El vergonzoso atraso de la psicología colombiana

Abril 2007. Esta afirmación no es opinión de este Observatorio. Es la manera como el psicólogo, Rubén Ardila –uno de los académicos e investigadores colombianos más reconocidos en el área, y autor de libros como “Psicología de Aprendizaje” y “La Psicología Contemporánea”-, tituló una comunicación abierta a sus colegas del país.

La carta, cuyo texto puede descargar y leer aquí, señala, entre otros aspectos, que la Psicología colombiana no está haciendo lo que le corresponde para ocupar un lugar de liderazgo en América Latina, en parte por la “modestia de aspiraciones de nuestros psicólogos”, la que califica como incomprensible.

Psicología

También indica que tenemos muchos psicólogos -más de 30 mil psicólogos y 30 mil estudiantes- pero se hace muy poca Psicología, y que la actividad académica internacional de la psicología no responde a su población y expectativas. Por estas y otras razones, insinúa que falta visión y compromiso de los psicólogos con el desarrollo nacional.

La reacción a la comunicación, en foros de Internet, se ha dado especialmente entre la comunidad académica, que es donde parece estar el mayor campo de acción de los psicólogos.

Colombia tiene muchos programas de pregrado de psicología, en torno de los cuales se han creado grupos de investigación, asociaciones y entidades que los reúnen por segmentos, a pesar de que no hay un ente que siente una posición oficial.

Y también porque la psicología tiene un especial afecto por la educación. Al fin y al cabo, según la Ley 1090 del 6 de septiembre de 2.006, la Psicología es una ciencia sustentada en la investigación… encaminada a propiciar el desarrollo del talento y las competencias humanas en los diferentes dominios y contextos sociales tales como: La educación, la salud, el trabajo, la justicia, la protección ambiental, el bienestar y la calidad de la vida.

Es una discusión que, definitivamente, se clava en los fundamentos de los paradigmas de la disciplina, en los campos de acción y en el impacto de la investigación de la academia, pero que parece no tener cabida en el ámbito laboral. Las estadísticas en Colombia indican que la docencia y la investigación (con sus cualidades de evaluación estadística y procesos cognoscitivos, entre otros), representan, desde el pregrado, una de las áreas de mayor desempeño de los psicólogos.

Es más, los profesionales de la psicología que se forman en los niveles superiores de maestría y doctorado están impactando mayoritariamente la academia, pero no es claro si lo hacen, como se espera, en el entorno social, político, legal y laboral colombiano.

Aunque la comunicación de Ardila no detalla esto último, vale una reflexión sobre la influencia real que los psicólogos tienen en nuestro país, pues es casi unánime el reconocimiento entre profesores y estudiantes que los egresados de las universidades deben emplearse con bajos salarios para poder sobrevivir. Según el estudio de salarios y empleo de la Cámara de Comercio, un psicólogo gana, en promedio, 700 mil pesos, en parte por el alto incremento de nuevos egresados cada semestre.

Así mismo, los cargos públicos nacionales relacionados con las principales áreas de influencia y desarrollo de los psicólogos -tales como educación, salud, violencia, familia, evaluación, estadística, desplazamiento y conflicto, entre otros- no están precisamente ocupados por psicólogos. Algunos ejemplos ratifican esto:

  • La Directora de Bienestar Familiar, Elvira Forero, es administradora de empresas, especializada en legislación financiera y adelanta una maestría en gestión pública.
  • La Ministra de Educación Nacional, Cecilia María Vélez, es economista y especialista en desarrollo urbano y regional.
  • El Ministro de Protección Social, Diego Palacio Betancourt, es médico cirujano, con maestría en Economía y tres especializaciones: Gerencia de Mercadeo, Administración y Gerencia de Recursos Humanos, y Derecho Económico.
  • La Directora del ICFES, María Margarita Peña Borrero, es licenciada en filosofía y letras.
  • El Defensor del Pueblo, Vólmar Pérez, es abogado especializado en Derecho Público.
  • El Secretario de Educación de Bogotá, Abel Rodríguez, es licenciado en Ciencias de la Educación y especializado en Español y Literatura.
  • El director del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), Ernesto Rojas Morales, es ingeniero civil.

Significa esto que la psicología en Colombia no tiene impacto en los ámbitos directivos, políticos y ejecutivos del Estado? Puede ser. Pero entonces ¿cómo lograr que la psicología se posicione en una nación con problemas de intolerancia, violencia, comunicación, desplazamiento, discriminación, abuso y estigmatización…?

Lo blanco: Se ha avanzado aceleradamente

Decanos de facultades, doctorados en psicología y representantes de algunas de las asociaciones, han refutado a Ardila, y detallado todas las acciones que se han realizado para demostrar que sí hay psicología, que sí se están haciendo investigaciones y que sí se participa en eventos académicos internacionales.

La defensa ha sido liderada, por un lado, por Wilson López, Doctor en Psicología de la Universidad de Compostela y director de Investigaciones de Psicología de la Universidad Católica de Colombia además de docente de las universidades Javeriana, Politécnico Gran Colombiano, Corporación Iberoamericana y Fundación Conciencia (leer carta); y por otro lado, por Gladys Rocío Campos Cáceres, Presidenta de Ascofapsi y Directora Facultad de Psicología de la Universidad Pontificia Bolivariana (leer carta).

Según López, la organización en Colombia de congresos internacionales, los más de 50 grupos de investigación, las redes de trabajo, la integración de facultades, las más de 15 revistas de psicología, de las cuales seis están indexadas en Colciencias, la Asociación Colombiana de Facultades de Psicología –Ascofapsi-, y el Colegio Colombiano de Psicólogos, son muestra de la vitalidad de la Psicología en Colombia.

Con respecto a las publicaciones, Diana María Agudelo Vélez, doctora en Psicología Clínica y de la Salud de la Universidad de Granada, señala que “aún de manera pobre hemos ido incursionando en la cultura de la publicación, en parte por la formación y por el interés por publicar”.


Lo negro: Estamos condenados

Al otro extremo, se sitúan quienes coinciden con Ardila y consideran que efectivamente hay patrones culturales de la conducta de los colombianos que no nos permiten trazarnos proyectos ambiciosos, que hay precariedad laboral y que detrás de los miles de psicólogos y estudiantes se esconde un interés mercantilista, pero no científico, en las facultades de psicología.

Luis Flórez Alarcón, Doctor en Psicología General Experimental, autor del libro “El Legado de Rubén Ardila. Psicología: De la Biología a la Cultura” y profesor de las universidades Nacional y Católica, ha escrito que “el atraso de la psicología colombiana es un reflejo del atraso del país. No es que en Colombia no se haga; no es que en Colombia no exista gente productiva; en Colombia sí hay interés de la gente. ¡Es que somos colombianos!”

Indica hay un incipiente Sistema de Ciencia y Tecnología, pero que “es una vergüenza”. Se pregunta: ¿Acaso aquí en Colombia es significativa la diferencia entre tener un grupo de investigación escalafonado y no tenerlo? ¿Acaso es necesario haber generado comunidad académica, o respaldar la producción en un trabajo verdaderamente serio, para tener un grupo escalafonado?. Y cita un ejemplo: mientras que en México tener un escalafón en el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología representa un sobresueldo para un investigador, que puede llegar al 100% de su sueldo, aquí en Colombia no representa prácticamente nada. Sólo representa “existir”; en la indigencia, pero existir. Mientras en México para “existir” hay que publicar en revistas internacionales y no hacerlo en inglés es “una vergüenza”. Aquí publicar en español en nuestras revistas locales es “una maravilla”.

Por su parte, el psicólogo Carlos Forero Aponte, profesor de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, dice que “la educación superior es la llamada a promover el desarrollo del conocimiento, a generar respuesta a los problemas actuales de nuestra sociedad, pero ¿dónde está el compromiso de las mismas?”. Además, indica que “las agremiaciones de psicología no han tenido una presencia sólida en el medio y el papel político, económico y social de nuestra disciplina deja mucho que desear”.

Andrés Pérez-Acosta, profesor de Psicología de la Universidad del Rosario y Doctor en Psicología de la Universidad de Sevilla, anunciaba la situación en agosto de 2004, en un artículo en la Revista de Estudios Sociales de la Universidad de Los Andes: “No hay estándares de precios de los servicios profesionales que permitan una competencia leal que favorezca al gremio. Tampoco hay protección para las personas que sufran de abusos de profesionales poco capacitados o con ética dudosa”.

Y Lina Paola Lara Negrette, de la Universidad Nacional de Colombia y la Sociedad Colombiana de Psicología, es enfática: “Si bien es cierto que las cifras ponen en evidencia la ´moda´ de crear programas de formación de psicólogos y, al interior de ellos, decir que se construye academia, sólo por el hecho de registrar el CvLac y montar un grupo de investigación me parece irresponsable”.



Hechos contundentes


Este Observatorio de la Universidad Colombiana considera los principales aspectos que, desde la educación superior, deben evaluarse para que los propósitos de protagonistas y contradictores de este debate se concreten en programas de Psicología acordes con las expectativas de ambos. Los aspectos a considerar son:

  • Revisión de las ciegas fronteras que se perpetúan en la academia a partir de paradigmas de la disciplina, muchas veces encabezados por vacas sagradas de la psicología, pero no en torno de las reales problemáticas de la ciencia.
  • Impulso al diálogo interdisciplinar y de multi-enfoques entre los mismos estudiantes y egresados de Psicología, y entre ellos con médicos, abogados, trabajadores sociales y aquellos profesionales que complementan su visión global de la realidad.
  • Incluir o reforzar en los programas de psicología, de pregrado, formación en procesos administrativos, contratación pública, fundamentos económicos y realidad política de Colombia.
  • Confirmación de los estándares de calidad en la formación psicológica por parte de actores sociales, además de los pares académicos. De los 122 pregrados activos en Psicología en el país, sólo 11 (es decir, el 9%) están acreditados con alta calidad por el CNA.
  • El Doctorado sigue siendo un privilegio académico y económico. Casi todos sus estudiantes son académicos, ansiosos de subir en el escalafón docente (léase, aumentar su salario). Los nuevos doctorados de las universidades del Valle y Norte deben fortalecerse con un plan estratégico de impacto de la psicología en Colombia.
  • Reglamentar la contratación de recién egresados con mínima o nula experiencia profesional como profesores de programas de pregrado.
  • Replantear el impacto de la ética consensuada, relativa o experimental, en la formación deontológica de los futuros egresados, frente a los valores de la nación colombiana.
  • Comprometer a la universidad en programas de seguimiento laboral a sus egresados.
  • Legislar a favor de la contratación indefinida de profesores e investigadores de tiempo completo, que les permita estabilidad y disposición anímica hacia su disciplina.
  • Capacitar a los psicólogos de los colegios en programas de inducción a la vida universitaria, para que los aspirantes sean conscientes de la naturaleza vocacional de la psicología.
Y Usted, ¿qué opina?

Colombia será la sede del 33º Congreso Interamericano de Psicología, organizado por la SIP -Sociedad Interamericana de Psicología-. Será en Medellín, en 2.001, según lo ha confirmado el mismo Dr. Rubén Ardila.


Información complementaria: En julio de 2007, Rubén Ardila informó que: la Sociedad Interamericana de Psicología (SIP) aceptó la invitación presentada por la comunidad psicológica colombiana, bajo el liderazgo de la Universidad de San Buenaventura-Medellín, de realizar este Congreso en Colombia, específicamente en Medellín, dentro de cuatro años. Estos eventos se realizan cada dos años y la sede se otorga con cuatro años de anticipación. En Colombia solo se ha realizado un Congreso Interamericano de Psicología en 1974, o sea hace 33 años.

Los Congresos Interamericanos de Psicología son los principales foros de la psicología en el continente. Reúnen psicólogos y estudiantes procedentes de todos los países de las Américas, de Europa y del resto del mundo. El nivel científico de estos Congresos ha sido muy alto, y sirven además para tender puentes, organizar redes, discutir temas de interés para la psicología y los psicólogos, desde distintas perspectivas y en todas las ramas de la psicología, como ciencia y como profesión.

Este es un logro de enorme importancia que servirá para “colocar la psicología colombiana en el mapa”.