Retos del sistema de educación superior en el contexto del proceso de paz

Creado en Sábado, 03 Octubre 2015

Darío Antonio Mejía Pardo, uno de los analistas de El Observatorio, y consultor en educación superior presenta algunas propuestas a desarrollar desde la Educación Superior frente a la Globalización en el contexto del proceso de Paz. Estas estrategias son: a) Gerencia Estratégica del Conocimiento, b) Regiones de Aprendizaje, c) El Trabajador del Conocimiento y la Institución Inteligente,  d) Currículo Globalizado, y e) Sociedades Abiertas. 

Introducción[1]

En la actualidad se reconoce que para lograr un adecuado desarrollo sostenible se requiere esencialmente un sistema educativo  de calidad, que procure permanentemente el desarrollo del conocimiento con una gran capacidad de transformación y de disposición al cambio e innovación tecnológica, brindando reales posibilidades y oportunidades para alcanzar equidad y justicia social.  El mundo se ha digitalizado y el conocimiento es en la actualidad el componente central de la riqueza de los pueblos, mayor aun que el capital y el trabajo material; el conocimiento es elemento central para aumentar la productividad y la competitividad de las diferentes sociedades, que se están convirtiendo en sociedades del conocimiento y de aprendizaje permanente. Los sistemas educativos en general, ante los retos de la globalización, deben reorganizarse y cambiar sus viejas y tradicionales metodologías, lo que necesariamente conlleva a las modificaciones de la misma institución educativa y su currículo.

En este marco, el documento pretende definir algunas pautas y orientaciones que deben servir al sistema educativo colombiano, para responder  a los retos que nos impone la modernidad en el siglo XXI; estas estrategias se construyen al reconocer la crisis de la sociedad por factores como la violencia generalizada, la inequidad e injusticia, y en general, la aguda confrontación y el desconocimiento de los derechos fundamentales. El trabajo, inicialmente plantea algunos elementos referidos a los antecedentes históricos de los sistemas educativos, y a las grandes revoluciones que se han presentado en la era cristiana. Se presentan algunos elementos relacionados con los orígenes de las Universidades, incluyendo las características de la Universidad Moderna, competitiva y neoliberal del siglo XXI. Más adelante se plantea un diagnóstico resumido de la problemática que atraviesa la educación superior colombiana, presentando posteriormente algunos elementos conceptuales sobre el actual contexto social, político, económico y cultural; estos criterios permiten sustentar las propuestas de acción, para responder a los retos y desafíos que se imponen; finalmente el documento elabora algunas propuestas operativas desde la propia educación superior, las cuales se pueden convertir en un importante aporte y motivo de reflexión para procurar salidas a la compleja situación que vive la sociedad colombiana, y en especial como propuesta estratégica al papel de las IES, dentro del actual proceso de Paz.

Como objetivo se propone brindar algunas propuestas operativas desde la educación superior y sus IES, que procuren salidas a la compleja situación que vive la sociedad colombiana, y en especial como aporte al papel de estas Instituciones dentro del actual proceso de Paz, en el marco de los procesos de globalización. El trabajo recupera documentos anteriores del autor, que se apoyan en una detallada revisión bibliográfica sobre diferentes temas relacionadas con la Educación Superior, para brindar en la parte final, algunas propuestas estratégicas a desarrollar por las IES, en la actual coyuntura colombiana caracterizada por la influencia  de los procesos globalizantes en medio del agudo conflicto social que se vive; estas estrategias abren la posibilidad para que desde la ES se contribuya en la búsqueda del Acuerdo por la Paz.

Algunos antecedentes educativos. Sus diferentes revoluciones

A propósito de Revoluciones Educativas,[2] la historia universal nos enseña según los expertos, que sólo se han presentado tres Revoluciones Educativas en el mundo moderno reciente, como consecuencia de los cambios exigidos a sus paradigmas que deben  transformar y producir cambios radicales en la forma de organizar sus estructuras, instituciones y métodos, como un servicio público que cumple una función social. Estas revoluciones han tomado varios siglos en producirse como consecuencia de la sumatoria de muchos hechos políticos, sociales, económicos y culturales, en el contexto en que se desarrolla el proceso educativo y sólo se consolidan cuando producen nuevos hechos culturales en las sociedades, es decir, cuando cambia el paradigma. Las tres Revoluciones Educativas señaladas son: a- La aparición de la Escuela o Escolarización, b-  La aparición de un Sistema de Educación Pública  y c- La Masificación Educativa; la Escolarización se consolidó en la Edad Media alrededor del siglo XV permitiendo el paso de un sistema educativo  personalizado, informal, y dependiente de la Iglesia, a un sistema educativo donde aparece la escuela básica con sencillos elementos de organización, centrada en la cultura oral y la memoria.

La segunda Revolución Educativa coincide con la consolidación de los Estados-Nación  alrededor del siglo XVIII,  definiendo un Sistema Escolar Público donde la intervención del Estado y la promulgación de las Constituciones Nacionales es esencial, creando derechos sociales y ciudadanos, aumentando el número de instituciones, mejorando sus métodos de organización y planificación, al tiempo que se consolida la cultura escrita. Y finalmente la tercera Revolución se empieza a consolidar en el siglo XX, permitiendo la alfabetización de todos, donde saber leer y escribir es un pasaporte universal. La Masificación Escolar va de la mano con los cambios industriales y de la tecnología, permitiendo al sistema la preparación de los ciudadanos como fuerza productiva para el desarrollo económico. Hoy estamos a las puertas de la cuarta Revolución Educativa, caracterizada por nuevas tecnologías de la información y la comunicación que, a no dudarlo, causarán un impacto sustancial en las nuevas relaciones sociales, productivas y culturales. Sin embargo, la situación de países en vía de desarrollo como Colombia, se encuentran lejos de alcanzar  resultados aceptablemente significativos en materia educativa.  En este sentido Hernando Gómez Buendía plantea que América Latina y el Caribe entran al siglo XXI con problemas del siglo XIX. Nuestra Educación tiene ahora que responder  a una doble exigencia. Por un lado, acabar de cumplir la vieja promesa de la modernidad: Una Escuela efectivamente de calidad, con cobertura y pertinente, universal, formadora, solidaria y equitativa,  y centrada en prácticas y principios humanistas en sus procesos educativos. Y, por otro lado, preparar nuestras sociedades para el desafío pluralista de la posmodernidad y para su integración exitosa en la aldea global, caracterizada por industrias y procesos productivos y mercantiles, cuyos insumos críticos son la información y el talento creador, generando cada vez más inequidad.

Resumen Diagnóstico de la Situación de la Educación Superior en Colombia.

La sociedad contemporánea caracterizada por la globalización, la complejidad, los cambios acelerados y las profundas transformaciones tecnológicas, exigen del sistema educativo su rediseño para dar respuesta a unos escenarios de futuro llenos de incertidumbre, pero que en todo caso, no pueden dejar de lado los problemas de las comunidades y en general de la sociedad, y las injusticias de modelos mercantilistas y  neoliberales centrados exclusivamente en mayor productividad y la competitividad. Estos retos y sus respuestas sólo pueden plantearse a partir de adecuados y responsables diagnósticos de nuestras realidades, en especial del sistema educativo superior por lo cual están al orden del día temas como la expansión educativa, la pertinencia de los programas académicos, calidad y tasas de cobertura en la educación superior, la ciencia y la tecnología al servicio de la humanidad, entre otros.

Una crítica importante a estos modelos de Universidad, centrados únicamente en CT promoviendo la competitividad, es la propuesta referenciada por el Académico Dr. Guillermo Hoyos V[3] (2011); esta propuesta presenta la Idea de Humboldt sobre Universidad, sobre la que  indica: “El concepto de Instituciones científicas superiores como cumbre en la que converge todo lo que acontece inmediatamente para la cultura moral de la nación,  descansa en que estas están destinadas, a elaborar la ciencia en el sentido más amplio y profundo de la palabra, y a suministrar a la formación espiritual y moral un material que, aunque no haya sido elaborado premeditadamente para que sea apropiado por ésta, sí que resulta apropiado por sí mismo para su utilización en esa formación”.

La globalización trae como consecuencia una organización del espacio económico mundial, una reestructuración de las relaciones laborales, un progresivo debilitamiento del Estado-Nación y en general una mayor compenetración de las diversas culturas, la aparición de híbridos e industrias culturales, entre otros aspectos. En este contexto revisemos brevemente algunos aspectos de la situación de la educación superior en Colombia. Según diferentes investigaciones sobre calidad en la educación superior y algunos de sus aspectos jurídicos (Mejía, 2013), resulta urgente reformar las normas superiores en el propósito de ajustar diferentes aspectos. De otro lado, según la evolución de la matrícula por áreas del conocimiento en pregrado revela que los estudiantes matriculados en programas del Área de Matemáticas y Ciencias, corresponden a porcentajes muy bajos en Colombia; cifra semejante presenta el área de Veterinaria, Agronomía y afines que sólo alcanzan alrededor del 3% de la matrícula.  Las mayores preferencias se observan en Economía, Administración, Contaduría y afines (más del 30%) y en menor grado Ingeniería, Arquitectura, Urbanismo y afines (25%). Posteriormente, están las áreas de las Ciencias Sociales y Derecho, y el área de Ciencias de la Educación, con cifras alrededor del 10% respectivamente. La situación en el campo docente dentro del sistema refleja cifras muy preocupantes. Las estadísticas indican que alrededor de sólo el 5% de los docentes universitarios poseen el título de Doctor, un escaso 25% poseen el título de Magister. En contraste, los profesores que poseen el título básico como profesionales son muy significativos.

La revisión de diferentes diagnósticos y de las cifras anteriores confirma lo que se viene señalando desde hace varios años. El Sistema de Educación Superior es poco pertinente, flexible y diversificado, para dar respuestas a las nuevas y permanentes demandas de diferente índole, en un país en vías de desarrollo con graves problemas de inequidad y pobreza (especialmente en el sector rural), en un contexto de un mundo globalizado y todos los días más competitivo. Existen problemas en la financiación, cobertura, de equidad y pertinencia, calidad y eficiencia, presentándose un sistema muy poco articulado entre sí y con los otros niveles del sistema educativo, y en general es evidente la carencia de una política de Estado; el sistema mantiene los viejos problemas del pasado. Sin embargo, se debe resaltar que una incipiente cultura de la autoevaluación, acreditación e investigación, parece abrirse paso por lo que todos los comprometidos con los procesos educativos debemos respaldar todas las acciones en este sentido y ser propositivos, por ser esta la única vía que nos queda para superar el atraso, la violencia y las inequidades por las que atraviesa Colombia.

Es en este contexto que el sistema de educación superior colombiano debe proponer estrategias operativas, las cuales se pueden convertir en un importante aporte y motivo de reflexión para procurar salidas a la compleja situación que vive la sociedad colombiana, inmersa en un conflicto social y político por más de 60 años, que por fortuna actualmente se encuentra en un proceso que procura consolidar un Acuerdo de Paz. A continuación se presentan estas propuestas, las cuales se complementan en la parte final con algunas estrategias que el sistema de IES, puede respaldar en la cotidianidad con las comunidades con mayor afectación, en el propósito de socializar y respaldar los Acuerdos de Paz y sus posteriores desarrollos en el postconflicto.

Propuestas y Resultados

1.    Gestión Estratégica del Conocimiento

Actualmente se reconoce que para lograr un desarrollo sostenible se requiere esencialmente la actualización y la búsqueda de conocimiento, así como la capacidad de transformación y la disposición al cambio e innovación tecnológica. La moderna gestión estratégica del conocimiento y la búsqueda de nuevas ventajas competitivas adquieren gran dimensión y exigen nuevos paradigmas. Algunas definiciones de la Gestión del conocimiento podrían ser: “Una función que planifica, coordina y controla los flujos del conocimiento que se producen en la organización en relación con sus actividades y con su  entorno con el fin de crear ciertas competencias esenciales(Núñez, 1999)”[4]. Por su parte Celemi Internacional[5] plantea: “La Gestión del conocimiento podría resumirse en: Información más gestión de Recursos Humanos. Se trata de desarrollar un conjunto de actuaciones y procedimientos que aporten valor añadido a las actividades de la organización y generalicen las mejores prácticas en cada uno de los procesos de la actividad”.

Se están planteando nuevos paradigmas para la gestión del siglo XXI. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han definido cambios en los mercados y en las relaciones laborales, por lo que las empresas y en especial las universidades se ven obligadas a proyectarse con el fin de mantener su competitividad, en medio de procesos globalizantes, sin desconocer las realidades y características de cada contexto. Los futuros escenarios exigen una adecuada gestión estratégica del conocimiento que procure la búsqueda de nuevas ventajas competitivas. Esta gestión estratégica exige de todas las entidades, instituciones, personas y, en especial del sistema educativo las siguientes dimensiones: Integrar la Gestión del conocimiento como cultura de empresa con apoyo de la alta gerencia, capacidad para desarrollar bienes y servicios basados en conocimiento, éxito en maximizar el valor del capital intelectual y establecer una cultura de aprendizaje continuo, efectividad y  habilidad en su gestión, entre otros. La nueva gestión del conocimiento requiere sistemas inteligentes y competitivos, de acuerdo con los anteriores criterios.

Los propósitos expuestos encuentran en la institución universitaria la empresa líder para jalonar a las demás instituciones de la región en todos los procesos relacionadas con el conocimiento y el saber.  En este sentido, la misión de la Universidad la define Henry Michel (1997)[6]: “...su misión fundamental es la cultura, concepto que se preserva y construye a partir del tríptico que conforman la ética, la ciencia y la estética, y que se realiza a través de acciones dirigidas a producir y adecuar conocimiento, y a transmitir  un determinado saber a tiempo que lo hace crecer con la investigación;...” 

En el mismo sentido, el artículo 6 de la Ley 30 de 1992, por la cual se organiza la Educación Superior en Colombia, establece como uno de sus objetivos centrales “trabajar por la creación, el desarrollo y la transmisión del conocimiento en todas sus formas y expresiones y, promover su utilización en todos los campos para solucionar las necesidades del  país...”. En consecuencia la primera y más importante necesidad para Colombia es la convivencia y por tanto sus IES tienen como gran reto, elaborar propuestas que trasciendan sus aulas y logren impactar la sociedad en búsqueda de la justicia y la Paz.

2.    Regiones de Aprendizaje

La pertinencia exigida del sistema educativo y en especial de las universidades, debe permitir hacer las regiones competitivas. Las IES desarrollarán acciones competitivas en la medida que contribuyen al desarrollo de las localidades y regiones respondiendo a sus exigencias laborales, de profesionalización y de investigación en procura de buscar soluciones a sus problemáticas; igualmente debe ser competitivo el sistema en tareas como: Producción de bienes culturales, valores y nueva ciudadanía y en general, la búsqueda de una sociedad justa y en Paz; se propone como punto de partida para tener un sistema educativo de calidad y competitivo, la consolidación de regiones que desarrollen el concepto de economías de aprendizaje, lo cual conlleva a la interacción entre individuos, instituciones, comunidades y empresas, con el aprendizaje y la creación permanente de conocimiento en todos los sectores de la sociedad y no única y exclusivamente en las empresas de la ciencia, la educación y la tecnología; en éstas Regiones de Aprendizaje la infraestructura humana y los mecanismos institucionales que fomentan el aprendizaje interactivo son fundamentales, por lo que las universidades como el nivel superior del sistema educativo, deben cumplir un papel prioritario dentro de la estructura, imprimiendo el liderazgo necesario para la  generación y la adaptación del conocimiento y del capital humano. Se requiere un direccionamiento en las políticas por parte del Estado, exigiéndose mayores presiones de la sociedad civil en su conjunto para que las actividades de enseñanza aprendizaje en las universidades, jueguen un papel protagónico en la vida regional y local, vinculándose a objetivos económicos y sociales concretos, alcanzando un mayor compromiso y estableciendo un diálogo eficaz, que permita su integración y entendimiento, conocimiento mutuo y descubriendo nuevas oportunidades que aporten al desarrollo con equidad y justicia social. Resulta claro en consecuencia el primer compromiso de la Universidad y su Región de Aprendizaje: La Paz de Colombia; así, las IES harán un aporte real a un sistema educativo competitivo y productivo.

Estos planteamientos coinciden con significativas conclusiones de las Conferencia Mundiales de Educación Superior realizadas en París 1998-2009[7], en lo relacionado al concepto de Regiones con economía de aprendizaje, las nuevas gestiones estratégicas del conocimiento y el papel que deben cumplir las instituciones de educación superior.

3.    El Trabajador del Conocimiento y la Institución Inteligente

El desafío central de la sociedad del siglo XXI es cambiar el paradigma vigente dos siglos atrás. Si en el siglo XIX  y a principios del XX la función fundamental en la empresa era el trabajo manual, la función vital de la nueva sociedad  se centrará en el papel que cumpla el trabajador del conocimiento. El desafío central, entonces, será cómo hacer más productivos a quienes trabajan con el saber, sector que se convierte progresivamente en el más grande de la fuerza laboral de todos los países sin excepción. Algunas características que se señalan en “Los desafíos  de la gerencia del siglo XXI” (Drucker, 1999)[8] para el trabajador del conocimiento son: 1-Innovación continuada y aprendizaje permanente como parte cotidiano de su trabajo, lo que requiere creatividad, imaginación,  responsabilidad y autonomía; se deben evitar las acciones repetitivas; 2-El trabajador del conocimiento es el activo más importante de la empresa y en consecuencia se le deben brindar las garantías dentro del ejercicio laboral. 

En el mundo y especialmente en Colombia, faltan instituciones que hagan uso del conocimiento, de lo que significa educar bien. Según Perkins,[9] “Llamaremos ‘escuelas inteligentes’ a las que se mantienen atentas a todo posible progreso en el campo de la enseñanza y del aprendizaje. Lo que nos falta, en cantidades colosales, no es el conocimiento, sino el uso del conocimiento” (Perkins, 1997). La escuela inteligente se caracteriza por estar informada, ser dinámica, ser reflexiva. La institución informada sabe mucho del conocimiento y del aprendizaje humano y la manera cómo funciona. La escuela dinámica necesita espíritu enérgico además de la información. La escuela reflexiva es atenta y cuidadosa. Sus integrantes son sensibles a las necesidades del otro y se respetan mutuamente. La enseñanza, el aprendizaje y las decisiones giran en torno al pensamiento.

¿Cómo generar pensamiento crítico y reflexivo? Una de las propuestas es la de Perkins: [10] “El aprendizaje es una consecuencia del pensamiento. Sólo es posible retener, comprender y usar activamente el conocimiento mediante experiencias de aprendizaje en las que los alumnos reflexionen sobre los que están aprendiendo y cómo lo están aprendiendo”.Se aprende mejor cuando se analiza lo que se está aprendiendo, se encuentran pautas y se relaciona lo aprendido con el conocimiento que ya se posee; se requiere un  aprendizaje reflexivo que permita no sólo retener y comprender sino usar activamente el conocimiento acumulado. La institución inteligente gira en torno al pensamiento.

El trabajador del conocimiento acepta que la investigación la hace él mismo, que la investigación está presente en los interrogantes que se formula a partir de la acción cotidiana y que los resultados repercuten de nuevo en su práctica. La investigación permite que las aulas universitarias se conviertan en laboratorios naturales aptos para que los profesores puedan reflexionar su práctica, comprobar en ellas la teoría educativa existente, generar nuevos saberes y transformar su acción; estas son un escenario natural interpretable y transformable por parte de sus actores; representan el escenario propicio para producir conocimiento.

En general se puede concluir que la Universidad actual y sobre todo la Universidad del futuro, está condicionada por un conjunto de factores que la diferencian de lo que fue la Universidad tradicional y decimonónica en sus orígenes, pero que en general sigue teniendo dos tareas fundamentales: la educación y el avance del saber. A pesar de la incertidumbre que genera la velocidad de los cambios y la existencia de factores determinantes como son la globalización y las NTIC, los fundamentos del Alma Mater siguen siendo el conocimiento, el saber, la ciencia, la tecnología, las artes y en general, la cultura. Cambia es la perspectiva en que definen y sitúan su misión y visión en el mismo contexto, ambas son ahora tareas locales, nacionales y globales y en estos fines y propósitos han de encontrar la forma para desarrollar sus actividades, que necesariamente giraran en torno a la formación, investigación y proyección; las IES en Colombia, incluyendo a las Universidades, hacen énfasis en organizaciones que han desarrollado preferencialmente una idea centrada en la profesionalización, pero en su gran mayoría, los procesos investigativos y de proyección social, son aún incipientes y de poco impacto en sus contextos; además las nuevas tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) todavía son precarias, con grandes limitaciones en las inversiones para los desarrollos científicos que exige la nueva sociedad del conocimiento. El cuestionamiento de estas instituciones, como lo plantea el académico Orozco Silva (2012)[11]: “…llega hasta pensar que el modelo de universidad tradicional o clásico está agotándose haciéndose necesario una especie de refundación de las universidades (Reich, R. 1993) que traería consigo un replanteamiento de sus funciones tradicionales…” 

La Declaración Mundial sobre la Educación Superior para el siglo XXI[12] plantea algunos aspectos que necesariamente se convierten en retos para las instituciones educativas. Reconoce que las universidades tienen: “Una especie de autoridad intelectual, que la sociedad necesita para ayudarla a reflexionar, comprender y actuar. Tal autoridad deben ejercerla de manera autónoma y responsable, para lo cual  deben reforzar sus funciones críticas y prospectivas, mediante un análisis constante de las nuevas tendencias sociales, económicas, culturales y políticas, desempeñando de esa manera funciones de centro de previsión, alerta y prevención; y , utilizar su capacidad intelectual y prestigio moral para defender y difundir activamente valores universalmente aceptados, y en particular la paz, justicia, libertad,  igualdad y la solidaridad. (UNESCO, 1998)

Los docentes universitarios en consecuencia, como trabajadores del conocimiento, deben definir su misión y tarea en los anteriores propósitos. Se hace necesario pasar de una Universidad centrada en un contexto donde el trabajo esencial fue el material, a unas IES centradas en el trabajo intelectual y con el conocimiento como materia prima; una IES que no renuncie a su misión de forjadora de una cultura de responsabilidad social, sin olvidar la función de preparar el capital intelectual, a los científicos, y en general a los profesionales de los más altos niveles que requiere el país. Las IES deben formar para la ciudadanía y educar para la Paz; estas Instituciones deben ser ejemplo y tener compromiso ético, para que éste impregne todas las actividades sociales, culturales, científicas, económicas y políticas de su quehacer cotidiano.

4.    El Currículo Globalizado

Algunos autores señalan que la humanidad ha vivido cuatro profundas revoluciones productivas: La primera el paso del nomadismo al sedentarismo, dando como resultado la agricultura; la segunda, la utilización de los metales que da la posibilidad de la metalurgia y la irrigación; la tercera fundada en el vapor, que nos lleva a la revolución industrial mecánica, a las máquinas textiles y la cuarta a la que asistimos hoy, la de la micro electrónica; cada una de estas revoluciones origina cambios en las maneras de concebir, organizar y pensar la sociedad y el mundo; las repercusiones en el campo educativo no se han hecho esperar, hoy adquieren un valor inusitado los modelos curriculares integrados que colocan sus fuerzas en el  -conocer como se conoce-,  -cambiar en medio del cambio-,  -intensidad más que cantidad-, y -aprender a aprender-, entendido como la acción que permite enlazar pedagógicamente los tres procesos anteriores. Igualmente la velocidad de los cambios también afecta la manera de dar el conocimiento.  Se asiste a una competencia educativa, que además de investigación y enseñanza, exige aceleradamente información actualizada, componente básico de ese conocimiento.

Como premisa, es importante señalar que la preocupación cultural que se genera en torno al problema curricular en Colombia, es un indicativo válido para afirmar la condición de objeto de saber,  de objeto de investigación que se le ha otorgado al currículo; se advierte una percepción diferente a la tradicional, que consideraba el currículum como algo ya definido, determinado, que solamente se movía en la racionalidad de la ejecución, en lo operativo, en lo mecánico.  Un diagnóstico inicial de los procesos curriculares, plantea que la cultura de proyectos educativos (PEI), políticos y culturales, apenas comienza en Colombia; a través de estos se requiere mayor integración de las muchas acciones curriculares que se adelantan, integradas con esos proyectos educativos; las políticas estatales deben tener continuidad y consolidar verdaderas políticas públicas, a largo plazo.

De lo anterior se deduce que hoy en Colombia, a través de su cultura curricular, aún no ha sido abocada la revolución del conocimiento y mucho menos las exigencias derivadas de un modelo de desarrollo, que genere una real re-organización, re-construcción y re-composición de las instituciones sociales. Es en este contexto que adquiere sentido la necesidad de construir un currículo globalizado, toda vez que si se asume a la universidad, como una organización social, se debe entender que un cambio en el paradigma formativo, además de ser una responsabilidad social e histórica, debe ser una acción dignificante y re-constructiva hacia la construcción de una nueva cultura académica, que además de responder a los retos derivados del cambio en el conocimiento, sirva de escenario político, académico e investigativo, en donde se generen y creen las condiciones para asumir entre otros, nuevas propuestas en  el campo curricular como: Pensar y vivir el proceso curricular como un proceso eminentemente investigativo, en donde la de(s) construcción sea un aval fundamental en y para la construcción de alternativas curriculares con pertenencia social y pertinencia académica; el proceso curricular globalizado debe ser leído y caracterizado como un escenario democrático en donde las diversas significaciones o imaginarios  (expresiones culturales, agentes, disciplinas entre otros), puedan dialogar, “conversar”, crear, recrear. Sobre estos aspectos del currículo Manfred Max-Neef [13] plantea: …La historia del universo, sus tramas, sus redes, sus relaciones y sus interdependencias debieran ser la base sobre la que se construya la formación en todas las disciplinas profesionales universitarias….Es en el seno de la Universidad en donde hay que decidir con audacia y valentía. ¿Acaso se continuará con el adiestramiento de personas para satisfacer demandas y necesidades coyunturales? ¿O se formarán personas para un mundo integral e integrado que esta dolorosamente pujando por renacer?....”Todos los problemas del mundo (agua, migraciones forzosas, pobreza, terrorismo, agotamiento de recursos, extinción de especies y de culturas, desastres ambientales...), son el resultado del largamente mantenido divorcio entre lo humano y lo distinto de lo humano. Hoy nos toca pagar la cuenta de esa artificial pero poderosa discontinuidad impuesta por la Revolución Científica del siglo XVII, pero hay algo más, que adecuadamente tratado puede servirnos para orientar nuestra acción. Todos los problemas enunciados son indiscutiblemente transdisciplinarios, vale decir, que ninguno de ellos puede ser abordado en plenitud a partir de disciplinas específicas e individuales...

Las reflexiones anteriores hacen por lo menos necesaria una referencia al origen de la Universidad; esta partió según el Nobel alternativo como “una institución de pensamiento holístico global y tremendamente integrado en torno a las  que eran las cuatro ciencias fundamentales de la edad medieval, y su estructura se ha venido adaptando a la historia de la acumulación del conocimiento…”.Resulta importante recordar en consecuencia las 4 ciencias fundamentales, las cuales eran asimilables al llamado “cuadrivium”, a saber Aritmética, Geometría, Artes y Música, y Astronomía, currículos que también se completaron con el Trívium: Gramática, Dialéctica, y Retorica; estas ciencias básicas, que posteriormente seria las “Facultades o Universidades”, se diferenciaban claramente de los contenidos que se impartían a niños y nobles, enseñanza que se centraba en la lengua materna, los 10 mandamientos y los sacramentos, gramática latina, dialéctica y retórica, filosofía y medicina.

En síntesis, el currículo globalizado, ocupa un lugar prioritario en la actual reforma educativa y constituye un reto para el desarrollo personal, grupal e institucional. La realidad no puede ser fragmentada, es totalizadora. En el currículo globalizado convergen los diferentes saberes en torno a temas, problemas u objetos de transformación.Por eso se justifica la pluralidad metodológica en la investigación aplicada a la educación. Se exige en consecuencia que el currículo, como proyecto cultural y la práctica pedagógica, sean objetos de investigación en permanente construcción, se integren en proyectos educativos (PE), políticos y culturales en el propósito de procurar una sociedad justa, sin violencia, con respeto de la diferencia, donde los derechos fundamentales y  la concertación, se constituyan en propósito para alcanzar la Paz de Colombia. Los educadores son portadores de nuevas prácticas y experimentaciones pedagógicas fundamentadas en el modelo curricular que se adopte y ese debe ser objetivo fundamental.

5.    Sociedad Abierta, Pautas para una Educación Abierta

Esta estrategia, es tal vez la opción de mayor significado en los propósitos que por alcanzar la Paz, deben desarrollar las Instituciones de Educación Superior. Esta propuesta incluye un objetivo final, cual es la consolidación de una Sociedad equitativa, que brinde oportunidades a todos y muy especialmente, a los sectores con mayores necesidades básicas insatisfechas. Es la “sociedad abierta” el fin prioritario de las otras estrategias que desde la educación superior se deben desarrollar y que son discutidos en esta ponencia, ante los retos de la competitividad y globalización en el contexto de los actuales procesos de Paz que se desarrollan en Colombia.

Con la expresión -sociedad abierta- Popper y Lorenz (1992)[14] pretende designar "no tanto una forma de Estado o de Gobierno, cuanto más bien  un tipo de convivencia humana en la que la libertad  de los individuos, la no violencia, la protección de las minorías y la defensa de los débiles constituyen unos valores primordiales”. Los grandes valores de la sociedad abierta son: libertad, tolerancia, ayuda mutua, responsabilidad intelectual, búsqueda de la verdad, crítica, protección de las minorías y defensa de los débiles. Debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que sigan siendo reconocidos como tales en el futuro. En un contexto globalizador, estos valores son los que guían el quehacer de estudiantes, maestros, padres y comunidad en general. Aquí juega un papel fundamental el educador.

Algunas características de la sociedad abierta: La libertad humana constituye el valor fundamental. El punto valorativo de una sociedad abierta se basa en un ideal humano que reconoce a un tiempo la falibilidad y la singularidad de la persona; del mismo modo que en la ciencia, la competición de teorías es indispensable para el progreso del conocimiento, igualmente es imprescindible la competencia de ideas políticas para mejorar las instituciones; acepta que para corregir y descubrir nuestros errores necesitamos de los demás, de personas que tengan otras ideas, que hayan crecido en un ambiente distinto al nuestro para así tomar mejores decisiones. Los errores pueden corregirse mediante el procedimiento crítico y se basa en el entendimiento entre personas de distinto credo político; la sociedad abierta está capacitada para la innovación y la mejora y no es dueña posesión de la verdad.  Proclama la justicia social y propende por un ideal humano; en una sociedad abierta se intenta ver al mundo como seguramente puede considerarse que es: "un lugar hermosísimo, el cual si fuere un jardín, nosotros tenemos la facultad de mejorar y cultivar. Y al hacerlo procuren ustedes utilizar la humildad de un jardinero experto, consciente de que muchos de sus intentos fracasarán". (Popper y Lorenz, 1992)[15]Por lo tanto, Corresponde a la educación construir esa sociedad abierta. De qué manera el maestro puede contribuir a esa construcción? Qué tan lejos o tan cerca estemos los educadores de disfrutar de los beneficios de la sociedad abierta, es una cuestión que amerita análisis. Las instituciones de educación superior como foros de la conciencia social de las sociedades están en la obligación y capacidad de articularse con ese gran reto.

Finalmente, se debe insistir en la importancia del criterio sobre autonomía universitaria y las posibilidades para su desarrollo, la cual tiene sustento en la Constitución Política de Colombia, y en diferentes legislaciones, en especial en lo consignado en las leyes 115 de 1994 y 30 de 1992, así como en variadas Sentencias de las altas Cortes sobre  la  autodeterminación de las universidades, consignados en la Sentencia C-220 de 1997 de la Corte Constitucional en la cual se ha reiterado repetidamente que las funciones esenciales de la Universidad  “se cumplen de acuerdo con las definiciones y prioridades de quienes las ejecutan, no de las que impongan los directivos de la Institución y mucho menos de las que provengan del poder central; esa tarea le corresponde a los actores que integran la Institución, rectores y evaluadores de su propio quehacer, quienes aplican una singular y propia lógica de cada actividad, distinta a la aplicable al común de las actividades administrativas propias del Estado”. Estos criterios son fundamentales para que los universitarios asumamos el gran reto en la construcción de la Sociedad Abierta para los colombianos.

Conclusiones

Se reconoce que en general la educación constituye el eje central para el progreso de los pueblos y de la construcción de sus proyectos culturales, posibilitar la autonomía del ser humano, formar para la vida laboral, brindar posibilidades para alcanzar la equidad y justicia y en general, mejorar los niveles de vida de los sectores más desprotegidos. En este contexto, la Misión de la Educación Superior (ES) Colombiana y sus IES, como entidades líderes de las instituciones del conocimiento y en especial del sistema educativo básico, tiene la obligación de difundir el saber y la ciencia, mediante procesos curriculares, investigativos y de proyección para formar integralmente ciudadanos responsables, capaces de contribuir al desarrollo de la sociedad, aportando soluciones a los problemas regionales y nacionales, trabajando como prioridad esencial por una sociedad justa y en Paz; con este fin debe ofrecer sus diferentes propuestas académicas, especialmente en las áreas sociales y humanas, artes, jurídicas, educativas, ciencia, técnicas y tecnológicas, ingenieriles, en salud y muy particularmente en el fragmento agropecuario nacional, entre otros aspectos.

Se resalta igualmente el papel preponderante de la educación superior desde los sectores públicos y privados, y como eje articulador y generador de propuestas dentro del actual proceso de Paz en Colombia, pues allí se plantean las bases fundamentales para participar activamente en procura del desarrollo y justicia social, que se viene reclamando por la sociedad, con el fin de alcanzar la reconciliación tan esperada después de más de 60 años de violencia y conflicto. En consecuencia, la obligación de la ES no solo se debe centrar en mejorar la cobertura y calidad, brindando oportunidades para todos, sino que su labor se debe orientar en especial los sectores más pobres de la sociedad y sus zonas rurales; las Instituciones educativas debe generar los cambios curriculares que estén dando respuesta a las necesidades y realidades de las regiones y del país en las diferentes disciplinas, en armonía con los cambios que se generan en los contextos internacionales; sus actividades se deben enfocar en liderar y acompañar a los Municipios en los procesos de educación básica y media, técnica y tecnológica, innovación y de investigación educativa, y en diferentes áreas para solucionar sus particulares problemáticas y conflictos, propendiendo por una real equidad que permita verdaderas transformaciones sociales en un marco de respeto y tolerancia, y de convivencia ciudadana; el papel del sistema universitario es convertir en el futuro a cada ciudadano en sujeto activo de la competitividad, con capacidad para participar en decisiones solidarias, eficientes y eficaces, en los ámbitos productivos, económicos, políticos y sociales de la región y del país, propiciando que los diferentes sectores fomenten el empleo y equidad, con lo que se logra inexorablemente mejores condiciones en la calidad de vida, y como consecuencia la convivencia y la Paz de todos los colombianos; estos aspectos son coincidentes con el actual Plan Nacional de Desarrollo 2015-2018 que propone como ejes articuladores el circulo virtuoso La Paz, la Equidad y la Educación; se propone como una de las estrategias básicas la Educación Terciaria (ET); desde la perspectiva de todas las entidades sociales surge la necesidad de incrementar la inversión por parte del gobierno nacional en el sector, buscando generar cada vez más recursos en todos sus niveles con énfasis en la educación básica y en aspectos relativos a la salud,  para que a su vez se tenga un mayor compromiso por parte de los ciudadanos con su país; la mayor inversión en el desarrollo social es un elemento generador de Paz, eliminando y reduciendo progresivamente la pobreza, como condición necesaria para potencializar al máximo los recursos humanos de cada una de las regiones.

Dentro de las propuestas educativas que se deben liderar desde las IES se pueden mencionar: Programas de Maestría en Educación en diversas aéreas incluyendo el uso y masificación de las NTIC; programas de Investigación Educativa y Pedagógica, Profesionalización y Licenciamiento a docentes en áreas pertinentes a las diferentes regiones, Programas de Formación en Recreación y Deportes, Propuestas Ambientales y para el uso y aprovechamiento de la tierra a través de diferentes propuestas Técnicas, Tecnológicas y profesionales,  en las diferentes áreas agropecuarias y de alimentos, entre otros; frente al sector salud la ES debe tener una función protagónica; la aplicación de la ley 100 de 1993 ha llevado a ampliar la cobertura pero en desmedro de la calidad de la prestación del servicio, dejando claras dificultades en las instituciones hospitalarias; el sistema universitario debe asumir con prioridad el desarrollo de proyectos investigativos de alto impacto en la calidad del sector salud en Colombia; estas propuestas han tenido dificultades por no contar con apoyo y recursos por parte del Estado y de las propias EPS y las IPS, para permitir una verdadera investigación aplicada a los problemas regionales y nacionales, así como en el desarrollo del concepto de docencia asistencia y las prácticas profesionales dentro de la ley de salud, lo que es el gran reto; es fundamental conocer unos verdaderos perfiles epidemiológicos, que permitan poner en marcha las actividades de promoción de la salud y de prevención de la enfermedad, con equipos interdisciplinarios liderados siempre por las áreas académicas y financiados por los municipios y departamentos a través de los transferencias fiscales, regalías y los recursos propios; dentro de estas propuestas de la ES se pueden mencionar además propuestas psicosociales, y en las áreas del trabajo social y el desarrollo familiar, así como en la recreación y el deporte; igualmente las Facultades de Ciencias Pecuarias, Agrarias, Ambientales, Alimentos, Ciencias Jurídicas, Humanas, Sociales, Administrativas, Económicas, Familiares y las Ingenierías, entre otras, tienen una gran responsabilidad en la conformación de grupos interdisciplinarios que hagan posible el desarrollo en la etapa del postconflicto, a partir del momento en que avanzamos en la firma de un Acuerdo de Paz, con los cinco puntos básicos definidos en la agenda, entre el gobierno y las fuerzas insurgentes; las organizaciones de las nuevas empresas, especialmente con las comunidades son esenciales; las obras publicas en los sectores rurales y la recomposición de los grupos familiares en las regiones con mayores indicadores de pobreza se constituyen en prioridades;  como se reconoce la firma del Acuerdo de Paz es un primer paso, pero resulta mucho más difícil el desarrollo y ejecución de esos Acuerdos, para lo cual se han venido diseñando diferentes leyes impulsadas por el actual gobierno, relacionadas con la Tierra, las Victimas, el Marco Jurídico para la Paz y la Justicia Transicional, entre otras. Nuevamente el papel de la educación y en especial la Educación Superior es fundamental en la socialización y divulgación de estos aspectos normativos sobre la Paz con los diferentes actores sociales y regiones, lo que debe permitir avanzar en la construcción de una nueva cultura nacional que comprometa favorablemente a amplios sectores de la sociedad colombiana.

Especial atención se requiere en diferentes áreas educativas, no propiamente relacionadas a titulaciones en la educación superior (ES) como por ejemplo la educación para el trabajo y el desarrollo humano, anteriormente educación no formal, (ETDH), bien en programas de formación laboral o en la formación académica; estos niveles formativos no conducentes a títulos, podrían en una primera etapa tener apoyo de IES y ofrecer cursos de capacitación y profesionalización a sectores sociales de alto riesgo y vulnerabilidad en la economía campesina de las regiones y sectores más afectados por el conflicto armado, especialmente en problemas referidos a afectaciones de áreas de cultivos y en la migración del campo a cabeceras municipales y ciudades de las áreas metropolitanas. Estas circunstancias reflejan las complejas realidades de esta región y constituyen posibles focos de intervención, a poblaciones de baja escolaridad, alto desempleo y donde prima la economía informal; entre los programas a ofrecer, tanto de contenido teórico y práctico, estarían los de áreas técnicas y tecnologías, emprendimiento, derechos humanos, participación y cultura ciudadana, talleres de técnica y eficiencia administrativa en la productividad de los sectores agropecuario, industrial, minero, entre otros; también se deben acompañar programas de salud integral en población con problemas nutricional, baja autoestima, traumas sicológicos, enfermedades infecciosas y rehabilitación de discapacitados, protección de los recursos naturales en cuanto elemento articulador de la soberanía y seguridad alimentaria y estimular un espíritu asociativo y comunitario para la consolidación de granjas comunitarias y el impulso de la economía verde; de igual manera se deben impulsar programas de lecto-escritura en niveles básicos, el estudio e interpretación de la Constitución Política colombiana en el capítulo dedicado a los derechos fundamentales y de la participación ciudadanía. Igualmente se deben propiciar y son bienvenidos esfuerzos como el de la Cátedra de la Paz y la ESCUELA DE LIDERAZGO PARA LA PAZ, que varias IES están promoviendo, como es el caso de la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP).

Estas ofertas que podrían tener acompañamiento de otras instituciones como el SENA, Alcaldías Municipales y Gobernaciones, podrían con el tiempo adquirir  mayor nivel participativo de otras unidades académicas de las IES y en general de otras instituciones, en la medida en que el contexto del posconflicto lo vayan exigiendo en cuanto a prioridades y estrategias a mediano y a largo plazo. Estos procesos exigen grandes esfuerzos e  inversiones, que necesariamente deben comprometer la Nación en pleno. Este es el costo de la Paz, después de tantos años de conflicto, lo que requiere un compromiso continuado con el fin de consolidar un clima de respeto a la diferencia, con verdaderas oportunidades para todos, los cuales son necesarios para alcanzar la PAZ en Colombia. El compromiso de todos los colombianos apenas empieza y sus instituciones educativas deben tener el liderazgo en esta ardua tarea.

Pereira, septiembre de 2015


[1] Un primer borrador de este documento fue elaborado en el año 2012 conjuntamente por los profesores Josefina Quintero Corzo, Raúl Ancizar Munevar y Darío Mejía Pardo Profesores del Departamento de Estudios Educativos de la Universidad de Caldas. En los años siguientes el Profesor Mejía ha modificado  y presentado diferentes versiones en Talleres y Seminarios dentro del sistema educativo.

[4] Núñez, P. (1999) Bases teóricas y metodológicas en la formación de recursos humanos para la gestión de la inteligencia y del aprendizaje en las organizaciones o comunidades. La Habana: Facultad de Comunicación Universidad de La Habana.

[5] Celemi Internacional (Julio, 2001) Citado por Política nacional para la productividad y la competitividad. V Encuentro Presidencia de la República, Ministerio de Comercio Exterior. Medellín.

[6] Michel Henry. “La Barbarie”, Ed. Gasset, Paris.1987, Citado en Sentencia Corte Constitucional No.-220 de 1997. Bogotá.

[7] Declaración Mundial de Educación Superior. Conferencia Mundial Educación Superior UNESCO. París. 1998-2009.

[8] Drucker, P (1999). Los desafíos para la gerencia del siglo XXI. Editorial Norma.

[9] Perkins, D (1997). La escuela inteligente; del adiestramiento de la memoria a la educación de la mente. Gedisa. Barcelona.

[10] Perkins, David. Op cit. P.47.

[11] Orozco Silva, (2012) Luis E. Ideas para una Reforma del componente legal. En: Revista Pensamiento Universitario No 20. Ascun.

[12] UNESCO, (1998) Declaración Mundial de Educación Superior. París.

[13] Max-Neef  M. (2003) Transdisciplina, para pasar del saber al comprender. En: Revista Debates Nro. 36. Universidad de Antioquia.

[14] POPPER,  Karl y LORENZ, Konrad. (1992). El Porvenir está abierto. Barcelona. Tusquets.

[15] Lorenz y Popper, Op. cit. P.186.