Cada día es más costosa la educación superior en Colombia

Valores de matrículas de programas profesionales en instituciones privadas


Informe especial Mientras que el gobierno se obsesiona con aumentar, como sea, la cobertura ampliando cupos, las matrículas para acceder a la educación superior suben muy por encima del salario mínimo y se favorece la deserción. 

Entre 2007 y 2012 el salario mínimo subió en un 30.66%, y el promedio de las matrículas subieron en un 44.42%.

www.universidad.edu.co presenta el estudio de valores de matrículas de los más tradicionales pregrados del país.

 

Si la educación superior no fuera un buen negocio, en cuanto a demanda de potenciales estudiantes, las IES difícilmente aumentarían sus matrículas.

Mientras que en 2012 se pueden conseguir electrodomésticos, telefonía celular, artículos importados y hasta vehículos a precios similares e inferiores que hace cinco años, el costo de la educación superior sigue subiendo muy por encima del salario mínimo legal vigente.

 

En 2.007 el salario mínimo era de $433.700, y en $2.012 de $566.700, lo que representa un aumento del 30.66%. En ese mismo periodo de tiempo el valor promedio de una matrícula de un pregrado tradicional en las IES colombianas subió en 44.42%, siendo arquitectura el pregrado que más ha subido, en un 54.45%, seguida por odontología con un 53.55%. Estos promedios aplican, especialmente, a las IES privadas, pues las públicas tienen más restricciones y presión social para elevar matrículas y, por el contrario, algunas han debido bajar.

Para 2.0012 el MEN sugirió a las IES un aumento del 4.02%.

Contaduría pasó de ser uno de los pregrados con menos incrementos en 2007 a uno de los de mayor incremento actualmente. Se ubica con un promedio de 47.86%.

De los 17 pregrados analizados, el que menos ha subido, en promedio, ha sido Biología, con un 35.52%, que sigue siendo superior al aumento del salario mínimo legal vigente. Curiosamente, este pregrado era uno de los de mayores incrementos en 2007.

Los programas analizados son: Administración, Arquitectura, Biologí­a, Comunicación Social, Contadurí­a, Derecho, Economí­a, Enfermerí­a, Fisioterapia, Fonoaudiologí­a, Ingenierí­a Civil, Ingenierí­a de Sistemas, Ingenierí­a Electrónica, Ingenierí­a Industrial, Medicina, Odontologí­a y Psicologí­a.

Aunque esto no es un estudio del 100% de las instituciones y programas del sistema, sí refleja claramente las tendencias de precios entre programas de formación profesional, y toma los precios que las universidades oficialmente publicitan en medios de comunicación y sus páginas web. El valor de matrícula indicado incluye el valor que, por aparte, cobran las IES por derechos de inscripción, que no son opcionales. Así mismo, dentro del proceso algunas IES generan beneficios económicos para ciertos estudiantes.

Aunque, en general, la tendencia ratifica que las universidades con mayor renombre social son las que tienen más altos costos de matrícula y están acreditadas en alta calidad, no hay una relación directa entre calidad y valor de matrículas, pues se hallan algunas sorpresas en universidades tradicionales (es decir, con muchos años en el medio), que no tienen programas de calidad y cobran como si los tuvieran.

¿Por qué esta situación?

El mismo Estado patrocina esta situación. Su control es mínimo y la legislación es blanda. Hacia 1993 la entonces ministra de Educación, Maruja Pachón de Villamizar, estableció que el í­ndice de precios al consumidor -IPC- era el criterio para fijar los valores de los derechos pecuarios de las universidades privadas y solicitó que todo incremento por encima de ese parámetro debí­a ser justificado plenamente ante la Dirección General del Icfes (hoy el Ministerio), para efectos de poder comprobar que dicho incremento responde a la atención de los objetivos del servicio público educativo. No obstante, según el Decreto 110 de 1994 y la Resolución 5150 de 2005 las IES que hayan incrementado o pretendan incrementar el valor de los derechos pecuniarios por encima del índice de inflación del año inmediatamente anterior, deberán presentar un informe que contenga la justificación precisa de los factores en los que se fundamenta el aumento. Es decir, el mensaje parece ser: suba por encima del IPC, si puede defenderse en el mercado.

El IPC es el índice que se obtiene de comparar los precios de un conjunto de productos (conocido como "canasta" o "cesta") a partir de una encuesta permanente de presupuestos familiares (también llamada Encuesta de gastos de los hogares), que una cantidad de consumidores adquiere de manera regular, y la variación con respecto del precio de cada uno, respecto de una muestra anterior. De esta forma se pretende medir, mensualmente, la evolución del nivel de precios de bienes y servicios de consumo en un país.

Generalmente el incremento del salario mínimo cada año se hace unos puntos por encima del IPC; es decir, que el aumento de matrículas es mucho más alto de lo que la norma contempla.

Como de por medio etá la autonomía universitaria y la dificultad de comprobar los argumentos de las IES, basta simplemente con que el rector o representante legal de la IES mande una corta carta hablando maravillas de los muchos proyectos e inversiones que se han tenido que hacer, para que se apruebe el incremento.

Bajo esta premisa, el valor de matrícula varía considerablemente, dentro de algunas IES dependiendo de si el programa es diurno o nocturno, a distancia o presencial, del estrato socioeconómico de los estudiantes o de la ciudad. Lo lamentable es que en algunas ciudades, con bajos ingresos y más desempleo, las matrículas de algunas universidades son más costosas que los de la misma IES en otra ciudad más grande.

Valdría la pena que el Ministerio revisara las argumentaciones de muchas de estas IES de años atrás, para ver en dónde están todos los laboratorios, edificios y visitas de profesores internacionales, entre otros muchos aspectos que se argumentan y argumentaron en su momento para justificar el incremento.

La gran ventaja de estos incrementos, analizó un observador consultado por El Observatorio, es que se vuelven base histórica para los aumentos posteriores, de tal manera que quedan autorizados para siempre. 1 ó 2 puntos anuales por encima del IPC aparentemente no es mucho en el valor de una matrícula, pero proyectado en el tiempo y con cientos de estudiantes se convierte en una multimollonaria cifra de ingresos adicionales para las universidades.

“Pero no sabemos a dónde se van esos ingresos”, dicen algunos docentes consultados, pues en nuestra universidad estamos con el salario congelado y cuando suben, simplemente se ajustan al IPC. “Lo que pasa -dicen los directivos-, es que la inversión en tecnología y el escalafón docente nos cuesta mucho”.

Además, el resultado del IPC anual se obtiene al terminar el año, pero desde octubre los consejos superiores comienzan a estimar el aumento, para cumplir con la Resolución 1780 de 2010 que señala que al 15 de diciembre de cada año deben estar reportados los valores de matrículs y demás derechos pecuniarios en el SNIES.

Nuestro sistema de educación superior no ha definido un modelo más justo para evaluar realmente los excedentes operacionales de las IES privadas y la justificación de su aumento de matrículas. La lógica de incrementos nunca debe operar de forma uniforme para todas las IES; asumir, por defecto que automáticamente debe haber un incremento básico con el cambio de año, puede resultar injusto que instituciones que realmente han hecho grandes inversiones en calidad, acreditación, convenios internacionales, laboratorios y programas de bienestar, y por el contrario puede ser muy generoso con otras IES que no hacen nada de esto, que implementan modelos de virtualidad simplemente para ahorrar costos, que rellenan a sus profesores de planta con más de 25 y 30 horas de clase a la semana y con grupos de más de 40 personas.

La situación confirma lo que ya en 2007 había señalado El Observatorio, al referirse a que “lo barato sale caro”, y desafortunadamente es muy tarde cuando los estudiantes, ya embarcados en una gran inversión de tiempo y dinero, se dan cuenta de que el título que están “comprando”  es muy costoso para las oportunidades que pueden aprovechar.

De entrada la determinación del precio de matrícula para programas nuevos termina siendo subjetiva. El Ministerio no se mete en nada en este tema, pues lo deja al arbitrio de cada Universidad, que define el valor a partir de un estudio de mercado, hecho con sus propios criterios. De esta manera son varios los pregrados que oficialmente registran precios muy altos ante el MEN, pero en la práctica, durante el periodo de inscripciones a primer semestre tienen que hacer piruetas para garantizar el número de estudiantes deseados: Descuentos por pronto pago, descontar el valor del formulario si se matricula finalmente, incorporación de distintos sistemas de crédito del sector financiero, crédito directo con la IES, descuento por ser hijo o hermano de egresado o estudiante…. Una IES que, por ejemplo, ofrece muy grandes descuentos con respecto a lo reportado en el MEN es la Universidad Antonio Nariño.

Y como el SNIES sencillamente no funciona tampoco para estos temas, y las pocas cifras que dan son desactualizadas, no hay en el sistema educativo colombiano un referente que permita a bachilleres y padres establecer parámetros de comparación objetiva sobre la relación precio-beneficio a la hora de escoger IES.

Sencillamente, las familias con cierto nivel social o con aspiraciones de reconocimiento social, terminan pagando costos muy altos para que sus hijos sean admitidos en las universidades que ellos creen que son las mejores.

Y como la demanda es tan buena para la mayoría de estas universidades, no pueden desaprovechar la oportunidad. Es una simple lógica de oferta y demanda. Mientras más inscripciones tenga yo, más posibilidad tengo de subir la matrícula. Si los primeros de la lista de admitidos no se matriculan, entonces se llama a los de la segunda página, y listo.

Las matrículas por programa en cada IES

Para conocer cómo han evolucionado los precios de las matrículas de los 17 pregrados tradicionales seleccionados, entre 2007 y 2012, haga clic sobre el nombre de cada pregrado:

 


Aspectos que llaman la atención

Según un instructivo del Ministerio de Educación Nacional, pueden considerarse irregulares los cobros realizados por IES, y que se aparten de los señalados por el legislador en el artículo 122 de la Ley 30 de 1992 y que hagan efectivos de manera obligatoria; esto es, sólo están permitidos derechos de inscripción, derechos de matrícula, derechos por realización de exámenes de habilitación, supletorios y preparatorios, derechos por la realización de cursos especiales y de educación permanente, derechos de grado, y derechos de expedición de certificados y constancias.

Así, no están permitos los cobros obligatorios referidos a póliza o seguro de accidentes, carné, revalidación de carné, acceso a instalaciones locativas, bienestar universitario, internet, entre otros.

No obstante, se encuentran casos como el del Politécnico Grancolombiano en donde “los valores de matrícula no incluyen el curso obligatorio de Compuclub ($170.000)”.

Las IES adscritas a las cajas de compensación, como Unicafam, ofrecen llamativos descuentos para hijos y afiliados a sus servicios.

Sobre el cobro por la prestación de servicio médico, el MEN dice que se considera que su cobro no debe ser exigido de manera obligatoria a los estudiantes, toda vez que ellos tienen cubierto el servicio de salud, bien sea como afiliados o como cotizantes o beneficiarios del régimen contributivo, como afiliados al régimen subsidiado del Sistema General de Seguridad Social en Salud, o como afiliado a unos de los regímenes de excepción que contempla en artículo 279 de la Ley 100 de 1993.

No obstante, la Universidad Católica de Manizales cobra seguro más vacunas.

La Universidad del Magdalena cobra un curso de inglés por fuera de la matrícula, y

La Universidad de Cundinamarca cobra, dentro del valor de la matrícula, $9.450 por el reglamento estudiantil, $18.900 por derecho de laboratorio y $9.450 de carnet estudiantil.

Finalmente, cerca de 20 IES no atienden la Resolución 1780, de marzo de 2010, que especifica que las IES "deberán publicar y tener disponibles en la página de inicio de su sitio Web, los valores de matrícula y demás derechos pecuniarios que cobran, así como los actos internos mediante los cuales se aprobaron tales valores señalando el incremento de los mismos cuando lo haya habido".

 

Información de referencia:

- Matrícula promedio en carreras tradicionales en las universidades privadas más costosas Julio 2012

El costo de las inscripciones en las IES: un cobro legal, sin claro fundamento ni lógica para su cálculo Julio 2012

- El incontrolable aumento de las matrí­culas en la universidad privada Noviembre 2008

- Matrícula más costosa = ¿mejor formación? Octubre 2007