Peros a los pares

Mayo 2007. Las conductas no reguladas sobre el comportamiento de los pares académicos 

El Par Académico es pieza clave en la autoevaluación, la certificación y la acreditación, pues de su concepto depende el éxito de estos procesos. No obstante su importancia, en Colombia son mínimas, por no decir ausentes, las orientaciones para que los funcionarios que, a nombre del Ministerio, del CNA y de agencias diversas hacen visitas a las IES, las realicen en forma más eficiente.

Igual ocurre con los llamados Pares Colaborativos o Pares Amigos; es decir, quienes simulan las visitas oficiales para que las IES identifiquen en dónde están sus posibles debilidades antes de presentarse a procesos como los de apertura de programas de posgrado, de inspección, registro calificado y acreditación.

Peros a los pares

La visita de los pares académicos genera angustia en las IES, no sólo por lo que les significa verse sometidas al escrutinio de un externo, sino por el riesgo de que exista un interés en “satisfacer” ciertos gustos del par que, en algunos casos, pueden ser simples caprichos personales.

El CNA y el Ministerio recomiendan prudencia y delicadeza en las visitas. En “La evaluación externa en el contexto de la acreditación en Colombia”, guía editada por el CNA en 1998, se indica que “el par está encargado de emitir un juicio sobre la calidad, así que debe ser reconocido por la comunidad que lo identifica profesionalmente como alguien que posee la autoridad que le permite emitir ese juicio”. Posteriormente señala que éste “debe ser recto, esto es, debe reconocer las normas propias de la tarea que realiza y obrar con prudencia, honestidad y responsabilidad”.

En sus escritos sobre Calidad y análisis de casos, Darío Abad Arango, del Observatorio de Calidad en Educación señala que “la magnitud y la complejidad de la tarea, los enormes riesgos que asumen y la enorme responsabilidad que recae sobre sus hombros hace pensar que se trata de personas de excepcionales calidades humanas y profesionales, que aportan su experiencia y sus conocimientos para cumplir con honestidad, transparencia, equidad y profesionalismo, la enorme responsabilidad que la sociedad les asigna”.

Más allá de esto y de otras recomendaciones prácticas sobre los aspectos a evaluar por parte de los pares, derivadas de los respectivos decretos de Registro Calificado, públicamente no hay normas que permitan orientar a los pares sobre cuál es la mejor manera para “obrar con prudencia, honestidad y responsabilidad”, pues el sentido común no parece ser suficiente.

La falta de una reglamentación más concreta sobre la actuación de los pares, que contemple incluso posibles sanciones ante modos de proceder indebidos, da lugar a “agujeros negros” en el sistema, por ejemplo:

1) Pares académicos que, aún con buena fe, son imprudentes o evalúan lo que no deben.

2) Instituciones que, también de buena fe malinterpretan el servicio y la atención que deben dar al par durante su visita

3) Actuaciones de dudosa calidad ética cuando se presiona la obtención de un concepto con el ofrecimiento de beneficios o prebendas absolutamente contrarios al ejercicio de esta tarea

4) Sesgos de apreciación por parte de los pares académicos al momento de realizar su informe, con el riesgo de que programas sin condiciones aprueben el proceso, o viceversa.

Por esto, y en el interés de contribuir a la prudente reflexión de la comunidad académica e incentivar formas de actuar adecuadas en los pares académicos durante las visitas, hacemos aquí algunos comentarios al respecto, basados en la experiencia de los pares.

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? Las inhabilidades

Además de las establecidas por las respectivas agencias, hay otras que a pesar de no estar reglamentadas se prestan a indelicadezas o plantean, al tiempo, la conveniencia de establecer ciertos elementos de consulta formal entre la agencia y la institución, por ejemplo a través de una respetuosa salvedad.

Entre esas inhabilidades estarían:

• Haber trabajado o tener compromisos adquiridos con la institución a evaluar
• Tener un pariente cercano laborando o estudiando en la institución
• Tener nexos profesionales o comerciales con directivas de la institución
• Haber participado en una visita previa a la misma institución
• Tener una pública diferencia de enfoque disciplinar con el programa a evaluar

Al respecto, cabe destacar, por ejemplo, cómo el Consejo Superior de Universidades Centroamericanas (CSUCA), ha desarrollado un "Código de ética y reglamento interno de pares académicos, en el que se impele a los pares a "rechazar cualquier vinculación profesional con la unidad académica o la institución objeto de la evaluación, por un período de dos años antes y después del proceso".


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? El manejo de la agenda

Es común que la agenda acordada previamente sea cambiada en el momento de comenzar la visita, muchas veces para acomodarla a los deseos de los pares, a su agenda personal en la ciudad en la que está haciendo la visita, o porque compromisos personales del par se cruzan con el tiempo previsto para la visita. Esto genera traumatismos en la logística y horarios de la institución, que, por respeto al par, generalmente accede sin decir nada, pero con malestar interno.

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? La solicitud de información

El carácter de par no otorga poder pleno para solicitar cualquier cosa. Los documentos institucionales o del programa que sean requeridos deben estar soportados en una respetuosa explicación del por qué se solicitan.

Así mismo, debe quedar claro que esta información será de uso exclusivo de la visita y no podrá ser difundida por el par a terceros.

Debe considerarse también la conveniencia y necesidad de poner a la institución a sacar cientos de fotocopias, empastar y maquillar información “a la carrera” cuando Podría ocurrir que terminara empolvada en una gaveta de una oficina estatal.

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? Los gastos derivados de la visita

Es común que muchas instituciones asuman los gastos de taxis, comidas e, incluso, el hospedaje de sus pares. Este es un tema que genera polémica básicamente por dos aspectos: 

1) Porque a los pares académicos se les entrega dinero para que cubran, a nombre de la agencia que los envía, dichos gastos, y
2) Porque para muchos esto podría afectar la objetividad del par en el momento de redactar su informe final.

Debería quedar claro que no hay ninguna obligación de parte de la institución de asumir estos gastos, especialmente los traslados y almuerzos. Sería un acto de indelicadeza de un par pretender aprovechar la generosidad de la institución anfitriona para disfrutar de comodidades innecesarias o pretender aumentar sus ingresos económicos evadiendo las erogaciones que le son propias.


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? Las invitaciones especiales

La asistencia de pares académicos a almuerzos, comidas especiales o cócteles, entre otros, están en la línea de lo anterior. Mientras más distanciamiento haya, especialmente en las horas no consideradas en la agenda, es mejor para la tranquilidad de ambas partes.

El par debe entender que la visita es un proceso agotador para la institución y que, por lo mismo, debe evitarle carreras innecesarias.

Están fuera de lugar también las apreciaciones de carácter político, ideológico o religioso frente a directivos, profesores o alumnos. Como dice Abad, no se pueden “incorporar sesgos personales, posiciones dogmáticas, actuar con actitud intolerante, intransigente e irrespetuosa”.

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? La presentación del informe final

Hay criterios encontrados sobre la conveniencia de que el par académico realice comentarios a los directivos de la institución durante la sesión de cierre de la visita. Para muchos, esa es una forma de “curarse en salud” y evitar posibles acciones legales. No obstante, el fundamento académico de la visita obligaría al intercambio respetuoso de ideas entre colegas. Es el momento en que la visita adquiere la connotación propia del acontecer académico más que del cumplimiento de un deber legal.

Para la presentación del informe escrito de la visita a la agencia responsable, el criterio debe ser “lo más pronto posible”, y ojalá antes que venza el tiempo definido para ello, por las siguientes razones:

1) Mientras más pronto se redacte el informe, más frescos y ajustados a la realidad están los recuerdos de la visita, así como la posibilidad de pedir ampliación de información.

2) Para poder enviar lo antes posible la comunicación oficial del informe de la visita a la institución.

3) En caso de existir serias fallas que afecten la prestación del servicio educativo, es una seria responsabilidad advertir inmediatamente a la agencia responsable del proceso.


Finalmente, también es un acto de delicadeza y correspondencia académica, que la agencia que envía al par académico informe a éste del estudio y resultados de su informe.

Al fin y al cabo, el vínculo entre la agencia y el par no termina con el pago de sus honorarios (generalmente mucho tiempo después), sino con la reflexión académica sobre su propio quehacer y sobre el valor de las conclusiones del proceso, que para unos y para otros, es realmente lo más importante.


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