MIDE - Colciencias: Dos políticas públicas altamente incoherentes

Creado en Sábado, 22 Agosto 2015

Patricia Asmar, exdirectora del Icfes, directiva en educación superior y actualmente investigadora, consultora y gerente de Gestionamos para Educar, se refiere a cómo la implementación del MIDE y los recientes anuncios del recorte del 20% en el presupuesto de COLCIENCIAS, además de generar inconformidad, evidencian falta de coherencia en la política pública de Educación Superior.

Dos hechos recientes han generado un alto impacto en la educación superior y en los investigadores del país: la implementación del MIDE y los recientes anuncios del recorte del 20% en el presupuesto de COLCIENCIAS para el 2016. Estos anuncios, además de generar inconformidad en la comunidad académica y científica del país, han evidenciado falta de coherencia en la política pública de Educación Superior, necesariamente ligada con la política de I+D+i, en un país en donde el 90% de los investigadores trabaja en las universidades.
 
Mientras el Ministerio de Educación Nacional anuncia, mediante el MIDE, la importancia de la medición basada en indicadores para mejorar en la calidad de la Educación Superior y avanzar en su posicionamiento en los ranking internacionales de universidades de clase mundial, el Gobierno Nacional recorta el dinero para promover la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación, ejecutado en casi un casi 50% por las Instituciones de Educación Superior colombianas.
 
Un estudio publicado en 2015 por CINDA, con el apoyo de UNIVERSIA y la Red Emprendia, pone en evidencia las grandes limitaciones y carencias del sistema colombiano de ciencia e innovación en el contexto iberoamericano y mundial.  El informe denominado “La transferencia de I+D, la innovación y el emprendimiento en las universidades”, reconoce que si bien Colombia ha tenido avances significativos en algunos indicadores, todavía se encuentra muy lejos de alcanzar los resultados de otros países de la región, que a su vez presentan enormes brechas con los desarrollos mundiales.
 
Colombia en el contexto internacional de I+D+i: algunos datos
 
Colombia destina para investigación menos del 0.17% del PIB en 2012, cifra poco significativa, frente a otros países como  Brasil, España y Portugal que superan el 1.2 del PIB, o frente a otros países latinoamericanos como Argentina, México, Chile y Uruguay que superan el 0.4%. La brecha es enorme si nos medimos con el 2.66% de los EEUU, el 2,73% de los países asiáticos o el 1,95% de la Unión Europea.
 
Estas diferencias en los niveles de inversión, explican los aún incipientes resultados del sistema colombiano de ciencia e innovación en el contexto iberoamericano y mundial. Veamos algunas cifras: el país participa con el 0,072% del censo mundial de investigadores, mientras Iberoamérica (incluidos España y Portugal) lo hace en el 3.8%. Estas cifras son pequeñas frentes a los líderes de la investigación mundial: en 2011, EEUU participa con 39,9% de los investigadores, la UE con el 30.5%, y Asia con el 22%. Del total de una población estimada en 2011 de 11.895.000 investigadores, el aporte de Colombia es de 8.675.
 
En cuanto a resultados, es importante destacar que entre los años 2000 y 2011, Colombia registró un incremento del 331% en el número de publicaciones referenciadas en el Science Citation Index.; cifra muy significativa que traduce el esfuerzo de la comunidad científica nacional, de las IES y de COLCIENCIAS por lograr una mayor visibilidad de los artículos científicos nacionales. Pese a este importante esfuerzo, Argentina, Brasil, España, México, Portugal y Chile concentran el 90 de la producción de artículos científicos en la región, y Latinoamérica y el Caribe a su vez representan solo el 4% de las referencias del mencionado índice.
 
De acuerdo con el documento de CINDA, uno de los aspectos más críticos del sistema latinoamericano de ciencia e innovación es la producción de patentes. En 2011, Colombia solicitó un total de 1955 patentes, de las cuales el 92% fueron presentadas por no residentes.  De estas solicitudes, fueron aprobadas 629 patentes, 33 de las cuales fueron presentadas por residentes, y 629 por no residentes.
 
Estas cifras son afines a la tendencia iberoamericana en donde el 95% de las solicitudes son realizadas por “empresas extranjeras que protegen sus productos en los mercados de la región. Estos datos reflejan una de las grandes debilidades en ciencia y tecnología de Iberoamérica en la que las estrategias de innovación de las empresas están fundamentalmente orientadas a la adquisición e integración de tecnologías desarrolladas en el extranjero” (CINDA, 2015).
 
De acuerdo con el reporte de la OMPI, para 2013,  Colombia se ubica en el rango de los países que generan entre 100 y 999 patentes por año, posición que comparte con Argentina y Chile. A su vez, Brasil y México se ubican en el rango de los países que generan entre entre 1000 y 9999 patentes. Canadá, Portugal, España, Italia, Suecia, Finlandia, Gran Bretaña, Irán, Australia, India y Rusia se ubican en el rango comprendido entre las 10.000 y 99.000 patentes. Y finalmente, en el parámetro que va entre las 100.000 y las 900.000 patentes, se posicionan China, EEUU, Corea del Sur, Alemania, Suiza y Japón, como se puede observar en la siguiente gráfica:
 
Rangos de producción de patentes por países. OMPI, 2014
 
Es importante destacar, que de acuerdo con la OMPI, en 2013 la actividad de patentamiento creció en un 9%, impulsado principalmente por China que representó el 25% de las patentes mundiales del año, reportando un fenomenal crecimiento del 26% en relación con el año 2012. Los EEUU a su vez crecieron con un 5%, mientras que la UE presentó un descenso del 0,4% y Japón del 4%. El total de patentes aprobadas en 2013 fue de 2.600.000.
 
Según la Superintendencia de Industria y Comercio, Colombia registró un importante aumento de patentes en 2014, alcanzando una cifra record de 2075 patentes, de las cuales el 93.1% fueron presentadas por no residentes. Pese a que se observa la misma tendencia en participación de residentes y no residentes, la cifra alcanzada el año pasado merece destacarse, aunque estemos muy aún lejos de tener una participación significativa en los guarismos mundiales.
 
MIDE y recortes en COLCIENCIAS: hacia universidades de clase mundial?
 
La Ministra Parody en el artículo publicado en el diario El Tiempo y titulado “Miremos más allá del ombligo”, señala  que “las universidades de talla mundial lo son porque se evalúan, se comparan y mejoran todos los días. No se miran el ombligo” (…) En la primera versión de esta medición, en el 2003, China no tenía ni una universidad dentro de las 200 mejores; para poder superarse, definió unos indicadores que le mostraran dónde estaba objetivamente su educación superior. Hoy tienen 9 universidades dentro de las 200 mejores del mundo.
 
Veamos si se trata solo de evaluarse con base en un listado de indicadores.
 
De acuerdo con Jalil Salmi, para lograr universidades de clase mundial es necesario destinar “abundantes recursos para ofrecer un fértil ambiente de aprendizaje y llevar a cabo investigaciones avanzadas”.
 
Las universidades de clase mundial se caracterizan por contar con profesores altamente calificados, por desarrollar investigación de excelencia, por disponer de fuentes importantes de financiación gubernamentales y no gubernamentales, y por contar con dotaciones adecuadas para la investigación, entre otros elementos (Salmi, 2009).  Hellen Hazelkon en un interesante artículo titulado “World class universities and the public interest” señala que “los costos estimados para sostener una universidad de clase mundial es de aproximadamente 2 billones de dólares”. 
 
Las universidades de clase mundial responden a políticas nacionales de desarrollo universitario y suponen altos niveles de inversión. Salmi señala que esta política debe atender 3 frentes: concentración de talento (estudiantes, profesores altamente calificados, investigadores, internacionalización); abundantes recursos (fuentes públicas y privadas de financiación, becas de investigación, precios de matrícula); y gobernabilidad favorable (marco normativo de apoyo, autonomía universitaria, equipo de liderazgo, visión estratégica y cultura de calidad).
 
En el ranking de Shanghai, existe relación directa entre investigación y calidad universitaria, como se puede apreciar en el siguiente cuadro que recoge sus criterios, indicadores y valores:
 
Criterios, valores e indicadores. Ranking de Shanghai
 
Se observa que en el listado de las 50 primeras posiciones en el ranking de Shanghai, 40 son de los EEUU (66,66%), 7 del Reino Unido (11,6%), 7 de la Unión Europea (11,66), 2 de Japón (2%) y 1 de Australia (1,66%), todos ellos países con destinaciones a Ciencia y Tecnología superiores a los 2 puntos del PIB. Recordemos que Colombia escasamente alcanza, sin contar con el recorte de COLCIENCIAS previsto para el 2015, el 0.2% del PIB. Es posible con este presupuesto competir en las grandes ligas mundiales?  La respuesta salta a la vista.
 
Entre las 200 primeras universidades, aparecen 9 de China, país que destina el 29.62% del PIB a educación y el 1,98% a ciencia y tecnología. Este esfuerzo en inversión y gasto público, explica en gran medida su inclusión en los ranking internacionales.
 
Coherencia en las decisiones de política
 
Sin entrar a discutir la conveniencia o no de que el país formule políticas para desarrollar universidades de clase mundial, las cifras analizadas ponen en evidencia que no se trata simplemente de implementar una cultura de evaluación mediante indicadores “objetivos, transparentes, pertinentes y replicables” (MEN, 2015), que tendrían milagrosos efectos sobre la calidad.
 
El desarrollo de universidades de alto nivel es costoso, e implica políticas coherentes en materia de fomento y desarrollo de la calidad del SES, incluidos lógicamente los rubros para I+D+i, factor esencial de la calidad universitaria, tanto en el contexto del sistema colombiano de aseguramiento de calidad, como de los ranking internacionales que tanto deslumbran al actual gobierno.
 
El recorte anunciado del 20% en el presupuesto de COLCIENCIAS para el 2016, va en contravía de las motivaciones expresadas por el MEN para la implementación del MIDE. Entre tanto, la comunidad académica y científica del país, pide al menos coherencia entre lo que se define como el deber ser y los medios que el Gobierno Nacional dispone para lograrlo.
 
Referencias
 
CINDA (2015).  La transferencia de I+D, la innovación y el emprendimiento en las universidades.  Santiago de Chile, Chile: CINDA
 
HAZELKON, H. (2014). World class universities and the public interest. Policy network.
 
PARODY, G. Miremos más allá del ombligo. https://www.google.com.co/webhp?sourceid=chrome-instant&ion=1&espv=2&ie=UTF-8#q=miremos%20mas%20alla%20del%20ombligo
 
SALMI, J. (2009). El desafío de crear universidades de rango mundial. Washinton, EEUU: Banco Mundial.

WIPO (2014).  World Intellectual Property Indicators. Génova, Suiza: WIPO.