¿Ha servido el registro calificado?

Marzo 2007. En septiembre de 2003, el Ministerio de Educación Nacional expidió el Decreto 2566, con el cual se definieron los requisitos mínimos a exigir a todo programa de pregrado en Colombia para definir si éste podría seguir funcionando o no.

Es decir, si un pregrado no cumplía con la totalidad de los 15 estándares definidos, no podía seguir operando. No había término medio, aunque para un espectro de más de siete mil pregrados, son mínimos los que han reprobado. ¿Así de buenos son nuestros pregrados?
Esta normatividad fue inspirada dentro de la política del Estado de fomento a la calidad, en vista de que el Proceso de Acreditación, voluntario y temporal, escasamente llegaba al 5% de programas.

Salvo la aclaración de que los pregrados que obtuvieran el registro calificado garantizarían su supervivencia, como mínimo, por siete años, no se conocen pronunciamientos oficiales sobre los méritos o discrepancias del Registro Calificado.

Originalmente se contempló que el proceso abarcaría a todos los programas existentes e iniciaría pocos meses después del decreto. Esto no se cumplió. Han pasado tres, cuatro y vamos para cinco años y no se conoce el balance final de este proceso. Mientras, cientos de programas mediocres han disfrutado de la interinidad por la eterna demora en asignar pares, en realizar visitas, en entregar informes y en esperar un concepto de Conaces, quién sabe hasta dónde mediado por dádivas de instituciones a pares académicos o responsables del tema en el mismo Ministerio (para muestra un botón, la salida de Angela Liliana Melo, del MEN, cuya información ampliamos más adelante).
? ¿Qué tenemos concreto sobre el tema?
  • Que con bombos y platillos el Ministerio anunció una lista de 50 programas que no obtuvieron el registro calificado y 181 programas de instituciones que formalmente decidieron no realizar proceso (eran programas ya fallecidos o nunca nacidos);
  • Que el proceso se desvaneció y perdió credibilidad sobre la marcha, por su irregularidad, ausencia de criterios, falta de carácter y bajo perfil de muchos de los pares académicos, elegidos entre los conocidos del grupo de la Dra. Melo, en la Oficina de Aseguramiento de la Calidad del Ministerio, y Luis Enrique Silva (quien pasó de funcionario del Ministerio al CNA);
  • Que “milagrosamente” algunos programas de pésima calidad siguen funcionando y operan con el ya famoso “registro”;
  • Que los pares académicos actuaban más a partir de su buena fe, pero con la completa ausencia de orientación y criterios académicos claros de parte de los responsables (el Ministerio), y
  • Que ahora “calidad” parece ratificarse como un discurso que todos hablan, pero nadie se cree.

Aunque algunas instituciones de educación superior conscientemente hicieron mejoras antes y después de la “visita de pares”, en la intención de optar por la acreditación de alta calidad ante el CNA, también es cierto que otro grupo, y muy numeroso, se han dormido sobre el registro después de salvar la matrícula (léase negocio) por siete años.

Los anunciados laboratorios no se han construido, las direcciones de investigación ya no cuentan con director, los docentes de tiempo completo han sido duplicados en su carga académica, las promesas de mejoras salariales se han quedado en eso, y los transparentes y públicos procesos de participación de la comunidad, se han convertido en elecciones amañadas.

Así estamos ahora. Sin claridad sobre lo que sigue, con un escandaloso retiro de la funcionaria responsable del tema en el Ministerio, con dudas sobre la honestidad y rigurosidad del proceso y con un ambiente de sorna hacia el Estado por parte de muchas IES.

Surge entonces la pregunta sobre si el registro calificado realmente ha servido o, por el contrario, con la disculpa de la calidad, ha congelado (léase “atrasado”) por siete años, como mínimo, nuestra educación superior.

¿Usted qué opina? Su experiencia, como par, directivo o profesor de un programa sujeto de registro calificado qué le dice?. Compártanos su opinión.

Le invitamos ahora a leer la nota de El Tiempo sobre la salida de Angela Liliana Melo, del MEN.

?? La incómoda funcionaria del Ministerio de Educación



La familia de Ángela Melo –jefe de la oficina que avala a universidades y programas- creó una firma para tramitar dichos permisos. Aunque el caso es indagado internamente. Melo renunció en diciembre.

En agosto de 2006, la abogada Ángela Melo Cortés, una curtida y respetada funcionaria que ingresó al Ministerio de Educación durante la administración Pastrana, fue nombrada jefe encargada de la Oficina de Aseguramiento de la Calidad de esa cartera.

Melo, entonces subdirectora de la dependencia, quedó a cargo de uno de los temas más sensibles: vigilar los trámites que deben surtir entidades educativas para poder funcionar, abrir nuevos programas y mantener los que tienen.

Ese mismo mes, el padre de Melo, su señora madre y su hermana crearon Vivat Academia. La firma, abierta con un capital de 6 millones, empezó a ofrecer, entre otras cosas, asesorías a instituciones educativas para 'implementar los procesos de calidad.

Tan solo unos meses después, les empezaron a llegar a la ministra Cecilia M. Vélez, y al viceministro Javier Botero Álvarez (jefe inmediato de Melo) correos electrónicos anónimos que narraban cómo la empresa de los Melo ofrecía el trámite rápido y seguro de permisos, a cambio de plata.

Aunque el caso ha permanecido casi tres meses en total reserva, el viceministro Botero aseguró ayer que de inmediato se le pidieron explicaciones a Melo pero que esta lo negó todo. Pero cuando llegó el certificado de constitución de la firma, cambió su versión.

"Dijo que creía que era una oficina de abogados", asegura Botero. Y añade que de inmediato se ordenó bloquear un mes el acceso al sistema de información para que Control Interno investigara.

Melo renunció el 5 de diciembre y poco después la constitución accionaria de Viviat fue modificada.

Y aunque el Ministerio asegura haber sido diligente tras las denuncias, hay varios interrogantes. ¿Por qué el caso no ha sido denunciado a los organismos de control? ¿Qué pasó con las instituciones que supuestamente se vieron beneficiadas con el negocio de la familia Melo?

Según la oficina de control interno del Ministerio, el caso no se ha trasladado a las autoridades, porque aún no se ha encontrado mérito.

Y aunque no se descarta que se haya presentado algún acto de corrupción, dicen que le aceptaron la renuncia a Melo porque -dicen- hasta ese momento solo se registró un conflicto de intereses.

Finalmente, aseguraron que los rectores de algunas de las universidades mencionadas en los anónimos negaron cualquier irregularidad.

Por su parte, Ángela Melo dice que salió voluntariamente del Ministerio por cansancio, presiones y carga laboral. Además, que fue después de su salida que empezaron, lo que llama, habladurías. "Mi familia es correcta. Si hubiera querido hacer algo ilícito no crearía una empresa".

Puntualizó que no se ha encontrado nada, porque no hay nada; que lamenta que no le respetaran el debido proceso; y que su familia ya no aparece en Vivat porque su hermana viaja al exterior.

Dice el Viceministro: 'Caso Melo aceleró revisión de 7.553 registros'

El viceministro Javier Botero (actualmente Director de Desarrollo Institucional de la Escuela Colombiana de Ingeniería) reconoció que, si bien desde agosto pasado había pensado en renunciar a su cargo, el caso de Ángela Melo aceleró su retiro ya que, en lo personal, se sintió traicionado por la funcionaria.

Agregó que el episodio dejó al descubierto que el sistema de información es vulnerable, pero dijo que ya se están tomando correctivos.

"Si bien las decisiones de a quién se le otorga o no un permiso recae en un grupo de expertos (asesores del Gobierno, ajenos al Ministerio) lo sucedido aceleró la revisión de los 7.553 registros otorgados desde el 2003. Si llegamos a encontrar alguna irregularidad, de inmediato la pondremos en conocimiento de las autoridades competentes", dijo Botero, que volvió al sector privado.

Noticia tomada de El Tiempo. Jueves 15 de febrero de 2007. Pág. 1-3