¿Será pilo mantener “Ser Pilo Paga”?

Creado en Miércoles, 26 Julio 2017

Gabriel Yáñez Canal, profesor de la Universidad Industrial de Santander, cuestiona el programa gubernamental de apoyo a los Pilo, no solo por su costo sino también por la manera como transfiere a universidades privadas -que en promedio tienen menos años de acreditación que las públicas- de recursos públicos.

En el año 2014 la entonces ministra de Educación Nacional (MEN), Gina Parody, se inventó el programa SER PILO PAGA (SPP), que el gobierno asumió como una manera de facilitar a los buenos estudiantes de escasos recursos su acceso a la Universidad.

¿Es este programa una verdadera novedad? En principio no, pues el Estado colombiano ha ofrecido este acceso a través de las 32 universidades públicas que existen en todo el país durante mucho tiempo.

¿Estas universidades satisfacen toda la demanda de los aspirantes de los sectores menos favorecidos con capacidades para realizar estudios universitarios? Por supuesto que no, entre otras cosas porque el gobierno decidió desde 1992 con la Ley 30 congelar su aporte a las universidades públicas, ya que solo reajusta su presupuesto de acuerdo al costo de vida, lo que conlleva, en la práctica, a la no ampliación de cobertura por parte de las universidades. Sin embargo, prácticamente todas las universidades públicas han ampliado su cobertura de forma considerable, algunas veces motu proprio, y la mayoría de veces por las presiones del Estado en este sentido, y sin recibir un aumento en su base presupuestal.

¿Por qué entonces se crea este programa y se difunde como una panacea o revolución educativa en el nivel terciario? La verdad no lo sé, sobre todo cuando en términos de costos el gobierno no adoptó la estrategia más económica, como es la de ampliar el presupuesto de las universidades públicas a través del aumento de cobertura que estas pudieran ofrecer, sino que, al contrario, decidió aumentar la cobertura de la universidad privada, muchísimo más costosa, como veremos.

¿Qué argumentos se dan para esta tan particular forma de ampliar la cobertura universitaria?  

Para mí las razones son evidentes: financiar la universidad privada. Sin embargo, como estas cosas no se pueden decir abiertamente es necesario recurrir a otros argumentos, tales como: 1. Las universidades privadas seleccionadas están acreditadas institucionalmente y, por lo tanto, ofrecen la misma calidad académica de las universidades públicas que también lo están; 2. Las universidades públicas no son eficientes, y 3. Los estudiantes prefieren estudiar en las universidades privadas.

Veamos en detalle estos argumentos:

 

1) Años de acreditación

Si bien es cierto que todas las universidades que se benefician del programa SPP están acreditadas institucionalmente, no se puede afirmar que todas tengan la misma calidad académica. En la misma forma que se acepta que la acreditación es una garantía de calidad, también tiene que reconocerse que la mayor o menor calidad está asociada al número de años de acreditación. Veamos pues, los años de acreditación en ambos tipos de universidades. 

En la Tabla 1 se observa la distribución de universidades, tanto públicas como privadas, de acuerdo al número de años de acreditación. Actualmente son 24 las universidades privadas acreditadas institucionalmente y 14 las públicas con el mismo reconocimiento. Los datos muestran que las universidades públicas acreditadas, aunque son menos que las privadas, tienen más años de acreditación institucional. 

Años

Privadas

Oficiales

4

10 (42%)

4 (29%)

6

6 (25%)

5 (36%)

8

7 (29%)

2 (14%)

10

1 (4%)

3 (21%)

Promedio

5,75 años

6,57 años

Tabla 1. Número de universidades de acuerdo a sus años de acreditación

 

  • El promedio de años de acreditación de las universidades públicas es 6,57, casi un año más que el promedio de las privadas: 5,75. 
  • El 45% de las universidades públicas tiene 8 o más años de acreditación en tanto que solo el 33% de las privadas tienen esta cantidad de años de acreditación.
  • Una sola universidad privada tiene el máximo reconocimiento, 10 años, distinción que han recibido tres universidades públicas.

2) Costo promedio de matrícula por tipo de universidad: privadas y públicas

Para contrarrestar el trillado argumento de la ineficiencia de las universidades públicas, analicemos en detalle los costos de la formación universitaria en la universidad pública frente a los de la universidad privada.

Si se asume que por Ley, las universidades privadas no pueden producir utilidades y que la calidad académica se asocia con el número de años de acreditación, la eficiencia, o la falta de ella, se refleja necesariamente en el costo de la matrícula en el caso de las universidades privadas, y en el costo que por estudiante el Estado les reconoce a las universidades públicas.

Veamos en detalle los costos universitarios. 

Para la primera convocatoria de Ser Pilo Paga, en 2015, el Estado reconoció tanto a las universidades públicas como privadas el valor de la matrícula. El asunto es que el Estado olvidó que las matrículas de las universidades públicas están altamente subsidiadas y que al reconocer solo ese valor hizo que el programa SPP para los estudiantes admitidos en ellas, se convirtiera, prácticamente, en un programa de esas universidades que ayudó a aumentar su histórico déficit generado a través de los años por el incumplimiento del Estado.

Consciente de este error, el MEN lo corrigió en la segunda convocatoria calculando el costo asociado de cada universidad.

Este costo se calculó de la siguiente forma[1]:

  1. Se calculó la matrícula promedio pagado por los estudiantes en pregrado en el año 2014.
  2. Se calculó el promedio por estudiantes de pregrado de las transferencias del Estado a la universidad: transferencias del gobierno/número de estudiantes de pregrado.
  3. Se suman los valores 1 y 2 y el resultado es el costo asociado por estudiante.
  4. Este valor se reajusta anualmente de acuerdo al IPC. 

Se asume que el costo asociado a cada estudiante está totalmente cubierto por la matrícula que el estudiante paga y los aportes del gobierno, asunción completamente alejada de la realidad de la universidad pública colombiana que, desde hace ya varios años, asume prácticamente la tercera parte de los costos universitarios con la generación de ingresos propios que son más que los ingresos por matrículas.

En resumen, hasta aquí, el programa SPP está ayudando a aumentar los problemas económicos de las universidades públicas, mientras, al mismo tiempo, aumenta los recursos de la universidad privada a costa del riesgo económico al que expone a los estudiantes favorecidos por este sistema de becas-crédito. 

Años/Tipo

2015

2016

Privadas

$6,261.194

$11,743.864

Oficiales

$501.586

$4,764.369

Tabla 2. Costo promedio anual de los estudiantes pilo en los años 2015 y 2016 clasificados por tipo de universidad

En la Tabla 2 se muestran los promedios que el Estado reconoció por cada estudiante Pilo en 2015 y 2016 tanto para las universidades públicas como privadas.

Estas cifras permiten los siguientes comentarios:

  • En el año 2015 el costo de un estudiante universitario en una universidad privada costó más de 12,48 veces el costo en una universidad pública.
  • En el año 2016, el valor promedio reconocido por el Estado a la universidad privada fue 2,46 veces el costo asociado reconocido a las universidades públicas.
  • El costo reconocido a la universidad privada se duplicó de un año a otro.  
  • Se destaca, en particular, la Universidad de los Andes que pasó de 12 millones a casi 24 millones por estudiante.
  • En el año 2015, el Estado solo reconoció $501.586 promedio por estudiante en las universidades públicas.

Si asumimos el costo asociado calculado por el MEN para las universidades oficiales en 2016 y lo comparamos con el valor concedido en 2015, se tiene que el Estado le adeuda a la universidad oficial, solamente por el año 2015 una suma cercana a los 14.000 millones de pesos. Si extrapolamos esta cifra por los 5 años de la carrera, a precio de hoy, la deuda ascenderá a una cifra cercana a los $70.000 millones de pesos. Es decir, para acabar de completar la difícil situación financiera de las universidades oficiales, éstas, aunque en menor grado, están subsidiando el programa SPP. Digo subsidiando, porque no creo que el Estado le pague ni que las Universidades lo demanden.

En consecuencia, con estas cifras se puede replantear la pregunta de la siguiente forma: Si la universidad pública es ineficiente ¿por qué el Estado le concede menos dinero por estudiante pilo que a una privada? ¿Quién es la ineficiente, la que, por el mismo servicio, cobra menos o la que cobra más?

Para complementar esta eficiencia inducida por el Estado para la universidad oficial, el Estado le reconoce el mismo valor de matrícula por estudiante sin importar la carrera a la cual se inscribe el estudiante. En la privada se paga de acuerdo a la carrera que el estudiante elige.

 

3) Relación de costos y años de acreditación

Para continuar con el asunto de la eficiencia y de los costos reconocidos por el Estado a los dos tipos de universidades, en la Tabla 3 se presentan el costo promedio de las matrículas semestrales de los estudiantes pilos de acuerdo al número de años de acreditación y el tipo de universidad. En la última columna se muestran las razones entre los valores de cada fila. 

 

Oficiales

Privadas

Razones

4

3,269.961

8,410.075

2,57

6

3,853.376

10,483.432

2,72

8

3,672.393

12,259.218

3,34

10

6,804.622

23,785.334

3,5

Tabla 3. Costo estudiantes-pilos en cada tipo de universidad según años de acreditación

Nota 1. En el promedio de las oficiales se excluyeron la Escuela de Suboficiales de la Fuerza Aérea Colombiana, Andrés M. Díaz y la Escuela Naval de Suboficiales ARC Barranquilla, por su particular naturaleza. 

Nota 2. También se excluyeron el Instituto Tecnológico Metropolitano y Dirección Nacional de Escuelas por ser Tecnológicos. De esta manera, se consideraron 9 universidades oficiales en lugar de los 14 IES acreditados institucionalmente.

La información de la Tabla 3, muestra cómo el aumento de los años de acreditación aumenta las razones entre los dineros recibidos por las universidades privadas frente a las oficiales: 2,57 veces en el grupo de las universidades con 4 años de acreditación, 2,72 y 3,34 veces en las de 6 y 8 años respectivamente y, finalmente 3,5 veces en las universidades con acreditación de 10 años.

Estos resultados justifican las siguientes afirmaciones:

  1. El Estado reconoce mayor valor a los años de acreditación de una universidad privada que a los de una universidad pública.   
  2. La “eficiencia” reconocida por el Estado a la universidad pública aumenta a medida que aumentan los años de acreditación. Es decir, entre mayor sea su calidad, menos dinero le reconoce comparado con el que le entrega a la universidad privada de la misma calidad.  

 

4) Número de pilos por año y por tipo de universidad

En este apartado analizamos el tercer argumento esgrimido como sustento del SPP: Los estudiantes prefieren estudiar en las universidades privadas.  

Como el número de estudiantes pilos cambia en cada semestre, en la Tabla 4 se muestran las cantidades de matrículas- semestre reconocidas en cada año y en cada tipo de universidad. En números redondos, la cifra total de estudiantes para estos dos años, es cercana a 23.000 estudiantes. 

Años/Pilos

Pilos 1 (2015)

Pilos 2 (2016)

TOTAL

Privadas

16.161

20.865

37.026

Oficiales

2.976

4.124

7.100

TOTAL

19.137

24.989

44.126

Tabla 4. Número de estudiantes del programa SPP por año y tipo de universidad

Claramente las universidades privadas han captado la mayor parte de los estudiantes-semestre pilos: 84% en 2015 y 83% en 2016; en el total la relación es 84%. Si bien existen varias razones para explicar esta desproporcionada relación, basta con mencionar una de ellas: los estudiantes pilos con puntajes en el Saber 11 exigidos por el programa, no logran fácilmente la admisión en las universidades públicas. Para ello, basta mencionar las cifras de la UIS, convencidos de que, en las otras universidades públicas acreditadas institucionalmente, el fenómeno es similar.

En 2015 el programa SPP estableció en 310 el mínimo resultado que un aspirante debía haber obtenido en la prueba Saber 11 para ser considerado aspirante al programa SPP. En ese año, en promedio, el valor mínimo de corte de ingreso a cualquiera de las facultades de la UIS fue 324 que correspondió a la Facultad de Ciencias Humanas; en las facultades de ingeniería el corte mínimo fue 361; en la Facultad de Salud fue 372; en Ciencias el corte fue 329. De acuerdo a estos valores, el acceso de los pilos a la UIS no era nada fácil de lograr en ninguna de las facultades, debían ser pilos entre los pilos.

En 2016 el programa SPP estableció en 318 el mínimo resultado que un aspirante debía haber obtenido en la prueba Saber 11 para ser para ser considerado aspirante al programa SPP. En ese año, en promedio, el valor mínimo de corte de ingreso a cualquier facultad de la UIS fue 331 que correspondió a la Facultad de Ciencias Humanas; 338 a la Facultad de Ciencias, en las facultades de ingeniería el corte mínimo fue 369; en la Facultad de Salud fue 388. De acuerdo a estos valores, el acceso de los pilos a la UIS no era nada fácil de lograr en ninguna de las facultades, debían ser pilos entre los pilos.

En 2017 el programa SPP estableció en 342 el mínimo resultado que un aspirante debía haber obtenido en la prueba Saber 11 para poder ser beneficiario del programa SPP. En ese año, en promedio, el valor mínimo de corte de ingreso a cualquier facultad de la UIS fue 324 que correspondió a la Facultad de Ciencias Humanas; en las facultades de ingeniería el corte mínimo fue 354; en la Facultad de Salud fue 378; en la Facultad de Ciencias, el corte fue 340. De acuerdo con estos valores, el acceso de los pilos a la UIS, salvo en las carreras de las facultades de Ciencias y Ciencias Humanas, (las que despiertan menos interés entre los estudiantes) no era nada fácil de lograr, el pilo debía ser pilo entre los pilos[2].

Dadas así las cosas, no es que los estudiantes pilos “prefieran las universidades privadas” como decía el columnista Ángel Pérez Martínez [1], sino que simplemente no pueden entrar a la universidad pública cuyos procedimientos son menos flexibles que los de la universidad privada.

 

Conclusiones

De acuerdo con los datos mostrados y a los análisis realizados se puede concluir que:

El programa Ser Pilo Paga y su favorecimiento de la universidad privada, no tiene ninguna justificación, ni académica, ni mucho menos, económica; tampoco es cuestión de gustos de los estudiantes.

El Estado, al mismo tiempo que estimula este programa, contribuye al desfinanciamiento de la universidad pública ya de por sí, en graves problemas desde hace varios años, obligada a soportar con sus recursos propios las reformas establecidas desde el gobierno central, tales como el decreto 1444 y luego el 1279 que reconoce salarialmente la producción intelectual de los profesores.

Implantar un modelo innecesariamente costoso y que, además, aumenta la crisis de la educación pública que es la que por principio está encargada de ofrecer educación superior a los sectores menos favorecidos económicamente (el 85% de sus estudiantes pertenecen a los estratos 1, 2 y 3), no puede ser considerado un programa pilo, todo lo contrario, va en contravía de la justificación del mismo programa y de sus limitados alcances tal como se expresa claramente en  el documento COMPES 3880 del 7 de diciembre de 2016: Declaración de importancia estratégica del proyecto de inversión apoyo para fomentar el acceso con calidad a la educación superior a través de incentivos a la demanda en Colombia.

No obstante, el mismo documento reconoce los altos costos que tiene el programa SPP y llama a diseñar nuevas estrategias que permitan la asignación eficiente de recursos públicos para el acceso, la permanencia y graduación de los estudiantes en educación superior” (p. 30).

Para justificar que la mejor estrategia consiste en el fortalecimiento de la universidad pública a través de la financiación adecuada de su ampliación de cobertura, basta con decir, que si todo el dinero del programa SPP hubiera sido para las universidades públicas, el total de estudiantes no hubieran sido 23.000 en los dos primeros años, sino un número cercano a 38.000 estudiantes, considerando el valor asociado reconocido por el Estado a la universidad pública en 2016 (ver la Tabla 2). Si, como hemos dicho, el Estado reconoce adicionalmente el costo asumido por la universidad con sus recursos propios, digamos, 20% del costo asociado, el número de estudiantes favorecidos hubiera sido 32.000. Un aumento del 43% bien vale la pena considerarlo. Ahora, para evitar contradicciones sería necesario implementar políticas de admisión a las universidades públicas complementarias a las pruebas Saber 11 y, además, estrategias educativas de fortalecimiento académico a los estudiantes admitidos. Pero bueno, dejemos estos últimos temas para otra ocasión.  

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[1] Pérez, A. (2016, 01 de julio). Ser pilo paga a las universidades privadas. Dinero. Recuperado de http://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/ser-pilo-paga-a-las-universidades-privadas-por-angel-martinez/225245


[1] Tanto este procedimiento de cálculo como las cifras que se presentan más adelante, fueron suministrados por Víctor Alejandro Venegas Mendoza, Dirección de Fomento de la Educación Superior, MEN, en su respuesta a un derecho de petición del representante de los profesores al Consejo Académico de la Universidad Industrial de Santander

[2] Los valores anteriores fueron para el ingreso en el primer semestre de cada año porque son los que coinciden con las convocatorias del programa SPP; para el segundo semestre, los valores son algo menores, pero siempre, muy superiores a los exigidos por SPP.