¿Sirven para algo los ECAES?

INFORME ESPECIAL En estos días los Exámenes de la Calidad de la Educación Superior volverán a tener grandes titulares y avisos de prensa pagados por muchas IES, cuando el ICFES comience a informar los resultados de la prueba de junio pasado. ¿Han servido al país? El Observatorio analiza.

Agosto 30/10 La Asociación Colombiana de Universidades –ASCUN- organizó el Encuentro Nacional de Vicerrectores Académicos, donde analizó el impacto de los ECAES, con preocupantes conclusiones, sobre su poco nivel de impacto, la ausencia de liderazgo del Icfes en el tema y el desconocimiento de los estudiantes y gran parte del sistema de educación superior sobre sus beneficios, a tal punto que cada vez surgen más voces que se preguntan realmente para qué han servido los Ecaes.

El Observatorio presentó a los Vicerrectores, su análisis sobre la manera como estos Exámenes se han ido aplicando sin un real nivel de identificación de IES y estudiantes, y el desconocimiento del país sobre la conveniencia efectiva de estos exámenes. Informe especial.

Los ECAES han respondido más al interés del Estado, y concretamente del ICFES, que a los del país y la comunidad educativa.

Pese a que se han dedicado una Ley de la República (la 1324 de 2009) y tres Decretos y casi 8 años de discusión, aún el país no conoce exactamente para qué sirven los Exámenes de Calidad de la Educación Superior.

Simplemente estos se identifican entre la opinión pública (inclúyase aquí a los estudiantes universitarios) como otra prueba que realiza el Estado, al estilo del tradicional Icfes para los bachilleres, en este caso para graduarse de la educación superior. De ahí en adelante es poco lo que se detalla.

Aunque no tenía presentación que las IES se opusieran a pruebas que, teóricamente, contribuían a evaluar la calidad de la formación ofertada y dar información al sistema para crear condiciones para elevar los resultados de los procesos de formación, los Ecaes surgieron más como una medición de fuerzas entre IES y asociaciones para identificar quiénes podían tener el protagonismo y liderazgo en torno de qué contenidos evaluar y cómo medirlos y construir los bancos de preguntas.

Más allá de eso, los Ecaes han sido un producto aceptado por las IES, pero no liderado ni apropiado por ellas. 

Aunque realmente el interés de fondo de parte del Estado pudo ser otro: Tener un argumento para justificar el desmonte de las funciones de fomento e inspección y vigilancia que tenía el ICFES. Es decir, el verdadero interés detrás de la Ley fue poner en orden la situación “ilegal” que venía trayendo el ICFES, pues sus funciones y recursos fueron desmanteladas desde el inicio del gobierno Alvaro Uribe y Cecilia María Vélez cuando dejaron al Icfes únicamente con una función de “testaferrato” para recaudar el 2% de las transferencias que por Ley hace el Estado a las universidades públicas y que simbólicamente llegaba al Icfes pero se desviaban al MEN (véanse los artículos 10 a 12 de la Ley 1324).

Si el ICFES se quedaba sin sus funciones sustantivas relacionadas con la educación superior, ni con su fuente de ingresos básica, ni había forma de borrarlo de un plumazo de la estructura orgánica del Estado, la decisión fue reorientar su actividad y darle una propia fuente de ingreso: Las evaluaciones.

Si desaparecen los ECAES, más allá de la pérdida de una herramienta de medición académica, los egresados, las empresas, las IES y los docentes no pierden nada, pero el ICFES sí quedaría herido de muerte.

Esta situación permite afirmar que Los ECAES no tienen doliente.

Existen porque hay una norma legislativa y un administrador gubernamental dedicado a ello, pero no representan la motivación, compromiso y esfuerzo de una colectividad, en este caso la educación superior, que abogue por ellos, que esté dispuesta a defenderlos plenamente o que los sienta como propios. Al estilo de un requisito como el pasado judicial, se sabe que existe y se necesita, pero no se añoran ni se quieren, terminando por convertirse en un papel más para obtener un grado. Los ECAES deben ser asumidos institucionalmente, como resultado de una política de Estado y no de Gobierno.

El espíritu de la norma sugiere que los Exámenes sean el producto del trabajo participado de la comunidad académica y del sector productivo. Ya sabemos que el resultado del consenso de la comunidad académica se elaboró sobre negociaciones y medición de prestigios de algunos profesores y que es más fácil hallar en las universidades opiniones neutras o contrarias, que a favor de la totalidad de la prueba.

No se conoce de gremio de la producción, asociaciones profesionales y representantes del mercado laboral que activamente hubieran participado o exijan un excelente resultado en el ECAES para validar las competencias que esperan de sus nuevos empleados. Es más, es claro que para muchas dependencias responsables de los procesos de selección y contratación en las empresas, sigue siendo más valioso el nombre de la Universidad de la cual viene el estudiante, que las competencias específicas que éste pueda demostrar a través del resultado de un Examen que muchas empresas –casi todas- aún desconocen y las que lo hacen desconocen –como creo que la gran mayoría de representantes de la academia- qué significan y cómo se leen sus resultados.

Los académicos hablan de evaluación externa y de pares, pero no les gusta que se les evalúe. Es decir, en los profesores tampoco hay defensa extrema de los Ecaes; los estudiantes no los entienden plenamente y al graduando sólo le interesa “el papelito” del resultado para agilizar su proceso de grado.

Los ECAES no dan mucho y no quitan nada

Lo importante para los estudiantes es presentar su Examen o, mejor aún, cumplir su requisito de grado. A la pregunta de un granduando de por qué o para qué enfrentar la prueba, no existen respuestas institucionales, sociales o motivacionales que permitan llevarle a un verdadero esfuerzo en la prueba.

Al volver obligatorio el examen éste pasó a constituirse en requisito de grado y está llevando a las IES a modificar sus reglamentos estudiantiles para evitar inconvenientes con sus graduandos. Algunas IES reconocen, por defecto, el mejor ECAES de la Institución o del programa, sin importar el nivel de logro del mismo con respecto a los totales nacionales. Es decir, en algunas IES puede ser reconocido un estudiante cuyo resultado, siendo el mejor de la institución, pueda estar por debajo del promedio de otra institución.

"Lo único que sabe es que le toca presentarlo, yo obtuve un puntaje de 113.5, pero en mi universidad (Javeriana) nunca nos dijeron nada acerca de los resultados, ni de cómo le había ido a la facultad en relación con las demás, ni nada, por ahí me enteré que el mejor del país en arquitectura fue un estudiante de La Salle que obtuvo 124.7, vi unas estadísticas que publicó la U. del Valle según las cuales a mi alma mater no le fue del todo bien, pero no he podido tener claro qué significan al fin los resultados de los ECAES o si en realidad sirven para medir de alguna manera la calidad de los programas académicos en arquitectura o la idoneidad de los nuevos profesionales (yo igual sigo poniendo en mi hoja de vida el resultado del ECAES, pero no sé si a alguien le interesa), alguien tiene idea? alguien se atreve a compartir su puntaje?

Soy graduado de la Universidad Piloto y presenté el ECAES el año pasado. Mi puntaje fue 116.14 y según me dicen que es un puntaje bastante bueno, pero en realidad no sé para qué me sirve y menos a quién le importa"
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Testimonios tomados de Internet del portal universitario todoarquitectura.com


Sería bueno preguntarse para qué es que sirve el Ecaes. “Hasta ahora, no me ha servido para nada —dice Diego Montealegre, tercer puesto a nivel nacional en el ECAES de la carrera de Comunicación—. Pero espero que el tener un buen puesto en el ECAES influya en algo a la hora de participar en una beca. Mejor dicho, si a uno le va mal en el ECAES, no pasa absolutamente nada malo. Si le va bien, como a mí, eso sirve como carta de presentación para muchas cosas”… ojalá y se le cumplan sus deseos.

Tomado del portal universitario elclavo.com

Salvo la excepción de los derechos de grado, alguna beca de posgrado o un diploma adicional en la ceremonia de grado, que son los estímulos que, voluntariamente, han adoptado algunas IES, no hay elementos estructurales que hagan al evaluado coprotagonista del proceso, y esto incide negativamente en los resultados, pues el famoso “pinochazo” o la respuesta de cara y sello adquieren mayor relieve y contribuyen a falsear la verdadera identificación de la capacidad intelectual del evaluado.

Para las Universidades, los ECAES son un comodín que usan en favor propio: Publicitarlo o desconocerlo

Dentro de ese esquema de poca identidad y ausencia de dolientes, la estructura de los ECAES tampoco compromete a las instituciones de educación superior. Es decir, salvo las que realmente asumen la prueba como un compromiso consigo mismas, el grueso del sistema no se siente aludido con la prueba y se limita a cumplir el imperativo de la Ley, nada más.

Algunas pocas han abordado procesos serios de revisión curricular como producto del análisis de sus resultados, otro buen número adoptan –más por cumplir y tratar de enmendar vacíos en el desarrollo del plan de estudios- sesiones especiales de repaso a los estudiantes bajo la presentación de la metodología de evaluación de la prueba. En otros casos, independiente de la evaluación rigurosa de la pertinencia o no de la formación, algunas instituciones terminan condicionando todo su plan de estudio a la estructura del Ecaes, alejándose de su propio proyecto pedagógico y en medio de una mezcla no del todo clara entre conocimientos y competencias.

Como era costumbre cuando el anterior Icfes para bachilleres tenía un real peso de diferenciación académico-social para acceder a las universidades (es decir, cuando realmente el resultado marcaba la posibilidad de acceder o no a estudiar un pregrado), ya están comenzando a aparecer empresas particulares que, bien para los estudiantes o para las universidades, están haciendo negocio a través de seminarios de preparación para el ECAES o plataformas virtuales para realizar simulacros del mismo, como por ejemplo tusimulacro.net.

Para un muy buen número de las IES, la forma como se presentan los resultados, la no explicación pública por parte del Icfes de los mismos y de sus impactos y alcances, permiten que se busque alguna variable en la que por lo menos un estudiante de alguno de sus pregrados de la institución haya quedado en los puestos superiores, para hacer promoción, publicitarlos en los medios de comunicación, especialmente en los regionales, o pagar avisos de prensa, como si fueran la mejor institución del país: Cualquier buen resultado en la región, en la ciudad, entre las públicas o privadas, entre las técnicas, tecnológicas o profesionales o en alguno de las áreas de formación, componentes o subcomponentes evaluados, sirve para este propósito. Es decir, la opinión pública se ve confundida con los mensajes de las universidades.

Igualmente, la forma como han sido diseñados, negociados y definidos los Exámenes, permiten a las IES hallar excusas perfectas frente a sí mismas, porque no hay quién las cuestione, sobre sus regulares o bajos resultados. Algunas de las argumentaciones que defienden las IES en varios escenarios académicos son: “Los ECAES no respetan la autonomía universitaria”, “no evalúan lo que enseñamos”, “corresponden a un modelo pedagógico distinto del nuestro”, “las preguntas son hechas por un grupo de universidades en la que no participamos”…

Deben desmitificarse la complejidad de la prueba y sus preguntas

Aunque el art. 4º de la Ley 1324 dice que los bancos de preguntas que se utilicen gozarán del privilegio de la reserva, la realidad es que no es difícil para quien busque con detenimiento en la red y entre sus conocidos, identificar las preguntas, muchas de las cuales se han venido repitiendo en las distintas pruebas ya aplicadas.

En la medida en que estas informaciones se hagan circular se contribuye a modificar los esquemas de aprendizaje de los estudiantes, al debido cuestionamiento de los mismos y de sus profesores sobre cómo están aprendiendo y enseñando, a la forma de abordar metodológica e intelectualmente los problemas, y a identificar áreas de conocimiento no vistas en otros momentos del plan de estudios.

Los ECAES no deben responder al esquema tradicional del ICFES en donde muchas veces los mejores resultados eran de quienes, también con suerte y memoria, sabían responder de forma reactiva.

La modernidad y la virtualidad han enseñado que el reto del aprendizaje o, mejor aún, la habilidad de hallar las respuestas en el momento indicado, está en la capacidad de saber indagar, preguntar y relacionar.

Hacer públicas y promocionar las pruebas anteriores obliga al Icfes, pero también a las IES a replantear permanentemente la manera de enfrentar los nuevos desarrollos del conocimiento, de tal manera que el enfoque de la prueba no sea el de medir lo que se aprendió durante los 2, 3, 5 o más años anteriores de la carrera (que tal vez, al momento de la prueba, ya no será pertinente), sino que el nuevo enfoque sea el de identificar las habilidades y competencias de los próximos egresados para enfrentar los retos del mercado laboral, las sociedad del conocimiento y la pertinencia de lo aprendido, ante los nuevos retos del conocimiento y la productividad social.

El país requiere conocer públicamente las comparaciones y rankings académicos como resultado de los ECAES

Procesos como los de registro, de certificación y de acreditación, al igual que pruebas como el Examen de Estado para Ingreso o “Egreso” del sistema de educación superior, generan entre la comunidad una expectativa, natural, porque los resultados le informen realmente cuál es su nivel académico y les orienten en sus decisiones.

Es millonaria la inversión económica que hace el país para que los resultados de estas pruebas se queden guardados y no se conozca exactamente el uso de que se da a los mismos.

Salvo los resultados individuales de cada estudiante o globales de cada institución, la comunidad no tiene forma real de conocer, comparar y obtener conclusiones precisas del resultado de sus nuevos profesionales.

La única información de acceso público a través de la plataforma de icfesinteractivo es la que se relaciona con los mejores resultados individuales por programa, pero es un dato aislado y de difícil contextualización para un académico o cualquier ciudadano.

Los usuarios, las IES y la comunidad en general quieren compararse, necesitan compararse y deben entrar a definir criterios objetivos para la generación de incentivos, pero también para dar criterios objetivos a la función de inspección y vigilancia del Estado sobre la educación superior.

El país tiene derecho a conocer esta información. Es el resultado de un servicio público –la educación- por la que se tributa. Es más, deberían presentarse comparativos con respecto a resultados internacionales en las mismas áreas.

En ausencia de esta información oficial, reinan los comunicados que distorsionan sobre la prueba, sus beneficios y resultados reales.

En general, los programas con mayor reconocimiento en el medio y con acreditación de alta calidad de parte del CNA son los que más estudiantes posicionan con resultados individuales en el top de mejores ECAES

Aunque la tendencia no es absoluta, el cruce de información entre mejores Ecaes individuales versus programas acreditados, muestra que hay resultados significativos en programas sin acreditación, y también pregrados acreditados en alta calidad sin estudiantes en el Top de los ECAES.

Veamos algunos ejemplos, como los resultados de los pregrados que más estudiantes han ubicado históriamente en el top de los Ecaes en los pogramas de Derecho, Administración de Empresas, Medicina e Ingeniería industrial.

La lectura de los resultados plantea un interesante dilema:

¿Debe mantenerse el registro calificado o la acreditación de alta calidad a un pregrado que recurrentemente obtiene bajos desempeños en el examen?

O, por el contrario, ¿debería premiarse con un mayor reconocimiento académico público a un pregrado que sin tener acreditación de alta calidad obtiene recurrentemente promedios altos en el examen?

O, por encima del dilema, un cuestionamiento: ¿reflejan los ECAES la calidad que se pretende medir, o por lo menos la calidad entendida por el CNA?

La propuesta del diario El Colombiano, de Medelín, realizada en marzo pasado, debe ser, igualmente, analizada, y aprobada o rechazada con argumentos. Para el periódico antioqueño no tiene sentido someter a presentar Ecaes a estudiantes de programas acreditados.

Independientemente de esta discusión, lo que sí es cierto es que, más allá del fuero autónomo de las universidades, y entendiendo que el Examen evalúa los conocimientos básicos y afines a las disciplinas con miras al ejercicio profesional, los pregrados que no obtienen en dos o más pruebas promedios aceptables con respecto a la inversión que hacen en docencia, investigación y recursos educativos, delatan serios problemas de conceptualización curricular y gestión académica.

El Estado está en mora de tomar acciones propositivas en torno de los resultados de los ECAES

Se ha señalado que los ECAES no son plenamente pertinentes con nuestro sistema de educación superior, que no es lo mismo a decir que no sean necesarios. No se puede desconocer la necesidad e importancia de instrumentos de medición de calidad que, efectivamente, sean empleados para la toma de decisiones, pero cuando realmente se hagan públicas las reglas de juego y las motivaciones para las cuales se van a tomar decisiones como país y como sistema estructurado de educación superior.

Aunque se llevan varios años hablando del tema, el Icfes podrá argumentar que sólo en el último año, tras la aprobación de la Ley 1324 estos tienen vida jurídica y que hay que continuar el proceso y esperar nuevas cohortes para poder hacer comparaciones y definir objetivos de indicadores de evaluación. Ojalá sea así, porque aunque la universidad colombiana no lo pide a gritos, sí lo requiere y académicamente lo necesita y valora.

Ante este panorama, es un buen momento para hacer un llamado y plantear nuevos y posibles escenarios que se derivan de la gestión y cultura nacional de los ECAES, tales como los 10 siguientes:

1)   Debe actualizarse y auditarse la información que se cruza, para efectos de inscripción y pagos, entre las bases de datos del MEN, del Icfes y de cada IES

2)   Los pregrados por ciclos propedéuticos han enfrentado dificultades operativas en la interpretación e inscripción de estudiantes para la prueba. Hay casos de estudiantes del ciclo técnico que presentan, y el ICFES no lo capta, pruebas del nivel profesional, y viceversa, con el consiguiente impacto y distorsión de los resultados. Además, hay una interpretación del Decreto 1295, del pasado 20 de abril, sobre registro calificado, de quitar la obligatoriedad de graduarse de un ciclo para pasar al otro, con lo que también queda en el aire la interpretación de cuándo y cuántos Ecaes deben presentar estos estudiantes.

3)   Debe normatizarse el alcance y clase de información que, a través de medios de comunicación, deben publicitar las IES con respecto a los resultados de sus estudiantes.

4)   El ICFES debe impulsar una pedagogía entre todo el sistema de educación superior y la comunidad universitaria en general, sobre la importancia y beneficios de la prueba, así como la manera como deben interpretarse los resultados, comprendiendo las múltiples variables que se conjugan.

5)   ICFES y Ministerio deben procurar un seguimiento al desempeño laboral e ingresos de los estudiantes con mejores ECAES, para revisar la hipótesis según la cual mejores estudiantes deberían tener mejores oportunidades laborales e, idealmente, mejores ingresos.

6)   Se debe solicitar al MEN ampliar el alcance del capítulo III del Decreto 3963, sobre los incentivos. En el Decreto 1781 de 2003 se hablaba de reconocer los 10 mejores estudiantes de cada núcleo de conocimiento básico, pero en el último decreto se dejó una redacción etérea en el sentido de que se hará para los mejores resultados, sin especificar cuántos y en qué condiciones.

Así mismo, deberían listarse y publicitarse los beneficios exactos que se anuncian sobre becas de cooperación internacional y de intercambio, como las que oferta Icetex, y no todos conocen.

7)   Las agencias del Estado y otros ministerios, como el de Protección Social, deben reconocer, vía incentivos, exenciones o acceso a créditos, entre otros, a aquellas empresas que vinculen laboralmente a los mejores Ecaes. La buena práctica del Instituto de Desarrollo Urbano de Bogotá, que convocó por Facebook a los mejores Ecaes para vincularlos, debe convertirse en norma (ver).

8)   Definitivamente, debe generarse un espacio de reflexión y complemento, dentro de los lineamientos para la acreditación de programas e institucional, sobre el peso que tendría en la acreditación los resultados de la institución en el ECAES.

9)   Proyectar exámenes similares para quienes terminen programas de formación para el trabajo y el desarrollo humano, y cuyos resultados sí son más pertinentes para evaluar el real dominio de oficios y competencias propias del mercado laboral. Lógicamente, aquí debería entrar el Sena.

10) Finalmente, un llamado a favor de la información transparente que requerimos en el sistema, de conformidad con el rendimiento de cuentas a los que se debe la universidad con el país, y es para que el Estado haga públicos los resultados de cada Ecaes por programa e institución.

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