que necesitan en un país con la problemática que tiene en el sector salud, resulta infame.

* El salario de enganche como factor de evaluación y comparación parte de un error, y es que la vinculación con el mercado laboral es determinante para los egresados, pero no hace parte de la esencia de la formación profesional. La educación superior tiene que comprometerse con un proyecto educativo de calidad, pero no puede asegurar y condicionar la mecánica del mercado laboral, pues son dos mundos totalmente diferentes. Hay muchas variables micro y macro económicas que inciden en la empleabilidad de los egresados y que no son controlables por parte de las IES.

Insiste el Ministerio en un argumento equívoco al considerar que la acreditación aumentaría los salarios de los egresados, cuando lo cierto es que los de la mayoría de IES acreditadas tienen mejores salarios porque éstas–especialmente las privadas- corresponden a niveles socio económicos altos y generan mejores relacionamientos. Asumir que la mayor calidad y acreditación impactará directamente en la automática mejora de los salarios es un razonamiento inocente. Al contrario, mientras más IES tengan acreditación de alta calidad el mercado laboral va a tener mejores opciones de selección y, en ese mismo orden de ideas, jalonará los salarios hacia abajo.

* Evaluar la proporción de estudiantes de pregrado de una IES que entre 2007 y 2014 se registraron en el SNIES en estudios de maestría o doctorado, también es un criterio sesgado. Desconoce el impacto laboral de las especializaciones y los esfuerzos de muchas IES por crear esos programas, y evalúa una situación que es incontrolable por parte de las IES, pues su responsabilidad y vínculo académico con los pregraduados llega hasta el momento en que los gradúa, además de un acompañamiento como egresados, mas no con el compromiso de asegurar que estos continúen estudios de posgrado.

Igualmente, parte del supuesto hipotético de que todos los egresados del pregrado deberían cursar un posgrado, lo cual no está validado.

Ahora, aplicar esta medida es inequitativa con las IES evaluadas y que fueron creadas recientemente (aproximadamente cinco años) y que aún no pueden reportar una población considerable de egresados en programas de posgrado.

* Desconocer la formación posgradual de los docentes, a nivel de especialización, es echar atrás un criterio aceptado por el sistema a lo largo de más de dos décadas de validación de su sistema de aseguramiento de la calidad. También desvirtúa esta titulación en los docentes, y golpea el esquema de los estatutos y escalafones docentes.

Hay áreas de conocimiento, como por ejemplo la contaduría, en donde es difícil para las IES, especialmente en ciudades pequeñas, hallar profesores con maestría y doctorado, y ahora resulta que el MIDE desmotiva la apuesta por contar con especialistas.

Además, IES de énfasis en pregrado o en área especializadas no siempre necesitan potenciarse con doctorados, lo cual podría llevar a desincentivar esta práctica que, aunque costosa, había comenzado a hacer carrera en el sistema.

* Nadie discute la importancia de que las IES cuenten con una bajo número de estudiantes por docente, mas este indicador también es relativo, pues la relación varía sustancialmente entre programas de ciencias sociales y administrativas versus los de ciencias de la salud, por citar un simple ejemplo.

* En investigación se aplican criterios que responden a algunas dinámicas del área, mas no a todo el sistema, encontrándose que de la última clasificación de grupos de Colciencias (convocatoria 693), hay varias IES de las que aparecen en el MIDE como de énfasis en pregrado que por su número de grupos y por la ponderación de la clasificación de los mismos, están por encima de IES que en MIDE quedan clasificadas como IES de maestría. Igualmente, en los resultados de Colciencias se encuentra que sólo 171, de 288 IES, tienen al menos un grupo de investigación, y sorpresivamente ahora se encuentra que varias de las 117 que no tienen ni un solo grupo aparecen en MIDE con resultados de investigación.

* Usar el criterio de citaciones, para ponderar las investigaciones, tienen un sesgo, pues Scimago es una actividad de la compañía Elsevier, que ha pretendido monopolizar desde hace tiempo las publicaciones científicas, y que usa el algoritmo de Google Pagerank, del cual se ha demostrado que tiene errores a la hora de identificar visibilidad de autores e identificación de los mismos investigadores. Por estas y otras razones, en Europa se están llevando a cabo estudios para desarrollar sus propios rankings de publicaciones Cientificas, siendo a nivel biomédico, por ejemplo, PubMed.com, la única base de datos seria aceptada a nivel universal.

* Cualquier nivel de deserción es preocupante para el sistema. Si bien su control hace parte de la responsabilidad de los formadores y las IES deben buscar las condiciones para que todos los estudiantes que ingresen, se gradúen, no necesariamente muy altos niveles de retención son sinónimo de calidad académica y, por ende, de cualificación profesional.

* La venta de servicios y la generación de recursos adicionales por extensión tampoco son indicadores precisos de calidad, pero sí de gestión. La extensión que genera recursos y contribuye a la calidad es la que se deriva de los desarrollos de investigación e interacción de los programas académicos, pero también hay inequidad al usar este indicador para todas por igual, pues algunas IES reciben importantes recursos por extensión gracias a sus laboratorios, espacios de bienestar e infraestructura (auditorios, coliseos,  clínicas, alquiler de instalaciones…) o porque, previamente tienen asegurados convenios y contratos con el alcalde o gobernador de turno.

* Reducir la internacionalización a las coautorías con extranjeros e inglés Saber Pro, empobrece la importancia de esta dimensión para el desarrollo de una IES y delimita preocupantemente lo que significa esta responsabilidad para un sistema que quiera ser de dimensión global (véase al diagnóstico al respecto que hizo el Acuerdo por lo Superior 2034, del CESU). Con razón los académicos que desde Ascun han venido trabajando el tema, se han sentido extrañados y molestos con la forma como el MIDE aborda el tema.

* El MIDE se queda corto para medir eficientemente el desempeño de una IES. Además de lo señalado, temas reales como impacto social, cambios positivos en el entorno, inclusión y política que favorezcan el ingreso y no la discriminación, el manejo financiero, la gobernabilidad y la rendición de cuentas no han sido considerados, pese a que determinan sustancialmente el presente de una institución.

“Un ranking debe tener en cuenta la diversidad del país y los esfuerzos de la mayoría de universidades por recibir y graduar con méritos a cientos de miles de estudiantes que vienen de colegios oficiales con problemas de inglés, habilidades sociales y de relacionamiento lógico, entre otros aspectos”.

Maritza Rondón - Rectora U. Cooperativa de Colombia

Duro golpe a la acreditación

Hasta el miércoles 15 de julio de 2015, y como pocas veces se ve en la educación superior, todos los académicos, directivos y opinión pública coincidían en que la acreditación, de programas e institucional, era la más precisa y completa medición en torno del desempeño y calidad del sistema, y constituía el top del sistema de aseguramiento de la calidad, pues tanto el registro calificado y la acreditación han sido, hasta ahora, desarrollos a partir de indicadores académicos y racionales y no absolutos (ver MIDE desinforma, distrae y causa más daño que bien, por María Fernanda Moreno).

Tras el MIDE los rectores quedaron confundidos frente al mensaje del Gobierno. Aunque la acreditación es voluntaria y temporal, el discurso de la ministra venía asimilando a las no acreditadas con universidades de garaje y en el Plan Nacional de Desarrollo se aprobó –sin conocimiento previo de las IES- la acreditación obligatoria de todas las licenciaturas, así como la acreditación como condición sine qua non para recibir los beneficios del Icetex. La conclusión era que todos los esfuerzos institucionales había que apuntarlos hacia la acreditación, pero ahora con el MIDE pareciera que ya no es tan importante.

Aunque en su presentación la viceministra señaló que “el MIDE no es un modelo para reemplazar la acreditación; a medida que las IES se acercan a la acreditación mejoran en el MIDE”, el nuevo modelo replantea el tema y pone un serio cuestionamiento al mismo. En el momento hay 39 IES con acreditación institucional–incluida la Militar Nueva Granada- y entre las primeras 39 del MIDE hay 8 que no tienen este reconocimiento.

Es más, en el MIDE tampoco se tiene en cuenta si la IES o sus programas tienen acreditación, y registra IES que no tienen ni un solo pregrado acreditado que aparecen 50, 60, 80 y hasta 100 lugares por encima de otras que sí tienen programas acreditados.

Quedan faltando algunas variables como la proyección social, la dimensión cultural de la universidad y la oferta deportiva. Todos estos elementos hacen parte del impacto que genera la universidad en el entorno. Esto lo deberá medir el Ministerio”

Juan Luis Mejía, rector de la Universidad EAFIT

Curiosamente, el documento preliminar “Marco metodológico: Modelo multidimensional de medición de la calidad de las instituciones de educación superior en Colombia”, usado por el Ministerio para conceptualizar el MIDE, dice que “la acreditación efectivamente se ha convertido en una herramienta del Estado para dar fe pública de la calidad de la oferta académica, sin embargo no existe un mecanismo adicional que permita diferenciar la calidad entre aquellas instituciones y programas que no han optado por la acreditación”. Esto supondría que el MIDE sería usado para las no acreditadas, pero no fue así.

De mantenerse la lógica del MIDE, algunos consejos superiores podrían reconsiderar su estrategia, pues la acreditación es muy costosa para que no sea debidamente reconocida, y en cambio es más “fácil” y económico lograr aspectos  de visibilidad como algunos de los referenciados en el MIDE.

Preguntas que el MIDE no responde

¿Cómo entender?, por ejemplo, que…

· aparecen IES sin ningún programa acreditado o especializadas que están por encima de IES con énfasis en pregrado; o IES con énfasis en pregrado que quedan ubicadas por encima de IES con énfasis en maestria?

· hay universidades con énfasis en maestría que, en la convocatoria de grupos de investigación de Colciencias, fueron superadas por un buen número de las ahora IES con énfasis en pregrado?

· algunas de las universidades públicas que aparecen en lugares buenas y aceptables, están en los primeros lugares entre las que mayor riesgo de corrupción identificó Transparencia por Colombia?

· se le mida la dimensión de egresados de igual manera que a las IES tradicionales a otras, como la Fundación Universitaria Cervantina San Agustín – Unicervantina o la Institución Universitaria de Colombia, que comenzaron a operar hace cinco o menos años y no tienen información adecuada para esto.

· se midió a las dos anteriores, pero no a instituciones universitarias como Cafam, que inició operaciones por la misma época.

· la Universidad de Cartagena, con 8 doctorados, haya sido clasificada como IES de maestría, mientras que la Universidad Pontificia Bolivariana, con 6 doctorados, haya quedado como IES de doctorado. Así mismo, la Universidad del Cauca, con 6 doctorados y dos maestrías más que la Pontificia Bolivariana, quedó clasificada como IES con enfoque de maestría.

· la Universidad Santiago de Cali, sin ningún doctorado y 10 maestrías, se le haya clasificado como IES de maestría, mientras que la Universidad Sergio Arboleda, con 1 doctorado y 10 maestrías, se le haya clasificado como IES con énfasis en pregrado.

· a IES como el Conservatorio del Tolima se le ubica como IES con énfasis en pregrado y no en un área especializada, cuando sus dos únicos programas giran en torno del mismo campo de conocimiento: una licenciatura en música y un maestro en música.

· a instituciones como la Fundación Universitaria Juan N. Corpas se le clasifique como IES especializada cuando desarrolla dos áreas de conocimiento muy distintas: Medicina y Música.

· a instituciones como la Corporación Universitaria CENDA se le clasifique como IES especializada cuando desarrolla programas académicos en cuatro áreas de conocimiento.

· la Escuela de Postgrados de la Fuerza Aérea Colombiana Capitán José Edmundo Sandoval – EPFAC, que solo tiene posgrados, se le identifique como una IES con énfasis en pregrado.

· en el listado de Universidades de Maestría, El Bosque aparece en el lugar 15 y la Tecnológica de Pereira en 11, pero en el listado general (que reúne a todas las IES evaluadas), el Bosque aparece en el lugar 24 y la UTP en la 27.

· un documento oficial del Ministerio de Educación Nacional aún nombra a una IES con su nombre anterior, pues la ECCI ya no es Escuela Colombiana de Carreras Industriales, sino Universidad ECCI.

· algún profesional dejaría de matricularse en un posgrado de gran reconocimiento en IES como la Barraquer (en oftalmología), la Escuela de Posgrados de la Fuerza Aérea (en aviación), en la Escuela Superior de Guerra (estrategia militar), o en el Instituto Caro y Cuervo (lingüística), sólo porque quedan muy mal rankeadas en el MIDE?, ¿el Estado dejará de apoyarles por eso mismo?

· con respecto al número de sus pregrados que ofertan, universidades como la Cooperativa de Colombia y la Santiago de Cali tienen el 12% y 17%, respectivamente, en maestrías y quedaron clasificadas como IES de maestría, mientras que universidades como La Salle y la Escuela Colombiana de Ingeniería, con el 46% y 50%, quedaron clasificadas como IES con énfasis en pregrado.

“Hablando con el rector de la U. de Los Andes, antes que saliera el ranking, le dije que seguramente la U. Minuto de Dios iba a salir mal rankeada y precisamente quedó en la posición 130. Para mí, esta es la que actualmente está haciendo el mejor trabajo; tiene un impacto social envidiable, ojalá nosotros pudiéramos tener algo parecido a eso. Es por todo esto que considero que este escalafón no es una visión muy clara de la realidad universitaria”

Jaime Bernal Villegas – Rector U. Tecnológica de Bolívar

El caso de la U. Simón Bolívar

La Universidad Simón Bolívar, de Barranquilla, es –tal vez- el mejor ejemplo para demostrar que el MIDE es inequitativo, desconoce los contextos, usó información desactualizada, golpea la acreditación y afecta la imagen de una institución, injustamente cuestionada por los medios de comunicación en el apartado de las supuestamente “peores”.

Unisimón y otras han visto con tristeza cómo un buen número de IES que públicamente se sabe en el medio que no le han apuntado a la calidad, que tienen serios problemas de gestión y poca visibilidad (y que El Observatorio no nombra para no juzgarlas públicamente), quedaron muy por arriba en el ranking MIDE.

“Estamos golpeados por el lugar del ranking del MIDE pues tenemos varios doctores en la universidad y nos sale en cero el indicador, tenemos varios magister y nos sale en cero el indicador, algo injusto por error”

José Consuegra Bolívar, rector Universidad Simón Bolívar

La Universidad Simón Bolívar (con el 68% de estudiantes de estratos 1 y 2) recibió el aval del Consejo Nacional de Acreditación CNA para desarrollar su acreditación institucional, 5 de sus 15 pregrados profesionales están acreditados, tiene dos doctorados, 16 maestrías, múltiples convenios internacionales, y según el análisis de este Observatorio, en la última convocatoria de Colciencias ocupa el puesto 33, entre 288 IES, con mayor desarrollo investigativo o productividad de mayor calidad, y tiene un valioso reconocimiento entre los medios de comunicación, opinión y sector empresarial en la región.

No obstante estos resultados, en el listado general del MIDE quedó ubicada en el puesto 169, de 187 IES, lo cual abiertamente muestra un desequilibrio. Con razón la molestia de su rector, José Consuegra, quien dijo que “es una lastima que la Ministra de Educación quede tan mal parada con estudios de rankings mal hechos, qué vergüenza“, y pidió una revisión del MIDE porque no se tuvieron en cuenta datos actualizados de la institución.

Así como tampoco se tuvo en cuenta, por ejemplo, que la Fundación Universitaria San Martín, con todas las dificultades que ha atravesado, fue clasificada como una IES con énfasis en Maestría, en el puesto 128, pese a que NO tiene ni una sola maestria registrada en el SNIES. ¿Qué pensará un padre de familia que desconoce las minucias del sistema, cuando se le ha vendido la idea de que la San Martín fue una institución que no le apunta a la calidad y que era un negocio –en palabras de la ministra- y que hoy sale, en una clasificación del propio Ministerio en el lugar 128 de 187? ¿Serán “peores” que la San Martín las 59 IES que están debajo de ella en el MIDE?

Caso similar al de Unisimón se presenta con la Universidad del Tolima, ubicada en el puesto 171, con 8 programas acreditados en alta calidad, 5 doctorados y 15 maestrías.

A propósito, tanto Consuegra como el rector de la U. del Tolima, José Herman Muñoz, son dos de los consejeros representantes de las universidades en el CESU, lo cual confirma que este organismo no conoció en detalle el desarrollo ni los resultados del MIDE.

Posibles consecuencias

Como se infiere de los datos suministrados, el MIDE no está acompañado de una política rigurosa, pública y debidamente debatida, de fomento a la calidad, y en vez de orientar desorienta a los rectores sobre el camino estratégico que deben seguir.

¿Qué podría pasar si se mantiene el MIDE?

“Tomar este resultado para fines comerciales es una equivocación, puede malinterpretarse; es más una radiografía para especialistas”

Ignacio Mantilla - Rector de la Universidad Nacional de Colombia

Estas son algunas especulaciones con alto nivel de probabilidad:

1) Consejos Superiores de muchas IES replantearían su apuesta por la acreditación institucional

2) También se replanteará la oferta de un buen número de IES, especialmente de aquellas que le estaban apostando a las maestrías y quedaron clasificadas como de énfasis en pregrado; así como de otras que podrían “apagar” algunos pregrados para quedarse ubicadas como de maestría, y algunas IES con énfasis en un área preferirán abstenerse de crecer a otras áreas para no bajar en la clasificación general.

3) Se desincentivarán las especializaciones así como a los profesores que cuenten con este título y se afectará el crecimiento de las mismas. ¿Qué pasará con las IES que se han proyectado para ofertar programas únicamente a nivel de especialización?

4) El sistema demandará una revisión de los criterios del registro calificado y la acreditación de alta calidad, para incluir y replantear los indicadores asumidos por el MIDE. El concepto de calidad, madurado por más de 20 años de la Ley 30, ha sido transformado de un momento a otro. Habrá confusión entre los pares académicos para diferenciar los criterios precisos de evaluación de condiciones de calidad.

5) Podrían surgir demandas contra las actuaciones del Ministerio, porque podría estar interviniendo indebidamente en la autonomía universitaria, y es posible que se plantee la revisión de la Ley 30 de 1992 en temas como acreditación y tipología institucional.

6) El país debe hacer un debate a fondo sobre qué significa una universidad con énfasis en doctorado, una con énfasis en maestría, una con énfasis en pregrado y una con énfasis en un área especializada, pues eso no está dicho en ningún lado.

7) Gobierno locales y regionales, así como el propio Mineducación, podrían comenzar a usar el MIDE para condicionar recursos, programas de fomento y diversos apoyos.

8) El Ministerio ha dicho que avanzará en el ranking de programas, lo cual generará igual o más confusión que la institucional, y aumentará la confusión entre la opinión pública en torno de cuáles son las mejores IES, y en qué características y regiones.

9) Se considerará replantear, una vez más, el modelo de medición de grupos de investigación en Colciencias, o el apoyo que la misma dará a los proyectos de universidades de doctorado y de maestría.

10) Qué pasará con las TyT? Ahora deben superar el debate, en donde el sistema de educación superior no está de acuerdo, de cómo impulsar el Sistema Nacional de Educación Terciaria, pero con o sin MIDE, con o sin SNET, el país está en mora de realizar un análisis a fondo del alcance de esta formación, sus distinciones, posibilidades y relación con la formación para el trabajo y el desarrollo humano.

Preocupante panorama

“Interesante el ranking MIDE del MEN para universidades. Le pregunta es ¿y ahora qué? ¿Qué políticas de fomento se derivan para mejorar?”

Moisés Wasserman – exrector Universidad Nacional de Colombia

La ministra Parody defendió el MIDE y dijo que “una medición es fundamental para Colombia. Porque lo otro es mantener en la clandestinidad los indicadores de las universidades, nosotros necesitamos que esto sea público para que los padres de familia, para que los jóvenes puedan tomar decisiones y, segundo, para que cada universidad, cada institución universitaria pueda mover sus variables para que mejore la calidad”.

N obstante esto, la OECD y el Banco Mundial, en su documento sobre recomendaciones para la educación superior en Colombia (enero 2013) destacaron los importantes sistemas de información que el país tiene en educación superior, aunque sugirieron articularlos debidamente para favorecer la toma de decisiones, pero no de esta manera.

El 8 de julio, una semana antes del MIDE, y durante la entrega de la propuesta de trabajo para el diseño del modelo del Sistema de Educación Terciaria, al referirse a los temas de la educación superior la ministra Parody dijo "esto no es una imposición desde el Ministerio de Educación, porque así no funcionan las cosas en el sector educativo”. Acertó en el diagnóstico, pero no en la actuación, puesla realidad es que el MIDE responde al estilo de gestión de este Ministerio: Imposición, no consulta entre el sistema y bandazos de política pública.

Según el Ministerio, el MIDE se basa en 4 principios fundamentales: Relevancia, objetividad, transparencia y replicabilidad, lo cual le dan valor como instrumento metodológico. Los hechos demuestran que al descartar la acreditación deja de ser relevante; al desconocer datos del sistema, deja de ser objetivo; al presentar información parcializada, deja de ser transparente; y tampoco es replicable porque las IES desconocen exactamente la metodología y hay serias dudas sobre la confiabilidad de las fuentes.

Según el documento base del MIDE, éste debería servir como mecanismo de transparencia “dando mayor confianza al sistema, y  a todos y  cada uno de los actores relacionados con la educación superior tanto a nivel nacional como internacional”, pero lo cierto es que, por el contrario, lo que se ha generado es una profunda desconfianza.

Se dice que algo es perjudicial cuando ocasiona daño o menoscabo material o moral, y un modelo que, como el MIDE, en vez de convocar disocia y es excluyente (pese a ser promovido en un deseado ambiente de paz y reconciliación), que es inconsulto, que deslegitima el trabajo juicioso de algunas IES, que favorece a otras que no han hecho los méritos, que confunde y deja en el aire a los rectores sobre cuál es el camino que deben seguir para que sus IES puedan construir en armonía y no estén a la deriva en un ambiente de zozobra, abiertamente es una acción perjudicial para nuestra educación superior.