Y si no son los rankings qué alternativa queda? Una aproximación a las flagship universities

Creado en Miércoles, 14 Febrero 2018

El experto en planeación universitaria, Yezid Orlando Pérez Alemán, complementa sus análisis sobre rakings universiatrios explicando impactos de estos y la aparición del nuevo concepto de universidades insignia, de las que describe sus características.

En anteriores contribuciones se presentaron los orígenes, las motivaciones y las características de los diversos rankings universitarios, especialmente su nuevo surgimiento en respuesta a las recientes tendencias mundiales de la educación superior, y si ellos pueden considerarse una medida de calidad en la educación superior. Por lo general, lo que se encuentra es que ellos se confunden con mecanismos de aseguramiento de calidad o de rendición de cuentas tanto al interior de las instituciones como en los sistemas nacionales de educación superior. A este respecto vale la pena mencionar los desarrollo en el Ministerio de Educación Nacional de plantear instrumentos como el Modelo de Indicadores de Desempeño de la Educación – MIDE que ya ha completado tres diferentes versiones. Diversos autores han señalado las preocupaciones acerca del impacto de este tipo de mediciones por parte del gobierno nacional. Puede decirse entonces que el efecto de los rankings no es en ningún momento inocuo, sino que ellos han logrado permear la educación superior.

No obstante, al hablar de rankings no se pueden dejar de señalar sus limitaciones y los cuestionamientos a su alrededor. De esta manera se han señalado diversas dificultades no resueltas de los rankings y la crítica que especialmente en el contexto latinoamericano se ha hecho a la falta de adecuación de estas mediciones a la realidad de nuestros países.

Surge entonces la pregunta acerca de si existen alternativas a la medición que realizan los rankings.

En el ámbito europeo la Comisión Europea lanzó en 2009 el proyecto para la construcción de un ranking global multidimensional. A juicio de la comisión, los diferentes grupos de interés de la educación superior – estudiantes y sus familias, los profesores, entre otros - podrían tomar mejores decisiones acerca de las instituciones de educación superior y sus programas en la medida en que contaran con información de fácil acceso, más transparente y comparable.

Remarcó que los rankings existentes se concentraban en investigación y en ciertas áreas de conocimiento e ignoraban el desempeño de las instituciones de educación superior en áreas como las ciencias sociales y humanas y en dimensiones como la calidad de la enseñanza y las relaciones con el entorno.

En esa medida este nuevo ranking, que posteriormente se denominó Multi-Dimensional Ranking of Higher Education Institutions ó U-Multirank, debería cumplir con algunos criterios de diseño fundamentales que marcaran una diferencia con respecto a los rankings ya existentes (Federkeil, Kaiser, van Vaught, Westerheijden, 2012).

En su concepción fue claro que no es posible desarrollar un ranking objetivo en la medida en que todo ranking refleja la posición y los criterios de selección y de construcción de sus desarrolladores.

De esta manera, el primer principio para su diseño fue que debería tratarse de un ranking que estuviera dirigido a servir a sus potenciales usuarios; esto significa que son ellos los actores dominantes en su construcción, de tal manera que cada uno de ellos pudiera construir un ranking personalizado.

En esta medida U-Multirank adoptó uno de los principios de los rankings producidos por el Zentrum für Hochschulentwicklung – CHE, para catalogar los programas académicos ofrecidos por las universidades en Alemania, Suiza y Austria, que deja en libertad al interesado de incluir los aspectos que considere relevantes al momento de construir un escalafón de instituciones (Müller-Böling, Federkeil, 2007).

En segundo lugar, debería tratarse de un ranking multidimensional en la medida en que las instituciones de educación superior son organizaciones multipropósito, que desarrollan diversas actividades; así, un ranking debería estar en capacidad de reflejar esta multiplicidad de funciones y no concentrarse en una de ellas en particular - como ocurre con la mayoría de los rankings existentes -, excluyendo a las demás actividades.

Además, como consecuencia de este principio, el desempeño de una institución de educación superior no puede ser el resultado de la agregación de sus diferentes actividades en un indicador compuesto con los inconvenientes de orden técnico y metodológico que esto conlleva.

En tercer lugar, las instituciones de educación superior o sus programas solo pueden ser objeto de comparación cuando en efecto sean comparables, esto es, cuando sus propósitos, objetivos y actividades sean suficientemente similares.

En virtud de este principio de comparabilidad, U-Multirank hace uso de otra herramienta denominada U-Map, que permite caracterizar a las instituciones y de esta forma definir para ellas perfiles que llevan a comparar aquellas que son realmente comparables en términos de sus propósitos y objetivos institucionales (Federkeil, van Vaught, Westerheijden, 2012).

En cuarto lugar, dado que las instituciones de educación superior son también organizaciones multi-nivel, no basta entonces con presentar agregados por institución, sino que se debe poder comparar las instituciones a diferentes niveles de agregación.

Finalmente, resulta importante que un ranking multidimensional tenga tal robustez metodológica que supere las debilidades en este sentido que se les señalan a los demás y reduzca, además, la posibilidad de que las instituciones de educación superior adopten un comportamiento estratégico para una mejor aparición en él.

De otro lado, toma fuerza el planteamiento de las denominadas flagship universities en el ámbito norteamericano, que también está en contraposición a los rankings internacionales en la medida en que estos no logran captar la riqueza del trabajo que ciertas instituciones – públicas, pero también privadas -, logran hacer en un contexto y en un entorno específico.

El efecto de los rankings internacionales no es necesariamente favorable, pues su aparición ha hecho que no solamente las instituciones de educación superior, sino en muchos casos los orientadores de política los adopten como paradigma de calidad de los sistemas nacionales. Se ha visto también cómo el paradigma de las universidades de clase mundial que está detrás de los rankings más publicitados resulta inalcanzable, pero sobre todo irrelevante para la mayoría de instituciones de educación superior dado el contexto socio-económico y cultural de sus países.

Sin embargo, como lo manifiesta Douglass (2014), si bien los rankings internacionales pueden traducirse hasta un cierto punto en un incentivo para adoptar medidas en torno a la calidad de la educación superior y la rendición de cuentas basada en elementos objetivos, pueden, sin embargo, inducir a las instituciones hacia un modelo difuso de competitividad que no le presta ningún beneficio a la sociedad a la cual sirven.

Es por ello que Douglass desarrolla el concepto de flagship universities (a la manera de los buques insignia – flagships – la denominación hace entonces alusión a las universidades insignia), como un ideal mucho más ajustado para las instituciones de educación superior en la realidad de su entorno local, nacional y regional (Douglass, 2014).

No se trata de un término nuevo, sino justamente de la noción de las universidades americanas en el siglo XIX en las que confluían tres características fundamentales: la posibilidad de acceso a amplias capas de la población, su compromiso con el desarrollo económico de su entorno y su vocación de servicio público, y su liderazgo en el sector educativo.

Especialmente esta última característica explica el término flagship university para designar a aquella que estaba al frente de una red de instituciones educativas. El término ha tomado auge en un nuevo modelo de universidad mucho más comprometida con el desarrollo económico y con la inclusión social (Douglass, 2014).

Se trata de un modelo alternativo al de las universidades de clase mundial que contribuye a una cultura de mejoramiento continuo y de la gestión basada en evidencias, sin perder de vista, por supuesto, los estándares internacionales de excelencia, sobre todo de la actividad de investigación. El reto para las instituciones de educación superior con este modelo es fundamentalmente fortalecer su Misión institucional e incrementar significativamente su función en la sociedad en la cual se inserta, o en palabras de Douglass, en la sociedad que le da vida y sentido de existencia (Douglass, 2014).

Para Douglass el modelo de flagship universities es sobre todo aplicable a instituciones de naturaleza pública, altamente intensivas en investigación. No obstante, como se verá a continuación, al perfilarlas se encuentra que su noción es transferible a instituciones privadas como también a aquellas que están en la búsqueda de convertirse en universidades intensivas en investigación.

Una flagship university debe perseguir los siguientes objetivos (Douglass, 2014):

i) ser una institución altamente comprehensiva (en términos de educación superior) e intensiva en investigación, interesada en ser relevante tanto en su ámbito nacional como regional;

ii) ser altamente selectiva en su admisión, pero a la vez, ampliamente accesible; en esta medida debe ser una institución realmente representativa de su entorno socioeconómico, étnico y racial y abierta al talento internacional;

iii) estar ampliamente comprometida con el desarrollo económico nacional y regional y con el servicio público;

iv) estar comprometida con la formación de líderes talentosos en una perspectiva no solo nacional y regional, sino también internacional;

v) ser suficientemente autónoma y con un financiamiento público suficiente;

vi) estar en la búsqueda constante del mejoramiento continuo institucional y de la gestión basada en la evidencia.

En resumen, se trata de una institución que dado, que se encuentra fuertemente anclada en el contexto nacional y regional, debe estar en primera línea al servicio de su entorno, sin que esto signifique que se deje de lado la posibilidad de influencia internacional. Allí queda de manifiesto que se trata de un modelo de representación especialmente de instituciones de educación superior con financiación pública y en este sentido muy cercano a los planteamientos del New Public Management.

De las experiencias identificadas en diversos países (Yonezawa,2007), (Cloete, 2011), (Douglass, 2012), Douglass define diferentes perfiles de las flagship universities a partir de sus características, actividades y valores (Douglass, 2014). Estos perfiles se refieren a su relación con los sistemas nacionales de educación superior, una misión institucional orientada a la docencia y la investigación, su compromiso con el desarrollo económico y la proyección social, y con respecto a su gestión y a la calidad. En cada una de estas dimensiones las flagship universities deben estar en capacidad de dar cuenta del grado de desarrollo en el cual se encuentran y de los propósitos de mejoramiento continuo.

Para ello Douglass establece algunas condiciones fundamentales de las flagship universities;

En primer lugar, la diferenciación de la Misión entre las instituciones de educación superior, en donde señala que un sistema nacional puede contar con un número limitado de instituciones de educación superior intensivas en investigación, es decir, que no todas ellas deben pretender destacarse en esta materia.

En segundo lugar, las flagship universities deben perseguir su ethos como tal; es decir, deben tener clara su contribución al desarrollo económico y social y la forma en que pretende impactar en la sociedad. Para ello se debe establecer la relación que se quiere tener con sus grupos de interés y la forma en que esto se manifiesta en términos de recursos, incentivos y su interacción con los demás actores dentro de un sistema nacional de educación superior.

En tercer lugar, las flagship universities se caracterizan por tener o aspirar a tener un amplio espectro de programas académicos en diversas disciplinas o profesiones; así, es común que las flagship universities pretendan ser lo más comprehensivas posible con la mayor cantidad de campos de conocimiento representados; se trata de acercarse al concepto de whole university.

En cuarto lugar, las instituciones que  pretenden acercase a la noción de flagship university lo pueden hacer solamente si cumplen con una serie de características académicas fundamentales expresadas a través de indicadores en términos de su matrícula en programas de pregrado y posgrado, las características de los estudiantes admitidos, las tasas de graduación, la formación académica de los profesores, la relación profesor:estudiantes, la financiación de la investigación, los productos de investigación y la productividad investigativa de los profesores, entre otros indicadores.            

A continuación se enumeran las características de los perfiles de las flagship universities (Douglass, 2014):

  • Relación con los sistemas nacionales de educación superior           

-  Valoración de la posición de la institución al interior del sistema: teniendo en cuenta la necesaria diferenciación de las misiones y la heterogeneidad de instituciones que es conveniente tener, cada institución deberá fijar la posición que pretende tener en el sistema en términos de variables tales como su aproximación a la investigación, el impacto regional, los profesionales que pretende formar, etc.

-  Definición de su propósito y su objetivo como parte del sistema nacional de educación superior: la efectividad de una institución se puede determinar mucho más fácilmente si se establece su contribución en términos del servicio que pretende prestar o la región geográfica que pretende atender.

Criterios de admisión selectiva de estudiantes: las flagship universities se caracterizan por una selección de los mejores estudiantes a escala local y nacional y compensando estos criterios selectivos de admisión con el análisis de las características socioeconómicas e incluso académicas y personales de los estudiantes admitidos.

  • Misión concentrada en docencia e investigación

-  Claros propósitos de la formación de pregrado, relacionados con los objetivos de aprendizaje de los estudiantes en su paso por la Institución, que no es otra cosa que la puesta en práctica del proyecto educativo institucional y del perfil de formación de cada institución.

-  Propósitos de la formación de posgrados y participación de los posgrados en la matrícula estudiantil: de la misma manera que en el caso de la formación de pregrado las flagship universities determinan lo que persiguen con los programas de formación de posgrado y la relación que se quiere tener entre los estudiantes y entre pregrado y posgrado.

  Labor investigativa reflejada en aspectos tales como investigación básica, integración de disciplinas, de temas o temporal, el compromiso social de la investigación, y la investigación sistemática de los procesos de enseñanza y aprendizaje, entre otros aspectos que pueden caracterizar la aproximación de una institución a la función de investigación.

-   Compromiso internacional de la docencia y la investigación: las flagship universities establecen claramente sus metas relacionadas con la investigación a través de variables tales como la proporción de estudiantes internacionales, la internacionalización del currículo o de las actividades de investigación, entre otros aspectos.                                            

  • Compromiso con el desarrollo económico y la proyección social:

-  Manifestaciones de la proyección social: voluntariado, oportunidades curriculares para los estudiantes que participan en actividades de proyección social, agenda de política investigativa comprometida con las necesidades de la comunidad.

  Compromiso económico regional: necesidades de formación de talento humano; transferencia tecnológica.

  Educación no formal y actividades de extensión dirigidas a sectores particulares de especialización o para la atención de las necesidades económicas en el contexto del life long learning.

  Relaciones con la educación secundaria: posibilidad de impactar los contenidos curriculares; formación de profesores y de directivos; oportunidades para los estudiantes de la educación secundaria de acceder a cursos y de acercamiento a la vida universitaria.

  Relaciones con otras instituciones de educación superior: coordinación de cursos y articulación de programas, programas de transferencia, esfuerzos colaborativos conjuntos en docencia, investigación y extensión.

  • La gestión y la calidad

  Ejercicio de la autonomía institucional, es decir, la forma como la institución ejerce las cuatro libertades fundamentales de la educación superior, como son quien puede enseñar, qué enseñar, cómo enseñar y quien puede ser admitido.  

-  Mecanismos adecuados de gobernabilidad, desde el punto de vista no solamente académico, sino también administrativo y financiero como condición indispensable para competir en el contexto internacional. Así mismo es importante contar con una estructura de gobierno y de gestión que establezca reglas claras para un gobierno colegiado.

-  Ejercicio de la libertad de cátedra

-  Existencia de mecanismos de aseguramiento de calidad y de evaluación, que deben permear todos los niveles de la institución, desde la evaluación periódica de los docentes, la evaluación de los contenidos, así como las evaluaciones de impacto de los aportes de la institución en cumplimiento de su Misión, entre otras manifestaciones. 

-  Diversificación de fuentes de financiación, como un propósito de este tipo de instituciones, que les permite, por una parte, fortalecer su autonomía y, por otra parte, reducir la dependencia de los fondos estatales en el caso de las instituciones públicas.

-  Capacidad de investigación institucional. En la perspectiva de la toma de decisiones basada en evidencias las flagship universities desarrollan la capacidad institucional de llevar a cabo procesos investigativos acerca de diversos aspectos de la gestión institucional que aporten a su desarrollo.

-  Relaciones internacionales. Si bien las flagship universities tienen una alta orientación regional, es indudable que deben apalancarse en la colaboración con otras instituciones en el exterior. Esta perspectiva enriquece indudablemente la práctica académica a la vez que permite desarrollar ejercicios de referenciación a partir de buenas prácticas en otras partes del mundo.

Para cada una de estas características Douglass propone diversos indicadores que den cuenta justamente del grado en el cual una institución se acerca al concepto de las flagship universities. Estos indicadores se convierten así en una manifestación cuantitativa mucho más pertinente a la situación de una institución en un contexto y un entorno social, económico y regional, que los rankings universitarios. Es allí donde el modelo de las flagship universities resulta aconsejable para las universidades de nuestra región que no necesariamente son medidas a través de las mediciones de los rankings internacionales.

Parecería entonces que la aproximación que plantea el paradigma de las flagship universities resulta mucho más adecuada al contexto particular de las instituciones de educación superior latinoamericanas en lugar de la clasificación que adoptan los diversos rankings, incluso de aquellos que han sido adaptados a realidades regionales o que se ocupan de ciertos aspectos de la actividad académica de las instituciones de educación superior en nuestra región.

Como lo han manifestado muchos autores y tratadistas en educación superior la existencia de los rankings es una realidad de la cual no nos podemos sustraer. Hacerlo sería desconocer su importancia y su posibilidad de incidir en la educación superior de diversas maneras. No obstante, la mirada hacia ellos no puede ser ingenua y debe tener en cuenta el contexto en el cual resurgen en los últimos tiempos, el papel que tienen en contraposición con otros mecanismos estos sí más orientados al aseguramiento de calidad, las implicaciones y el poder de influencia que tienen en las instituciones de educación superior y en los decisores de política en nuestros países y en las dificultades de diverso orden que aún mantienen y que avivan la discusión a su alrededor.

Resulta pues válido considerarlos como fuente de información y de referencia y, porqué no, de comparación en la medida en que cada uno de ellos compare lo que es comparable. La dificultad surge cuando muchos de ellos se arrogan el papel de ser la medida última de comparación de todo tipo de instituciones de educación superior desconociendo el amplio espectro de instituciones derivado de sus diferencias en términos de sus misiones y proyectos institucionales y mucho menos convertirse en el valor absoluto de la calidad o la excelencia en la educación superior.

Al mostrar que existen otras miradas diferentes a los rankings internacionales como el paradigma de las flagship universities, que superan, por lo menos parcialmente sus dificultades, que permiten reconocer la gran variedad de instituciones, que contextualizan su quehacer en un entorno específico, se quiere en últimas señalar que la aparición en los rankings o en alguno en particular no debe convertirse en el fin último de una institución, a sabiendas de lo que le puede significar en términos de retos institucionales moverse en función de este tipo de mediciones.

Referencias

- Cloete, N., Bailey, T., Pillay, P., Bunting, I., Maasen, P. Universities and Economic Development in Africa. Wynberg: CHET, 2011.

- Douglass, J. A. China Futurism: Research Universities and Leaders or Followers? In: Social Research, 79,3 (2012), 639-688.

-  Douglass, J. A. Profiling the Flagship University Model: An Exploratory Proposal for Changing the Paradigm from Ranking to Relevancy. Center for Studies in Higher Education. University of California, Berkeley, 2014.

-  Federkeil, G., van Vaught, F.A., Westerheijden, D.F. Impact of Rankings. p. 71-84. En: van Vaught, F.A., Ziegele, F. (eds.) Multidimensional Ranking. The Design and Development of U-Multirank. Drodrecht, Heidelberg, London, New York: Springer, 2012.

-  Federkeil, G., Kaiser, F., van Vaught, F.A., Westerheijden, D.F. Background and Design.  P. 85-96. En: van Vaught, F.A., Ziegele, F. (eds.) Multidimensional Ranking. The Design and Development of U-Multirank. Drodrecht, Heidelberg, London, New York: Springer, 2012. 

-  Müller-Böling, D., Federkeil, G. The CHE-Ranking of German, Swiss and Austrian Universities. p. 189-203. En: Sadlak J. Nian, L. (eds.) The  World-Class University and Ranking: Aiming Beyond Status. Bucarest: UNESCO-CEPES, 2007.

- Yonezawa, A. Japanese Flagship Universities at a Crossroads. In: Higher Education, 54, 4 (2007), 483-499. 

Información de referencia: Los rankings y la calidad de las instituciones de educación superior (Abril 2016)